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http://archive.org/details/ronrianceroOOpadi 



ROMANCERO 



DE 

PEDRO DE PADILLA. 



_ / 



imprenta de Miguel Ginesta. Campofnanes, 8. 



ROMANCERO 



DE 



PEDRO DE PADILLA 



PUBLÍCALO 



LA SOCIEDAD DE BIBLIÓFILOS ESPAÑOLES. 




MADRID 
M DGCCLXXX 



Núm. 3192. 

Excnno. Sr. D. Saturnino Aivarsz Bugallal. 



ADVERTENCIA PRELIMINAR. 



Sabida es la importancia de los romances en nuestra historia 
literaria. Este género de poesía popular, tan fértil y sabroso 
entre nosotros, brota del genio español con la misma espon- 
taneidad y lozanía que en nuestro suelo se producen el olivo 
y el limonero. El romance se presta á todos los tonos , asun- 
tos y estilos, siendo igualmente apto y dócil para expresar 
la pasión más viva y afectuosa , la ingeniosidad más aguda 
y satírica, la burla más grata y picaresca, la descripción más 
galana y opulenta de colores , los vuelos de la fantasía en la 
maravillosidad legendaria, en los milagros de los Santos, en 
la vida de los héroes, en las hazañas caballerescas, y, por 
último, se acomoda también de una manera singularmente 
feliz á la narración histórica y al diálogo dramático. Era, 
pues, muy natural y justificada la notable predilección de 
nuestro público por este género de literatura. 

Durante largo tiempo se habían conservado los romances 
en la tradición oral del pueblo, hasta que en el siglo xvi se 
hicieron numerosas colecciones de éllos, á las que por ésto 
mismo se les dió el título de Romanceros. La primera com- 
pilación de esta especie, que se público en España, salió á 
luz en Zaragoza en i55o, y la estimación general que mere- 
ció del público, no sólo estimuló á que se multiplicasen las 
colecciones de romances antiguos, sino también á que muchos 
poetas los compusiesen nuevos y los coleccionasen , como lo 
hizo Lorenzo de Sepúlveda, publicando su Romancero, 



V i 



cuyos asuntos, en su mayor parte, están tomados de las anti- 
cuas Crónicas de Castilla, inspirándose en la tradición popular 
v excitando los sentimientos nacionales. 

A esta siguieron otras colecciones, como la que lleva el 
nombre de Alonso de Fuentes y la de Juan de Timoneda, 
continuando la serie de este linaje de poesías populares 
nuestro lamoso autor Pedro de Padilla, que publicó el pre- 
sente Romancero en 1 583. Fué Padilla tenido en mucho por 
sus contemporáneos como poeta de marca , filólogo distin- 
guido y además muy versado en las Sagradas Letras. Era 
natural de Linares 1 y caballero, según dicen algunos, de la 
Órden de Santiago. Estaba dotado de agudo entendimiento y 
extraordinaria facundia, no menos que de grande afición al 
estudio ; pues , además de otras facultades y ciencias , cultivó 
con singular empeño y felicidad las lenguas vulgares, lle- 
gando á ser muy perito en la italiana, francesa y flamenca, 
siendo además tan consumado latino como excelente maes- 
tro en hablar y escribir su lengua pátria. Después de haber 
compuesto y publicado muchas obras, ya dé edad provecta, 
entró en la Religión de los Carmelitas de la provincia de 
Castilla y en su Casa de Madrid, donde profesó en 6 de 
Agosto de 1 585 , renunciando desde entonces al siglo y á las 
Musas profanas , y dedicándose exclusivamente á la oratoria 
Sagrada y á la composición de libros y versos místicos, en 
conformidad con su nuevo estado. 



i Existen en España varios pueblos de este mismo nombre; pero 
sin duda se trata de Linares de Bae^a, no sólo porque éste es el más 
importante de todos éllos, sino también por la expresión que usa Don 
Nicolás Antonio en su Bibliotheca Hispana Nova, al hablar de Pedro de 
Padilla; pues dice que era oriundo ex oppido Linares. Ahora bien, este 
vocablo (oppidum ) indica una población grande, ó ciudad, y es seguro que 
aquel célebre escritor habría empleado el diminutivo oppidulo, si hubiera 
querido designar alguno de los otros lugarcillos del mismo nombre.— 
Escritas las precedentes líneas, ha venido á confirmar la exactitud de 
nuestras conjeturas la noticia de que en la Biblioteca del Duque de Gor, en 
Granada, existe un Ms. de la segunda parte de las obras de Pedro de 
Padilla, en el cual se dice, en una nota, que era natural de Linares, en el 
reino de Jaén. También se dice en la citada nota que fué caballero del 
Orden de Santiago, y que después entró en la religión del Cármen , noti- 
cias que coinciden con las que del autor nos suministra D. Nicolás Antonio, 
y estampamos en el texto. 



VII 

Fruto de esta distinta faz de su ingenio y de su vida fue- 
ron diversas obras , y entre ellas las tituladas Jardín espiri- 
tual; Grandevas y excelencias de la Virgen, Nuestra Se- 
ñora, en octavas; Oratorio Real; Historia de la Casa 
Santa de Loreto; Monarquía de Cristo, y Ramillete de 
flores. Ocupado nuestro autor en tan piadosas tareas, le sor- 
prendió la muerte después del año de 1595. 

Pero ántes de tomar el hábito religioso habia publicado 
Padilla, con grande aceptación las obras que siguen: Tesoro 
de varias poesías, impreso en Madrid en i5y5 y 1 58o por 
Querino Gerardo; Eglogas pastoriles y de algunos Santos, 
impresas en Sevilla por Antonio Pescioni en i58i; y, por 
último, el libro que nos ocupa, titulado Romancero, en que 
se contienen algunos sucesos de los Españoles en la jor- 
nada de Flandes, impreso en Madrid en 1 583 por Francisco 
Sánchez 

Este Romancero, que hoy de nuevo damos á la estampa, 
merece nuestra particular atención bajo diversos é importan- 
tes aspectos. Ya desde el principio, al fijar nuestras miradas 
en la aprobación del libro y en los tres sonetos laudatorios 
que á élla siguen, nos agrada encontrar nombres por extremo 
simpáticos y estimados en la República de las Letras. En 
efecto, la aprobación está expedida y suscrita por el célebre 
Maestro Juan López de Hoyos , que fué Catedrático de Hu- 
manidades en el estudio que tenia el Ayuntamiento de Ma- 
drid en la calle que hoy se llama de la Villa, á espaldas de 
los Consejos , y adonde asistió el gran Cervantes , el caro y 
amado discípulo de tan insigne Maestro. 

Los mencionados sonetos pertenecen á Francisco de Mon- 
talvo, á López Maldonado y á Miguel de Cervantes, quien 
seguramente acababa de regresar á Madrid de la expedición 
á Portugal y á las Islas Terceras, si ya no es que escribió este 
elogio á nuestro autor ántes de partir para la citada empresa, 
durante el tiempo que permaneció en esta villa el ilustre 
manco, al volver de su prolongado cautiverio. Esta perma- 
nencia, sin embargo, fué muy breve, pues que Cervantes 



1 D.Nicolás Antonio dice que fuó impreso en Sevilla; pero es error 
manifiesto, que hemos rectificado. 



VIII 

regresó al seno de su familia á fines del año de i58o; pero 
muy luego se alistó nuevamente en su antiguo tercio, llamado 
Je Flandes . en que antes habia servido en Italia, y en el que 
á La sazón militaba también su hermano Rodrigo, marchando 
ambos en el siguiente año de 1 58 1 á la expedición mencionada. 

La precedente conjetura es tanto más probable, cuanto 
que el privilegio para la impresión de la obra está dado en 
Lisboa á 22 de Setiembre de i582, y es seguro que Pedro de 
Padilla, atendida la costumbre y lentitud administrativa de 
aquellos tiempos , tendría ya reclamado con grande antela- 
ción el dicho privilegio. Bajo este concepto, acabado ya el 
libro y pedida la licencia para su publicación, pudo muy 
bien Cervantes escribir el referido soneto cuando llegó á Ma- 
drid de vuelta de Argel, obedeciendo acaso á la invitación 
del mismo Juan López de Hoyos, en cuya casa tal vez cono- 
ció á Padilla, pues consta que en lo sucesivo, nuestro autor y 
Cervantes, fueron buenos amigos. 

El ánimo se recrea y la imaginación se goza, represen- 
tándose aquella época memorable , tan fecunda en aconteci- 
mientos gloriosos y en hombres eminentes, y nos parece ver 
al futuro autor del Quijote, lleno de vida, juventud y con- 
tento, que tan luégo como llega á Madrid, y después de 
haber abrazado á su anciana madre, ya viuda, y á sus her- 
manos Rodrigo y Andrea, corre desalado á casa de su anti- 
guo maestro, regocijándose con toda su alma al encontrarle 
bueno y sano , después de tan dolorosa y larga ausencia. El 
jóven Cervantes, no sólo debia á Juan López de Hoyos 
excelentes lecciones y útiles consejos, sino también una espe- 
cie de padrinazgo literario, su inauguración como autor, ó 
sea su presentación primera al público, puesto que aquel cé- 
lebre humanista, en la relación de las exéquias hechas por el 
Ayuntamiento de Madrid á la desgraciada Isabel de Valois, ó 
de la Paz, insertó en 1569 seis composiciones de su alumno 
predilecto; primicias de aquel talento colosal, que más tarde 
habia de asombrar al mundo. 

Así aparece el gran Cervantes en el orbe literario, saliendo 
en el mismo año de España para permanecer largo tiempo 
ausente y oscurecido; pero apénas vuelve á su patria, ya le 
vemos reaparecer , siempre al lado de su maestro López de 



Hoyos *, en el presente Romancero. Tal vez parecerá que nos 
detenemos demasiado en este incidente ; pero además de que 
no conocemos ninguna otra composición poética de Cervan- 
tes en el tiempo que media desde las impresas en 1569 hasta 
el presente soneto, que se publicó en t 583 , todavía debemos 
añadir que no hay particularidades pequeñas ó indiferentes, 
que no adquieran sumo interés é importancia cuando se 
trata de los grandes genios. La primera obra de Cervantes, 
después que volvió de su cautiverio, fué la Galatea, que se 
publicó en 1584, y, por lo tanto, casi puede asegurarse que 
en este período no existe otra composición de la misma índo- 
le, original del autor del Quijote, sino la que se ha conser- 
vado en este Romancero, cuyo exámen nos ocupa. 

Después de los referidos sonetos laudatorios, sigue una 
serie de romances en que se relatan y celebran con patriótico 
entusiasmo las gestas y hazañas de los españoles en Flandes. 
Entre estos cuadros históricos figuran la reunión de algunos 
conjurados vestidos de pordioseros 2 , la prisión de los con- 
des de Egmont y de Hornes, la notificación de su sentencia, 
la famosa carta que el de Egmont escribió en sus postri- 
meros instantes al rey Felipe II , y, por último , la trágica 
muerte de ambos Condes en un cadahalso, á la vista del es- 
pantado pueblo. 

El autor, en estos sucesos y romances, nos presenta 
imponente, severa y al par glorificada en el sentido y espíritu 
de su fé y de su época, la colosal figura del invicto duque 
de Alba, cuya interesante biografía, magistralmente escrita, 
dejó sin acabar el ilustre Quintana, según se dice, por no 



f Este insigne profesor falleció en Madrid en [583, precisamente en el 
mismo año en que Padilla publicó su obra por él aprobada. A la sazón 
López de Hoyos era cura de la parroquia de San Andrés, en cuya iglesia 
fué sepultado. 

2 Los famosos mendigos designados con la palabra francesa gueux 
recorrían en tropas los Países-Bajos, vestidos de sayal, con unas alforjas 
al hombro, dentro de las cuales llevaban una escudilla de madera, con 
penachos de colas de raposos en los sombreros, y además una enorme 
cuchara á guisa de cucarda ó escarapela, insignia de su vida hampona y 
postulante. Esta singular costumbre favoreció grandemente los designios 
de los conjurados que, provistos de aquel pedigüeño atavío, pudieron 
reunirse en numerosos grupos, sin despertar sospechas. 



X 



tributar censura ni elogio injustificados; por que, habiendo 
visto eil algún escritor insinuada la especie de que aquel 
personaje había intercedido por los dichos Condes, no quiso 
pasar adelante sin confirmar con algún documento acción 
tan digna de aplauso, y, no habiéndolo encontrado, prefirió 
arrinconar lo escrito á decir una alabanza inmerecida, ó 
hacer al de Alba ejecutor de una crueldad, teniendo la duda 
de si efectivamente se opuso á ella *. Notable probidad 
literaria que honra al gran poeta y al concienzudo historia- 
dor; si bien es verdad que la historia y la poesía tienen una 
misión en alto grado justiciera, y en definitiva, éllas cons- 
tituyen el tribunal supremo de los siglos. 

Ahora bien; la Musa popular del romance, cuya voz 
significaba también lo mismo que lengua vulgar, se habia 
ejercitado con éxito venturoso en los más diversos géneros y 
estilos, según ya hemos indicado; pero fuerza es convenir en 
que habia sobresalido notablemente en la poesía narrativa é 
histórica, siendo así perpétuo archivo y venerable depósito 
de las glorias nacionales; y, por lo tanto, nuestro autor, Pedro 
de Padilla, siguió en su Romancero el mismo rumbo, can- 
tando los hazañosos hechos de los españoles, no sólo de las 
edades remotas, sino también de sus contemporáneos. Pueden 
señalarse diferentes grupos, épocas y ciclos á esta poesía 
popular y narrativa, como los romances ó cantares de gesta, 
primer vagido de la lengua castellana, en que se refieren 
las hazañas y aventuras del Cid Campeador; los romances 
caballerescos del tiempo de Carlo-Magno , que tan abun- 



i Ferrer del Rio. (Artículo al frente de las Obras completas de Quin- 
tana, publicadas en la Biblioteca de Autores españoles.) También se 
citan dos cartas del mismo Quintana en que se habla de este asunto, y 
en una de éllas se dice: «Veo por la diligencia de V. que no es posible 
encontrar en ese archivo las cartas del duque de Alba en que proponía al 
Rey que se conservase la vida a los Condes y la pena de muerte se con- 
mutase en prisión perpetua. En el archivo de la casa de Alba se conser- 
vaban las rigorosas contestaciones del Rey al tiempo en que el Padre 
Osorio escribía la mejor historia que se ha hecho del Duque, y este escri- 
tor las vio sin duda, pues dá un resumen de ellas en su obra para defen- 
der al Duque de la nota de cruel. ' Siéntalo, porque el punto no deja de 
ser curioso, y habré de contentarme con que aquel barbudo magnate me 
agradezca mi buena voluntad.» (Cañete. — Obras inéditas de Quintana) . 



XI 

dante mina proporcionaron á todos los trovadores de Eu- 
ropa , y más adelante al celebrado Ludovico Ariosto y sus 
imitadores; los romances á lo divino y de vidas de Santos, 
que también se remontan á los primeros tiempos de la ju- 
glaría l , como la Adoración de los Santos Reyes y la Vida 
de Santa María Egipciaca; y, por último, los romances 
moriscos, pastoriles , satíricos y burlescos. 

Sin embargo, repetirémos que la gloria suprema del 
romance consistió en la poesía histórica y narrativa, que refle- 
jaba la vida real de la nación , y referia los sucesos dignos de 
memoria ; y hubo un tiempo en que los autores de este 
linaje de composiciones recibian paga ó premio y desempe- 
ñaban cierta especie de función social , acompañando á los 
Reyes y á los ejércitos en sus empresas, y siendo los cronistas 
poéticos, por decirlo así, de las hazañas de los héroes y de 
cuantos lances, aventuras y encuentros se consideraban mere- 
cedores de recordación y gloria. Estos poetas de profesión, 
que nos recuerdan á los venerables bardos de los antiguos 
pueblos del Norte, gozaban de gran prestigio y estima en 
nuestras huestes, y si éllos repartian en sus versos la fama 
y la gloria , nada tiene de extraño que luégo también entra- 
sen á la parte con los más insignes guerreros en los despojos 
del enemigo, ni que se les asignasen tierras y haciendas, como 
lo hizo el rey San Fernando en el repartimiento de Sevilla 
con Nicolás de los Romances y Domingo Abad de los Ro- 
mances, que sin duda fueron los cronistas poetas de aquella 
memorable expedición y gloriosa conquista 2 . 

El romance histórico es á un mismo tiempo la forma 
ideal y popular de la historia, y él ha servido para trasmitir á 
las generaciones los hechos más culminantes de nuestra nacio- 
nalidad y los nombres y proezas de nuestros héroes , desde la 
invasión de los árabes hasta épocas más recientes; pero tratán- 



1 Confundiendo los tiempos primeros de la juglaría con los posteriores, 
se cree generalmente que el juglar sólo era músico y recitante, y no com- 
positor; pero hay mil pruebas de lo contrario. (Pidal.— -Z)e la Poesía cas- 
tellana en los siglos XIV y XV.) 

2 Ortiz de Zúñiga.— (Anales eclesiásticos y seglares de la ciudad de 
Sevilla.) 



Sil 

dose de Las lamosas guerras de Flandes, que deberían formar 
un periodo cíclico y por extremo fecundo en composicio- 
nes de aquella índole, nos hallamos con que sólo Pedro de 
Padilla tuvo La fortuna de llenar esta misión poética, tan 
honrosa como importante, cantando en su Romancero el 
heroísmo de los españoles en aquellas porfiadas y gloriosas 
campañas. 

Por nuestra parte , debemos decir que no conocemos nin- 
.una otra colección de romances en que se recuerden y cele- 
bren los memorables hechos de los españoles en los Países- 
Bajos, que con tanta extensión, elocuencia, variedad y 
erudición histórica relata nuestro autor en el presente Ro- 
mancero , circunstancia que le añade un rasgo especial y 
característico, á la par que nuevo interés, agrado y realce. 
Podrá suceder que exista alguna compilación de romances 
referentes á dicha época y guerras; pero lo ponemos muy en 
duda, teniendo en cuenta nuestras perseverantes investiga- 
ciones para averiguarlo , y cuyo resultado ha sido el poder 
afirmar, que áun en las colecciones más ricas y copiosas en 
este género, no se halla una serie de romances históricos 
que tengan por objeto solemnizar ó encarecer las hazañas de 
nuestros héroes en Flandes. 

El Romancero de Durán, el más abundante y completo 
me se conoce, inserta muchos romances de nuestro insigne 
i utor ; pero tratan de otros asuntos muy diferentes 1 ; y con 
respecto á las guerras de los Países-Bajos, únicamente in- 



i Los romances de Padilla que inserta Durán en su Romancero , son 
2 hasta el 84, que tratan de Abindarraez, el tio. El 1 16, titulado: «Boab- 
dil y Vindaraja», á la que algunos llaman Jarifa y otros Narcisa. El 233 
lleva por epígrafe '< Abdalla ». Los señalados con los números 426 hasta 
el 432 tratan de Rugero y León Augusto, personajes del Orlando furioso, 
de Ariosto. Los tres romances contenidos en los números j . 1 32 á 1.134 
llevan los epígrafes siguientes: i.° «Admite D. Manuel Ponce de León el 
desafío del moro alcayde de Ronda, con tal que éste salga ayudado por su 
alguacil. » 2° « Vencido y herido el moro alcayde de Ronda por D. Manuel 
Ponce de León, logra el amor de Fátima, que ántes le desdeñaba.» 

«D. Manuel Ponce de León dá libertad al alcayde de Ronda, su cautivo, 
para que se vaya con su amada.» Todos estos romances están sacados de la 
ya referida obra de Padilla, titulada: Tesoro de varias poesías. 



XIII 



cluye un sólo romance r , de autor anónimo, en alabanza del 
duque de Alba , que venció á los rebeldes y les impuso muy 
duras condiciones. Resulta, pues, que el libro de Padilla 
encierra este particular mérito , como ya lo notó el citado 
Maestro López de Hoyos; pues en su aprobación dice que el 
tal Romancero contiene muchas y diferentes cosas, princi- 
palmente la historia de Flandes en romances castellanos. 
Desde luego se comprende que aquí la historia de Flandes 
significa la historia de los sucesos de los españoles. 

Siguen después algunos romances sobre diversos hechos 
históricos, entre los cuales llaman particularmente la aten- 
ción el relato de una caballeresca é interesante aventura del 
Cid Campeador en las márgenes del Mondego, y la román- 
tica y lastimera historia del cautivo cristiano y de la hermosa 
Fátima, los cuales, huyendo de sus perseguidores, sacrifica- 
ron sus vidas en aras de su recíproco amor en la famosa peña, 
que desde entonces hasta hoy conserva el poético nombre de 
la peña de los dos enamorados. En estos romances méz- 
clanse algunas veces los metros italianos, que tan felizmente 
introdujeron en nuestra versificación Boscan y Garcilaso, 
enriqueciendo con nuevas y muy cadenciosas combinacio- 
nes las formas de nuestra poesía, y produciendo la escuela 
moderna, que no dejó de tener detractores. Larga y porfiada 
fué la contienda entre los partidarios de una y otra escuela, 
y todavía se agitaba la cuestión con apasionada vehemencia 
poco antes que Pedro de Padilla diese á la estampa su Ro- 
mancero 2 . 



1 En la pág. 187 del tomo II , y bajo la clasificación: sobre las guerras 
de Flandes se inserta el romance i.ig5, cuyo epígrafe es como sigue: 
«El duque de Alba, vencedor de los rebeldes de Flandes les impone 
duras condiciones, y Este único romance comienza así: 

Después que Carlos famoso, 
Sumo Emperador romano 
De su estado victorioso 
Subió al reyno soberano, &c. 

(Anónimo.) 

2 Argote de Molina, en su Discurso de la Poesía Española (ibjS), y 
Montalvo en su Pastor de Fílida (i582), se muestran acérrimos partida- 
rios de la antigua escuela. 



XIV 

El ilustrado Ticknor, en general tan exacto y juicioso, 
critica en nuestro autor la introducción del metro italiano en 
los romances, ó sea el uso de versos endecasílabos á conti- 
nuación de los de ocho sílabas, alegando que semejante alter- 
nación produce un efecto desagradable; pero no estamos con- 
formes con tan injustificada y cruel sentencia ; ántes bien, 
sostenemos que esta variedad en la versificación comunica á 
las composiciones mayor lucimiento, hermosura y agrado, 
como lo prueban las historias verdaderas ó fantásticas que 
hoy se escriben en variedad de metros bajo el exótico nom- 
bre de leyendas, en cuyo género han sobresalido poetas mo- 
dernos de grande y merecida fama , y entre ellos el ilustre 
duque de Rivas , el filosófico Espronceda y el fecundo Zor- 
rilla. ¿Y qué otra cosa son nuestros antiguos romances sino 
leyendas en el sentido que hoy damos á esta palabra? La 
única diferencia que existe , no estriba en el fondo, sino en 
la forma, es decir, en la variedad de metros; pero tratándose 
de las mencionadas composiciones de nuestro autor y de 
otras similares que se pudieran citar, en las que alternan los 
versos italianos con los de ocho sílabas, bien puede asegu- 
rarse que son otras tantas leyendas en toda la extensión del 
concepto, así por la idea que las inspira, como por su ejecu- 
ción y forma. 

En confirmación de nuestro aserto , hé aquí cómo el autor 
describe, en variedad de metros, la situación de la hermosa 
mora que, en compañía de otras damas, lamenta la presunta 
muerte de su esposo Abdalla, mal herido por el Cid Campea- 
dor. 

«Y recelando la muerte 
De su esposo tan amado, 
Con la fuerza del dolor 
Amortecida ha quedado. 

Y después que volvió en sí, 
Del corazón lastimado 
Sacó un profundo suspiro, 
Y ansí se estaba quejando: 

¡ Ay fuerte Abdalla, dulce esposo mió, 
Defensa á nuestra ley firme y segura! 
Tu valor, ¿dónde está, qué es de tu brío, 
Que así nos deja en tanta desventura? 



XV 



No debes de saberla , que yo fío 
De tu esfuerzo y tu fé sencilla y pura , 
Que aunque la vida en condición pusieras, 
A valer á estas tristes acudieras. 

Apresura los pasos, caro amigo, 
No te detengas, mira que te espero, 
Líbranos del furor de este enemigo, 
León hambriento y lobo carnicero. 
Mas ¡ay ! mi bien, que temo que contigo 
Debe de haberse visto lo primero, 

Y que en llamarte me fatigo en vano, 
Pues debes quedar muerto por su mano. 

Y siendo ésto verdad, como sospecho 
Que sí será , según soy desdichada, 

Yo con mis manos abriré este pecho, 
Porque te siga el alma lastimada; 

Y el corazón en lágrimas deshecho 
Por mis ojos saldrá de su morada 
En este breve tiempo que me queda 
Para que mi desdicha saber pueda, 

Y acabando estas razones, 
Dijo á las damas llorando: 
Mucho sufrimiento es éste 
De estar viendo nuestro daño, 

Que es mayor de lo que vemos, 
A lo que yo he sospechado; 

Y con ésto en una torre 
Todas juntas se han entrado.» 

En esta composición se nota gran número de incidentes 
y vivo interés dramático ; pero nuestro propósito , al citar los 
versos que preceden , sólo ha sido el demostrar que la diver- 
sidad de metros, lejos de oscurecer el mérito de estos ro- 
mances, les comunica, por el contrario, más variedad, ani- 
mación y lucimiento. En la otra especie de leyenda ya 
mencionada, y que pudiera titularse La Peña de los dos 
enamorados, se pinta una situación por extremo interesante, 
apasionada y conmovedora: los dos amantes huyen felices, 
descúbrese su fuga, el Alcaide Benzulema , padre de Fá- 
tima, sale en su persecución y ellos resuelven morir ántes 



XVI 



que verse apartados el uno del otro. Perdida ya toda espe- 
ranza v a vista del inevitable peligro, la triste mora exclama: 

«Ya todos los remedios serán vanos 
Que para libertarnos procurémos ; 
Pues tantos enemigos inhumanos 
Muriendo por matarnos, venir vemos. 
Mas porque no nos hayan á las manos, 
Algún medio conviene que busquemos 
Para quitarles este gusto, y juntos 
Con las almas partir siendo difuntos. 

En esta peña tengo imaginado 
Que será bien morir, y acabo ufana 
Con ver que he de llevaros á mi lado, 

Y que en la voluntad muero cristiana. 
Si de seguirme estáis determinado, 
Por aquí la subida está muy llana, 

Y á esotra parte el risco duro y fuerte 
Acomodado para darnos muerte.» 

El gallardo cristiano la contiene, y haciéndole nuevas 
protestas de su apasionado amor, le responde: 

«No es ese el medio, sol resplandeciente, 
Con que se ha de dar fin á nuestra vida, 
Porque la fé cristiana no consiente 
Que nadie pueda ser de sí homicida. 

Y el triunfo de morir honradamente 

No ha de haber cosa humana que lo impida; 

Y así, esperando á vuestro padre, quiero 
Morir como cristiano caballero. 

El gran valor de la mora 
Tantos quilates tenia, 
Que oyendo aquellas razones 
Muchas lágrimas vertia. 

Enamorada de nuevo 
De ver en quien la servia 
Tan honrado pensamiento, 
Cristiandad y valentía. 

Y viendo que lo que ha dicho 
Era lo que convenia, 
Por lo alto de la peña 
En un llano que allí habia, 



XVII 



Aguardaron al Alcaide 
Y á los que con él venían , 
Que al cristiano valeroso 
De tropel acometian.» 

Creemos que á nadie , que tenga oidos y sentimiento , le 
sonará mal que en éste y otros análogos pasajes se cambie 
de tono y de metro, según las diferentes situaciones, al modo 
que hoy se hace en las leyendas ; plausible innovación que 
nuestro insigne autor parece haber presentido. 

Además de los precedentes romances sobre tradiciones 
españolas y algunos otros sobre asuntos de historia romana, 
¿e encuentran en el libro varias glosas , epístolas , canciones, 
algunos sonetos de germanía ó picarescos, no pocos villan- 
cicos y algunas composiciones en diálogo y diversidad de 
metros, que el autor designa con el gráfico, salpimentado y 
significativo nombre de ensaladillas 1 , en las que lucen y 
campean gallardamente el vivo donaire, el amoroso discreteo, 
y la característica y singular agudeza del ingenio español, 
que tal vez se paga demasiado de hipérboles, imágenes y 
chistes; pero sólo así puede ostentarse tan perspicaz, tan 
galano y tan pomposo ; que acaso floréa y adelgaza por demás 
los conceptos ; pero ni las filigranas y primores del arte de 
Benvenuto son para manos toscas , ni los primores y filigra- 
nas del pensamiento son para ingenios botos ó destituidos de 
númen , estro, gracia y vena. 

Y para que se entienda bien que no son infundadas nues- 
tras apreciaciones , citarémos al azar cualquiera de las inge- 
niosas y á la vez apasionadas cartas que , en versos de ocho 
sílabas, escribe el autor con singular fluidez y maestría. Hé 
aquí una breve muestra: 

«¡Gloria y bien del alma mia, 
Silvia de mi corazón , 
Qué dichosa es la pasión , 
Que tan dulces nombres cria! 

¡ Qué regalada porfía 
Es ésta de mi deseo, 



i En orfebrería , ensaladilla significa el conjunto de varias piedra 
preciosas puestas en una joya. 



X V 1 1 1 

Por quien amando poseo 
Lo sumo de la alegría! 

¡Qué sabrosa compañía 
Hace vuestro pensamiento, 
Llegando al entendimiento 
Lo que la memoria envía ! 

¡ Qué agradable fantasía 
Es la que de esta victoria 
Representa á la memoria 
Mil riquezas cada dia! 

Vuestro aviso y lozanía 
Son del ciego Dios tesoro, 

Y esos cabellos del oro 

Mejor que el Arabia cría,» etc. + 

La extensión de genio es grande en el autor, el cual re- 
vela extraordinaria variedad de aptitudes; pues no sólo acier- 
ta á dar á las composiciones serias el tono conveniente , sino 
que también reúne delicadeza de sentimiento, epigramática 
malicia, intención moral y agudos chistes; preciosas cua- 
lidades que rarísima vez se encuentran juntas con igual fuer- 
za en un ingenio, por grande que sea. 

En prueba de lo que decimos , citaremos algunos versos 
de una de sus ensaladillas, en la que pinta á un jaque ó 
rufo, y en cuya descripción se advierte mejor arte, más pica- 
resco gracejo y más animación y vida que en casi todos los 
romances de germanía. He aquí algunas estrofas : 

« Entré ayer á visitar 
En la cárcel de la villa, 
Una pobre mujercilla, 
Que es carta de marear, 
La mejor que hay en Castilla. 

Y saliéndome después 
Un birloche cordobés, 
Que de la oseta desflema, 
Con un gavión de tema, 
Llegó á echárseme á los piés^ 

Como vi tan humillado 
Al birlo sin para qué, 
Quién era le pregunté, 

Y díjome: soy criado, 
Señor , de vuestra mercé. 



XIX 

Y quisiérale pedir, 
Porque yo no se escrebir, 
Que primero que se parta 
Me escriba sola una carta; 
Pues que me importa el vivir. 

Yo dije que sí lo haría, 
Mas que aparejo faltaba, 

Y respondióme que estaba 
Tintero y escribanía 
Arriba, donde alojaba. 

Y en llegando á la guarida, 
Me fué una silla traida 
Adonde me senté yo, 
Mientras que él comentó 1 

A dar cuenta de su vida. 

Vuesa mercé ha de saber 
Que en el cortijo cerrado, 
Tengo ahora á mi mandado 
La más principal mujer 
De cuantas han navegado. 

Ha estado en Roma y en Francia, 
Siempre con perseverancia 
En darme cuenta y deporte, 

Y en la mitad de la corte 

No hay moza de más ganancia. 

Como de sus apariencias 
Hay poquitas en el suelo , 
Sobre tocalle en un pelo 
He tenido más pendencias 
Que hay estrellas en el cielo. 

He dado muchas heridas 

Y quitado algunas vidas , 

Y á jaques muy baladrones, 
He dado más bofetones 

Que tengo barbas nacidas,» etc. 

No insistiremos más en este minucioso exámen, á fin de 
que el lector juzgue por sí mismo de los méritos y bellezas 
que, con relación á su época, encierra y contiene el Roman- 
cero de Pedro de Padilla. Entre sus contemporáneos tribú- 
tanle alabanzas en verso D. Cárlos de Arellano, el alférez 
Liranzo y Gabriel de Arriaga, miéntras que en nuestros 



i Este verso está suplido, porque falta en el original 



XX 



tiempos el laborioso Duran le eita con elogio en su Roman- 
cero v le llama poeta artístico del siglo XVI; y, finalmente, 
el Insigne Quintana le califica de escritor recomendable por 
la purera de su dicción y fluíde^ de los versos l . 

Re'stamos añadir, que en la publicación y estudio de seme- 
jantes libros no buscamos precisamente de un modo absoluta 
el mérito literario, sino que obedecemos á más trascedentales 
v elevadas consideraciones. En efecto, en tales obras el histo- 
riador puede y debe investigar el carácter complexo y sinté- 
tico de la época á que pertenecen; el moralista los sentimien- 
tos, afectos y costumbres que en ella predominaban; el 
político las fases y desarroyo del espíritu nacional ; el filósofo 
los progresos del pensamiento y de las ciencias; el filólogo el 
estado de la lengua y preciosas indicaciones para determinar 
su índole y adquirir su más cabal conocimiento, y, por último, 
el poeta y el literato pueden estudiar con fruto el desarrollo 
del arte, el progreso de las formas, el gradual enriqueci- 
miento de giros y locuciones, el cambio sucesivo de las ideas, 
la modificación no interrumpida de los sentimientos , la 
perfección creciente de la cultura moral y la incesante marcha, 
por decirlo así, de la inspiración poética en las almas, y de su 
ejecución artística en las obras. 

Tales consideraciones, y además la circunstancia de ser ya 
muy raros 2 los ejemplares del presente Romancero, nos han 
movido á darlo de nuevo á la estampa , creyendo prestar así 
un importante servicio á la bibliografía española, y acaso 
también á la literatura nacional. 

Feliciano Ramírez de Arellano, 

Marqués de la Fuensanta del Valle. 



1 Introducción histórica á su Colección de poesías castellanas. 

2 No conocemos más que dos ejemplares del Romancero de Padilla, el 
que es de nuestra propiedad y ha servido para esta reimpresión, y el citado 
en el Catálogo de la Biblioteca de Salvá. 



ROMANCERO 

DE PEDRO DE PA 

DILLA EN EL Q^VAL SE 
contienen algunos fucceflbs que 
enla jornadade FlandreslosEf- 
pañoles hizieron. Con otras 
hiftoriasy pocfias 
differentes. 

DIRIGIDO *AL TLLVSTRISSh 
mo S enor Marques de M o wleytr. 

CON PRIVILEGIO. 

1MPRES SO EN MA 
drid, en cafa de Francifco 
Sánchez. 1 5 8 3. 



A cofia de "Blas de Robles mercader 
de Litros en Corte. 



EL REY. 



Por quanto por parte de vos, Pedro de Padilla, 
estante en nuestra Corte, nos ha sido hecha rela- 
ción que vos auíades compuesto un libro intitulado 
Romancero de Pedro de Padilla, la compostura 
del qual os auia costado mucho trauajo, y nos pedistes 
y suplicastes os mandássemos dar licencia y facul- 
tad para le poder imprimir y vender , y preuilegio por 
el tiempo que fuéssemos seruido , ó como la nuestra 
merced fuesse. Lo qual, visto por los del nuestro 
Consejo, por quanto en el dicho libro se hizo la dili- 
gencia que la pragmática por nos nueuamente hecha 
sobre la impression de los libros dispone , fué acordado 
que deuíamos mandar dar esta nuestra cédula para vos 
en la dicha razón, é yo túvelo por bien. Y por la pre- 
sente vos damos licencia y facultad para que vos, ó la 
persona que vuestro poder ouiere y no otra alguna, 
podays imprimir el dicho libro, que desuso se haze min- 
cion , en estos nuestros reynos de Castilla por tiempo 
y espacio de quinze años primeros siguientes; que 
corren y se quentan desde el dia de la data desta nues- 
tra cédula en adelante. So pena que qualquiera per- 
sona ó personas, que sin tener para ello vuestro poder, 



le imprimiere, ó vendiere, ó hiziere imprimir ó ven- 
der, pierda toda la impression con los moldes y apa- 
rejos della. Y más incurra en pena de cinquenta mil 
marauedís cada vez que lo contrario hiziere: la qual 
dicha pena sea la tercia parte para la persona que lo 
denunciare , y la otra tercia parte para el Juez que lo 
sentenciare, y la otra tercia parte para la nuestra 
Cámara y Fisco, con tanto que todas las vezes que ouié- 
redes de hazer imprimir el dicho libro , durante el 
dicho tiempo de los dichos quinze años , le trayays al 
nuestro Consejo, juntamente con el original que en 
él fué visto, que va rubricada cada plana y firmado al 
fin de Miguel de Ondarca Cauala, nuestro escriuano 
de Cámara de los que residen en el nuestro Consejo, 
para que se vea si la dicha impression está conforme al 
original , y se tasse el precio porque se ha de vender 
cada volumen, so pena de caer é incurrir en las penas 
contenidas en la dicha premática. Y mandamos á los 
del nuestro Consejo, é á otras qualesquier nuestras jus- 
ticias destos nuestros Reynos que guarden, cumplan y 
executen esta nuestra cédula y lo en ella contenido. 
Fecha en Lisboa, á veynte y dos dias del mes de Sep- 
íiembrejde mil y quinientos y ochenta y dos años. 

YO EL REY. 

Por mandado de su Magostad, 

Antonto de Erasso. 



APROBACION. 



Por mandado de V. Alteza he visto este volumen 
de la tercera parte de las obras de Pedro de Padilla, 
intitulado Romancero. El qual contiene muchas y 
differentes cosas, principalmente la historia de Flan- 
des, en romances castellanos, puesto con mucho 
artificio y decoro de la historia. También contiene 
sonetos muy artificiosos, de muy buenos conceptos 
y agudas sentencias. Y ultra desto tiene una muy 
agradable variedad de poesía , la qual haze que la obra 
sea en sí muy ilustre y digna de que como Jardin de 
Floresta Española, para enrriquecer nuestra lengua, 
salga á luz como él lo pide y supplicaá Vuestra Alteza: 
principalmente que no hallo cosa en ella que ofTenda 
á nuestra piedad christiana, ni á las buenas costumbres: 
porque éste es mi parecer. 



Por mandado de V. Alteza. 
Su Capellán, 

Juan López de Hoyos. 



AL ILLUSTRISIMO SEÑOR 



DON LUIS HURTADO DE MENDOZA 

MARQUÉS DE MONDÉJAR. 



De ninguna manera pudiera yo, Illustríssimo Señor, 
excusar el nombre de ingrato, si á la mucha merced 
que siempre de vuestra Señoría Illustríssima he reci- 
bido, dexara (en lo que me es possible) de acudir 
con algún reconocimiento. Y ansí, para que sólo 
sirua desto, he querido dedicar á vuestra Seño- 
ría Illustríssima estos trauajos mios, indignos por la 
baxezadel estilo, de que vuestra Señoría Illustríssima 
los ampare y vea. Aunque, por otra parte, muy á pro- 
pósito, por la grandeza del subjeto, para que con ellos 
tan gallardo y valeroso Príncipe se entretenga, cuya 
Illustríssima persona y estado guarde Nuestro Señor y 
augmente con el acrecentamiento que sus seruidores 
desseamos. De Madrid á quatro de Marco de mil y 
quinientos y ochenta y tres años. 

Illustríssimo Señor. 
Besa las Illustríssimas manos de V. S. su seruidor y criado, 

Pedro de Padilla. 



SONETO 

DE 

FRANCISCO DE MONTALUO 

AL AUTOR. 

Españoles, fortísimos soldados 
que anduvistes en Flandes, victoriosos, 
cuyos heroycos hechos valerosos 
dignos son de ser eternizados. 

Pues que con eso quedareis pagados, 
alegraos de auer sido tan dichosos 
que vno de los poetas mas famosos 
os tenga á las estrellas leuantados. 

No ayays temor de tiempo ni de oluido 
que vuestra fama siempre estará viua 
mientras que Phébo el cielo passeáre. 

Pues teneys vn ingenio enriquecido 
que el valor vuestro, sin segundo, escriba 
y un Marqués de Mondéjar que le ampare 



s 



SONETO 

DE 

MIGUEL DE SERUANTES 

AL AUTOR. 

Ya que del ciego Dios aueys cantado 
el bien y el mal, la dulce fuerca y arte 
en la primera y la segunda parte, 
do está de amor el todo señalado. 

Ahora con aliento descansado 
y con nueua virtud que en vos reparte 
el cielo, nos cantays del duro Marte, 
las fieras armas y el valor sobrado. 

Nueuos ricos mineros se descubren 
de vuestro ingenio en la famosa mina, 
que al más alto desseo satisfazen. 

Y con dar menos de lo más que encubre, 
á este menos lo que es más se inclina, 
del bien que Apollo y que Minerva hazen. 



i 



9 



SONETO 

DE 

LOPEZ MALDONADO. 



Avicndo de cantar del duro Marte, 
la sangre en tantas partes derramada 
por la española victoriosa espada 
que en mil regiones su furor reparte, 

Con diuina imbencion ingenio y arte, 
ántes con vuestra cítara cantada 
fué la Diosa de Cipro y la dorada 
penetrante falta en toda parte. 

Hizistes lo que suele vn gran maestro, 
que en la acordada lira va templando 
la aguda consonancia con la graue. 

Mas qué no acordará el ingenio vuestro, 
el arte, la invención con que cantando 
furor de guerra vays y amor suaue. 



ROMANCE PRIMERO 



DE ALGUNAS COSAS NOTABLES 

DE LOS 

SUCESOS DE FL ANDES 



Después que el Emperador, 
tan digno de eterna fama, 
Carlos, quinto deste nombre, 
hizo la inmortal hazaña 
de su proprio vencimiento 
(despreciando el ser Monarcha 
de reynos tan poderosos 
como los que gouernaua) 
al sin segundo Philippe 
quiso dexar esta carga, 
porque halló en su valor 
fuercas para sustentalla; 
y año de cinquenta y cinco 
en Bruselas, donde estaua, 
le hizo renunciación 
de quanto señoreaua, 
comencando por la joya 



12 ROMANCERO ÜE 

que entónces más estimaua, 
que los Estados de Flandres 
de propio nombre se llaman 
(propia herencia y patria suya 
y por esso tan amada), 
y retirándose á Yuste 
á tratar cosas del alma, 
dexó la guerra sangrienta 
de los Estados de Francia 
á la Magestad real 
de su hijo encomendada, 
que auiéndola concluydo 
con muy notable ventaja, 
por gozar de algún sosiego 
quiso retirarse á España: 
y viendo que algunos pueblos 
de las tierra [s] que dexaua 
con algunas heregías 
de la fee se rebelaban, 
imitando á los vecinos 
luteranos de Alemania, 
para enfrenar sus antojos 
le pareció que importaua, 
de alguna gente Española, 
partiéndose, dexar guarda; 
y entendido este designo 
de los nobles que allí estauan, 
con su Magestad hicieron 
todos ellos gran instancia 
para que no permitiese 
que esta offensa se les haga, 
de ser vasallos fieles 



PEDRO DE PADILLA. l3 

dándole su fee y palabra, 
y el Rey por agradecerles 
cosas que en guerras passadas 
auian hecho alguno dellos, 
dignas de ser estimadas, 
condescendiendo á su ruego 
otorga lo que demandan; 
y assí hizo retirar 
los españoles á Italia, 
y el gouierno general 
de los Estados dexaua 
á Madama Margarita, 
su dulce y querida hermana, 
Duquesa del rico estado 
de la gran Plasencia y Parma: 
quedaron muy offendidos 
muchos , aunque lo callauan, 
de lo que el Rey hazer quiso; 
y porque algunos estauan 
tocados de la heregía 
pestilencial luterana, 
como el conde Ludouico 
y todos los de su Casa, 
el de Orange y sus amigos 
que al descubierto jugauan, 
Monsiur de Bre de Rodas 
y quantos con él andauan, 
comencaron á tratar 
á solas y de callada 
de rebelarse á su Rey 
como á Dios se rebelauan; 
y siendo más de trecientos 



ROMANCERO DE 

los que en la conjura entrauan, 

para ganar voluntades 

de algunos que les faltauan, 

en Bruselas y Bredá 

de ordinario concertaban 

juegos, fiestas, regucijos, 

combites y maxcaradas ; 

y para cumplir su intento 

lo que más solicitauan 

era buscar ocasiones 

de su falsedad forjadas 

contra el cardenal Granuda, 

que era el que más enfrenaua 

en todo quanto podia 

sus intenciones dañadas; 

y assí, tomando de aquello 

sus atreuimientos causa, 

líbelos infamatorios 

á cada paso le hechauan, 

llamándole de traydor 

y hombre que solicitaua 

sembrar discordia en la tierra 

dando auisos en España; 

y por esto muchas vezes 

con muerte le amenacauan, 

si con mucha breuedad 

los Estados no dexaua ; 

y assí, viendo á qué mal punto 

estos negocios llegauan, 

v que andaua mal seguro 

si luego no se ausentaua, 

fuéle forcoso hazello 



PEDRO DE PADILLA. l5 

por saber lo que passaua; 

y porque dentro en Bruselas 

juntándose vna mañana 

en vn público vanquete 

que entre todos concertauan , 

abito de Cardenal 

cada qual dellos tomaua, 

en desacato y offensa 

de la yglesia sacrosancta, 

burlando y escarneciendo 

de los que en Roma le vsauan; 

y assí, viendo el Cardenal 

lo poco que aprovechaua 

tratar de reformación 

con gente tan libertada , 

y que ya en lo de la fee 

remedio no se esperaua, 

con resolución acuerda 

de retirarse á su casa; 

y como sin él se vieron 

en Bruselas se juntauan 

en vnas casas del Conde 

que de Colanburg se llaman , 

adonde los declarados 

contra la yglesia Romana 

se juntaron á comer, 

y á los que de allí faltauan , 

que en lo que tocaua al Rey 

disimulados andauan , 

como el de Hornos y el de Orange 

y el de Hagmont, los visitauan, 

con sus secretarios todos , 



ROMANCERO DE 

auisando lo que passa, 
y después de auer comido 
allí se juramentauan 
y firmaron de sus nombres 
que con la vida y el alma, 
la hacienda y las personas 
y todo lo que restaua, 
la libertad de conciencia 
seria dellos procurada; 
y que si el Rey no quisiese 
con breuedad otorgalla, 
le quitaran la obediencia 
hasta entonces tan guardada, 
y de todos los Estados 
la possesion y esperanca; 
y allí, como de hazienda 
que tampoco les costaua, 
repartieron las prouincias 
como se les antojaua, 
dándole á Brabante al uno 
y á otro á Flandes le dauan, 
á otros dan á Artues, 
Frisa, Gelanda y Olanda, 
de manera que ninguno 
sin mucha parte quedaua, 
sino su Rey y señor 
á quien ya deseredauan, 
y de aquí tomó principio 
rebelión tan estraña 
como la que allí se hizo 
y á tantos cuesta tan cara. 



PEDRO DE PADILLA. 



17 



SEGUNDO ROMANCE. 



De vn espléndido vanquete 
adonde se auian juntado 
en la villa de Santron 
los que estauan rebelados 
de la obediencia del Rey 
y de la del Padre Sancto, 
á cinco del mes de Abril 
de sesenta y seys el año, 
salieron treynta ministros 
del demonio conjurados, 
lleuando por capitán 
para aquello señalado 
a vn Monsiur Henrrique 
de Bre de Rodas llamado, 
y salieron todos ellos 
por yr mas disimulados, 
á modo de pordioseros 
vestidos de sayal pardo, 
vnas alforjas al cuello 
y dentro en ellas de palo 
vnas horteras pequeñas 
y bordones en las manos, 
y de colas de raposos 



I 8 ROMANCERO DE 

en los sombreros penachos, 
aunque algunos las lleuaban 
á las espaldas colgando; 
y llegados á Bruselas, 
sin vergúenca ni recato, 
se fueron con aquel trage 
hasta llegar a Palacio 
do está la Gouernadora, 
y en él sin defensa entrando, 
atrebida y libremente 
á hablar le han comencado, 
como gente que dexaua 
bien asegurado el paso; 
y fué su desemboltura 
con exceso tan extraño, 
que ella tuuo por muy cierto 
que estauan determinados 
á no la dexar con vida 
contradiziéndoles algo, 
porque unas vezes pedian 
algunas cosas rogando, 
y otras en el mismo punto 
con fieros y amenacando, 
y en la que más insistían 
poniendo mayor cuydado, 
es que cosas de la fee 
se fuessen disimulando, 
y que en esto no hiziessen 
viuir á nadie forcado, 
sino que se predicasen 
en un lugar señalado 
las setas, sin que por ello 



PEDRO DE PADILLA. 

fuese nadie castigado, 
y que por serles un yugo 
insoportable y pesado; 
de Trento, el Sacro Concilio, 
fuesse luego reuocado; 
y con esto, cuando vuieron 
sus demandas acabado, 
la Gouernadora luego 
respondió á lo demandado, 
con un término suaue, 
amoroso, dulce y blando, 
diciendo que ella no puede 
hazer lo que le han rogado; 
pero que les prometia 
de escribillo y suplicallo, 
y que entretanto les pide, 
pues era tan en su mano, 
que pusiesen en concierto 
aquel pueblo alborotado: 
y con aquellas palabras, 
mezcladas con tierno llanto, 
aquella turua confusa 
una petición le ha dado 
llena de malicia inmensa, 
traycion , falsedad y engaño, 
para que al Rey la embiase 
pidiéndole lo passado; 
y con esto se salieron 
todos juntos de Palacio, 
y luego fué aquel negocio 
con muchos comunicado 
del Tusón y del Consejo; 



: ROMANCERO DE 

pero en muy pocos hallado 

fauor ni amparo ninguno 

con que remediar el daño, 

antes vuo pareceres 

que para no acrecentallo 

era justo conceder 

lo que se auia demandado; 

v aqueste fué el Conde de Hornos, 

de secreto conjurado, 

y assí la Gouernadora 

despachó luego el recado 

contando lo que passaua 

al Rey Philippe, su hermano, 

embiando juntamente 

la súplica que le han dado, 

entendiendo que andaría, 

resolución aguardando, 

el desenfrenado pueblo 

un poco más reformado; 

pero fué tan al reués 

que traxeroñ entretanto, 

para que les predicasen 

de Ginebra luteranos, 

y fué el Condado de Flandes 

do primero se han juntado 

siendo del Conde de Egmont 

acogidos y amparados: 

no tardó en llegar a Amberes 

un par de aquellos letrados, 

que era tintorero el uno 

y otro un currador honrrado, 

(que tan infames doctores 



PEDRO DE PADILLA . 2 1 

son entre ellos los muy sanctos); 

y auiendo en lengua francesa 

y alemana predicado, 

fué acogida su doctrina 

de todos con tanto aplauso, 

que de la Gouernadora 

sin hazer quenta ni caso 

(aunque el Príncipe de Orange 

vino para remediallo), 

se fueron desde aquel punto 

los negocios empeorando, 

porque de la Virgen Santa, 

en el dia señalado 

de la Asumpcion gloriosa 

y en el domingo cercano, 

yendo en una procesión 

esta fiesta celebrando, 

con diabólico denuedo 

y un infernal desacato, 

yuan el sagrado nombre 

de la Virgen blasfemando, 

diziendo injurias crueles 

a su ymágen y retrato. 

Y á los que la benerauan 

juntamente maltratando; 

y como tan gran exceso 

quedó sin ser castigado, 

juntáronse muchos dellos, 

del demonio combocados, 

y por la yglesia mayor 

comencaron el estrago, 

que á la Virgen sin mancilla 



11 ROMANCERO DE 

era templo dedicado, 
y las ymágines santas 
por la tierra derribando, 
y el diuino Sacramento, 
sin reuerencia tratando, 
las reliquias y riquezas 
pusieron todas a saco; 
y á aquel robo tan famoso 
quando fin ubieron dado, 
destruyendo allí en dos horas 
cuatrocientos mil ducados; 
se fueron á proseguir 
lo que tenian comencado, 
y dentro, en tercero dia, 
no quedó ymágen de santo 
de Cruz ni de Crucifijo 
que no hiziesen pedazos, 
con otros cien mil insultos 
indignos de ser contados; 
y con esto quedó Amberes 
de Bauilonia un traslado, 
sin sacrificio y sin ley 
y sin Rey determinado; 
y aunque para remediar 
este cuerpo enfistolado 
se hizieron diligencias, 
era trauaxar en vano, 
porque ya los más, auia 
dexado Dios de su mano, 
tanto, que de los fieles 
siendo á vezes maltra[ta]dos, 
en lugar de arrepentirse 



PEDRO DE PADILLA. 

quedauan más obstinados, 
hasta quedar con la muerte 
de su herror desengañados, 
como aquí se podrá ver 
en lo que será contado. 



ROMANCERO DE 



ROMANCE TERCERO. 



En la provincia de Olanda, 

por fama tan conocida, 

entre las muchas que tiene 

ay vna hermosa villa 

que Monasterio se llama, 

sumptuosa, fuerte y rica; 

y año de mil y quinientos 

que setenta y seys corría, 

quando comencó el herror 

de la secta Anabaptista, 

vn predicador famoso 

de aquella infernal doctrina, 

que de su apillido proprio 

Juan de Leyda se dezia, 

y á ser sastre auia ganado 

el sustento de su vida, 

sauiendo que en el lugar 

otro gran letrado auia 

de su misma calidad 

ó peor, si ser podia, 

que la secta de Luthero 

predicaua y defTendia, 

para cobrar opinión 

verse con él determina, 

y entre vn sastre y vn borracho 

se comencó la porfía 



PEDRO DE PADILLA. 2 5 

( porque el vno era tudesco 
y estáualo todo el día ) , 
y como el sastre de puntos 
más experiencia tenia, 
auentajóse al contrario 
y á su opinión le traya, 
y estimólo de manera 
aquella gente perdida, 
que á pesar de su Prelado 
le metieron en la villa 
(que en los arrabales ántes 
predicaua y residia), 
y pudo tanto con ellos, 
que dentro de pocos dias 
hecharon de allí al Obispo 
á quien por señor tenian; 
quemaron y destruyeron 
los templos todos que auia, 
y de todos los christianos 
ninguno dexan con vida, 
y depósito vna casa 
se hizo, donde traya 
su hazienda cada vno, 
y allí en común recogida, 
era á todos por la mano 
de aquel sastre repartida; 
y ansí, de aquella manera 
por orden suya viuian, 
hasta que el picaro infame 
hazerse Rey determina, 
y salió á muy pocos lances 
con esto que pretendía, 



l6 ROMANCERO UE 

por el crédito y amigos 
que en aquel lugar tenia; 
y ansí, tomando riquezas 
de la casa sobredicha 
comencé á poner la suya 
como á Rey pertenecia, 
gran número de criados, 
gente toda muy lucida, 
y al nueuo nombre de Rey 
otro título añadía, 
llamándose gran Propheta, 
y en la cabeca traya 
vna corona de oro, 
de tres órdenes, macica, 
y vna hermosa cadena 
al infame cuello asida, 
de piedras de gran valor 
y de perlas guarnecida, 
y vna bola de cristal 
siempre en la mano traya, 
y encima vna cruz de oro 
y vn letrero que dezia: 
ya viue sobre la tierra 
el alto Rey de justicia, 
y en otra mano llebaua 
vna espada que tenia 
la guarnición adornada 
de muy rica pedrería; 
tuvo diuersas mugeres, 
y dellas la más querida 
era de todos tratada 
como su persona misma, 



PEDRO DE PADILLA. 

y él no se dexaua ver 
sino en la semana un día, 
y esto sobre vn cadahalso 
que adornado le tenían 
de finíssimo brocado 
do el infame Rey subía, 
y administraua de allí 
vna desigual justicia; 
y era la guarda tan buena 
que andaua en su compañía, 
que de quatro mil passauan 
los que á cargo la tenían; 
y queriendo establecer 
ciertas leyes, que dezia 
que le fueron reueladas 
desde el cielo en prophecía, 
para un solemne vanquete 
á todo el pueblo conuida, 
y él mismo con su muger 
á la mesa los seruia; 
y después de muy borrachos 
les dixo que les venia 
á dar de parte de Dios 
la ley que les conuenia, 
y sacó un libro del seno, 
en el qual se contenia, 
y veynte y ocho beodos 
entre todos escogía, 
que como apóstoles suyos 
para predicarle embia; 
y con este buen despacho 
de la junta se partían, 



ROMANCERO DE 

donde fueron ahorcados 
dentro de muy pocos días; 
hizo luego doze duques 
para el bien que no tenia, 
y entretanto que su alteza 
los officios repartía, 
Valdesio, que era el Obispo 
á quien desterrado auian, 
con exército formado 
a los muros se auezina, 
y en poco tiempo redujo 
el pueblo á tal carestía, 
que uvo muchos que á sus hij 
de pura hambre comian; 
y todos estos trauaxos 
con gran paciencia sufrían, 
hasta que un buen ciudadano 
al Obispo descubría 
de la muralla un secreto 
por adonde entrar podría, 
y mañana de San Juan 
fué la canalla cautiua 
del Rey y todos sus duques; 
y luego al tercero dia 
quemaron viuos algunos 
que mayor culpa tenían, 
y otros atenacearon; 
y allí el rey nado y la vida 
acabaron juntamente 
del que tan si[n] Dios viuia, 
su fama sola quedando 
para muchos años viua. 



l'F.DRO DE PADILLA. 



ROMANCE CUARTO. 



Andauan ya de manera 
las cosas de los Estados, 
que disimular con ellos 
dilatando el castigallos, 
era darles ocasión 
de hazer mayores daños, 
y ansí el Rey Philippe acuerda, 
siendo de todo imformado, 
de embiarles quien pudiese 
reformar el mal passado 
y enfrenar aquel rebelde 
bulgo tan desenfrenado; 
y para tan gran erTecto 
a) Duque de Alba nombrando, 
cuyo valor y grandeca, 
para ser bien celebrado, 
con dezir que no se puede 
quedará mejor loado; 
y aunque ya su edad pedia, 
no guerra, sino descanso, 
obedeciendo á su Rey- 
la impresa tomó á su cargo; 
y año de setenta y siete, 




ROMANCERO DE 

siendo en España embarcado, 
por el fin del mes de Abril 
puerto en Génoba ha tomado, 
do toda la soldadesca 
vieja le estaua aguardando, 
de Ñapóles tres mil hombres 
en vn tercio muy gallardo, 
y otro con diez compañías 
de Sicilia conuocado, 
con hasta mil y quinientos 
muy valerosos soldados, 
y con otros tres mil , otro 
desde Cerdeña embiado, 
y de aquellos tercios todos 
eran Maestres de campo: 
Alonsjo] de Ulloa, de aquel 
que en Ñapóles auia estado, 
en ser discreto y valiente 
de muy pocos ygualado; 
y del tercio de Sicilia, 
Julián Romero el brauo: 
y á D. Sancho de Londoño, 
muy valeroso soldado, 
el tercio de Lombardía 
le auia sido encomendado; 
y llebaua el de Cerdeña 
el valiente D. Goncalo, 
que llaman de Bracamonte, 
con razón muy estimado; 
y lleuan por General 
vn caballero gallardo, 
que era D. Lope de Acuña, 



PEDRO DE PADILLA. 3l 

de la fama celebrado; 
y de otros muchos sin estos 
yua el Duque acompañado, 
porque lleuó de su casa 
al gran prior D. Fernando, 
de gran prudencia en la paz 
y en guerra experimentado, 
y tan valeroso en todo 
como del que fué engendrado; 
yua el marqués de Cetona, 
Chapin Viteli llamado, 
muy valiente cauallero 
de nación Italiano; 
y llegó luégo con estos 
de Pauía el Castellano, 
muy gran seruidor del duque 
Sancho de Avila nombrado, 
hombre de muy grande estima 
dichoso como esforcado, 
y sin él vinieron muchos 
tan dignos de ser honrrados 
que vuiera bien que dezir 
de su valor muchos años, 
aunque la fama se tiene 
muy particular cuydado: 
y partiendo el valeroso 
Duque tan acompañado 
qual nunca lo fué jamás 
ningún Príncipe christiano, 
dentro de muy pocos dias 
llegaron á los estados, 
y en la villa de Tumbila 



ROMANCERO DE 



fueron todos alojados 
do estaua el Conde de Egmont 
v el de Hornos aguardando 
para acompañar al Duque 
hasta en Bruselas dexarlo; 
con aqueste cumplimiento 
su trayeion disimulando, 
(que de los traydores todos 
solos estos aguardaron), 
porque el Conde Ludobico 
con el de Orange , su hermano, 
Henrrique de Bre de Rodas 
y otros muchos conjurados 
no quisieron aguardar, 
y Alemania retirados 
comentaron á juntar 
vn exército formado, 
de lo qual fué luego el Duque 
con breuedad informado, 
y á catorze de Septiembre 
del año arriba contado, 
hizo juntar en Bruselas 
los de Consejo de Estado, 
y todos los principales 
que con él auian quedado 
en que estauan casi todos 
los hombres calificados; 
y siendo á las dos del dia 
para esta junta llamados, 
mandóse á los Españoles 
que estuuiesen aprestados, 
y alrededor de la villa 



PEDRO DE PADILLA. 

mucha gente de á cauallo; 
y después que en el consejo 
mostró el Duque sus despachos 
que á su possada se fuesse 
al de Agmont le fue mandado 
( el más amado y tímido 
que vuo en todos los estados 
y el que padre de la patria 
fue de ordinario llamado); 
y estándole en el caguán 
muchos nobles aguardando, 
al salir de vn aposento 
fue del prior D. Fernando 
y de otros dos caballeros 
Españoles encontrado, 
y entretenido con ellos 
en otro aposento entraron, 
donde tiniéndole sólo 
le fué dellos declarado 
que el Rey mandaua prendelle 
con particular recado, 
y que rindiese las armas 
pues quedaua aprisionado: 
sintiólo en el alma el Conde, 
porque estaua confiado 
que á hazer esta prisión 
ningún hombre fuera osado, 
y más en tierra donde era 
tan balido y tan amado; 
y á su demanda responde 
que le hazen mucho agrauio 
porque era , entre caualleros 



ROMANCERO DE 

del Tusón, acostumbrado 
dar a sólo el Rey las armas 
y a otro nó de su grado, 
y que sus muchos seruicios 
eran mal galardonados 
con hazerle aquella afrenta 
tras auerle encarcelado: 
mas al fin la espada y daga 
á los tres les ha entregado, 
quedando allí prisionero, 
más corrido que penado, 
porque entendió que en oluido 
estaua ya lo passado: 
fué de la propria manera 
el de Hornos aprisionado, 
en aquella misma casa 
donde se auian conjurado 
de no obedecer al Rey 
ni de San Pedro al Vicario, 
(deuido y justo castigo 
de vn intento tan dañado); 
y luego que fueron presos, 
al de Egmont se le ha mandado 
dar el castillo de Gante, 
de donde era Castellano, 
tomando desta tenencia 
y de su guarda cuydado 
Hierónyino de Salinas, 
vn valeroso soldado 
á quien le fueron después 
los Condes encomendados: 
con tal nouedad poniendo 



PEDRO DE PADILLA. 

gran temor a los culpados, 
que en efrecto merecían 
exemplar castigo y raro, 
a las culpas cometidas 
deuido y proporcionado. 



ROMANCERO ni 



ROMANCE QUINTO. 



Sin reposar sola vn hora 

de la noche ni del día 

la confederada gente, 

siendo de muchos valida 

en Alemania y en Francia, 

leuatauan á porfía 

exércitos poderosos 

con que volver pretendian 

á conquistar los Estados 

que el Duque de Alúa regía, 

por asegurar con esto 

sus haziendas y su vida; 

y el que se dió en este effecto 

mejor maña y mayor prisa, 

era Mosiur de Biles, 

que desde Francia venia 

con tres mil hombres de guerra, 

gente al parecer lucida; 

y assí quiso en Alemania 

passar, porque allí podia 

con el de Orange, su tio, 

ó con Ludobico en Frisa 

juntarse para hazer 

con el vno compañía 

( porque ya qualquiera dellos 

gran exército tenia), 



PEDRO DE PADILLA. 

y del valeroso Duque 
siendo esta nueva sabida, 
á D. Sancho de Londoño 
manda partir otro día, 
y que de las suyas lleue 
cinco solas compañías, 
y á Sancho de Auila ordena 
que en esta empresa le siga 
con otras tres de á cauallo, 
todas de gente escogida; 
y que á Rodomonda fuessen, 
vna ciudad muy lucida, 
por adonde el enemigo 
supieron que passaria. 
Y el designio de los nuestros 
y la orden que traian, 
era hechar de los Estados 
esta gente que venia, 
que primero que llegase, 
la española infantería, 
á Rodomonda llegando, 
fuego a las puertas ponían; 
y sin hazer otro daño 
passa de largo y camina. 
Alcanzáronle los nuestros 
al otro segundo dia, 
y á D. Sancho de Londoño 
con razón le parecía 
que passar más adelante 
de ningún fruto seria; 
y principalmente estando 
ya su comisión cumplida, 



ROMANCERO üE 

que fue echar de los Estados 

aquella gente enemiga, 

y que la órden á más 

de aquello no se estendia: 

mas Sancho de Avila, viendo 

lo que seguirse podía, 

de forcoso inconueniente 

si gente tan escogida 

con algún campo enemigo 

se junta como quería, 

ó se apoderase á caso 

de alguna tierra vezina, 

sin más órden que la suya 

de seguir los determina, 

y á las murallas de Dalí, 

ques villa muy conocida 

en el Condado de Cleues, 

los alcancó al otro dia, 

y vna ocasión tan honrrada 

viendo que se le ofrecia, 

aunque era poca la gente 

que allí consigo traya, 

fué con tal valor y esfuerco 

la contraria acometida, 

que en poco espacio de tiempo 

ya destrocada y rompida, 

se le retiró huyendo 

hasta el foso de la villa, 

adonde luego D. Sancho 

llegó con la infantería, 

y quedó de todo punto 

la enemiga destruyda; 



PFDRO DE PADILLA . 

tanto, que de los tres mil, 
ninguno dexó con vida: 
fué allí Mos de Biles preso, 
que por General venia, 
y Mos de Duque sacó 
vna muy mala herida: 
fueron muchos los despojos 
que los nuestros recogian 
de armas y municiones, 
vanderas y artillería, 
y fué entre estas la ganancia 
de más gusto y más estima 
que solos dos españoles 
murieron allí aquel dia, 
ganando con esta muerte 
inmortal y eterna vida. 



ROMANCERO DE 



ROMANCE SEXTO. 



A hiendo el gran Duque de Alúa 

visto bien y examinado 

el proceso criminal 

por la parte presentado 

de el Real Procurador 

y Fiscal de los Estados 

contra el de Hornos y el de Hegmont 

que estauan aprisionados, 

y vista la confesión 

por boca de los culpados 

y la liuiana defensa 

que dauan en sus descargos, 

año de mil y quinientos 

y sesenta y ocho andados, 

á los tres del mes de Junio, 

en consejo fué acordado 

que por traydores al Rey 

auiéndolos declarado, 

les cortasen las cabecas; 

y sus bienes confiscados 

al fisco y cámara fuesen 

desde luego adjudicados; 

y ansí, con mucha presteza 

por ellos han embiado, 

y viernes ántes de Pasqua 

del sacro Spíritu Sancto, 

los traxeron á Bruselas 



PEDRO DE PADILLA. 

y fueron aposentados 

dentro en la placa mayor 

en vn muy rico palacio, 

y al punto de media noche, 

estando muy descuy dados, 

el Capitán General 

de la justicia llegando, 

con otros muchos señores 

de quien yua acompañado, 

notificó la sentencia 

como le ha sido mandado: 

la qual el Conde de Hegmont, 

después de auer escuchado, 

con el alma entristecida 

y el rojo color mudado, 

demandó tinta y papel, 

lo qual luego le fué dado, 

y escribió al Rey vna carta 

de quien ésta fué traslado: 

Oy, señor, de muerte la sentencia 
que á vuestra Magestad le dió contento 
que fuese de mis culpas penitencia. 

Y aunque por obra ni de pensamiento 
hasta agora no tengo cometida 

cosa que de oífenderle fuesse intento, 

Ni fué la fee cathólica ofTendida 
de mí (con voluntad que fuese mia) 
sino siempre con ella defTendida, 

Y si en algo, señor, condescendía 
á cosas no deuidas, fuy forcado 

de la comunidad que me rendía : 



ROMANCERO DE 

Mas pues está de Dios ansí ordenado 
y es vuestra Magestad dello seruído, 
con morir muy contento abré pagado. 

Y á la real grandeza vuestra pido 
que mis graues delitos oluidados 

( por quien á tal extremo soy venido) 

De mis huérfanos hijos y criados, 
y su inocente madre no se oluide, 
pues quedan pobres y desamparados. 

Y pues á tanta Magestad se pide 
esto sólo en el passo postrimero, 
hazerse ha si mi suerte no lo impide 

ó lo estoruan las culpas por que muero. 

Y otro día , en la mañana, 
viendo que ya lo acordado 
reuocarse no podia, 
confesor ha demandado 
para descargar su alma 
y morir como christiano: 
diéronle al obispo de Ipre, 
vn hombre muy docto y sancto, 
y miéntras le confesaba 
fué por el Duque mandado 
que en la placa se hiziese 
vn soberuio cadahalso, 
cubierto de frisa negra 
y á los remates dos palos 
en que poner las cabecas 
de los tristes condenados; 
y miéntras esto se hizo, 
los españoles soldados 



PEDRO DE PADILLA. 

formauan sus esquadrones, 

impidiendo algunos passos; 

y preuiniendo con esto, 

ya como experimentados, 

algunas cosas que suelen 

succeder en tales casos; 

y en el punto de las onze 

ya para aquello esperando, 

desde su aposento el Conde 

salió luego acompañado 

con algunos caualleros 

y su confesor al lado, 

y por su paso se fué 

hasta el alto cadahalso; 

y por él dando vna buelta, 

con semblante mesurado, 

en vn cogin que allí estaua 

las rodillas ha hincado, 

y vn deuoto crucifijo 

tomando luégo en la mano, 

hizo una breue oración 

con muestras de gran christiano; 

y después de auerla hecho 

á su lugar le ha tornado, 

y de vn herreruelo negro 

que lleuaua cobijado, 

muy guarnecido de oro, 

auiéndose despojado, 

y de una ropa muy rica 

de damasco colorado, 

y vna escofieta de Heneo 

sobre los ojos baxado, 



ROMANCERO DE 

y sobre Los pechos puestas 
en cruz entrambas las manos, 
baxó el cuello ; y el verdugo, 
de donde estaua encerrado 
( por el respeto deuido 
a Príncipe tan honrrado) 
saliendo, de vn golpe sólo 
la cabeca le ha cortado; 
y al mismo punto cubrieron 
con vna punta del paño, 
que el cadahalso tenia, 
el cuerpo descabezado; 
y al de Hornos mandan salir: 
el qual, subiendo al tablado, 
como vió aquel bulto negro 
luego el coracon le ha dado 
que deuia de ser su primo; 
y dello certificado, 
á los esquadrones buelto 
desta manera á hablado: 
Exemplo es éste, señores, 
para que tomeys dechado 
en nuestras tempranas muertes 
y tengays mucho cuydado 
de contentar los mayores 
y obedecer su mandado; 
y aunque nuestra mala vida 
os aya escandalizado, 
rogar á Dios por nosotros; 
recebid á vuestro cargo, 
pues acudireys con esto 
á lo que soys obligados. 



PEDRO DE PADILLA. 

Y diziendo estas razones 
las rodillas a hincado 
sobre vn cogin , y los ojos 
con el sombrero tapando, 
las manos juntas al cielo 
con presteza leuantando, 
y el verdugo con la misma 
vn sólo revés tirando, 
el cuerpo de la cabeca 
dexó allí desamparado, 
y ambas á dos las pusieron 
en dos palos leuantados 
que para aquello se auian 
al principio aderecado, 
donde estuuieron tres horas 
estas muertes publicando; 
y la nación española, 
siendo el término passado, 
Ueuó desde allí los cuerpos, 
gran sentimiento mostrando, 
do con pompa muy honrrosa 
los dexaron enterrados; 
y al pueblo con tal castigo 
medroso y acouardado. 



ROMANCERO DE 



ROMANCE SÉPTIMO. 

Después de aquella justicia 

que en Flandes fue tan llorada, 

que en el de Hornos y el de Egmont 

auia sido executada, 

vn hermano del de Orange, 

que Ludouico llamauan, 

por la prouincia de Frisa 

con gran exército andaua 

ganando algunos lugares 

donde se fortificaua, 

la venida recelando 

del inuicto Duque de Alúa; 

que auiéndose ya informado 

de todo lo que passaua, 

á veynte y ocho de Junio, 

de Bruselas donde estaua, 

salió con toda su gente 

ya de descansar cansada, 

y llegado el enemigo 

que junto a Gruning estaua, 

le comencó á retirar 

á la parte de Alemania; 

y en vn pequeño lugar 

que con ella confinaua, 

al qual llamauan Hemden, 

el campo contrario alcanca, 



PEDRO DE PADILLA. 

que era de doze mil hombres, 
toda gente bien armada, 
puesto en vn alojamiento 
que casi faltó esperanca 
de podérsele ganar, 
porque el lugar que ocupaua 
estaua todo cercado 
de vna vega empantanada; 
y con todo, quiso el Duque, 
viendo lo que le importaua, 
retirarle de aquel puesto; 
y assí, con presteza, manda 
á D. Lope Figueroa 
que á tan gran efecto salga 
con trecientos españoles 
de la gente más granada, 
y con los demás el Duque 
por la vega atrauesaba 
vna legua de D. Lope 
siruiendo de retaguardia: 
dióse D. Lope tal priesa 
con la gente que lleuaua, 
que le pudiera costar 
la diligencia muy cara, 
porque se halló metido 
en parte que se llegaua 
á dar en los enemigos, 
y á caso le retirauan 
no era parte á socorrelle 
la gente que atrás quedaua, 
porque la cauallería 
no pudiera por el agua, 



ROMANCERO DE 

ni los demás por ser largo 

el camino que faltaua: 

lo qual, viendo el enemigo 

que nunca se descuydaua, 

el valladar del camino 

que se rompiese mandaua 

con intención de anegar 

los soldados que passauan: 

fuera bueno este remedio 

si primero lo intentara, 

porque entonces no siruió 

sino de dar mayor gana 

de pelear á los nuestros, 

que viendo crecer el agua, 

les creció el atreuimiento, 

la fortaleza y la saña; 

y aunque en número eran pocos 

luego se determinauan 

de morir como valientes 

en lo que se les mandaua; 

y las rodillas en tierra 

á Dios viuo encomendauan 

el sucesso de aquel hecho 

y á la Virgen Sacro Sancta; 

y como brauos leones 

arremeten a la entrada 

del sitio del enemigo, 

que era vna puente guardada 

con piecas de artillería, 

seys ó siete de campaña; 

pero los contrarios viendo 

la furia con que cerrauan, 



PEDRO DE PADILLA. 

y oyendo el nombre diuino 
de la Virgen consagrada, 
y del sanctíssimo Apóstol, 
deffensa y honrra de España, 
fué el miedo y terror tan grande 
que se les puso en el alma, 
que siendo la artillería 
en los nuestros disparada, 
y dado los arcabuces 
vna muy gran ruziada, 
mataron solos dos hombres 
á quien da vida la fama, 
que D. Grabiel Manrrique 
al vno dellos llamauan, 
hijo del Conde de Osorno, 
persona calificada; 
y el otro, vn particular 
soldado : mas fué vengada 
la muerte de aquestos dos 
con venganca tan estraña, 
que desde el punto que el hecho 
reparó en sola la espada 
no supo aguardar ninguno 
de la gente acobardada; 
y murieron sin defensa 
de aquella infame canalla 
ocho mil hombres allí, 
sin los que á prisión se dauan; 
y algunos que auian quedado 
escondidos en las casas 
mataron los esquadrones 
que de refresco llegauan: 



ROMANCERO DE 

huyó el conde Ludouico 
y pasóse en Alemania 
con algunos capitanes 
que a cauallo se escapauan, 
sin hauelles hecho al caso 
para lo que procurauan 
la muchedumbre de gente 
que entretuuo su esperanca 
que desta suerte suceden 
los negocios que se tratan 
sin que el amparo diuino 
les faurezca y los valga. 



PEDRO DE PADILLA. 



5l 



ROMANCE OCTAUO. 



Acabada esta victoria 

dichosa y de tanta estima, 

en que fué de Ludouico 

toda la gente perdida, 

se supo como el de Orange 

desde Alemania venia 

con un exército brauo 

de lucida infantería, 

gente mucha de a cauallo 

y muy buena artillería; 

y súpose con certeza 

que el designo que traya 

era vengar las cabecas 

que el Duque cortado auia, 

y recobrar de sus tierras 

lo que perdido tenia; 

y por Mastrique passando 

vino á parar en la orilla 

del rio Mussa caudaloso 

y passarle determina; 

y aunque los nuestros pudieran 

deffenderle la salida, 

fué de parecer el Duque 

que no fuesse deffendida, 

por saber con certidumbre 

tras esto qué pretendia; 



Si ROMANCERO DT 

y assí acabó de passar 

el rio al tercero día, 

y á vista de nuestro campo 

su alojamiento hazia 

cerca de vna montármela, 

y con muy gran osadía 

representó la batalla 

que el Duque dar no quería, 

porque no le pareció 

ser cosa que conuenia, 

aunque se entendió que estaua 

la victoria conocida, 

por tener gente mejor 

para el efFecto escogida; 

y seys mil , de la nación 

en el mundo mas temida, 

bastantes á no dexar 

ningún contrario con vida. 

Mas viendo que del suceso 

de la batalla pendía 

la destruction general 

de toda aquella prouincia, 

no hizo más de dar orden 

que nuestra cauallería 

su retaguardia picase 

quando caminando yua; 

y queriendo apoderarse 

de Tonger, pequeña villa 

del Obispo de Liega, 

importante, fuerte y rica, 

hizo quedar atrasada 

toda su cauallería 



PEDRO DE PADILLA. 

para que , mientras la toma, 
á la nuestra el paso impida; 
pero no le sucedió 
del modo que pretendía, 
porque D. Lope de Acuña, 
mostrando, como solia, 
el valor de su persona, 
los entretuuo aquel día 
hasta que llegar pudiese 
la española infantería: 
de manera que no sólo 
no nos ganaron la villa, 
pero escaparon muy pocos 
enemigos con la vida. 
Y el Príncipe, viendo en esto 
lo mal que le subcedia, 
se fué hazia Tirlemont, 
y vn arroyo que allí auia 
mandó á la mitad del campo 
que le pasase aquel dia; 
y desto fué la ocasión 
que con los demás quería 
ocuparnos vn molino, 
porque desde allí podia 
señorear nuesto campo 
y plantar su artillería, 
y dar luego la batalla, 
que era lo que pretendía; 
y aquel desigño, creyendo 
que no se le entendería, 
quando ménos lo temió 
vió que los nuestros partían 



ROMANCERO DE 

del Duque de Alúa embiados, 
y que se dieron tal prisa 
que en menos de media ora 
sobre el molino ponían, 
desalojando al contrario, 
dos piecas de artillería; 
y assí el resto de su campo 
á toda furia partia 
á juntarse con los otros 
que el arroyo diuidia; 
pero costóle tan caro 
que más de dos mil perdia; 
y partiéndose de allí 
hazia Lobayna camina, 
y por tierras del Obispo 
de Lieja se boluia 
para entrarse en Alemania; 
y viendo que no podia 
porque las villas el paso 
á paso le deífendian, 
para hazer rostro al campo 
del Duque se apercebia: 
el qual, ninguna otra cosa 
hizo viendo que voluia, 
sino hazer sus trincheras 
y esperar lo que haría; 
y viendo que sin efFecto 
se passaua á nuestra vista 
y que el camino de Francia 
sin más esperar seguía, 
siguióle el Duque también; 
y quando vido que auia 



PEDRO DE PADILLA. 

salido de los Estados 
á Bruselas se boluia, 
con un inmortal renombre 
ganado en esta conquista, 
porque con tanta prudencia, 
sin lancada ni herida, 
hizo lo que con las armas 
imposible parecia. 



ROMANCERO DE 



ROMANCE NOUENO. 



Para poner fin el Duque 
felizmente á la jornada 
que á su valor inuencible 
auia sido encomendada, 
sólo faltaua tratar 
lo que al gouierno tocaua, 
para lo qual en Bruselas 
los más principales manda 
que se juntasen vn dia 
que para aquello señala, 
y entre otras cosas propuso 
quán necesitado estaua 
el Rey por los grandes gastos 
que auia hecho por su causa; 
y que ansí, de parte suya, 
les pedia y les rogaua 
que sobre las mercancías, 
conforme al vso de España, 
algún tributo impusiesen 
con que fuesse remediada 
la necesidad estrecha 
en que su Príncipe estaua. 
Fué al principio recebida 
muy bien tan justa demanda, 
mas después , como tenían 
la intención tan estragada, 



PEDRO DE PADILLA. 

tomaron ocasión desto, 
muchos que la desseauan, 
y el de Orange y sus amigos 
desde Francia y Alemania, 
con los importantes pueblos 
secretamente tratauan 
que se rebelasen todos 
y acudir con mano armada 
á no dexar hombre á vida 
de los que fueron de España: 
mas por permisión diuina, 
antes que se executara, 
Mos de Lumel se entró en Brila, 
fuerte villa y pertrechada, 
que auia sido en la conjura 
al principio señalada, 
y al de Orange apellidando 
con los que fauor le dauan> 
hechó los Christianos della 
y los templos asolaua; 
los hospitales derriua 
los monasterios violaua, 
y no sólo en esta villa, 
sino en toda la comarca, 
los sacerdotes de Christo 
todos á cuchillo passa, 
y para darles mas pena 
nueuos tormentos buscaua, 
á vnos quemando viuos, 
y á los otros que restauan 
colgando en garfios de hierro 
hasta que diesen el alma; 



ROMANCERO DE 

y deste tirano luego 
que la isla fué ocupada, 
Ludouico en Mons de Henao 
sin más aguardar se entraua 
creyendo con esta villa 
fuerte, populosa y braua, 
tener en la tierra firme 
muy sin deffensa la entrada, 
porque su hermano tenia 
toda la mar ocupada : 
leuantóse al mismo tiempo 
Fregelingas, en Zelanda, 
puerto en aquellas prouincias 
de grandíssima importancia; 
y el Duque, siendo aduertido 
de todo lo que passaua, 
y quel Príncipe de Orange 
gran exército juntaua 
á su hijo D. Fadrique 
mandó salir en campaña 
por Cabo de dos mil hombres, 
y á Sancho de Auila manda 
que con hasta mil soldados 
en quince bageles vaya, 
y socorra á Fregelingas 
por ser placa que importaua; 
y mandó el Conde Bosu, 
gouernador en Olanda, 
que contra Mos de Lumel 
á Brila luego se parta; 
y también el mismo Duque 
lo necessario aprestaua 



PEDRO DE PADILLA. 

para salir en persona 

contra el de Orange que aguarda 

fué el castellano de Amberes 

el primero que llegaua 

adonde les fué mandado 

y su gente desembarca, 

y viendo que ya la isla 

por el enemigo estaua, 

á la villa de Ranua 

arremetió y se la gana, 

y en ella tres compañías 

de enemigos degollaua, 

ganando la artillería 

para offenderle plantada; 

y á Fregelingas queriendo 

acometer sin tardanca, 

pareció al Gouernador, 

que llamauan Mos de Vaca, 

que era muy poca la gente 

para lo que se intentaua; 

y assí se entretuuo aquello, 

cosa muy mal acordada, 

que después vino á entenderse 

quando ya no aprovechaua: 

pues el enemigo , viendo 

que Sancho de Auila daua 

gran prisa para partirse, 

y que esto ya se acercaua, 

se puso en vna canal 

con treynta ñaues de armada, 

para vengar en su gente 

los suyos que degollara; 



ROMANCERO DE 

mas estimó en tanto aquello 
como si no fuera nada, 
y á diez bageles recoge 
los que consigo lleuaua, 
y dió las velas al viento 
y escaramuzando passa 
por medio de los contrarios 
con su gente sana y salua, 
dexando pegado fuego 
á la Almiranta contraria, 
y hasta Amberes se vino 
que nadie se lo estoruaua. 



PEDRO DE PADILLA. 



61 



ROMANCE DÉCIMO. 



El de Bosu, junto a Brila 
queriendo desembarcar 
por los del vando enemigo, 
se le procuró estoruar; 
mas luego que comencaron 
los nuestros á pelear, 
el puerto que deffendian 
dexaron á su pesar; 
y siendo desembarcados 
los Españoles, entrar 
quisieron luego en la isla 
sin preuenir ni mirar 
si tuuiesen mal succeso 
por dó se podrian tornar, 
y en effecto se perdieran 
con mucha facilidad 
si Dios particularmente 
no los quisiera ayudar, 
porque saliendo el contrario 
de los muros de el lugar, 
contra los nuestros comienca 
furioso á escaramuzar, 
y otra parte con bageles 



ROMANCERO DE 

se salieron por la mar 

á pegar fuego á los nuestros 

y púdose executar 

de suerte que se perdieron 

sin poderlos remediar. 

Sintió de aqueste descuydo 

el Conde mucho pesar; 

y viendo quán poco fruto 

de allí se podía sacar 

porque la villa de Brila 

era imposible tomar 

no teniendo artillería 

que les hiziese lugar, 

fué aquella noche acordado 

que se deuian retirar, 

y sin barcas ni cauallos 

les fué forcoso pasar 

con el lodo á la rodilla 

hasta poderse acercar 

á la vista de Dodrect, 

vna uilla principal, 

y passando á tierra firme 

llegan a Roteradam, 

por donde creyendo el Conde 

seguramente passar, 

salieron con mano armada 

á querérselo estoruar; 

nombrando por capitanes 

los que se suelen nombrar 

quando sale el nombramiento 

de la vil comunidad; 

y assí fué vno herrero el vno, 



PEDRO DE PADILLA. 

y otro que amasaua pan : 

visto aquello por el Conde 

y temiendo peligrar, 

con amorosas palabras 

les comencó de rogar 

que á los de su casa solos 

y a él dexasen entrar , 

prometiendo no hazerles 

nengun agravio ni mal ; 

y al fin , aunque muy sin gana , 

lo vinieron á otorgar ; 

y demandándoles passo, 

lo que se pudo acabar 

que de diez en diez pasasen 

sin arcabuces lleuar , 

y abriendo para el efFecto 

las puertas de la ciudad , 

los Españoles , que nunca 

supieron ymaginar 

que dellos nación ninguna 

fuesse posible triumphar 

sino con su esfuerco sólo 

nueuos mundos conquistar , 

hizieron tan grande fuerca 

que no dexaron cerrar; 

y así el valeroso Conde 

poniendo mano á un puñal, 

dió de puñaladas luego 

al herrero capitán, 

y entrando los nuestros dentro 

hizieron tal mortandad 

que passaron á cuchillo 



ROMANCERO DE 

las dos partes del lugar, 
donde se alojaron luego 
sin podérselo estoruar, 
hasta que el Duque la isla 
les mandó desamparar. 



PEDRO DE PADILLA. 



ROMANCE UNDÉCIMO. 



Don Fadrique de Toledo, 
hijo del gran Duque d'Alua, 
con parte de la española 
soldadesca más bicarra, 
en el principio de Junio 
auia salido en campaña 
para que á Mons de Henao 
no socorriesen de Francia; 
y por ver si era posible 
reducilla ó sugetalla, 
primero que la valiese 
el de Orange que baxaua 
con gran campo á toda furia 
por la parte de Alemania, 
y con aqueste desigño 
la villa luego cercaua, 
aunque no pudo hazerse 
cosa alguna de importancia, 
sino rehacer los suyos , 
y esperar á los de Olanda, 
que en aqueste medio tiempo 
supo que se le acercauan 
con Mosiur de Ianli, 
que por General lleuaua 
el socorro que la villa 
de los franceses aguarda, 



ROMANCERO DK 

que eran hasta quatro mil, 
gente lucida y gallarda, 
y que de vn espeso bosque 
que junto a la villa estaua 
apoderarse quería, 
por ser lo que le importaua 
para meter el socorro: 
siendo la noche llegada, 
y D. Fadrique entendiendo 
que si no se lo estoruaua, 
de muchos inconuenientes 
era forcoso ser causa, 
quiso escoger de dos males 
el que menos mal le estaua, 
y encomendar el suceso 
á la vondad soberana, 
y con solos ochocientos 
españoles que lleuaua, 
la buelta del enemigo 
muy apriesa caminaua, 
y nuestra cauallería 
arremetió muy gallarda 
con algunos mosqueteros 
para su defensa y guarda, 
y vna braua escaramuza 
siendo dellos comencada, 
quando ya quedó el negocio 
remitido a las espadas, 
después de dos largas horas 
que comencó la batalla, 
los contrarios oprimidos 
de la Española pujanca, 



PEDRO DE PADILLA. 

comencaron á hazer 
deffensa de las espaldas, 
y hasta mil y quinientos 
murieron en la demanda, 
con vn poco de ventura 
á manos de gente honrada, 
porque á los que se huyan 
los villanos los matauan; 
Mos de Janli quedó preso 
para su mayor desgracia, 
porque con más de ochocientos 
presos en esta jornada 
acauó la torpe vida 
para tan mal fin guardada. 



ROMANCERO DE 



ROMANCE DUODÉCIMO. 



Desbaratado el socorro 

que Mos de Janli traya, 

D. Fadrique entendió luégo 

que se rindiera la villa; 

y ofTreciéndoles partidos 

vió que á ninguno salían, 

fiados en el de Orange 

que esperauan cada dia, 

que con veynte mil infantes 

entendieron que venia, 

y con doze mil cauallos 

mucha y buena artillería, 

y assí fué forzoso al Duque 

con la gente que tenia 

partir luégo de Bruselas 

lleuando en su compañía 

al que por Gouernador 

succederle allí tenia, 

Duque de Medina Celi 

cuya fama es bien sauida, 

para la paz y la guerra 

hombre de muy gran estima, 

y en llegando á Mons de Henao 

reforcó la batería, 

y hízose aquel esfuerco 

por ver si entrar se podría, 



PEDRO DE PADILLA. 

primero que del de Orange 
pudiera ser socorrida; 
el qual , para aquel effecto, 
se daua tan buena prisa, 
que se puso en breue tiempo 
de nuestro campo á la vista, 
y por vna puerta falsa 
quiso socorrer la villa, 
trauando vna escaramuca 
con los nuestros muy reñida; 
á la qual se puso fin 
quando se acauaua el dia, 
sin que el de Orange pudiese 
hazer lo que pretendia; 
y assí boluerse á Alemania 
con aquello determina, 
viendo de lo que trabaja 
el poco fruto que auia, 
y que en vna encamisada 
de los suyos no entendida 
le mataron quatrocientos, 
y que si no se retira 
el daño seria forcoso 
y mucho más cada dia. 



ROMANCERO DE 



ROMANCE DÉCIMO TERCIO. 



Retirado ya el de Orange, 

vióse la villa cercada, 

de poderse deffender 

sin remedio ni esperanca, 

pues no les era posible 

tener socorro de Francia, 

porque en aquel mismo tiempo, 

que sin duda le aguardauan, 

supieron que el Almirante, 

que era el que los bandeaua, 

capitán y deffensor 

de la secta luterana, 

de en cas de el Príncipe Conde 

viniéndose á su posada, 

al entrar por vna calle 

vn hombre le dió vna carta, 

y parándose á leella 

no se temiendo de nada, 

sin saber de adonde vino 

le dieron con vna bala 

que le rompió el braco y mano 

con que la carta tomara; 

y sospechando que el Rey 

auia vrdido aquella trama, 

entrándole á visitar 

le preguntó cómo estaua, 



PEDRO DE PADILLA. 71 

y respondió el Almirante: 
aunque esta mano está mala, 
la lengua y estotra queda 
sana para la venganca, 
y ésta será tan costosa, 
que si mi vida no falta, 
costará más de cien mil 
primero que el año salga. 
Succedió como lo dixo, 
mas no como lo pensaua, 
porque el Rey, disimulando 
vna soberuia tan braua, 
con acuerdo del Consejo, 
para aquella noche manda 
á los cathólicos todos 
que se pusiesen en arma, 
y que á todos los herejes, 
en oyendo vna campana, 
despojasen de la vida 
saqueándoles las casas. 
Y ansí Mosiur de Guise, 
á la hora concertada, 
fué en casa del Almirante 
donde sin defTensa entraua, 
y destocadas le dieron 
á él y á toda su guarda; 
y los cathólicos todos, 
á la seña concertada, 
salieron apercebidos, 
y acudiendo á las posadas 
donde los falsos herejes 
con descuydo reposauan, 



ROMANCERO DE 

sin respectar á ninguno, 
de quarenta mil passauan 
los que perdieron la vida 
y condenaron el alma; 
y con esto se cumplió 
la prophecía passada 
en que el Almirante dixo 
que de su daño en venganca 
se perderian cien mil vidas 
si la suya no faltaua; 
y fué pronóstico cierto 
porque de cien mil passauan, 
los que en Roan y en León 
y otras ciudades matauan: 
y como fué aquesta nueua 
á Mos de Henao llegada, 
de poderse defender 
perdida la confianca, 
comencaron á pedir 
partidos al Duque de Alúa, 
que por no estar muy seguro 
de lo demás que quedaua, 
año de mil y quinientos 
que en setenta y dos andaua, 
á los ocho de Setiembre, 
le fué la villa entregada 
con que dexase salir 
á la gente ciudadana, 
y con ella a Ludouico 
solamente con su espada, 
y á los demás con lo mismo, 
en lo que tocó á las armas, 



PEDRO DE PADILLA. 

y algún poco de vagage 

para la primer jornada; 

y acabada ya esta empresa 

tan reñida y porfiada, 

con todo su campo el Duque 

para Malinas marchaua, 

donde llegó á dos de Octubre; 

y aunque estaua puesta en arma 

y algunos arcabuzacos 

fué el refresco que les dauan, 

hizieron su alojamiento 

en vn arrabal que estaua 

á la puerta de la villa, 

donde no se hizo nada 

sino procurar llegarse 

poco a poco a la muralla; 

y aunque tenian los de dentro 

la villa fortificada, 

acordaron essa noche 

dexalla desamparada; 

y anssí luego la huyda 

fué por vna puerta falsa, 

y los nuestros otro dia, 

al tiempo que rompió el alúa, 

sabiendo que les podría 

ser de prouecho la entrada, 

porque la villa era rica 

y segura la ganancia, 

se metieron por el foso 

con determinación braua; 

y viendo que los soldados 

que sobre el muro aguardauan, 



ROMANCERO DE 

eran clérigos y frailes 
que a bozes les demandauan 
clemencia y misericordia 
quando en la ciudad entrauan, 
sin tener respecto a esto 
dentro della se alojauan; 
la qual fué en sólo aquel dia 
justamente saqueada, 
reseruando las yglesias, 
las personas y las casas 
que para el culto diuino 
estuuiesen dedicadas. 



PEDRO DE PADILLA. 



ROMANCE DÉCIMO QUARTO. 



Gozando de los despojos 
que ganaron en la villa 
estuvieron los soldados 
hasta que el tercero dia 
partieron para Nimega, 
que con Olanda confina, 
adonde reparó el Duque, 
porque desde allí podia 
acudir mucho mejor 
á lo que más conuenia; 
y en el punto que llegó 
supo que toda la isla 
que llaman de Zircazea 
al de Orange obedecia, 
y que el general Zaraso 
á poner cerco partia 
á la villa de Dargoes 
que era fortíssima y rica, 
cuya defFensa y amparo 
vn cauallero tenia, 
llamado Isidro Pacheco, 
hombre de muy gran estima, 
de soldados españoles 
con sola vna compañía, 
y que los que la cercauan 
eran de diez mil arriua; 



ROMANCERO DE 

dió mucho cuydado al Duque 
esto que se le offrecia, 
viendo tan poca deffensa 
para la fuerca enemiga 
que se llegaua tan cerca 
de los muros de la villa, 
que vn Mote de sus vanderas 
fácilmente se leya, 
que por motejar al Duque 
le pusieron por insignia, 
y dize el mote « no es nada » 
porque el Duque lo solia 
dezir burlándose dellos, 
quando gente apercebia. 
Encomendó esta jornada 
el Duque esse mismo día 
al castellano de Ambers, 
el qual hizo con gran prisa 
embarcar gente de guerra 
en los bageles que auia, 
y escogiendo en las del campo 
dos piecas de artillería, 
partió házia la ribera, 
desde adonde pretendia 
desalojar al contrario 
que el pasage le impedia 
con cinco muy grandes vrcas 
que para aquello traya; 
fuéle tan contrario el tiempo 
por lo mucho que llouia, 
que se vuo de retirar 
viendo que más no podia, 



PEDRO DE PADILLA. 

y vna pieca de las dos 

vuo de quedar perdida, 

porque le fué por el lodo 

imposible la salida; 

sintió el Castellano aquello 

tanto que no ay quien lo diga, 

y mohíno y desdeñado 

se resuelue y determina 

de socorrer a Dergus, 

ó rematar con la vida; 

y assí, á fuerca de dineros 

y diligentes espías, 

que es todo lo que en la guerra 

el buen succeso encamina, 

supo como cierto passo 

por donde salir podia 

á socorrer la ciudad, 

hasta cien años habría 

que era tierra firme toda 

y que la mar la cubría, 

por auer rompido vn Dique 

que primero la impedia; 

y como es cosa notoria 

y de todos muy sabida, 

que el gran mar Septentrional 

mengua seys horas del dia, 

con el cuydado y secreto 

que el negocio requería, 

dió Sancho de Auila órden 

al que la tierra sabia, 

que con otros dos soldados, 

de quien el hecho confia, 



ROMANCERO DE 

fuessen á reconocer 
si es verdad que se podría 
tomar seguro aquel paso 
para salir á la isla; 
hizieron la diligencia 
los tres como conuenia, 
aunque con dificultad 
la mayor que se imagina, 
porque tres leguas de ancho 
la mar por allí tenia, 
y dos ó tres hondos rios 
que por debaxo corrían; 
y bueltos con la respuesta 
recibió gran alegría 
Sancho de Auila con esto, 
y al Coronel acudía 
Christóbal de Mondragon 
y el caso le comunica, 
y los dos determinaron 
de partir al otro día, 
y mandan juntar la gente 
que les pareció escogida, 
de españoles y tudescos, 
que hasta tres mil serian, 
y hizieron preuenir 
a todos en la partida 
de vnos saquillos pequeños 
á donde sólo cabia 
la póluora y las pelotas 
y vna tasada comida; 
y sin que nadie supiese 
para donde se camina 



PEDRO DE PADILLA. 

comencaron á marchar 
hasta llegar a la orilla; 
y el coronel Mondragon, 
aunque su edad no sufría 
ponerse á tan gran trabaxo 
como el que allí se offrecia, 
fué el primero que en el agua 
los ancianos pies ponía, 
y en término de cinco horas, 
que era el placo que tenían, 
salió con toda su gente 
á tomar tierra en la isla; 
en la qual para enjugarse 
vn rato se detenían, 
y por yr más descansados 
otras dos leguas que auia 
desde donde ellos salieron 
hasta la cercada villa; 
mas luégo tuuo el contrario 
noticia de su venida, 
y atemoricada el alma 
de ver cosa nunca oyda, 
que vn exército pasase 
la mar á pié tan aprisa, 
se comencó á retirar 
á las ñaues que tenia; 
mas no fué muy á su saluo 
la diligente huyda, 
porque de Isidro Pacheco, 
siendo la causa entendida, 
salió á ellos, y los nuestros, 
que de refresco venían,. 



ROMANCERO DE 

llegaron por otra parte 
y tal estrago hazian 
que más de tres mil quedaron 
en la ribera sin vida, 
tomándoles muchas piecas 
de muy buena artillería, 
y dejando la ciudad 
á su gusto bastecida: 
boluiendo á passar la mar 
para Amberes se boluian. 



PEDRO DE PADILLA. 



ROMANCE DÉCIMO QUINTO. 



De la prouincia de Olanda, 

tan rica y tan principal, 

era ya el de Orange dueño 

conforme á su voluntad ; 

y por esto á D. Fadrique 

le fué forcoso marchar 

la buelta del enemigo, 

ymaginando hallar 

al menos, passo siguro, 

y tierras donde alojar: 

mas en muy pocas jornadas 

se pudo desengañar, 

porque en Zutphen le conuino 

detenerse y pelear, 

y en Naerden, más adelante 

otra pequeña ciudad 

que en el daño del vezino 

nunca quiso escarmentar, 

porque vn ostinado pecho 

nada le puede mudar, 

y assí degollando á muchos, 

el campo llegó á Amsterdan, 

vna ciudad muy famosa, 

sólo en Olanda leal , 

y desde allí D. Fadrique 

dió orden que á Esperendam 



romancero di 
fucssen á reconocer 
algunos de su real ; 
fué D. Rodrigo Capata, 
pero no pudo tornar, 
que con vna bala herido 
le vuieron de retirar; 
y el fuerte reconocido, 
el campo se fué alojar 
en las casas del camino, 
y allí mandó el General 
al gran Maestre de campo 
valeroso Julián, 
merecedor , por sus hechos, 
de nombre y fama inmortal, 
que con algunos soldados 
procurase de tentar 
si por cima de los yelos 
el agua podrían passar, 
porque el fuerte se pudiese 
de todas partes cercar; 
mas de Harlem conociendo 
lo que se quería intentar, 
por cima el yelo duzientos 
salen á escaramucar, 
no siruiendo de más esto 
que de salir á mostrar 
que la grandeca del yelo 
nos podría sustentar; 
y ansí, dando tras aquellos, 
los boluieron á encerrar, 
y entretanto los del fuerte 
se huyeron á Alchemar, 



PEDRO DE PADILLA. 

aunque se ahogaron muchos 

en los yelos al pasar; 

y en siendo ganado el fuerte, 

á D. Diego Caruajal 

mandó el General que fuesse 

á tomar vn hospital 

que de la villa de Arlem 

estaua en el arrabal, 

para que allí se pudiese 

el exército alojar 

y cercar mejor la villa 

que se esperaua ganar, 

que puesto que no era fuerte 

quiso el de Orange mostrar 

su poder en deffendella; 

y ansí le mandó lleuar 

tres mil hombres de socorro, 

aunque les succedió mal 

porque salió D. Fadrique, 

á no les dexar entrar., 

con algunos españoles 

que holgó de señalar, 

y áun no dexó quien la nueua 

después pudiese lleuar: 

batióse luego la villa 

sin d exarles reposar, 

haziendo vn ancho portillo 

por donde quiriendo entrar, 

por auer sido sin órden 

se vuieron de retirar, 

con pérdida de soldados 

muy dina de lamentar; 



ROMANCERO DE 

no se prosiguió el salto 
que se les comencé á dar, 
ni se hizo en muchos días 
cosa digna de contar; 
y ansí de fortalecerse 
tuuieron mucho lugar, 
de suerte que en ocho meses 
que les duró el contrastar, 
ninguna industria de guerra, 
que se pudiese inuentar, 
dexó de ser preuenida 
antes de poder dañar, 
porque del ingenio y tiempo 
se sabian aprouechar, 
de suerte que con vn frió 
imposible de passar, 
algunas noches salieron 
á poner fuego al real 
y enclauar la artillería 
que les hazia tanto mal; 
aunque vna noche salieron 
y no pudieron tornar 
sino pocos, ó ningunos, 
para las nueuas llevar; 
y visto por D. Fadrique 
que era en baño porfiar, 
y que el comencado intento 
no se podia executar, 
mandó que se reforcase 
nuestra armada de la mar, 
y que al lago desta villa 
se biniese de Amsterdam, 



PEDRO DE PADILLA. 

porque el armada contraria 
de allí pudiese quitar, 
para que ningún socorro 
se metiese en el lugar: 
vuo en esto buen succeso 
haziéndolos retirar, 
aunque cobardía por ello 
no se les vido mostrar; 
antes salían á los muros 
á entretenerse y cantar, 
y hazian grandes banquetes 
por hazernos sospechar 
que el bastimento en vn año 
no les pudiera faltar ; 
y assí quiso D. Fadrique 
darle asalto vniuersal 
con los tres mil españoles 
que acabauan de llegar 
desde Italia, con D. Lope 
de Acuña por General; 
y estando echados los puentes 
por do se auia de passar, 
salió vn inglés de la villa 
que pudo certificar 
que padecían los de dentro 
tan grande necesidad, 
que comían sus propios hijos 
sin tener dellos piedad , 
y que por esto el asalto 
era justo dilatar, 
pues no passarian seys dias 
sin dexarse de entregar : 



ROMANCERO DE 

túuose en mucho este auiso, 
y ansí mandaron quitar 
los pertrechos que tenían 
para poder asaltar, 
y con esto comencaron 
los de dentro á demandar 
los partidos que entendieron 
que bien les podían estar ; 
y todo paró en rendirse 
á merced del General, 
el qual á todos los hizo 
en ocho dias degollar; 
mas no se dió esta sentencia 
contra ningún alemán, 
porque como gente libre 
no se le podia culpar 
que por dineros viniessen 
á seruir y pelear; 
y assí fuera de la villa 
los mandaron luego echar 
con escolta y desarmados 
sin hazerles otro mal; 
y era cosa lastimosa 
ver la gente popular 
pedir á los españoles 
sólo vn bocado de pan, 
vnos a peso de oro 
y los otros de llorar; 
fueron espantables cosas 
las que se podrían contar 
que sucedieron á muchos 
de la villa y del real, 



PEDRO DE PADILLA. 

porque se vieron algunos 
en las trincheras elar, 
y pidiendo de comer 
se vian otros espirar, 
sin poder el padre al hijo 
socorrer ni remediar; 
y assí fué aquella victoria 
tan difícil de ganar, 
que se perdió más en ella 
q ue se pudo grangear. 



ROMANCHE O Dli 



ROMANCE DÉCIMO SEXTO. 



Después que fue de ios nuestros 

la villa de Arlen ganada , 

quando quiso D. Fadrique 

proseguir en su jornada, 

vió que la gente española, 

ya de miserias cansada, 

passar de allí no quería 

hasta que fuesse pagada; 

y no auiendo de presente 

dineros con que pagalla, 

en dos meses de berano 

no se pudo hazer nada, 

ni después por el inuierno 

que lo estoruó con el agua; 

y ansí se fué D. Fadrique 

á donde su padre estaua, 

y de allí á Bruselas juntos 

con breuedad se tornauan 

la resta de nuestro campo 

dexándola encomendada 

á Francisco de Valdés, 

por quien fuesse gouernada, 

que era Maestre de campo 

y persona señalada, 



PEDRO DE PADILLA. 

sin hazerse por entonces 
otra cosa de importancia, 
porque siempre succedió 
alguna nueua desgracia; 
y assí el Conde de Bosu 
perdió por mar el armada, 
y su persona quedó 
en Hornos aprisionada; 
y andando de estas desdichas 
cansado ya el Duque de Alúa, 
al Rey demandó licencia 
para boluerse en España, 
la qual le fué concedida, 
y en su lugar se mandaua 
al Comendador mayor, 
hijo mayor de la fama, 
D. Luis de Requesenes, 
de la nación catalana, 
que sin detenerse vn punto 
á este gouierno se parta ; 
el qual entró en los Estados 
con engañada esperanca, 
de que auian de reduzirse 
á la paz con su llegada, 
porque en este medio tiempo 
á Mediamburg, en Zelanda, 
sin poder ser socorrida 
pudo el de Orange tomalla, 
y su hermano Ludouico 
se partia de Alemania , 
á la buelta de Mastrict 
de los Estados entrada; 



ROMANCERO DE 

do los nuestros acudieron 
á impedirle la jornada; 
y Sancho de Auila viendo 
del contrario la pujanca, 
nunca se atreuió á ponerse 
en condición de batalla, 
sino con escaramucas 
y con alguna emboscada, 
procuraua entretenelle 
entretanto que llegaua 
el Coronel Mondragon 
con la gente que lleuaua; 
lo qual viendo el enemigo 
en Falquembergue se entraua 
porque era su gente toda 
muy mal esperimentada; 
y vista la resistencia 
que de los nuestros hallaua, 
dando muestras de querer 
volberse para Alemania, 
desalojando su campo 
para Nimega marchaua, 
que de secreto con él 
estaua confederada: 
mas fué la traycion sauida 
primero que executada; 
y assí, con mucha presteza 
Sancho de Auila embiaua 
gente allá de guarnición 
con que pudo aseguralla, 
y él se fué siguiendo al Conde 
por los pasos que lleuaua; 



PEDRO DE PADILLA. 

y en llegando junto á Mochen 

vió que el Conde se alojaua, 

y que lo mejor que pudo 

su campo se atrincheraua, 

y fué tanta el alegría 

que mostró en ver que le aguarda 

que fué pronóstico cierto 

de la gloria que esperaua; 

y como si ya tuuiera 

esta victoria ganada, 

toda aquella noche ordena 

que les tocasen al arma, 

hasta que al amanecer, 

el tercero dia de Pascua, 

en que la yglesia celebra 

la Resurrecion sagrada, 

ordenó sus esquadrones 

porque vió que se ordenauan 

también los de su contrario 

con vna presteza estraña, 

comencando sus trompetas 

á combidar a batalla, 

y respondiendo los nuestros 

lo mucho que se holgauan, 

ellas y los atambores 

por el baile resonauan, 

de suerte que nunca en fiesta 

se dió mejor alborada; 

y queriendo comencarse 

la refriega deseada, 

quiso el General primero 

que saliesen ciertas mangas 



92 ROMANCERO DE 

de nuestros arcabuceros 
con cien picas amparadas, 
v á manera de esquadron 
diese en las trincheas contrarias, 
y que el resto se estuuiese 
hasta ver lo que passaua; 
dieron nos a los principios 
vna muy hermosa carga, 
con que hizieron deffensa 
(en breue tiempo acauada), 
porque fué su infantería 
al punto desbaratada, 
y la gente de acauallo, 
viéndose desamparada, 
bino á chocar con la nuestra; 
mas fué su suerte tan mala, 
que de muerto ó prisionero 
ninguno dellos escapa; 
mató al conde Ludouico 
de vna arcabuz vna bala, 
con otros muy principales 
caualleros que lleuaua; 
aguóse este buen succeso 
y victoria señalada, 
con que la gente española, 
viéndose muy alcancada 
pidió que se les pagase, 
pues también lo trauaxauan, 
hasta treynta y cinco meses 
que se les deuian de paga; 
y assí> enojados vinieron 
hasta Amberes, donde estaua 



PEDRO DE PADILLA. 

el Comendador mayor, 
y por fuerca se alojauan, 
jurando de no salir 
de allí á ninguna jornada, 
hasta en tanto que les fuesse 
toda su deuda pagada. 



ROMANCERO DE 



ROMANCE DÉCIMO SÉPTIMO. 

El Comendador mayor, 
viéndose tan fatigado, 
con ver que los españoles 
se le auian amotinado 
y quel dinero, que es neruio 
de la guerra, auia faltado, 
comenzó á tratar las paces 
con mucho mayor cuydado; 
y aunque luego á los principios 
se tuuo por acabado, 
por el perdón general 
que del Rey les fué otorgado, 
y otras cien mil condiciones 
no de Príncipe indinado, 
sino de Padre y Señor 
muy querido y regalado, 
quando se llegó el effecto 
nada desto hizo al caso, 
tomando por expediente, 
para no llegarlo al cauo, 
la libertad de conciencia 
que siempre auian procurado; 
y assí, viendo que las paces 
se procurauan en vano, 
determinó el General 
de volberse á lo passado; 



PEDRO DE PADILLA. 

y auiendo tomado á Bura, 

en Olanda, por asalto, 

el Comendador mayor 

fué en este tiempo auisado 

de un teniente de Almirante, 

hombre de mar muy cursado, 

que ganando a Zirquizea 

podra asegurar el paso, 

de manera que á Gelanda 

pudiese passar el campo, 

con que de aquello la órden 

la dexasen á su cargo, 

y dió tan buenas razones 

y medios tan atinados, 

que aunque eran difficultosos 

acordaron de inténtanos; 

y assí se mandó aprestar 

en esto lo necesario, 

y a veynte y nueue del mes 

que es de Septiembre llamado, 

víspera de San Miguel, 

de setenta y cinco el año, 

llegó á la isla de Tola 

el exército aprestado, 

la qual estaua frontera 

de la que se yua buscando, 

y allí por ser tierra nuestra 

el exército a alojado, 

y por mar con sus bageles 

Sancho de Auila llegando, 

de lucida infantería 

todos ellos ocupados, 



ROMANCERO DE 

quedó con mucha razón 

el campo marauillado 

de no saber á qué fin 

allí se vuiesen juntado, 

viendo que para la isla, 

ocupada del contrario, 

por allí no era posible 

de ninguna suerte el paso; 

mas luego tuuieron orden 

de reconocer vn vado 

por donde se auia de entrar 

quando el mar biniese baxo, 

y assí en barcas dos mil hombn 

aquella noche passaron, 

y en la isla despoblada 

de los Carneros parando, 

vna legua de la otra 

que ganar les han mandado, 

la qual llaman Duibelant, 

diuididas con vn braco 

de mar que con la menguante 

pudiera ser badeado, 

y á las onze de la noche 

con ánimo tan gallardo 

como si por tierra firme 

se salieran paseando , 

lleuando á Isidro Pacheco 

por su Capitán nombrado, 

dentro de solas tres horas , 

que era el tiempo limitado 

en que auian de tomar puerto 

para no ser anegados, 



PEDRO DE PADILLA. 

á pesar del agua y viento 
y las tuercas del contrarío 
que los yuan offendiendo 
de los barcos a su saluo, 
hiriéndolos con los remos 
v otros con garfios tirando, 
y contra el artillería 
que los yua destrocando, 
que en medio los esquadrones 
pudiera poner espanto; 
mas esta legua de mar 
los más passaron en saluo, 
y á pesar de los que estauan 
á la ribera esperando, 
que en todos deuia de auer 
hasta tres mil luteranos, 
tomaron puerto en la isla; 
y como benian mojados, 
sin valerse de arcabuces 
sino el espada en la mano, 
imbocando en su derTensa 
á su patrón Santiago, 
los fortíssimos Leones 
de España nunca domados, 
dinos de ser por sus hechos 
de la fama eternicados, 
el esquadron que se puso 
á deffenderles el paso, 
como si de ouejas fuera 
fué en vn punto destrocado; 
y luego sin detenerse, 
más adelante passando, 



ROMANCERO DE 

so les ganaron los fuertes 
que estauan edificados 
en la riuera del rio, 
frontero de nuestro campo, 
quedando por tal hazaña 
de españoles illustrado 
el renombre glorioso 
con tales obras ganado. 



PEDRO DE PADILLA. 



ROMANCE DÉCIMO OCTAUO 



Después de aquella vitoria 

tan dina de ser loada, 

auiendo saltado en tierra 

con la gente que lleuaua, 

el castellano de Amberes 

en la isla se alojaua; 

y el otro siguiente dia 

para Cirquincen marchauan, 

donde entraron sin deffensa 

y á Bomene sitiauan; 

que no costó pocas vidas 

su deffensa porfiada, 

que aunque era villa pequeña 

estaua fortificada; 

y á veynte y cinco de Octubre, 

siendo por asalto entrada 

se passaron á cuchillo 

todos los que dentro estauan, 

y llegando á Cirquicea 

creyeron que se entregara, 

pero fué muy differente 

de lo que se ymaginaua, 

porque muy abastecida 

de lo necesario estaua, 

y en el socorro y fauor 

del de Orange confiada, 



ROMANCERO DE 

de suerte que fué forcoso 

oprimilla y sitialla, 

procurando lo primero 

estoruar que por el agua 

no les entrase socorro; 

y aunque era vna legua larga 

el ancho de la canal 

que por la villa passaua, 

en effecto le pusieron 

vna fuerte encadenada; 

y el de Orange, quando supo 

en el estrecho que estaua, 

mandó que luego partiese 

á socorrella su armada; 

y vn soberuio galeón 

que la banguardia llevaua, 

la encadenada rompiendo 

llegó á la villa cercada, 

y dexándole socorro 

le fué fácil la tornada, 

y esto no sola vna vez 

sino quantas lo intentauan, 

hasta que para estoruallo 

se les hizo vna estacada, 

con bageles afondados 

y muy recia palicada, 

de suerte que fué imposible 

de aquesta parte la entrada, 

aunque vna vez que vinieron 

contra razón á intentalla, 

de las ñaues que trayan 

se perdió la Capitana; 



PEDRO DE PADILLA. IOI 

y assí, teniendo la villa 
los nuestros muy estrechada* 
se pasó todo el inuierno 
sin que pudiesen entralla: 
y quando pudieran dello 
tener alguna esperanca, 
de vna gran enfermedad 
que de mil males fué causa, 
el Comendador mayor, 
que todo lo gouernaua, 
dio al fin del mes de Febrero 
a su Hazedor el alma, 
quedando aquellos Estados 
con vna soberuia estraña, 
por auerles concedido 
(creyendo que se acertaua) 
de todas armas el vso 
que les quitó el Duque Dalua, 
y dado expresa licencia 
qual ellos lo d^seauan, 
para poder degollar 
sin que les costase nada 
toda la cauallería 
española amotinada; 
y como el Gouernador 
vieron todos que faltaua, 
luego el Conde de Mansfelt 
los del Consejo llamauan, 
y Capitán general 
de la guerra le señalan, 
y la república toda 
el Consejo gouernaua, 



I 



\Ol ROMANCERO DE 

al qual fué de Cirquicea 
hecha luego vna embaxada 
pidiendo misericordia, 
que luego le fué otorgada, 
y que el cerco leuantase 
á Sancho de Auila mandan, 
y al coronel Mondragon, 
con su tercio, se ordenaua 
que entrase dentro en la villa, 
y allí la gente alojada, 
á su cargo reciuiese 
della la deffensa y guarda. 



PEDRO DE PADILLA. 



ROMANCE DÉCIMO NONO. 



Después de auer ocupado 
aquella importante villa, 
viéndose necesitada 
la española infantería, 
comencó a pedir las pagas 
todas que se les deuian, 
y viendo el poco remedio 
que de pagarles auia, 
por fuerca de armas quisieron 
prouar si lo cobrarían, 
y sin hallar resistencia 
házia Bruselas caminan, 
la qual con esta ocasión, 
que era la que pretendían, 
para dar algún color 
a lo que hazer quería, 
comencó a ponerse en arma 
diziendo que no quería 
hazer más que defenderse 
de la gente que venia, 
y aunque se desbergoncaua 
á mil cosas cada dia, 
disimuláuase todo 
porque más no se podia; 
y conociendo el Consejo 
que era su total ruyna 



ROMANCERO DE 

que la gente amotinada 
anduuiese destrayda, 
con el conde de Mansfelt 
vn recado les imbia, 
muy cargado de esperanzas 
porque dineros no auia, 
y por esto sin recado 
á Bruselas se boluia, 
y ellos se entraron en Jost, 
bien cerrada y fuerte villa, 
la qual ganaron por fuerza, 
aunque se les defFendia; 
y con esto los Estados, 
estando dello á la mira, 
comencaron a quitarse 
las máscaras que trayan, 
y casi todos los pueblos 
se armaron, y las prouincias 
pregonando por traydora 
la española infantería, 
y dando á todos licencia 
que les quitasen la vida, 
de manera que el Consejo 
por vna parte veya 
en los más de los Estados 
manifiesta rebeldía* 
y que la gente española 
era poca y repartida, 
y que nueuas por momentos 
diuersas gentes trayan, 
de auerles ya degollado 
toda la cauallería; 



PEDRO DE PADILLA. 

y ansí se determinaron, 

viendo lo que conuenia, 

que fuesse cerca de Amberes 

nuestra gente recogida. 

Consejo que, al parecer, 

fué por permisión diuina, 

porque mandado secreto 

algunos pueblos tenían 

para degollar la gente 

de cauallo el mismo dia, 

y assí desde á poco tiempo 

llegando la compañía 

del capitán Falconeta 

de Amberes házia la villa, 

salieron más de tres mil 

á priuallos de la vida, 

y en eiTecto lo hizieran 

si no fuera socorrida; 

y contra los españoles 

tanto la rauia crecía 

que mucho más que la muerte 

su nombre se aborrecía, 

y sólo por temor suyo, 

de los balones que auia 

en la soldadesca vieja, 

tres ó quatro compañías 

traxeron de las fronteras 

para deffender la villa, 

y las lancas ordinarias 

que en el contrario asistían; 

y quando vuieron su campo 

ordenado desta guisa, 



ROMANCERO DE 

por órden de los Estados 
se prendieron en vn día, 
los señores del Consejo 
que á su Magestad seruian, 
naturales de la tierra 
(que ya españoles no auia) 
porque se fueron a Amberes 
ciertos de lo que seria; 
y quando tuuieron presos 
los que freno les ponían, 
declararon por cabeca 
de la endemoniada Liga, 
á su Duque de Ariscohot, 
á quien todos prometían, 
con juramento solene, 
que su voluntad seria 
hasta morir ó vencer 
guardada y obedecida. 



PEDRO DE PADILLA. 



ROMANCE VIGÉSIMO. 



En la gran villa de Gante, 

cabeca de aquel Condado, 

después que el pueblo rebelde, 

traydor y desbergoncado 

vuo al Duque de Ariscohot 

por su General nombrado, 

hizieron luego vna junta, 

ó concilio endemoniado, 

con trecientos caualleros 

de todo lo mas granado, 

y hasta setenta Obispos 

amigos y panyaguados, 

y vnánimes y conformes, 

entrellos fue concertado, 

que á cuchillo fuessen todos 

los españoles passados, 

y para sólo este effeto 

fué juntamente acordado, 

que cien mil hombres de guerra 

leuantasen los Estados; 

este negocio fué luégo 

entendido en nuestro campo, 

y puso gran confusión 

ver lo que se auia mandado, 

por ser los nuestros tan pocos 

y los más amotinados, 

y assí, al castillo de Amberes, 



ROMANCERO DE 

ya como a lugar sagrado 
trataron de retirarse, 
y fué lo mas acertado, 
porque le auia bastecido 
con grandíssimo cuidado 
Sancho de Auila temiendo 
lo que ya estaua tramado, 
y para no perder punto 
de todo lo necesario, 
en el pasage de Flandes 
vn fuerte fué edificado, 
ganándose al enemigo 
en hacelle por la mano, 
en el qual se metió luego, 
con quatrocientos soldados 
de los mejores del tercio, 
Baldés , Maestre de campo, 
que para diuersos fines 
hizo después mucho al caso; 
y ansí con gran breuedad 
los nuestros se yuan juntando. 
Don Fernando de Toledo 
que en Olanda auia quedado, 
se recogió con su tercio, 
házia Amberes caminando; 
y Don Alonso de Bargas 
con la gente de á cauallo, 
procurando no perder 
lo que les auia quedado, 
y casi al fin de Septiembre 
de setenta y seys el año, 
en Visnac, pequeña aldea, 



PEDRO DE PADILLA. 

á caso se auian juntado 
cinco solas compañías 
de gente de nuestro campo, 
que deuian de ser no más 
de quatrocientos soldados, 
y en su fuerca y multitud 
los rebeldes confiados, 
por degollar de los nuestros 
los que allí se auian juntado 
y gozar del triunfo y gloria 
que les estaua guardado, 
le fué á Monsieur de Climes 
el negocio encomendado; 
el qual de más de tres mil 
salió luego acompañado, 

y muchos aventureros, 

galanes y enamorados 

que salian á ganar fama 

y opinión de muy bicarros, 

con boluer á sus amigas 

de las cabecas cargados 

que al partir les oíFrecieron 

de españoles degollados, 

salian otros al despojo, 

á su parecer, ganado; 

y de Lobayna y Bruselas 

mercaderes á comprallo, 

y de todas estas gentes 

benia ya cubierto el campo, 

quando entendieron los nuestros 

lo que estaua concertado; 

y Don Alonso de Bargas, 



ROMANCERO DE 

como vió que era forcado 
resistir al enemigo 
que furioso yua llegando, 
hizo apear vna parte 
de la gente de á cauallo, 
y que en vn pequeño bosque 
estuuiese a guardando, 
saliendo á ios enemigos 
el resto escaramuzando, 
á los quales acudieron 
los contrarios, y cargando 
los más sobre aquellos pocos, 
se les fueron retirando 
hasta dar en la emboscada 
que los estaua esperando; 
de la qual, saliendo gente 
de refresco y sobresalto, 
fué tanta la turuacion 
de aquel esquadron borracho, 
que sin más ocasión questa 
las armas todos dexando, 
quisieron con el huyr 
procurar remedio en vano, 
porque como de los nuestros 
auia muchos á cauallo, 
sólo pudieron saluarse 
los que más auian tardado; 
y assí, quedaron sin vida 
más de tres mil en el campo, 
sin que de los españoles 
muriese sólo vn soldado. 



PEDRO DE PADILLA. 



I I I 



ROMANCE VEINTE Y VNO. 



A. las almas obstinadas 
y embejecidas en mal, 
no ay desengaño ninguno 
que le pueda aprovechar; 
y assí , los de los Estados, 
no queriendo escarmentar 
con haberse visto siempre 
rendir y desbaratar, 
tratauan muy á su costa 
de boluer á porfiar; 
y rehaziendo su gente, 
se vinieron a alojar 
á la parte de Malinas 
en un pequeño lugar, 
donde al paso de una puente 
acordaron de esperar, 
aunque no pudieron luego 
su disinio executar, 
porque Julián Romero, 
aquel español sin par, 
con algunos de los suyos 
saliéndoles á encontrar, 
les mató ochocientos hombres 
y les prendió vn Capitán, 
el mejor que ellos tenian, 
de Lobayna natural, 
y el lugar fortificado 



ROMANCERO DT, 

les hizo luego dexar; 

pero no fué todo parte 

á hazelles desmayar, 

antes, creciendo la yra 

en verse assí maltratar, 

comencaron las ciudades 

á rebelarse y mostrar 

que en effecto lo hazian 

de su propia voluntad, 

y entre todas fué Mastrique 

la primera y principal; 

y los nuestros, entendiendo 

lo que importaua guardar 

aquella importante placa 

y no dexalla ocupar, 

á D. Alonso de Bargas 

mandaron luego marchar, 

con la gente de á cauallo 

que solia gouernar, 

y ordenaron, con su tercio 

que le fuesse acompañar 

D. Fernando de Toledo, 

y procurase euitar 

que gente de los Estados 

allí dexase de entrar; 

y aunque se dieron gran priesa 

nunca se pudo escusar 

que el presidio de tudescos 

se dexase de juntar 

con los vezinos del pueblo, 

para hazer retirar 

al capitán Montesdoca 



PEDRO DE PADILLA. 

al burgo de la ciudad, 
lo qual pudieron hazer 
con mucha facilidad; 
y por esto D. Alonso 
acauando de llegar, 
manda que la infantería 
comience luégo a pasar 
en barcas por el río Molza 
y se fuessen á juntar 
con los demás que se auian 
retirado al arrabal, 
para darles por dos partes 
vn asalto general 
en disparando una pieca, 
que se le dió por señal: 
vuo á los primeros lances 
alguna difTicultad, 
aunque duró poco espacio 
dexarse esto de allanar, 
porque se rindió la villa 
sin poderse reparar, 
costando la vida á muchos 
que quisieron pelear, 
porque de hierro ó de fuego 
no fué posible escapar; 
túuose aquella victoria 
por mucha felicidad, 
por ser de gran importancia 
el paso de aquel lugar 
para que nadie pudiesse 
á los Estados entrar. 



ROMANCERO 



DE 



ROMANCE VEYNTE Y DOS. 



En el tiempo que Mastrique 

fué de los nuestros ganada, 

la gente de los Estados 

dina de inmortal infamia, 

estando ya toda ella 

vnida y confederada, 

al seruicio de su Rey 

y de su Dios rebelada; 

viendo de los Españoles 

vna parte amotinada, 

y los otros diuididos 

a negocios de importancia, 

y viendo que éste era el medio 

para acabar su jornada, 

acordaron que la villa 

de Amberes fuesse ganada, 

porque siendo del castillo 

desta manera apartada, 

necesitándole mucho 

auia de rendir la entrada, 

como el castillo de Gante 

y el otro de Valencianas; 

y assí mandan de Bruselas, 

de Malinas y Lobayna 

recoger las guarniciones, 

y con ellas embiauan 



PEDRO DE PADILLA. I I 5 

al Conde de Hegmont Phelippe, 

el qual consigo lleuaua 

toda la cauallería 

de las viejas ordenancas, 

y la que entonces de nueuo 

auia sido leuantada, 

por cuyo General yua 

á tan infame hazaña 

el traydor Marqués de Habré 

que auia venido de España 

muy pocos dias auia, 

con una llave dorada 

de la Cámara real, 

en él muy mal empleada, 

y muy rico de mercedes 

y de su Príncipe en gracia; 

catorce estandartes yuan 

de cauallería bizarra, 

y veynte y tres compañías 

de las más exercitadas, 

de lucida infantería 

para aquello señalada; 

y ciertos que Phederico, 

que la villa gouernaua, 

quel señor de Chanpagñi 

en los Estados llamauan, 

en llegando auia de darles 

sin resistencia la entrada 

(porque ya entre todos ellos 

era cosa concertada), 

viérnes , á tres de Noviembre, 

sin saber los nuestros nada, 



I [6 ROMANCERO l>E 

campeando sus banderas, 
á la villa se acercauan; 
y acordaron essa noche 
que el sábado de mañana 
entrasen todos en ella, 
á los quarteles y casas 
que estauan ya preuenidas 
para esto y señaladas; 
y al punto que amanecía 
ya en la villa resonauan 
las trompetas y atambores 
de los soldados que entrauan, 
con tanto contentamiento 
de la gente ciudadana, 
como si estuuiera en esto 
su redención declarada, 
y al Castellano de Amberes 
y los que con él estauan 
les pareció que seria 
cosa muy bien acordada 
mandar luego recoger 
toda la gente que estaua 
en diferentes empresas 
esparcida y desmandada, 
para que se socorriesse 
lo que más les importaua; 
y en tanto el artillería 
que estaua bien aprestada, 
comencé, porque la villa 
no fuesse fortificada, 
á jugarse muy aprisa, 
pero no aprouechó nada, 



PEDRO DE PADILLA. 

porque de vna niebla espesa 
la luz del sol ocupada, 
vinieron á no dar fruto 
las pelotas que sembrauan; 
y assí con esta ocasión 
fué la villa pertrechada 
de manera que en las bocas 
de las calles que mirauan 
á la parte del castillo, 
abriendo muy ondas cauas 
y leuantando trincheas 
poco menos que murallas, 
y muy fuertes parapetos 
con muchos sacos de lana, 
grandes cubas y toneles 

de que en esto se ayudauan, 

que siruiendo de cestones 

era vna deffensa braua, 

fortificaron la villa 

de suerte, que para entralla 

no ser parte parecía 

industria ni fuerca humana; 

rocogiéronse al castillo 

de los nuestros los que estauan 

alrededor de la villa; 

y ya la noche cerrada, 

con el capitán Ortíz, 

hasta ciento se juntauan; 

y estauan tan descuydados, 

que tocándoles el arma, 

pasó todas las trincheas 

y rompió vn cuerpo de guardia, 



ROMANCERO DE 

y les ganara la villa 
si más soldados lleuara; 
y assí, pegándoles fuego 
á vn molino y vna casa 
que estauan fortificando, 
al castillo se tornauan; 
y como á matar el fuego 
mucha gente se llegaua, 
hizo allí el artillería 
vna mortandad estraña; 
mas ver el ánimo suyo 
era cosa que admiraba; 
porque á vista del castillo 
de do las piecas jugauan, 
burlándose de la muerte 
muy contentos trabaxauan; 
y con ver que las cabecas 
y los bracos apartauan 
de los miserables cuerpos 
las pelotas que llegauan, 
estimauan tanto aquello 
como si no fuera nada, 
porque mugeres donzellas, 
tan tiernas y delicadas 
que una pequeña herida 
otras vezes desmayara, 
con ver lo que succedia 
de trauaxar no cesauan; 
con ánimo tan entero, 
que lleuando á la muralla 
dos doncellas vna espuerta 
de tierra y piedra cargada, 



PEDRO DE PADILLA. II9 

hermanas ambas á dos, 
vna bala desmandada 
lleuó la espuerta y la vna 
de las dos que la lleuaban; 
y como si aquel succeso 
muy léxos della passara, 
boluió de nueuo al trauaxo 
que juntas exercitauan, 
como si ganar la gloria 
para siempre le importara; 
y en fin, llegado el domingo, 
para su total desgracia, 
año de mil y quinientos 
que en setenta y seys andaua, 
a. los quatro de Nouiembre, 
los españoles que estauan 
amotinados en Jost 
porque no se les pagaua, 
con no auer sido posible 
boluerlos á nuestra gracia, 
ni ruegos ni persuasiones 
de gente deuota y sancta, 
ni de señores y amigos 
la justísima demanda, 
les mouió el estruendo sólo 
que á sus orejas llegaua 
de la gruesa artillería 
que en el castillo sonaua; 
y de aquello coligiendo 
lo que en Amberes passaua, 
sin memoria ni recuerdo 
de la mohína passada, 



ROMANCERO DE 

mostrando bien la grandeca 
de los ánimos de España, 
que á las naciones del mundo 
todas juntas se auentajan, 
partieron juramentados 
de no parar en posada, 
y de no comer bocado, 
aunque lo tuuiesen gana, 
hasta morir ó tener 
la villa rendida y llana; 
y luégo, en el mismo punto, 
partieron de á donde estauan 
mil y quinientos soldados 
de la gente más bizarra, 
más briosa y más baliente 
y más bien disciplinada 
que de el principio del mundo 
hasta entonces fué hallada; 
lleuauan vn estandarte 
con la ymágen dibujada 
de la Virgen sin mancilla; 
y el domingo de mañana, 
á las ocho horas del dia, 
oyeron que resonauan 
las trompetas y atambores 
de los demás que llegauan 
desde Mastrique y de Lira, 
donde ocupados estauan, 
y encontrándose con ellos 
hizieron vna gran salua, 
y con un gozo increyble 
házia Amberes se acercauan, 



PEDRO DE PADILLA. 121 

do no estaua, menos quellos, 

la gente regucijada, 

descuydados del castigo 

que se les aparejaba 

por mano de los tres mil 

que á executarlo llegauan, 

triumphando ya de la impresa 

que áun no estaua comencada, 

porque trayan las cabezas 

todos ellos coronadas 

de ramos berdes hermosos 

y flores diferenciadas; 

y cada qual vn criado 

con vn haz de leña ó paja 

para poder pegar fuego 

siendo cosa necesaria; 

llegó la cauallería 

con D. Alonso de Bargas, 

el número de la qual 

á mil cauallos llegaua, 

y en entrando en el castillo 

fué de los que en él estauan 

con un regucijo inmenso 

su venida celebrada; 

y aunque desseauan todos 

que un poco se refrescaran 

de la cólera furiosa, 

era tan grande la llama, 

que sin esperar refresco 

al asalto se aprestauan; 

y por la tierra postrados, 

conforme al vso de España, 



ROMANCERO DI 

imbocaiido el dulce nombre 
de la Virgen Sacro Sancta, 
y del Sancto Patrón nuestro 
el ayuda acostumbrada, 
cerraron con las trincheas, 
no sólo fortificadas, 
sino de diez y seis mil 
hombres de guerra guardadas 
mas fué de tan poco estoruo 
aquella derTensa y guarda, 
que con mas facilidad 
que si fuera tierra llana, 
los animosos leones 
subieron por la muralla, 
y sin resistencia alguna 
por la fuerte villa entrauan; 
no hallando inconuiniente 
sino en la gente alemana, 
que no seruia de otra cosa 
sino de abiuar la saña, 
pues en menos de una hora, 
los que más fieros andauan, 
comencaron á hazer 
animosas las espaldas, 
sin hallar parte segura 
aunque era muy desseada, 
porque la cauallería 
los que huyan alcancaba, 
y era por gran marauilla 
quando alguno se escapaua; 
retiróse mucha gente 
aquella famosa casa, 



PEDRO DE PADILLA. 

donde el Consistorio siempre 
de la villa se juntaua, 
que duzientos mil ducados 
auia costado labralla, 
á la qual poniendo fuego 
era una tragedia estraña 
ver muchos huyendo del 
hecharse por las ventanas; 
y otros que en saliendo fuera 
a. cuchillo los pasauan, 
y arder en contorno desta 
otras ochocientas casas, 
que sin remedio ninguno 
fueron todas abrasadas; 
y en ellas tanta riqueza 
y de cosas tan preciadas, 
que en tres millones ó más 
pudieran ser estimadas; 
y no contenta con esto 
la española gente braua, 
con presteza acudió al rio, 
donde algunos procurauan 
salbarse en vnos bageles 
de la villa que allí estauan; 
mas diéronles tanta priesa, 
que la suya fué escusada, 
porque baxaron los más 
al infierno por el agua; 
prendiéronse en la refriega 
personas muy señaladas; 
y aquel dia lastimoso 
y otros de aquella semana, 



ROMANCERO DE 

se gastaron en robar 

la villa desbenturada, 

que debe ser la más rica 

que en la christiandad se halla; 

enterráronse los muertos, 

y sin los que ahogó el agua, 

se entendió con certidumbre 

que de veynte mil pasauan; 

y acabada de ganar 

aquella importante placa, 

supieron de la venida 

del Príncipe D. Juan de Austria, 

flor de la cauallería, 

luz y espejo de las armas, 

retrato sacado al viuo 

del que en Iuste rindió el alma; 

y ansí dexó de seguirse 

la vitoria comencada, 

que si se vuiera seguido, 

con el hilo que llevaua, 

ó dexado de hazerse 

de traydores confianca, 

no se viera en nuestros dias 

lo que en toda Flandes passa. 



PEDRO DE PADILLA. 



125 



ROMANCE DE ISTORIAS DIFERENTES. 



De la famosa Lisboa 
salió con campo formado, 
á la conquista de Tánger 
el Infante D. Fernando, 
del Sereníssimo Rey, 
D. Duarte, caro hermano, 
amparo, deffensa y gloria 
del gran pueblo Lusitano, 
y de los moros vezinos 
asombro, terror y espanto; 
la gente toda que lleua 
son valerosos soldados, 
en trabaxos de la guerra 
largo tiempo exercitados; 
y passando en Berbería, 
fué dellos Tánger cercado, 
á cuyo socorro luego 
el Rey de Fez ha llegado, 
y con gran suma de gente 
de la de á pié y de cauallo, 
quedó el baleroso Infante 
por todas partes cercado; 
y viéndose en tanto aprieto, 
no por eso le ha faltado 
del coracon generoso 
el esfuerco acostumbrado; 



ROMANCERO DE 
antes , saliendo de noche 
con algunos de su campo, 
todas las vezes hazia 
en los contrarios gran daño; 
lo qual, visto por el Rey, 
puesto que estaba informado 
del necesitado estrecho 
en que estauan los christianos, 
temiéndose del socorro 
que embiar podia su hermano, 
con el Infante acordó 
de hazer concierto y trato, 
que se le entregase a Ceuta, 
y que siendo concertado, 
á Portugal dexaría 
que se boluiesen en saluo, 
con tal que el Infante quede 
en rehenes hasta tanto 
que se le entregue la fuerca 
del que la tiene á su cargo; 
y siendo con el Infante 
aquello comunicado, 
juntó los de su Consejo, 
donde se propuso el caso, 
y después que bariamente 
fué largo espacio tratado, 
tras diuersos pareceres 
que algunos dellos le an dado, 
con vn generoso pecho 
y honroso celo y christiano, 
por sólo el bien de los suyos, 
pospuesto todo su daño, 



PEDRO DE PADILLA. \2~ 

efetuó con el moro 

el concierto demandado; 

y quedando en su poder 

los suyos se han embarcado; 

y aunque estaua en son de preso 

era del Rey bien tratado, 

por la inexpunable fuerca 

que esperaua de su mano; 

y al fin, la resolución 

del hecho auiendo llegado, 

de que se entregase á Ceuta 

porque fuesse libertado, 

el Infante no lo aceta, 

diziendo: que rescatado 

no quiere ser tan á costa 

y pérdida de su hermano, 

ni que se entregase fuerca 

que tan cara auia costado 

y era de tal importancia 

a todo el pueblo christiano 

sólo para que él gozase 

de libertad y descanso. 

Y assí, se quedó en poder 

de aquel bárbaro tirano, 

á donde murió cautiuo 

de offendido y maltratado, 

con guardas y con prisiones 

en un aposento estraño 

(para su prolixa muerte 

de aquel moro edificado), 

que después quando lo supo, 

quedando desesperado 



128 ROMANCERO DE 

de poder cobrar á Ceuta, 

mandó que fuesse ahorcado 

de las almenas del muro, 

á donde, estando colgado, 

acudieron muchos moros 

á berlo y á maltratallo, 

con palabras afrentosas 

su nombre bituperando; 

y acabo del tercer día 

passó vn ciego demandando 

limosna por junto al cuerpo 

del ofFendido christiano, 

y para tan gran effeto 

siendo del cielo inspirado, 

al moco suyo mandó 

que le pusiese debaxo 

de aquel cuerpo venturoso 

(al parecer desdichado), 

y leuantando los ojos, 

sintió luego auerle dado 

vnas gotas dentro dellos 

que baxaron destilando 

del cuerpo que con el alma 

él estaua contemplando, 

las quales con mucha priesa 

para limpiar refregando, 

cobró la vista perdida; 

y á Dios muchas gracias dando, 

comencó á dezir á bozes, 

reconociendo el milagro, 

que vivir y morir quiere 

en la fee de aquel christiano; 



PEDRO DE PADILLA. 

y siendo de muchos moros 
delante del Rey lleuado, 
se retificó en lo dicho 
sin miedo ni sobresalto 
(como lo suele hazer 
vn hombre de Dios tocado); 
por lo cual el Rey injusto 
mandó que fuesse arrastrado, 
y assí murió, del Infante 
la fee a bozes confesando, 
y los mismos que le auian 
de la vida despojado, 
vn sepulcro le hizieron 
en la ciudad muy honrrado, 
de tejas blancas y 'azules 
cubierto y aderecado, 
que desta suerte Dios honrra 
por mano de sus contrarios 
a los que saben seruirle 
y acudir á su llamado; 
después desto mandó el Rey 
que de la cerca quitado, 
fuesse del Infante el cuerpo, 
que estimó después en tanto, 
que por ningún precio quiso 
dar los huesos á su hermano, 
hasta que de quatrocientos 
y setenta y vno el año, 
el Rey D. Alonso el quinto 
en el Africa passando, 
se hizo Señor de Arcila; 
y auiéndola conquistado, 



ROMANCERO DE 

armó en ella cauallero, 

su mesquita consagrando, 

al gran Príncipe D. Juan, 

su primogénito amado, 

y en el despojo que entónces 

en Arcila fué ganado, 

vna muger y dos hijos 

aquel dia cautiuaron, 

de Muley Otaz, que della 

era señor declarado, 

á quien el Rey D. Alonso 

dió, de los huesos en cambio 

del Infante glorioso 

que en Fez estaua enterrado, 

vna hija y la muger; 

y ansí los huesos lleuados 

fueron desde allí á Lisboa, 

y agora están sepultados 

en el rico monesterio 

de la Batalla nombrado, 

muy honrrados en el mundo 

y el alma de Dios gozando. 



PEDRO DE PADILLA. 



ROMANCE. 



Seys años tuuo á Coymbra 
cercada el Rey D. Fernando, 
que fué de moros cuchillo 
y de christianos amparo; 
y estaua en su conpañía 
esse buen Cid, castellano, 
flor de la cauallería 
de su tiempo y del passado; 
y por estar en la villa 
vn moro gallardo y brauo, 
se defendió tanto tiempo 
sin auerle conquistado; 
y viéndose el Cid vn dia 
desta dilación cansado, 
la sobreuesta mudada, 
se sale del campo armado, 
y riberas de Mondego 
se fué por la diestra mano, 
de aquel agua y su ruydo 
con gran contento gozando; 
y con esto entretenido 
fué gran rato caminando, 
y por vn ancho camino 
que de allí passa cercano, 
vió venir en compañía 
nueue moros de á cauallo, 



1.^2 ROMANCERO DE 

y reparáronse todos 

viéndole sólo á mírallo, 

v á donde estaua se acercan 

y juntos le han saludado, 

y el con mucha cortesía 

la suya les ha pagado; 

preguntáronle quién era 

y á donde va encaminado; 

respóndeles D. Rodrigo: 

soy vn cauallero extraño, 

natural de Andalucía 

y llámanme Furiolano, 

de nobles padres nascido, 

y á donde he sido criado, 

soy por el valor que tengo 

conocido y respetado, 

y agora vengo á Coymbra 

donde está el Rey D. Fernando, 

para hazer, si pudiere, 

que leuante della el campo, 

y dar la muerte á Rodrigo 

de Viuar el afamado, 

ques el que dicen que tiene 

rendido el pueblo pagano, 

porque no ay moro ninguno 

que ose con él hazer campo, 

y á mí tan gran cobardía 

tiéneme marauillado, 

sabiendo que en esta tierra 

ay moros muy esforzados, 

mas lo que tantos no pueden 

yo sólo pienso acauallo; 



PEDRO DE PADILLA. 

los nueue que esto le oyeron, 

riyendo, le han replicado: 

pocas vezes se vió moro 

que fuesse muy esforcado 

que como estás estuuiese 

de sí mismo confiado; 

y pues que tanto te precias 

de valeroso y bizarro, 

con qualquiera de nosotros 

podrás probarte en el campo: 

el Cid callando responde, 

y rebuelue su cauallo, 

y de aquel primer enquentro 

dexó muerto á su contrario; 

y quando los ocho vieron 

que la vida le ha quitado, 

á él arremeten juntos 

con intención de matallo; 

mas el valiente Rodrigo 

á dos que se han acercado 

hizo que al muerto primero 

partiesen acompañando, 

y buelue sobre los otros 

como león desatado, 

que de sus furiosos golpes 

estauan amedrentados, 

y rompiendo el yelmo al vno 

á sus pies le ha derriuado, 

y otro se le fué huyendo 

sin ser posible alcancallo, 

y de los quatro que quedan 

al vno mató el cauallo; 



ROMANCERO DE 
mas el moro es valeroso, 
A.bdalla el fuerte, nombrado, 
hijo de vna gentil mora 
y de vn hidalgo christiano, 
y saliendo del peligro 
con tres que auian quedado 
se junta y van para el Cid 
animosos por su daño, 
que con dos furiosos golpes 
dados de aquel fuerte braco, 
las almas de dos embia 
hasta el reyno del espanto; 
y porque vió que el tercero 
huyendo se le ha escapado, 
al fuerte Abdalla rebuelue 
y tan gran golpe le ha dado, 
que tendido en aquel suelo 
sin sentido le ha dexado, 
y para alcancar al otro 
tanto fatigó al cauallo, 
que a la entrada de vn castillo, 
do quisieron amparallo, 
antes que lugar tuuiessen 
de valello y remediallo, 
ganoso de dar la muerte 
el buen Cid con él ha entrado, 
y a grandes bozes el moro 
fauor está demandando, 
y salen á socorrelle 
quatro moros bien armados, 
con otros treynta de á pié 
de quien el Cid fué cercado; 



PEDRO DE PADILLA. 

todos dizen: «muera el moro, 
que a moros hace tal daño;» 
el Cid les dize: «traydores, 
oy morireys á mis manos; » 
y con la furiosa espada 
en medio dellos entrando, 
éste mata, aquél derriba, 
corta al otro pierna á braco; 
diez damas moras le miran 
desde vn corredor muy alto, 
y de verle tan furioso 
estauan todas temblando, 
y entre ellas vna tan triste 
que da lástima contallo, 
del valiente Abdalla esposa, 
y hermana del que auia entrado 
en el castillo huyendo 
del inuencible christiano, 
de tan rara hermosura 
que del sarraceno vando 
á la que fué más hermosa 
y de talle más gallardo 
la differencia hazia 
aquel rostro soberano, 
que á las menudas estrellas 
suele hazer el sol claro; 
y recelando la muerte 
de su esposo tan amado, 
con la fuerca del dolor 
amortecida ha quedado; 
y después que boluió en sí 
del coracon lastimado 



l36 ROMANCERO Dli 

sacó vn profundo suspiro 
y ansí, se estaua quejando: 

Ay fuerte Abdallá, dulce esposo mió, 
deffensa á nuestra ley firme y segura 
tu valor dónde está, qués de tu brío 
que assí nos dexa en tanta desventura. 

No deues de saberla, que yo fio 
de tu esfuerco y tu fe sencilla y pura, 
que aunque la vida en condición pusieras, 
á valer estas tristes acudieras. 

Apresura los pasos caro amigo, 
no te detengas , mira que te espero, 
líbranos del furor deste enemigo 
león hambriento y lobo carnicero. 

May ay, mi bien, que temo que contigo 
deue de auerse visto lo primero, 
y que en llamarte me fatigo en vano, 
pues deues quedar muerto por su mano. 

Y siendo esto verdad, como sospecho 
que sí será, según soy desdichada, 
yo con mis manos abriré este pecho 
porque te siga el alma lastimada, 
y el coracon en lágrimas desecho 
por mis ojos saldrá de su morada 
en este breue tiempo que me queda 
para que mi desdicha saber pueda. 

Y acabando estas razones 
dixo á las damas llorando, 
mucho sufrimiento es éste 
de estar viendo nuestro daño, 



PEDRO DE PADILLA. 

ques mayor de lo que vemos 
á lo que yo he sospechado; 
y con esto en vna torre 
todas juntas se han entrado, 
los coracones rendidos 
al miedo y al sobresalto; 
los ojos tristes, llorosos 
y el bello color mudado, 
sólo en escuchar los golpes 
del furioso Furiolano, 
que malla, ni coracina, 
ni yelmo fuerte azerado, 
no son parte a resistir 
que ninguno diese en vano; 
muertos ya doze peones 
tiene á los pies del cauallo, 
con otros tres caualleros 
y rindiéndosele el quarto, 
a merced no le recibe 
que por cima del passando, 
entre los pies de Bauieca 
el espíritu ha dexado; 
y los demás, viendo aquello, 
salen huyendo del patio, 
y del fuerte moro Abdalla, 
el temeroso cuñado, 
donde estauan las mugeres 
grandes golpes esta dando, 
diziendo: hermana querida 
abridme, que este pagano 
viene para darme muerte 
como a los demás la ha dado: 



I 38 ROMANCERO DE 

la mora con gran presteza, 

por socorrer al hermano, 

abrió la puerta, y al punto 

que cerrar han procurado, 

el venturoso Rodrigo 

que lo hagan ha estoruado, 

y para dar muerte al moro 

adonde estauan a entrado , 

la fuerte espada desnuda 

y el braco en sangre bañado: 

H ámete , que ansí le vido, 

con su hermana se abracado, 

y aquellas hermosas moras 

por la tierra se han prostrado, 

demandándole la vida 

de aquel que se le ha escapado, 

y su hermana entre las otras 

comienca á dezir temblando: 

Gallardo moro, á quien M ahorna a dado 
del gran poder que tiene tanta parte, 
que no deue de auer en lo criado 
nenguno que en valor pueda ygualarte; 
temple su furia el fuerte pecho airado, 
pues no es menos grandeza el apiadarte 
de vnas pobres mugeres afligidas, 
que quitar á los fuertes tantas vidas. 

Haga su oñcio el pecho generoso 
en perdonar á quien se te ha rendido, 
y pues que te mostraste valeroso 
dando muerte á los muchos que has vencido, 
muéstrate agora misericordioso 



PEDRO DE PADILLA. l3o. 

con el que de nosotras se ha balido, 
que no es despojo para enrriquecerte 
á quien el miedo rinde de la muerte. 

Esse incendio de cólera inhumano 
modérenle mis lágrimas agora, 
y aqueste llanto y ruego no sea en vano, 
de la más triste y afligida mora. 
Por quien te ruego mira que es mi hermano, 
y adonde mi bien todo se atesora, 
y que no es mucho, siendo cauallero, 
que me concedas este don que espero. 

En trueco de mi Abdalla que has dexado 
en la refriega muerto ó mal herido, 
siendo el más fuerte y más auentajado 
moro que entre nosotros ha nacido: 
éste sólo suplico me sea dado, 
porque yo sin hermano y sin marido 
no quede, y tu con nombre de homicida 
de vna muger tan sola y desualida. 

Montemayor deste castillo es nombre, 
á quien mi esposo Abdalla deffendia, 
cuyo valor y esfuerco á ningún hombre 
ventaja sino al Cid reconocía; 
oy quedarás con inmortal renombre, 
de humanidad, cortés y valentía, 
si de mí condolido hazes luégo 
lo que con ansia tanto pido y ruego. 

Y si tan justa petición no fuere, 
como seria razón, de ti admitida, 
esa espada sangrienta se acelere 
á despojarme de tan triste vida; 
y si ninguna cosa se hiziere 



I4O ROMANCERO DE 

destas dos ques forcoso que te pida, 
animo tengo yo constante y fuerte 
para darme á tus ojos cruda muerte. 

El valeroso Rodrigo, 
viendo el rostro delicado 
de aquella hermosa mora 
todo en lágrimas bañado, 
y el ansia con que le pide 
la vida para su hermano , 
vn poco se ha enternecido; 
aunque está muy enojado, 
le dize: gentil señora, 
aunque conmigo han vsado 
estos tan gran demasía 
la batalla comencando, 
pues algunos con su muerte 
ya me lo tienen pagado, 
yo por seruiros concedo 
lo que me aueys demandado, 
y por sólo vuestro gusto 
vuiera mucho holgado 
que el fuerte Abdalla viuiera, 
pero ya que os ha faltado 
y remediar no se puede 
por agora vuestro daño, 
yo en su lugar os ofFrezco 
todo seruicio y regalo; 
y pues que aquí D. Rodrigo 
fué de Abdalla tan honrrado, 
este castillo en su nombre 
quiero que me sea entregado, 



PEDRO DE PADILLA. 

porque en vn tan buen guerrero 

estará bien empleado, 

mi voluntad es aquesta, 

y vos dama dexá el yanto, 

que me da gran pena veros 

tan afligida llorando, 

mándese llamar la gente 

que en el castillo ha quedado, 

porque con su pleytesía 

se entregue al Cid castellano. 

La vella y gallarda mora, 

de muerte á vida tornando, 

la falda de la loriga 

á Rodrigo está besando, 

y las damas con Hamete 

arrodillados llegando, 

el juramento hizieron 

como el Cid se lo ha mandado, 

y por alcayde á Hamete 

de aquella fuerca dexando, 

de las moras despedido 

subió en Babieca de vn salto, 

y humillando la cabeza 

con presteza salió al llano, 

y por el mesmo camino 

por donde va á largo paso, 

vido vn moro que venia 

mal herido caminando 

(que apenas mouer podia 

el cuerpo cansado y flaco), 

y acercándosele vn poco 

le oyó dezir suspirando: 



I42 ROMANCERO DE 

A y regalada esposa, 
a quien naturaleza, el cielo, el arte, 
hizieron tan hermosa 
que aun es poco loarte, 
mis ojos no se cierren sin mirarte. 

Mas ay, que en vano pido 
tan gran regalo y tal contentamiento, 
porque voy tan herido, 
que á cada paso siento 
que me faltan las fuercas y el aliento. 

Si el cielo me otorgara 
que en viéndote, señora, yo muriera, 
descansado acabara 
y el morir no sintiera; 
mas quiere el hado que sin verte muera. 

Aunque son las señales 
tan manifiestas de mi triste muerte, 
las heridas mortales 
no dan dolor tan fuerte 
como el ansia rabiosa de no verte. 

Al fin, señora, muero, 
que estas mis diligencias son antojos, 
pues el morir primero 
que te miren mis ojos, 
sé bien que han de triunfar de mis despojos. 

Y aunque sin verte muera, 
bien podrás mi descanso asegurarte, 
que la parcha fiera 
ni su rigor es parte 
para que yo jamás pueda oluidarle. 

El alma, cara esposa, 
de tu Abdalla fiel, recibe y toma, 



PEDRO DE PADILLA. 

ga venturosa 
veldad Mahoma, 

a los demás valor sujeta y doma, 

Desta suerte se quexaua 
aquel moro enamorado, 
y no pudo dezir más 
que con vn mortal desmayo 
quedó tendido en el suelo 
fen sangre todo bañado, 
el alma muerta de amores 
y el coracon abrasado, 
debilitada la fuerca 
y el amor multiplicado, 
dando tan tiernos suspiros 
que era compasión mirallo; 
y teniéndosela el Cid 
baxa luego del cauallo, 
y preguntóle quién era; 
mas está tan desmayado, 
que responderle no pudo 
á lo que le ha preguntado; 
y leuantando los ojos 
reconoce á Furiolano; 
y creyendo que boluia 
para acabar de matallo, 
comentándole á hablar 
dize con la boz temblando: 
No es de moro tan valiente 
ni de pecho tan hidalgo 
mostrarse tan vengatiuo, 
tan furioso ni tan brauo, 



ROMANCERO DE 

contra quien no les posible 
defenderse peleando; 
si darme la muerte quieres 
vn solo bien te demando, 
que me dexes ver primero 
la que en el mundo mas amo, 
y después de auerlo hecho 
acábame por tu mano, 
que con esto moriré 
muy contento y muy honrrado. 
A su demanda Rodrigo, 
le responde lastimado: 
valiente Abdalla, no temas 
que aquí esta el Cid castellano, 
que por lo que tu mereces 
y porque estoy informado 
de la amistad que me tienes 
siendo moro y yo christiano, 
en todo quanto pudiere 
serás de mi regalado. 
Abdalla, con esta nueua, 
aliento nueuo cobrando 
para besarle los pies 
leuantarse ha procurado; 
mas el Cid no lo consiente, 
y en las ancas del cauallo 
poniendo al moro herido, 
dentro de muy poco espacio 
le boluió para el castillo 
y á su esposa le ha entregado, 
que viéndose el vno al otro 
por vn caso no pensado, 



PEDRO DE PADILLA. 

ei contento que tendrían 
quede para ymaginado, 
que bien tendrá que hazer 
el que ha sido enamorado: 
el Cid ordena que el moro 
al punto fuesse curado, 
y viendo que el mayor mal 
era el estar desangrado, 
allí essa noche se queda 
y el castillo le ha entregado 
(después de auerle primero 
sobre ello juramentado); 
y para el real se buelue 
victorioso , libre y sano, 
con mucho contentamiento 
de auer ansí conquistado 
vn tan hermoso castillo 
por succeso tan extraño., 



ROMANCERO DE 



ROMANCE SEGUNDO. 



En el tiempo venturoso 
que tuuo el Pontificado 
Pió quinto, pastor justo 
de todo el sancto ganado 
que en el gremio de la yglesia 
esta vnido y congregado, 
se dió principio á la Liga 
que tanto bien ha causado, 
quel Rey de España Phelippe, 
hijo del gran quinto Cario, 
con el Supremo Pastor 
y Venecia se ha juntado, 
sin otros que fauorecen 
cada qual los de su vando, 
ducientas y diez galeras 
entre los tres han llegado, 
por general de la Liga 
vn Príncipe señalando, 
cuyo valor tiene el mundo 
con azañas asombrado, 
que parece poco el suelo 
para ser del conquistado; 
con su grandeza renueua 
lo presente y lo passado, 
que bien mostró ser lauor 
de aquel famoso dechado, 



PEDRO DE PADILLA. 

que lo fué en vida y en muerte, 

de todo el pueblo christiano; 

y á dieziseys de Septiembre 

salió el armada del Faro, 

en la real de Don Juan 

vn estandarte arbolado, 

y en ellas armas reales 

pintadas al diestro lado, 

las de Venecia al siniestro 

en otro escudo apartado, 

y en medio de ambas á dos 

vn Christo crucificado; 

con próspero tiempo parten 

y dentro en Corfú han entrado, 

y de allí tomaron lengua 

y adelante han caminado, 

passan á Chafalonia, 

y porque el viento ha faltado 

paran en Puerto Figuera, 

donde los han auisado 

que en Lepanto el enemigo 

está surto y sosegado; 

y entendiendo aqueste auiso 

luego á leuar han tocado; 

era sábado en la noche, 

y á los seys de Octubre andados, 

y el domingo de mañana 

el armada han diuisado, 

trecientas galeras eran 

las que se han representado; 

y en aviándose las vnas 

con las otras confrontado, 



ROMANCERO DE 

al arma de entrambas partes 

con gran rumor han tocado; 

los christianos se aperciben, 

los moros se han alistado > 

y en la fragata real 

entró D. Juan desarmado; 

rodeando fué el armada 

desta manera hablando, 

con vn semblante real, 

no medroso ni turbado: 

Ya es venido el tiempo , amigos,, 

que ha sido tan deseado, 

justo será que se pongan 

en suceso tan extraño, 

los coracones en Dios, 

las manos en el contrario 

y los ojos en la honrra 

quien viuir quisiere onrrado, 

quel que la vida perdiere 

con esso queda pagado; 

y assí, poniendo el esfuerco 

en tal caso necessario, 

boluiéndose á la real 

la batalla han ordenado; 

de Génoua seys galeras 

en la vanguardia han hechado, 

y el Marqués de Sancta Cruz 

en retaguardia ha quedado; 

nuestra galera Real 

lleua vna á cada lado, 

házia la mano siniestra 

vn Capitán veneciano, 



PEDRO DE PADILLA . 

y á la diestra, por el Papa, 
vn hombre calificado 
en los negocios de tierra 
y mar esperimentado; 
y auiendo desta manera 
la batalla concertado, 
para el enemigo parten 
que los estaua esperando: 
nuestras galeazas gruesas 
adelante caminando, 
comiencan á disparar 
y á hazelles mucho daño, 
y con ímpetu furioso 
los contrarios arrancando^ 
y los nuestros házia ellos, 
á la par se han encontrado; 
y con temeroso estruendo 
y furor desatinado, 
se comencó la refriega, 
y el mar en sangre bañado 
de los viuos y los muertos 
á todas partes poblando, 
que de turcos por huyr 
muchos se echauan á nado, 
y los nuestros en alcance 
tras ellos se han arrojado: 
todos allí son valientes, 
valerosos y esforcados, 
que quien no mata enemigo 
se tiene por afrentado; 
los turcos dicen Mahoma, 
los christianos Sanctiago, 



ROMANCERO DE 

y D. Juan en medio d ellos, 

como león desatado, 

las vnas galeras rompe, 

las otras a fondo ha echado, 

y la Real de los turcos 

por su mano ha sujetado, 

y otras duzientas galeras 

que con ella se han ganado, 

sin otras que con temor 

en la tierra han cabordado; 

y Aluchali, Rey de Argel, 

gallardo y bravo cosario, 

con hasta nueue galeras 

de su armada se ha escapado: 

la trompeta de vitoria 

por todo el mar ha sonado, 

y los nuestros se recogen 

después de auer acabado 

la mas valerosa empresa 

que en la mar se ha comencado; 

todo para más grandeza 

de Phelippo, Rey christiano, 

á quien tuuo Dios tal bien 

por priuilegio guardado, 

á intercesión de Laurencio, 

Mártir bien auenturado, 

que al venturoso Philippe 

tiene por encomendado. 



PEDRO DE PADILLA. 



i5i 



ROMANCE TERCERO. 



Andados veynte y cinco años 

de la era que corría, 

sobre los mil y quinientos 

en que Dios nacido auia, 

en la fiesta del glorioso 

Apóstol Sancto Mathías, 

veynte y quatro de Febrero, 

quando amanecer quería, 

se comencó la batalla 

en el parco de Pabia, 

entre el Marqués de Pescara 

que al Emperador seruia 

de Capitán general 

de la gente que allí auia 

(cuyos valerosos hechos 

merecen inmortal vida), 

y el Rey Francisco de Francia 

con las gentes que tenia, 

cuyo número a los nuestros 

en mucha suma excedía; 

y quando ya las paredes 

del parco fueron rompidas, 

para ganar vna casa, 

que Mirabel se dezia, 

adonde el bagage rico 

y de importancia tenían, 



ROMANCERO DE 
y que á hombres principales 
Je alojamiento seruia, 
de Abalos fue D. Alonso 
el primero que ponía 
los pies dentro de los muros, 
y luego tras él seguía 
de los leones de España 
la flor de la infantería, 
y de cauallos ligeros 
con ellos tres compañías; 
luego quel Francés lo supo 
se resuelue y determina 
de dar aquella batalla, 
contra los que le dezian 
que lo que más le conuiene 
esté en ella entretenida; 
y manda tocar al arma 
con gran alboroto y prisa, 
ordenando que se ponga 
á punto el artillería, 
y que estuuiesen alerta 
para ver lo que seria; 
y sabiendo que ya el parco 
de enemigos se henchía, 
en su seguimiento manda 
que salga la infantería 
la suyea y la tudesca, 
quedándose recogida 
dentro del alojamiento, 
la que de Francia traya; 
y porque Antonio de Leyua 
no saliese de Pauía, 



PEDRO DE PADILLA. 

mandóle poner delante 

toda la cauallería; 

y quando el alojamiento 

desamparó, que tenia, 

dizen que con rostro alegre 

estas palabras dezia: 

Dios del cielo sea bendito, 

que la ocasión es venida 

en que yo vea pelear, 

sin que las trincheas lo impidan 

en campo raso estas gentes, 

porque se entienda este dia 

que suyzos y tudescos, 

que son de la parte mia, 

con los españoles pueden 

competir en valentía. 

Y en diziendo estas razones 

contra los nuestros camina, 

y dando en la retaguardia 

rompieron diez compañías, 

y ganaron cinco piecas 

gruesas del artillería, 

y mataron mucha parte 

de los que la deffendian; 

sintiólo mucho el Marqués, 

y por su primo partía 

á Mirabel, donde estaua; 

y viendo que ya venia, 

le dixo: bien aueys hecho, 

porque á llamar os yua; 

tomad essa mano yzquierda 

que oy ha de ser nuestro dia, 



ROMANCERO DE 

y dad en esos borrachos 
y ninguno os quede á vida; 
y con esto á su esquadron 
a mucha prisa voluia, 
y comienca su batalla 
dura, sangrienta y reñida, 
y á los nuestros maltrataua 
la francesa artillería; 
y assí Borbon y Lanoy 
con Alarcon se retiran; 
y quando ya ymaginaron 
que por fuerca pararia, 
salieron de adonde estauan 
y al Francés arremetían, 
y retirando á Lanoy 
Mosiur de la Paliza, 
que entrambos en abanguardia 
van de la cauallería, 
acaso esta retirada 
á los nuestros dió la vida, 
porque no pudo jugar 
la francesa artillería, 
sin dar en los esquadrones 
suyos que se descubrían; 
y allí se comencó a ver 
el pleyto que el Rey dezia, 
y quedó nuestra esperanca 
£n sola la infantería, 
adonde siempre el Marqués 
puestos los ojos tenia; 
y socorriendo á Lanoy 
venció la cauallería, 



PEDRO DE PADILLA. 

con ochocientos soldados 
españoles que traya; 
de otra parte D. Alonso 
vitorioso combatía, 
y á Memoransi prendiendo 
le ganó el artillería, 
hasta poner á los suyos 
sin resistencia en huyda. 
Tudescos contra tudescos 
de otra parte combatían, 
y al Marqués vuieran muerto 
la primera arremetida, 
y assí sacó del requentro 
en el rostro vna herida; 
y al fin los de nuestra parte, 
con valerosa porfía 
abriendo sus esquad roñes 
(ya la vitoria entendida), 
los de la negra legión 
en medio de sí cogían, 
y de quantos allí entraron 
ninguno salió con vida; 
el Rey que desamparado, 
vencido y sólo se via, 
para poder escapar 
quiso ponerse en huyda 
después de auer peleado 
con gran valor aquel día; 
mas como fué conocido 
en la real sobreuista, 
alcanzáronle y fué preso 
de algunos que le seguían, 



ROMANCERO DE 

y después llegó Lanoy 
y con mucha cortesía, 
leuantándole del suelo 
vn quartago le trayan, 
y á su tienda le boluieron 
porque él ansí lo quería; 
lleuáronle desde allí, 
dentro de muy pocos días, 
a Picigniton, ques fuerca 
qual para aquello cumplía, 
y fué el Señor Alarcon 
el que en guarda le tenia, 
hasta que de á poco tiempo 
le traxeron á Castilla, 
de donde con libertad 
para Francia se boluia, 
vsando el inuicto César 
la clemencia que solia 
con los que en tan arduos casos 
desfauorecidos via. 



PEDRO DE PADILLA. 



ROMANCE QUARTO. 



El gran Monarca del mundo, 

Emperador quinto Cario, 

el vencedor no vencido, 

el león nunca domado 

sino sólo de sí mismo 

de su voluntad forcado; 

el deffensor de la fe 

de Christo crucificado, 

y de todas las naciones 

el más temido y amado, 

á quien embió de Roma 

el Pontífice Romano 

los títulos más honrrosos 

que á mortal hombre se han dado, 

Cárolo, Máximo, Augusto, 

inuictíssimo y humano, 

amparo, deffensa y guía 

de todo el pueblo christiano, 

y no sólo con los hombres 

estuuo en tan buen estado, 

porque Dios tanto le quiso 

que siempre fué dél librado 

en los mayores peligros 

sin detrimento ni daño, 

que en la guerra de Alemaña 

contra el pueblo luterano, 



ROMANCERO DE 

todo el campo de la Liga 
auiendo desbaratado 
mas de treynta mil infantes, 
y otros diez mil de á cauallo, 
y piecas de artillería 
ciento en número contado, 
esto con tan poca gente 
y estando tan desarmado, 
que tener tan buen succeso 
fué negocio no pensado; 
y muy cerca de Inglestat, 
estando el campo alojado, 
se le dió vna batería 
por los del bando contrario, 
cerca del Emperador 
muchas pelotas passando, 
y vna llegó entre las otras 
que delante dél ha dado, 
de suerte que si saltara 
librarse fuera escusado; 
pero Dios, que le tenia 
para más bienes guardado, 
quiso que en el duro suelo 
quedase el hierro encerrado; 
retiróse el enemigo 
y fuésse desalojando, 
tanto que , sin dar batalla, 
fué todo desbaratado, 
y sin que el César perdiese 
ningún hombre señalado, 
huyó el Duque de Saxonia, 
y Lanzgraue no ha esperado; 



PEDRO DE PADILLA. 

rehizo el Duque su gente 
y en Milang fortificado, 
esperó al Emperador; 
pero después, retirado, 
antes que lugar tuuiese 
de entrar dentro de Jorgao, 
los nuestros le detuuieron 
fuertemente peleando; 
y el Emperador que vido 
el requentro comencado, 
caminaua á muy gran prisa 
sobre vn cauallo castaño; 
y aleando á caso los ojos 
vió vn Christo crucificado, 
por la mitad de los pechos 
con vn arcabuz passado; 
y velle le dió tal pena 
que estuuo vn poco parado, 
y altos los ojos al cielo 
desta manera á hablado: 
Poderoso soys, mi Dios, 
para hazeros vengado, 
ayudadme vos en esto 
que yo lo tomo á mi cargo. 
Y en diziendo estas razones 
dió de espuelas al cauallo, 
y quedó el Duque vencido 
y preso y desbaratado; 
y el Duque Hesterno con él 
mal herido en vna mano, 
y ansí se fué deshaziendo 
todo el vando luterano, 



ROMANCERO DE 

hasta que se reduxeron 
Las ciudades del Estado; 
pues vos D. Juan sin segundo, 
Príncipe sin par criado, 
en quien resplandece ahora 
la luz del sol eclipsado, 
en los libros de la fama 
para siempre señalado, 
pues que teneys ocasión 
para ser eternicado, 
bolued señor por la honrra 
del mismo que os ha criado, 
pues que le veys ofTendido 
y destos menospreciado, 
las ymágines rompidas, 
los Crucifijos quebrados 
y el diuino Sacramento, 
donde está Dios encerrado, 
con notable desuergüenca 
ofTendido y maltratado; 
razón será que imiteys 
al mismo que os ha engendrado 
pues el reyno de Granada 
está todo á vuestro cargo; 
mirad que importa la honrra 
á Philippo, vuestro hermano, 
y que con inmortal nombre 
hasta el cielo leuantado 
sereys vos de gente en gente 
para siempre celebrado. 



PEDRO DE PADILLA. 



ROMANCE QUINTO. 



Partióse César de Roma, 
quando Pompeyo entendía 
quel temor del mar ayrado 
en Roma le detendría, 
mas César en la tardanza 
viendo el peligro que auia 
y lo tarde que se cobra 
la buena ocasión perdida, 
puestas a punto sus gentes 
á la bela se hazia, 
y antes que saber pudiese 
Pompeyo cómo venia, 
echó los suyos en tierra 
y en Macedonia surgía, 
á pesar de los soldados 
que allí Pompeyo tenia; 
y por los que le faltauan 
las mismas ñaues embia; 
y comencando la guerra 
la Belona combatía; 
quando Pompeyo lo supo 
contra César se partía; 
el qual, por la poca gente, 
la batalla entretenía, 
aguardando que llegase 
la que en Brandusio tenia; 



ROMANCERO DE 

y quando vió que tardaua 
del tiempo que puesto auia, 
él mismo por su persona 
boluer allá determina, 
creyendo que aquel ausencia 
de nadie seria sentida; 
y poniéndolo en effecto 
en alta mar se metía, 
la qual andaua tan braua 
que passarle no quería 
el patrón del vergantin 
(que quien era no sabia); 
mas el César , descubierto 
al marinero, dezia : 
No tienes de qué temer 
esta mar enbrauecida , 
que á César y su ventura 
lleuas en tu compañía. 
El patrón, oyendo aquello 
contra las ondas porfía; 
pero la fuerca del viento 
y del agua más podía 
que las altiuas palabras 
que Julio César dezia. 
Y vuiéronse de tornar 
porque passar no podían; 
y á poco tiempo vinieron 
los que César atendía, 
y con Pompeyo trabando 
vna escaramuca vn día, 
encendióse de manera 
que en batalla conuertida, 



PEDRO DE PADILLA. 

la gente de Julio César 
á rienda suelta huya; 
y Pompeyo , ymaginando 
que fuesse cosa finjida 
para coxelle en celada, 
ó porque le parecía 
que no auia más que hazer 
para venzer aquel dia, 
no executó la vitoria 
y su gente recogía, 
dexando el alojamiento 
que los contrarios tenian: 
en el qual, poniendo César 
el cobro que cpnuenia, 
dizen que dixo á los suyos, 
viendo lo que succedia: 
nuestros enemigos vieran 
oy la guerra concluida 
si nos supiera vencer 
el Capitán que trayan ; 
y en aquella misma noche 
secretamente partia, 
y en los campos de Farsalia 
su alojamiento hazia. 
Pompeyo le fué siguiendo 
y segunda vez ponia 
en manos de la ventura 
la buena suerte perdida; 
juntóse á dar la batalla 
de la gente más lucida, 
más gallarda y valerosa 
que se ha visto hasta ov dia. 



ROMANCERO !>f 

y la gente de á cauallo, 

en quien Pompeyo tenia 

puesta toda su esperanca, 

á la de César vencía; 

y quando el César lo vió 

por vn esquadron embia, 

que para éste sólo effecto 

apartado le tenia; 

y fué la furia tan grande 

con questos arremetían, 

que la gente de á cauallo, 

en quien Pompeyo confia, 

comencé á dexar el campo 

y la demás le seguía; 

ansí que , en muy poco espacio, 

fué la esperanca perdida 

que Pompeyo, de vencer, 

á su parecer tenia; 

y dexando las insignias 

el Capitán que traya, 

con otros quatro con él 

se pusieron en huyda, 

y fuésse al Rey Tholomeo, 

que en Egipto residía, 

que por contentar á César 

quitó a Pompeyo la vida. 



PEDRO DE PADILLA. 



ROMANCE SEXTO. 



Vn lunes por la mañana, 
quando amanecer quería, 
el valiente Benzulema 
de Granada se partía, 
con trescientos de á cauallo 
que entre muchos escogía, 
valerosos en la guerra 
y en la paz de mucha estima; 
va Benzulema delante 
en vna yegua morcilla, 
de seda morada y oro, 
aderecada la silla, 
lleua el moro vn capellar 
y vna marlota amarilla, 
con vn almayzar tocado 
de lauor costosa y rica, 
hechas tantas bueltas dél 
que de defensa seruia, 
y vna lanca larga y gruesa 
que por dos partes hería, 
los borceguíes datilados 
y espuelas de plata fina, 
en el arcon vna adarga 
ricamente guarnecida, 
lo descubierto alheñado 
á la vsanca berberisca, 



ROMANCERO DE 

y parten para Lucena 

á hazer correduría, 

y de la gente christiana 

que está desapercibida, 

con más de cien prisioneros 

á Granada se boluia, 

y gran suma de ganado 

que de paso recogia; 

y Benzulema, en llegando, 

al Alhambra se subía, 

y besando al Rey la mano 

le da la gente cautiua; 

y el Rey con este seruicio 

mostrando gran alegría, 

por pagárselo le ha dado 

de Antequera el alcaydía, 

mandándole que se parta 

dentro del tercero dia; 

por esta merced el moro 

los pies besado le auia; 

y al tiempo quel Rey le manda 

para Antequera partía; 

y auiendo ya más de vn año 

que á su cargo la tenia, 

á reconocer la tierra 

vna mañana salia, 

con seys moros de á cauallo 

que van en su compañía, 

y con vn christiano enquentran, 

cuya presencia dezia 

el valor de su persona 

y su mucha valentía, 



PEDRO DE PADILLA. 

sobre vn cauallo castaño 
el mejor que ser podía: 
lleva vna adarga muy fuerte 
en el arcon de la silla, 
y sobre el hombro vna lanca 
de dos hierros guarnecida; 
cordoués era el christiano 
y tráxole su desdicha, 
desde allá para Lucena, 
y en aquella trabesía 
los siete moros enquentra 
que j untos le acometían; 
y después de auer mostrado 
en tan desigual porfía 
el valor de su persona 
contra los que le offendian, 
fué forcoso quedar preso 
y Antequera le trayan, 
donde estuuo mucho tiempo, 
que por ser hombre de estima 
no le dauan libertad 
por lo que darles podia, 
de suerte que su rescate 
por imposible tenia; 
y assí, con industria y maña, 
su libertad solicita; 
dióle la fortuna vn medio 
que bastante parecía, 
para poder escapar 
de la prisión que tenia, 
y fué que vna gentil mora 
que era del alcayde hija, 



ROMANCERO DE 

de belleza soberana 
y admirable gallardía, 
que Fatima se llamaua, 
por fama bien conocida, 
por el cautiuo christiano 
en viuas llamas ardía, 
y quanto más le miraua 
aquel fuego más crecía, 
porque los ojos amor 
tiene por sustento y vida, 
y esto, como no faltaua, 
porque contino le via, 
llegó á ser tanto el exceso 
que sin remedio moría, 
porque la vergüenca impide 
lo quel amor le pedia; 
y aunque con los ojos bellos 
parte dello descubría, 
no era bastante razón 
para ser bien entendida; 
y assí, con infernal pena, 
passaua su triste vida, 
hasta que ya no pudiendo 
encubrir lo que sentía, 
á quien su daño causaua 
dize lo que padescia, 
y la libertad le ofTrece 
si por muger la quería, 
y de ser christiana luego 
juntamente prometía; 
y el valeroso christiano 
questas razones oya, 



PEDRO DE PADILLA. 

agradeció esta merced 
como la causa le obliga; 
y para no dilatar 
lo que los dos pretendían, 
concertaron de partirse 
juntos al segundo dia, 
que no daua más licencia 
el amor que se tenían; 
y hechas las preuenciones 
que al negocio conuenian, 
vn martes, por la mañana, 
de Antequera se salían; 
mas la ventura, envidiosa 
de la gloria que tenían, 
hizo que se descubriese 
tan venturosa partida; 
y en sabiéndolo el alcayde 
con quatro moros partía 
(determinado á quitarles, 
en hallándolos, la vida); 
y vna legua de Antequera 
los amantes descubría: 
boluió Fatima los ojos 
y al padre reconocía, 
y con varonil esfuerco 
al Christiano ansí dezia: 

Descanso de mis ojos regalado, 
y bien del alma que á quitarme biene 
el fuerte y rigoroso padre ayrado, 
que áun bolando creerá que se detiene. 
Pues todo está á offendernos conjurado, 



17O ROMANCERO DE 

mostrad oy el valor quel pecho tiene, 
no en la deffensa de mi perdimento 
sino en morir conmigo muy contento. 

Del paternal amor entiendo y creo 
que aunque esté de mi muerte desseoso, 
mudará de opinión y de desseo, 
y le harán mis lágrimas piadoso. 
Mas, ¿para qué es la vida si yo veo 
quien la sustenta en el final reposo? 
Con vos mi vida y mi esperanca muera, 
que sin veros no es bien que yo la quiera. 

La muerte quiero en vuestra compañía, 
y no descanso y vida sin miraros, 
pues tan corta ventura fué la mia 
que no me ha dado tiempo de gozaros; 
y moriré con gusto y alegría 
porque podays con esto aseguraros 
que os quiero más que al alma y á la vida, 
y que en mi fe no hay tasa ni medida. 

Porque es tan firme y tal, que si acabarme 
de lástima mi padre no quisiesse, 
como de vos vuiessen de apartarme 
dexándos viuo donde yo no os viesse, 
con mucha breuedad sabria matarme 
si de oficio el dolor no lo hiziesse; 
quel fuego en que me abraso no consiente 
que viua vna hora yo de vos ausente. 

Ya todos los remedios serán vanos 
que para libertarnos procuremos, 
pues tantos enemigos inhumanos, 
muriendo por matarnos, venir vemos. 
Mas porque no nos ayan á las manos, 



PEDRO DE PADILLA. 

algún medio conuiene que busquemos, 
para quitarles este gusto; y juntos 
con las almas partir siendo difuntos. 

En esta peña tengo ymaginado 
que sera bien morir; y acabo vfana 
con ver que he de lleuaros á mi lado, 
y que en la voluntad muero christiana. 
Si de seguirme estays determinado, 
por aquí la subida está muy llana, 
y á esotra parte el risco duro y fuerte 
acomodado para darnos muerte. 

Vida, descanso y bien del alma mia, 
responde el gallardísismo christiano, 
no dudeys en mi fe, que es villanía 
poner duda en amor tan soberano. 
En muerte quiero vuestra compañía, 
pues que con ella nueua vida gano, 
ques forcoso, muriendo por tal dama 
morir contento, y no morir mi fama. 

Con el tormento más esquiuo y graue 
acauar yo por uos és dulce cosa, 
sólo siento señora que se acabe 
por mi causa belleza tan hermosa. 
Boluió la mora, y con mirar suabe, 
más encendida que purpúrea rosa, 
le dize: demos fin á nuestra empresa 
ques gran orTensa á vuestro valor esa. 

No es esse el medio, sol resplandeciente 
con que se ha de dar fin á nuestra vida, 
porque la fe christiana no consiente 
que nadie pueda ser de sí homicida. 
Y el triumpho de morir honrradamente 



172 ROMANCERO DE 

no Ka de auer cosa humana que lo impida; 
y assí, esperando á vuestro padre, quiero 
morir como christiano cauallero. 

El gran valor de la mora 
tantos quilates tenia, 
que oyendo aquellas razones 
muchas lágrimas vertia; 
enamorada de nueuo 
de ver en quien la seruia 
tan honrrado pensamiento, 
christiandad y valentía, 
y viendo que lo que ha dicho 
era lo que conuenia, 
por lo alto de la peña, 
en vn llano que allí auia, 
aguardaron al alcayde 
y á los que con él venían, 
que al christiano valeroso 
de tropel acometían, 
que tan valerosamente 
de todos se deffendia, 
que les duró la refriega 
hasta las nueue del dia; 
y muertos dos de los moros 
que más daño le hazian, 
el cauallo le mataron 
y á la peña se acogía 
para mejor deffenderse, 
que en lo llano no podia; 
y los tres moros que quedan 
contra él arremetían; 



PEDRO DE PADILLA. 

y retirándose dellos 
fué forcosa la cayda; 
y assí, murió despeñado, 
quedando su fama viua; 
y al mismo punto la mora, 
sin que nadie se lo impida, 
se hechó de la peña abaxo 
haziéndole compañía: 
mirándolo está el alcayde 
y, áun visto, no lo creya; 
y baxando adonde estaua 
hecha pedazos la hija, 
fué tal el dolor que siente 
que de sentido le priua; 
y después que voluió en sí, 
á dos de su compañía, 
dexó guardando los cuerpos 
y Antequera se voluia; 
y mandó boluer por ellos 
á los nobles de la villa, 
y en vn sepulcro hermoso 
los dos amantes ponia, 
con vnas letras en él 
que la historia referían; 
y desde entónces la peña 
donde perdieron la vida, 
de los dos Enamorados 
guarda el nombre hasta oy dia. 



ROMANCERO DE 



ROMANCE SÉPTIMO 



Del Rey moro de Granada, 

á quien el cagal dezian, 

vn Capitán general 

que en aquel tiempo tenia, 

que llamaron Aliamir, 

moro de gran valentía, 

para tierra de christianos 

sus gentes apercebia, 

y diez mil hombres de pié 

entre muchos escogia, 

y otros dos; mil de cauallo 

de la gente más lucida; 

y baxando del Alhambra 

van á la puerta Deluira, 

caminando en ordenanca 

y sus vanderas tendidas. 

Aliamir delante dellos 

en vna yegua tordilla, 

que dexaua atrás el viento 

quando á correr se mouia; 

y el alcayde de la Alhambra, 

Almancor, con él venia, 

en vn cauallo castaño 

que le dio el Rey aquel dia, 

con vn jaez carmesí 

de bordadura muy rica; 



PEDRO DE PADILLA. 

y assí salieron al campo 
con estraña gallardía, 
y toda tierra de Martos 
y la de Alcalá corrian; 
y haciendo gran estrago 
muchos christianos cautiuan, 
y gran suma de ganado 
con que á Granada boluian: 
esta nueua supo luego 
que á Alcalá se le traya, 
el gran D. Iñigo López 
de la casa Mendocina, 
valeroso cauallero, 
segundo Conde en Tendilla, 
y Capitán general 
de la gente que allí auia; 
y con breuedad juntando 
toda la que más podia 
con vn ánimo (bien digno 
de la fama quél tenia), 
sale al campo deseoso 
de topar con quien le diga 
á qué parte van los moros 
y quántos dellos abria; 
y de dos atajadores 
informado, que serian 
solos mil, el Conde manda 
á vn Capitán que traya, 
que con veynte de á cauallo 
los reconozca y los siga, 
y él con todos los demás 
dize que le seguiría, 



ROMANCERO DE 

y á poco mas de vna legua 
que desta suerte camina, 
de dos cautiuos christianos 
que libertado se auian, 
supo el Conde que Aliamir 
la gente mora regía, 
y que quinientos christianos 
es la que lleua cautiua, 
y que veynte mil cabezas 
de ganado lleuarian, 
y que se yuan á comer 
al barranco las Barcinas, 
y que ya ningún recato 
de los christianos tenian, 
aunque cerca de Alcalá 
con gran cuy dado venian: 
el Conde , en oyendo aquello, 
se comencó á dar más prisa; 
y acercándose á los moros 
al punto de medio dia, 
que estauan todos comiendo 
entendió de sus espías, 
y llegando junto á ellos 
sus gentes apercebia, 
y con valeroso esfuerco 
estas palabras dezia: 
Nos acouarde hidalgos 
ver que es tanta la morisma, - 
pues cada qual de nosotros 
por ciento dellos valía, 
y en lo más dificultoso 
el gran valor se confirma, 



PEDRO DE PADILLA. 

porque quien no se auentura 
poca ventura tendría; 
mirad que lleuan cautiuos 
los de uuestra sangre misma, 
y que dexarlos lleuar 
será muy gran couardía; 
no dexeys al enemigo 
boluer con tal alegría, 
pues que si agora queremos 
retirarnos, no seria 
posible aunque se procure, 
porque luego nos verían, 
y es fuerca que nos perdamos 
como los moros nos sigan; 
que jamás ay órden cierta 
en gente que se retira; 
acabad como hidalgos 
y no querays que se diga 
que la gente de Alcalá 
buelue de temor vencida; 
y el que fuere cauallero 
lo que yo hiziere siga, 
y démosles Sanctiago, 
que hoy ha de ser nuestro día. 
Todos á vna boz responden 
que juntos le seguirían, 
y que con tal Capitán 
cien mil moros no temían; 
y en diziendo estas palabras 
á ellos arremetían, 
y tomando el mejor puesto, 
moro no dexan á vida, 



ROMANCERO DE 

porque estauan descuydados 
y muy á sauor comían; 
y el Conde con tal valor 
á los de su bando anima, 
que los temerosos moros 
á rienda suelta huyan. 
Aliamir, con grandes bozes, 
gente infame y vil , dezia, 
¿á dónde bolueys huyendo 
de tan poca compañía, 
pensays que desa manera 
aueys de saluar la vida? 
morid al menos con honrra 
si essa quedare perdida. 
Mas en vano se cansaua 
Aliamir en su porfía, 
porque no valen razones 
con los que van de vencida; 
y el buen alcayde Almancor, 
por M ahorna le pedia, 
que salga de la batalla, 
pues tan poco importaría, 
que á tantos hiziesse rostro 
su persona mal herida; 
y assí, dándole vn cauallo, 
porque el suyo muerto auian, 
de la refriega le saca; 
y los christianos seguian 
el alcance de los moros, 
que mucha gente perdían, 
porque muertos y cautiuos 
más de á tres mil llegarían; 



PEDRO DE PADILLA. 

y auiendo más de vna legua 

seguídolos, se boluian; 

y recobrada la presa 

quel enemigo traya, 

dando las gracias al cielo 

de merced tan sin medida, 

para Alcalá se boluieron , 

do se supo al tercer dia 

que Aliamir, del gran enojo, 

en Granada muerto auia; 

que fué para que en los nuestros 

se doblase el alegría, 

por ver acabar vn moro 

que tantos daños hazia. 



ItOMANCERO DE 



ROMANCE OCTAUO. 



Como jamás el que reyna 

consiente igual en el mundo, 

y el ambición de mandar 

á ninguno a perdonado, 

tan poco perdonar quiso 

al baliente Rey D. Sancho, 

que viéndose, por la muerte 

del Rey D. Fernando el magno, 

señor de sola Castilla, 

y á D. Alonso el mediano, 

Rey y Señor de León, 

y al otro menor hermano, 

D. García, en Portugal 

y en Galicia coronado; 

viendo los reynos partidos 

que su padre auia gozado, 

y que siendo él heredero 

las dos partes le han quitado, 

no queriendo consentir 

ni passar por este agrauio, 

determinó de cobrar 

lo que á los otros han dado, 

sólo porque no tuuiessen 

sino el bien que por su mano 

darles de gracia quisiese 

y no reyno señalado; 



PEDRO DE PADILLA. 

y assí, después que sus pueblos 

vuo todos visitado, 

siendo de su condición 

fuerte, velicoso y brauo, 

partió para Zaragoza 

con exército formado; 

y auiendo hecho aquel reyno 

con breuedad tributario, 

se boluió para Castilla, 

donde fué luego informado 

que su hermano D. García 

á Doña Urraca ha quitado 

la mitad de todo aquello 

que su padre le ha dexado, 

auiendo el pleyto omenage 

que le hizo quebrantado; 

y como pequeña causa, 

en vn ánimo indignado, 

es ocasión que descubra 

el odio que está encerrado, 

con aquel achaque sólo 

se determinó D. Sancho 

de quitar á D. García 

lo que está señoreando; 

y juntos los caualleros 

en quien estaua fiado, 

les dixo: ya sabeys todos 

como mi hermano ha quebrado 

el juramento que hizo 

al nuestro Rey D. Fernando, 

y que exceso como éste 

con nada puede pagallo. 



ROMANCERO DE 

sino con quitalle el reyno; 
y assí, estoy determinado 
i esto, si no os parece 
que se haga lo contrario, 
Leuantóse á respondelle, 
como hombre más atentado, 
el buen Conde D. García, 
que de Cabra era llamado, 
y dixo: Rey y Señor, 
el que esto os ha aconsejado 
no se deuió de acordar 
de lo que teneys jurado. 
El Rey á aquellas razones 
le respondió muy airado: 
Quitáosme delante Conde; 
y al Cid tomó por la mano 
y díxole: Cid Ruy Diaz, 
yo estoy muy desengañado 
que de ninguno del mundo 
puedo estar asegurado 
como de vuestra persona, 
porque no se me ha oluidado 
lo que mi padre me dixo 
estando al morir cercano, 
que ningún hombre de vos 
seria mal aconsejado; 
y assí os pido me digays 
lo que sentís deste caso: 
Buen señor, no me parece, 
responde el Cid castellano, 
que el mandamiento quebreys 
de vuestro padre ordenado; 



PEDRO DE PADILLA. 

y deziros otra cosa 
no sera de buen christiano. 
Respondióle el Rey diziendo; 
yo, Cid, aquí no quebranto 
el juramento que hize 
fuera de todo mi grado, 
sino castigo el perjuro 
por auerlo quebrantado, 
y assí estoy resuelto en esto 
y no pretendo dexallo. 
El Cid, viendo su respuesta, 
le dixo: si es escusado 
que mudeys de parecer 
y estays tan determinado, 
á D. Alonso pedid 
que por su tierra os dé passo; 
y si no, de mi consejo, 
será mejor no intentallo. 
Túuose el Rey en aquello 
por muy bien aconsejado, 
y luego sus mensageros 
á D. Alonso a embiado; 
y viéndose en Sahagun 
quedó entrellos concertado, 
que dándole la mitad 
de lo que vuiese ganado, 
tendria passo por su tierra 
desembarazado y llano; 
y el Rey D. Sancho con esto 
juntó , de los castellanos, 
vizcaynos y leoneses, 
nauarros y asturianos, 



ROMANCERO DE 

v de los de Estremadura 
y aragoneses, gran campo; 
y á su hermano D. García 
que estaua bien descuydado, 
con vn sobrino del Cid, 
que Albarfañez fué llamado, 
pide que le dé a Galicia, 
y que no se la entregando 
se la quitará por fuerca 
sin más tiempo dilatallo. 
Ouando oyó el Rey D. García 
tan resoluto recado, 
le respondió que dixese 
de su parte al Rey D. Sancho, 
que vna cosa tan mal hecha 
no diesse en llevar al cabo; 
mas que si la prosiguiese, 
él deífenderá su Estado. 
Y en partiendo el mensagero 
su gente ha conbocado, 
para salir al camino 
á los que traya su hermano, 
sin tomar otro consejo 
sino el de vn muy priuado, 
que con los nobles del rey no 
era mal intencionado; 
y assí pidieron al Rey 
que en tan importante caso 
no lo tuuiese consigo 
ni del fuesse aconsejado; 
y porque el Rey no lo hizo 
tuuieron por menor daño 



PEDRO DE PADILLA. 

matarle delante del 
que fiarse de su engaño; 
y de aquel atreuimiento 
quedó el Rey muy enfadado, 
y por esta diuision 
D. Sancho pudo á su saluo 
ganar lo más de Galizia; 
y Don García, juntando 
los mejores de aquel reyno, 
en Villafranca ha esperado; 
y auiendo en esta refriega 
muerto de los de su hermano, 
bien trecientos caualleros, 
no se atreuiendo á esperallo, 
se retiró á Portugal; 
y siguiéndole D. Sancho, 
viendo que de muerto ó preso 
escapar era escusado, 
de morir ó de vencer 
estando determinado, 
auiendo los portugueses 
en el principio animado 
á los gallegos, se buelue 
des ta manera hablando: 
Siempre fuistes caualleros 
valerosos y esforcados, 
y de vassallos leales 
contino os aueys preciado, 
porque ningún Rey sabemos 
que fuesse desamparado 
de vosotros en batalla, 
sino muy bien ayudado; 



ROMANCERO DE 

ya veys que yo aquí no tengo 
sino sólo vuestro amparo, 
y veys en qué gran estrecho 
nos tiene puestos D. Sancho; 
en vuestras manos me pongo, 
que otro remedio no hallo. 
Todos juntos le responden 
que lo dexase á su cargo, 
y que de lo que les toca 
estuuiese asegurado, 
porque perderán las vidas 
ántes que desamparallo. 
Y otro dia, en la mañana, 
salen á los castellanos, 
y comiencan la batalla 
con valor tan esforcado, 
que auiéndolos ya vencido 
y á D. Sancho aprisionado, 
en guarda á seys caualleros 
D. García le ha dexado, 
por no dexar de seguir 
el alcance comencado; 
y entretanto fué del Cid 
D. Sancho allí libertado 
de los seys que le guardauan, 
á los dos dellos matando; 
y rehaciendo su gente 
contra su hermano ha tornado, 
que del alcance boluia 
alegre y regucijado; 
y boluiéndose de nueuo 
á comencar lo passado, 



PEDRO DE PADILLA . 

D. García fué vencido 
y á Luna preso lleuado; 
quel que no sabe vencer 
es caso muy ordinario 
dexar la fama y la vida 
en manos de su contrario* 



ROMANCERO DE 



ROMANCE NONO. 



Como no ay cosa criada 
que harte vna gran cudicia, 
y el desseo con el bien 
va creciendo cada dia, 
pudo con el Rey D. Sancho 
el ambición que tenia 
tanto, que dexando preso 
a su hermano D. García, 
auiéndole ya quitado 
a Portugal y Galizia, 
del juramento oluidado 
que al padre hecho tenia, 
y del concierto segundo 
que con D. Alonso auia, 
le corrió toda la tierra. 
Y el Rey, quando aquello via, 
de gallegos y leoneses 
juntó los más que podia, 
y con su hermano D. Sancho 
se hizo esta pleytesía, 
que en vn lugar señalado 
se diessen batalla vn dia, 
y quel vencedor tomase 
lo quel otro posseya; 
en la qual el Rey D. Sancho 
á D. Alonso vencia; 



PEDRO DE PADILLA. 

el qual, boluiendo á León 
con más gente de Galizia 
que tuuo la vez primera, 
tentar de nuevo quería 
si ventura á tantas vezes 
se le mostraría enemiga; 
y en la ribera de vn rio 
que Carrion se apellida, 
muy cerca de Gulpellera, 
que era vna pequeña villa, 
se dieron otra batalla 
sangrienta, braua y reñida, 
do mostraron los gallegos 
de suerte su valentía, 
que las gentes de D. Sancho 
se pusieron en huyda; 
y el noble Rey D. Alonso, 
mirando los que morían, 
á sus caualleros manda 
que más ninguno los siga, 
lastimado del gran daño 
que hazer en ellos via; 
y con esto, de seguir 
el alcance, se retira: 
mas el valeroso Cid, 
viendo que no los seguian, 
al vencido Rey D. Sancho, 
assí consuela y anima: 
Mandad recoger, Señor, 
toda esa gente vencida, 
y q uando el alúa mañana 
nos muestre que biene el dia, 



ROMANCERO Di: 

demos sobre los gallegos 
que agora no nos temían, 
y en sus posadas seguros, 
con gran fiesta y alegría, 
se de uen destar loando 
de su mucha valentía, 
y mofando de nosotros 
con grandes burlas y risa; 
porque en sus buenos succesos 
de ordinario lo hazian; 
podra ser que les hagamos 
la burla que no ymaginan; 
y assí, poniendo en effecto 
lo quel Cid al Rey pedia, 
dieron sobre los gallegos 
al punto que amanecía, 
y antes que se apercibiesen 
muchos matan y cautiuan, 
y al Rey D. Alonso prenden 
dentro de Sancta María, 
que de Carrion llamauan; 
y los suyos que esto vian 
con furor nueuo rebueluen 
y al Rey D. Sancho prendían, 
y á catorze caualleros 
quen su guarda le tenían; 
llegando el Cid castellano 
estas palabras dezia: 
Dadme a mi Rey, caualleros, 
y el vuestro os entregaría. 
A lo qual le respondieron 
con mucha descortesía, 



PEDRO DE PADILLA. 

que le lleuaran con él 
si otra vez se lo pedia; 
y desto el Cid ofFendido, 
á los catorze replica, 
no suelen dar caualleros 
respuestas descomedidas, 
y si vna lanca tuuiera, 
aunque estoy sin compañía, 
quitara á todos vosotros 
el prisionero y la vida. 
Ellos, teniéndole en poco, 
le dieron lo que pedia, 
y comienca su batalla; 
y en poco tiempo traya 
sus contrarios de manera 
que deffensa no tenian; 
y auiendo muerto los treze 
el otro puso en huyda; 
y libertando á su Rey 
para Burgos se boluian, 
á D. Alonso lleuando 
preso como le tenian. 



R OMAN C E 11 DE 



ROMANCE DÉCIMO. 



Tristes nueuas le traxeron 

á la Reyna de Granada, 

quera captiuo su hijo, 

á quien ella tanto amaba, 

del alcayde los donceles, 

y esse buen Conde de Cabra; 

tan grande dolor recibe 

que se le arrancaba el alma, 

de lo principal del reyno 

los mas principales llama, 

no los que a su hermano siruen 

sino los que le tocauan: 

desque los tuviera juntos 

su gran pérdida contaua; 

todos dizen á vna boca 

no esteys, señora, penada, 

que la pérdida del Rey 

presto será reparada, 

despáchense mensajeros 

que al Rey D. Fernando vayan, 

y que le hagan promesas 

como el caso las demanda, 

que sus captiuos seremos 

si acepta nuestra demanda, 

y que diez mil doblas de oro 

cada año le serán dadas, 



PEDRO DE PADILLA . 

y que trecientos captiuos, 

que viuen dentro en Granada, 

les rescataremos luego 

si á nuestro Rey nos rescata. 

Pártense tres moros viejos 

para Córdoua la llana, 

donde está el Rey D. Fernando, 

á quien hazen su embajada: 

el Rey los moros recibe 

y afablemente los trata, 

sus peticiones escucha, 

y embia al Conde de Cabra 

que al Rey moro le traxesse 

de Vaena donde estaua: 

sobre el rescate del moro 

diuersas cosas se tratan, 

que el Marqués de Cádiz dize 

que en rescatalle se gana, 

y el Maestre de Sanctiago 

differente boto daua; 

cada qual da sus razones 

como mejor le quadrauan; 

y el Rey, quando aquello vido, 

mensageros despachaua 

á la Ciudad de Vitoria, 

á donde la Reyna estaua; 

la qual, oyendo la nueua, 

al Rey dize por su carta, 

que se rescatase el moro 

con los rehenes que daua; 

y el Rey acuerda hazello, 

y por el moro embiaua. 



ROMANCERO DE 

Los grandes todos del reyno 

a Fernando aconsejauan 

que al moro la mano diesse 

para que fuesse besada, 

porque reconozca en esto 

que por su sieruo quedaua. 

Respondió el Rey Don Fernando 

vna cosa señalada: 

Por cierto sí se la diera 

si en su reyno le hallara, 

mas siendo preso en el mió 

no es cosa lícita dalla. 

Y a la entrada que en palacio 

el Rey de Granada entraua, 

todos los Duques y Condes 

le reciben y acompañan; 

y en llegando junto al Rey 

desta manera le habla: 

Alá te guarde Fernando, 

y él acreciente tu fama; 

y la rodilla en el suelo 

la mano le demandaua: 

no la quiere dar el Rey, 

y del suelo le leuanta, 

y manda luego llamar 

vn Capitán de su guarda, 

que con el moro se fuesse 

hasta dexalle en Granada. 



PEDRO DE PADILLA. 



ROMANCE VNDÉCIMO. 



Estando en el Nauarino 

D. Juan de Austria con su armada, 

teniendo dentro en Modon 

la turquesca, retirada, 

couarde, triste y medrosa 

de la batalla passada, 

d exando con su valor 

gloriosa la casa de Austria; 

y con el mismo vencida 

toda la gloria otomana: 

la centinela del puerto 

descubrió vna nao de Cándia 

que traya prouision 

para la armada christiana, 

y descubrió de galeras 

vna fuerte y gruesa esquadra 

que le dauan batería 

y andauan ya por tomalla; 

el señor D. Juan lo supo 

en la real, donde estaua, 

la qual disparó vna pieca 

que era la señal vsada; 

y por socorrer la nao 

sacó en orden el armada, 

procurando de incitar 

al enemigo a batalla; 



ROMANCERO DE 

y el Marqués de Sanctacruz 
tenia aquella mañana 
la gente de sus galeras 
en tierra haziendo agua; 
y en oyendo la señal, 
con vna presteza extraña, 
recogió toda su gente 
aunque alguna se quedaua, 
y tomó el cuerno derecho, 
por ques el que le tocaua; 
las galeras enemigas 
todas huyen á su estancia; 
yendo muchas de las nuestras 
tras ellas dándoles caca, 
y el valeroso Marqués 
dexa el cuerno que lleuaba, 
y por el traués partiendo, 
parecia que bolaua 
( mostrando su ligereza 
la loba Napolitana), 
que de todas las demás 
en vn punto se adelanta, 
ganándoles mucha tierra, 
si ay ganar tierra en el agua, 
y acomete vna galera 
que era allí la Capitana, 
de vn nieto de Baruaroja, 
aquel quel mundo espantaua, 
yerno de Dargutarraez, 
que Mahamet Bey se llama;, 
aquí vereys el valor 
de las galeras brauas, 



PEDRO DE PADILLA. 

y el esfuerco y valentía 
que en su caudillo se halla; 
que al Marqués piden los suyos, 
haziéndole gran instancia, 
que no passasse adelante 
pues se perderá si passa, 
porque veen veynte galeras 
que salen de las contrarias, 
solamente á dar socorro 
á las de aquesta su esquadra, 
á la punta de la isleta 
que la Sapiencia se llama, 
y que todas veynte juntas 
contra la suya disparan 
mil piecas de artillería, 
como ven que se auentaja; 
mas al glorioso Marqués 
ningún peligro le espanta: 
al Turco piden los suyos, 
viendo quel Marqués le alcanca, 
que huya házia Modon 
porque con esto se salua; 
mas el Capitán responde 
con vna braueca extraña, 
que su galera no huye 
porque está mal enseñada, 
y ques mucha pesadumbre 
mudar costumbre y vsanca; 
que bien se puede perder, 
por quél perderse no es nada; 
mas que no piensa huyr 
de vna galera christiana, 



ROMANCERO DE 

pues quien muere peleando 

muere con gloriosa fama; 

y el venturoso Marqués, 

que va de boga arrancada, 

le enuiste por el vn lado 

con balerosa pujanca, 

y entre las dos se comienca 

vna reñida batalla; 

y avnque vn rato se defiende 

peleando la contraria, 

sin que le valga deffensa, 

la nuestra vino á tomalla, 

porque fué tanta la llubia 

de pelotas y pedradas, 

que retirados los turcos 

fué muy fácil el entralla; 

y entró el Marqués vitorioso, 

de los primeros que entrauan 

en la ya suya galera, 

pues fué suya con ganalla, 

dando muerte al Capitán 

y otros muchos en la entrada; 

y tomando los despojos 

de que venia cargada, 

y vn genícaro caudillo, 

persona muy señalada, 

boluió el Marqués con la presa 

adonde su Alteza estaua, 

que le salió á recibir 

hasta cerca de la escala; 

y viéndole remolcando 

la galera ya ganada, 



PEDRO DE PADILLA. 

y que viene disparando 
y haziéndole gran salua, 
mandó que le respondiesse 
la suya con otra tanta; 
y abracándole, le dize 
con vna voz muy humana: 
sólo de vuestra merced, 
señor Marqués, se esperaua 
y dése su gran valor 
vna empresa tan honrrada. 
Las gracias le da el Marqués 
de merced tan señalada, 
y los despojos mejores 
que en la galera ganara; 
quedando de aquí con nombre 
digno de gloriosa fama. 



200 



ROMANCERO nr. 



ROMANCE DUODÉCIMO. 



Estando el Rey D. Fernando 

en la ciudad de Seuilla, 

con mucho contentamiento 

de ver la Reyna parida 

del gran Príncipe D. Juan, 

heredero de Castilla, 

el Rey moro de Cranada 

sus mensageros le embia, 

los principales del reyno 

de más consejo y estima, 

ricamente aderecados 

como á ellos conuenia, 

en cauallos alacanos, 

hermosos á marauilla, 

adargas en los arcones 

con borlas de seda fina, 

largas lancas en las manos 

que por dos partes herían, 

y andando por sus jornadas 

van á parar á Seuilla, 

y ante el buen Rey se presentan 

á dar su mensagería, 

y allí en presencia de todos 

desta manera dezian: 

El Rey moro de Granada 

de su parte nos embia, 



PEDRO DE PADILLA. 

no á pedirte paz entera, 

pues esto jamás sería, 

sino treguas de algún tiempo: 

porque ansí le conuenia, 

muy alegremente el Rey 

á los moros recebia; 

dize que entrará en consejo 

y después respondería; 

hablo sobre ello á la Reyna, 

por ver qué le parecía, 

y fué entrellos acordado 

que hazello les cumplía; 

y otro dia de mañana 

á los moros respondían, 

que se les darán las treguas 

del modo que las pedian, 

con que su Rey parias diesse 

qual sus passados solían. 

Respondió vn moro de aquellos, 

de admirable valentía, 

essos Reyes, Rey Fernando, 

que essas parias prometían 

ya se murieron, buen Rey, 

y los que agora ay con vida, 

allí donde sus passados 

rica moneda hazian 

para dar á los christianos 

de las parias que rendían, 

hierros de lancas se labran 

para quitaros la vida. 

Los Reyes, aunque entendieron 

aquella respuesta altiua, 



ROMANCERO DE 

por tres años les conceden 
las treguas que les pedían, 
por la ocasión de la guerra 
que con Portugal tenían; 
y desta suerte los moros 
á Granada se voluian, 
contentos de auer cobrado 
lo que del Rey pretendían. 



PEDRO DE PADILLA. 



ROMANCE DÉCIMO TERCERO. 



Con los primeros Romanos 

tuuieron guerra trabada 

los Albanos, sus vezinos; 

y siendo muy porfiada, 

los Reyes de entrambas partes, 

para verla rematada 

y ver de vna vez la tierra 

ó rendida ó libertada, 

de tres á tres concertaron 

que se hiziese batalla; 

y tres hermanos de vn vientre 

los Albanos señalauan, 

y los de Roma otros tres, 

que los Oracios llamauan; 

y antes que en el campo entrassen, 

entrambos Reyes jurauan, 

con solemne juramento, 

que guardarán su palabra, 

y que la tierra seria 

al que venciese entregada: 

los mancebos se aperciuen 

y á grande prisa se armauan, 

que aunque les faltauan dias 

el esfuerco les sobraua: 

van los vnos á los otros, 

siendo la señal tocada, 



204 ROMANCERO DE 

y de los primeros golpes 
dos de los Romanos faltan, 
porque el vno junto al otro 
muerto en el suelo quedaua; 
y los Romanos perdieron 
con aquello la esperanca, 
viendo que ya de los suyos 
vno sólo peleaua; 
mas aquél, reconociendo 
el gran peligro en que estaua, 
quiso huyendo vencellos, 
porque vió que, si aguardaua, 
de ningún modo podia 
escapar de la batalla; 
y en el punto que lo piensa 
partió luego de do estaua, 
y reboluiendo los ojos 
víó los tres que procurauan 
hazercarsele , y quel vno 
á los dos se adelantaua, 
y reboluiendo sobrél, 
antes que nadie le valga, 
le despojó de la vida 
y al segundo se acercaua; 
y quando le tuuo muerto 
estas palabras hablaua: 
Pues que ya faltan los dos 
del otro no me doy nada, 
y arremetiendo con él 
le mató de una lancada; 
y quando ya le vió muerto, 
los despojos le quitaua; 



PEDRO DE PADILLA , 

y los Romanos del campo 
con gran gozo le sacaban, 
y los Albanos los cuerpos 
de los suyos enterrauan; 
y acabadas estas cosas 
á su tierra se tornauan, 
y el vencedor entró en Roma 
con victoria no pensada, 
lleuando sobre los hombros 
los despojos que ganara; 
y en la gran puerta Campena 
le esperaua vna su hermana, 
esposa de vno de aquellos 
que en la batalla matara; 
que quando al hermano vido 
llegó muy regocijada, 
mas leuantando los ojos 
vió vna ropa ensangrentada 
quella por sus manos hizo 
y a su esposo presentara, 
y como muger furiosa, 
gritando desesperada, 
por el suelo se tendia 
y del cielo se quexaua: 
mas el hermano ofFendido 
de ver cosa tan estraña 
y que, deuiendo alegrarse 
de su bien, se lamentaua, 
como hombre fuera de sí 
la mató de vna estocada; 
y allí luégo le prendieron 
y á muerte le condena uan: 



ROMANCERO DE 

después le dieron por libre 
por la hazaña passada, 
con que libertó su tierra 
de viuir tiranizada, 
y en vn pequeño destierro 
fué la sentencia trocada. 



PEDRO DE PADILLA . 



207 



ROMANCE DÉCIMO QUARTO. 



Entre dos Reyes christianos, 
el de Aragón y Castilla, 
vuo sobre Calahorra 
una muy grande porfía, 
porque cada vno dellos 
para sí la pretendía; 
jamás hizieron concierto, 
que ninguno le quería, 
porque cada qual pensaba 
que á él le pertenecía. 
Por acabar el negocio 
determinaron vn dia 
que diessen dos caualleros 
de los que en su corte auia, 
que acabassen con las armas 
lo que el pleyto no podía; 
y á Rodrigo de Biuar 
nombraua el Rey de Castilla; 
y nombró á D. Martin Gómez, 
el que en Aragón viuia: 
eran los dos caualleros 
de admirable valentía; 
y venidos á batalla 
en el aplazado dia, 
muchas gentes acudieron 
á ver lo que succedia; 



ROMANCERO DE 

y entrados en el palenque, 
1). Martin Gómez dezia 
al Cid palabras soberuias 
con que asombrar le quería; 
mas el buen Cid le responde 
con vna gran cortesía, 
que á los buenos caualleros 
mucho mejor parecía 
tener valerosas manos 
que lengua descomedida, 
y que el prez de la batalla 
Dios del cielo le daría, 
al que dellos entendiesse 
que más justicia tenia; 
y diziendo estas razones 
el cauallo apercebia: 
puso la lanca en el ristre 
y al contrario arremetía, 
y el otro lo mismo haze 
y para el buen Cid partía: 
por donde los dos passauan 
la tierra se estremecía; 
la gruesa lanca que lleua 
cada qual dellos, rompida, 
ponen mano á las espadas 
con soberuia bicarría, 
y el uno al otro se muestra 
lo que en aquello podía, 
y el Cid á D. Martin Gómez 
vn golpe dado le auia, 
que sin ser menester otro 
en el suelo le tendía; 



PIDRO DE PADILLA. 

y como de leuantarse 
ninguna muestra hazia, 
el Cid, de presto se apea, 
y la cabeca le quita, 
y a los juezes pregunta 
si más que hazer auia 
para que al Rey, su señor, 
se diese luego la villa: 
los juezes respondieron 
que lo sumo hecho auia; 
y luego el Rey D. Fernando, 
con muy grande compañía, 
le sacaron del palenque 
como el buen Cid merecia 
por auer ganado al Rey 
villa tan hermosa y rica, 
y auer mostrado en ganalla 
tal esfuerco y valentía. 



2 ÍO 



ROMANCERO DE 



ROMANCE DÉCIMO QUINTO. 



En el castillo de Roda 

está vn moro cercado, 

que á pessar del Rey Alfonso 

se auia con él aleado, 

y de aquel atrevimiento, 

porque fuesse castigado, 

al Infante D. Ramiro 

con sus gentes ha embiado, 

y á esse buen Conde de Cabra, 

que fué D. García llamado; 

viéndose el Moro en aprieto 

quiso hacer vn engaño 

para dar la muerte al Rey 

si viniesse descuydado; 

y fué que dixo á los dos 

que le tenían sitiado, 

que no entregara el castillo 

á ninguno de su grado, 

sino al mismo Rey Alfonso, 

por quedar asegurado 

que nadie le ofFenderia 

después de auerle entregado; 

luégo el Conde y el Infante 

al Rey dello han informado; 

y después que fué benido, 

el moro le ha suplicado 



PEDRO DE PADILLA. 211 

que entrase a comer con él; 
mas el Rey lo ha rehusado 
temiendo alguna traycion 
en que allá fuesse engañado; 
y assí, el Conde y el Infante 
en el castillo han entrado, 
do fueron bien recibidos 
ellos y los que han lleuado; 
y auiéndose ya á la mesa 
todos juntos assentado, 
dieron los moros en ellos 
y ninguno se ha escapado; 
el Rey, que la traycion supo, 
muy gran pesar ha tomado, 
y luego desde allí embia 
por el buen Cid castellano; 
el qual vino para el Rey 
ricamente acompañado; 
salió Alfonso á receuillo 
porque entrase más honrrado, 
y allí perdonó luego 
el Rey todo lo passado, 
y que boluiese á Castilla 
muy de veras le ha rogado: 
aceptó el Cid el partido 
y las manos le ha besado 
por la merced que le ha hecho, 
y después le ha suplicado 
que en pago de los servicios 
que hazerle ha deseado, 
vna merced le hiziere, 
con que será bien pagado; 



112 ROMANCERO DE 

y fué lo que le suplica, 

que quando algún hijo-dalgo 

desterrase de su reyno 

por estar del enojado, 

término de treynta dias 

le fuesse del otorgado, 

y que nunca procediese 

contra ningún hombre honrrado 

sin escucharle primero 

para que fuesse juzgado, 

y que no echase tributos 

sin estar necesitado: 

el Rey todo lo concede 

como el Cid le ha demandado, 

y que se fuese con él 

á Castilla le ha rogado; 

mas el Cid al Rey suplica 

que, hasta auerse vengado 

de la traycion que aquel moro 

le hizo estando cercado, 

no le mandase tal cosa, 

porque no era bien mirado 

partirse de allí primero 

que quedase castigado; 

aprecióselo el Rey 

y á Castilla se ha tornado; 

y el Cid el cerco reforma, 

y tanta prisa se ha dado, 

que le dauan el castillo 

y nunca quiso tomallo, 

hasta que prendió por fuerza 

al moro que está encerrado 



PEDRO DE PADILLA. 2l3 

y á los que estauan con él, 
y presos los ha embiado; 
y el noble Rey D. Alfonso 
justiciar los ha mandado, 
y agradeció mucho al Cid 
seruicio tan señalado. 



-14 



ROMANCERO Dli 



ROMANCE DÉCIMO SEXTO. 



M uy grandes bozes se oyeron 
en el real de D. Sancho, 
que las daua un cauallero 
de Zamora en el andamio, 
todos por ver lo que dize 
estuieron escuchando, 
y al Rey le daua un consejo 
que le fuera bien tomallo: 
oydme buen Rey, le dize, 
esto que os estoy hablando, 
y aueys de saber que soy 
cauallero hijo-dalgo, 
y que mis padres y abuelos 
de leales se han preciado, 
y desengañaros quiero 
porque no seays engañado, 
que de aquí salió un traydor, 
Bellido de Olfo llamado, 
el qual mataros pretende 
ó hazeros mucho daño; 
y esto que os estoy diziendo 
es porque, si soys burlado, 
no digan los de Castilla 
que no fuystes auisado; 
quando aquello oyó Bellido 
se fué para el Rey D. Sancho¿ 



PEDRO DE PADILLA. 

y comencóle a hablar 
con rostro disimulado: 
ya sabeys que sabe mucho 
esse viejo Arias Gonzalo, 
y porque no os dé la villa 
deziros esto ha mandado; 
y hizo muestras de yrse 
mostrando estar afrentado 
por aquello que le han dicho 
desde el muro zamorano: 
el Rey, quando aquello vido 
le traya luego del braco, 
y dixóle: buen amigo, 
yo estoy de vos confiado 
y os doy mi palabra y fe, 
que si aquesta villa gano 
el Mayor os haré della 
como lo es Arias Goncalo; 
por esta merced Bellido 
al Rey besaua la mano, 
y quedóse en el real, 
donde era muy regalado 
del Rey, que no se recela 
de su malicia y engaño, 
que con quitarle la vida 
desta merced le dió el pago. 



2l6 



ROMANCERO )>L 



ROMANCE DÉCIMO SÉPTIMO. 



El quinto Rey de Nauarra, 
que fué Don Sancho García, 
vencido de amor, y ciego 
mas de lo que conuenia, 
dió en seruir vna señora, 
a quien por muger tenia 
vn Conde muy valeroso, 
que en Najara residía, 
que D. Pedro Descaray, 
de su nombre se dezia, 
y Defunes y Pazuengos 
título propio tenia; 
y el Rey, por hazer su hecho 
del modo que pretendía, 
y mitigar el gran fuego 
quen su coracon ardia, 
por hazer al Conde ausente 
de la dulce compañía 
de su querida muger, 
y tras esto de la vida, 
mandó que tomase á cargo 
la frontera de Castilla, 
pretendiendo ansí gozar 
de la que tanto quería; 
y luego que partió el Conde, 
siempre D. Sancho salia 



PEDRO DE PADILLA. 

ordinariamente a caca, 
y á la comarca venia 
de la villa de Pazuengos, 
do la Condesa viuia; 
y fingiéndose cansado 
después de la caca vn dia, 
para poder descansar 
fué al castillo de la villa; 
la Condesa descuydada 
de lo quel Rey pretendía, 
le hizo el acogimiento 
que como a tal se deuia; 
mas hizo lo que Tarquino 
el Rey D. Sancho García, 
á pesar de la Condesa 
y del castillo partia; 
pero no fué tan secreta 
vna tan gran tiranía, 
quel Conde no la supiese 
allá donde residía; 
y como hombre de valor, 
todo lo que más podia 
disimulaua el negocio 
quen su deshonrra sabia, 
y en el alma lastimada 
muchas cosas reboluia, 
para tomar la venganca 
quel negocio requería; 
y assí , partió de do estaua 
y á su casa se boluia, 
y fué á visitar al Rey, 
que en Sangüesa residía, 



2l8 ROMANCERO DI 

para tratar de las cosas 
que en encomienda tenia; 
y fingiendo no saber 
lo que succedido auia, 
con rostro disimulado 
mostraua gran alegría, 
y asseguró tanto al Rey, 
que entendió que no sabia 
nada de lo que passaua 
y muy bien la recebia, 
haziéndole mucha honrra 
en todo quanto podía; 
mas el Conde no cesaua 
de pensar cómo podría, 
para quedar satisfecho, 
acauar al Rey la vida; 
y con ocasión de caca 
para Funes le conbida; 
y después de auer comido 
saliéronse á montería 
al soto de Villafranca 
que del castillo se via; 
y los dos quedaron solos, 
que ninguno los seguía, 
por órden que para ello 
el Conde dada tenia; 
y con ocasión tan buena 
como el tiempo le offrecia, 
en vna peña muy alta 
junto con el Rey subia, 
en la ribera de Arga, 
que Peñalen se dezia; 



PEDRO DE PADILLA. 

y estando de allí mirando 
el agua cómo corría, 
dió de las manos el Conde 
al Rey que no le temía, 
y hechóle la peña abaxo 
y estas palabras dezia: 
á Rey malo y sin respeto 
y amigo de tiranía, 
vn bassallo vengatiuo 
y traydor le conuenia; 
y desta suerte acabó 
el Rey D. Sancho García, 
con muerte tan desastrada 
el discurso de su vida. 



220 



ROMANCERO DE 



ROMANCE DÉCIMO OCTAUO. 



En el tiempo que reinaua 
el Infante D. Fernando, 
que del reyno de Aragón 
fué después Rey coronado, 
en España residía 
vn cauallero esforcado, 
que Rodrigo de Naruaez 
fué de su nombre llamado, 
que á todos los de su tiempo 
en valor se ha auentajado, 
y entre las cosas que hizo 
adonde más le ha mostrado, 
fué quando ganó á Antequera 
el Infante ya nombrado; 
y ansí, de Alora y de ella 
por Alcayde le han dexado, 
donde estuuo mucho tiempo 
con algunos hijos-dalgo, 
muy valerosas empresas 
contra moros acabando; 
pues como la ociosidad 
nunca en ellos ha reynado, 
saliéronse nueue juntos 
vna noche del verano, 
del murmurar de los vientos 
apacible conuidados, 



PEDRO DE PADILLA. 

y de la luz de la luna 

á la salida incitando, 

por ver si tienen descuydo 

los de su vando contrarío, 

ó si sale alguno dellos 

en la noche confiado; 

pues yendo con el silencio 

en tal caso necessario 

llegaron donde el camino 

en dos quedaua cortado, 

y el Alcayde valeroso 

se apartaua con los quatro, 

los otros quatro caminan 

al sauor de sus cauallos, 

en qué mostrar su valor 

muy de veras desseando; 

pues yendo desta manera 

diuersas cosas contando, 

vn moro de lejos oyen 

suauemente cantando, 

con dolorosos suspiros 

que daua de quando en quando, 

en que mostraua muy bien 

ser su mal enamorado; 

los nuestros, quando lo oyeron, 

en vn monte se han entrado, 

do con la luz de la luna 

puedan mejor diuisallo; 

y veen asomar vn moro 

sobre vn gallardo cauallo 

con vna marlota azul 

y vn albornoz colorado, 



ROMANCERO DE 

con rapacejos de oro 
á las orillas colgando, 
y vna toca en la cabeca, 
que diuersas bueltas dando, 
de derfensa le seruia 
como si viniera armado, 
vn adarga ante los pechos 
y gruesa lanca en la mano, 
y atentos á la canción 
que) moro venia cantando, 
vieron que quiere dezir 
en romance castellano: 

En Cártama me he criado, 
nací en Granada primero, 
y soy de Alora frontero 
y en Coyn enamorado. 

Aunque en Granada nací 
y en Cártama me crié, 
en Coyn tengo mi fe 
con la libertad que di. 

Allí viuo adonde muero, 
y estoy do está mi cuydado, 
y soy de Alora frontero 
y en Coyn enamorado. 

Los nuestros que de su pena 
tienen muy poco cuydado, 
atentos al interese 
que promete el cautiuallo, 



PEDRO DE PADILLA. 

todos juntos arremeten 
para prendello ó matallo; 
y él, que en semejantes hechos 
estaua esperimentado, 
sobre los cuatro rebuelve, 
y en poco tiempo ha mostrado 
que en el valor que tenia 
tan brioso y tan gallardo, 
no auia menos de valiente 
que de buen enamorado, 
y á los dos puso por tierra, 
y los otros que han quedado 
hizieron luego la seña, 
como estaua concertado; 
y el Alcayde valeroso 
llega con los otros quatro, 
y quando vió vn sólo moro 
y en los nuestros el estrago, 
con él batalla pretende; 
y entrellos han concertado 
que en premio del que venciese 
el vencido aya quedado: 
tiróle el Alcayde vn golpe, 
y el moro le ha reparado, 
y luégo en respuesta deste 
con otro le ha segundado: 
cerró el Alcayde con él, 
del adarga reparado, 
y de aquel golpe primero 
le derriuó del cauallo, 
que estaua ya sin aliento 
de aquel rencuentro passado; 



ROMANCERO DE 

y quando le vió en el suelo 
desta manera a hablado: 
Si en más no tienes la vida 
que la palabra que has dado, 
ríndeteme, moro, 'luego 
pues assí está concertado; 
el moro callando cumple, 
lo quel Alcayde ha mandado; 
el qual al punto se apea 
y le subió en su cauallo, 
y para Alora se bueluen 
auiéndole cautiuado. 



PEDRO DE PADILLA. 



ROMANCE DÉCIMO NONO. 



El alcayde de Antequera, 
auiendo al moro vencido, 
tan dudado en la batalla 
de los que fué acometido, 
para Alora se tornaua, 
de á do primero han salido; 
y el Alcayde yua mirando 
al que lleuaban cautiuo; 
y vióle que yua muy triste, 
muy penado y afligido, 
y en vn hombre tan valiente 
bajeza le ha parecido; 
y queriéndose informar 
de la causa que ha tenido, 
le dixo : buen cauallero, 
ya tendrás bien entendido 
quel cautiuo que en prisión 
tiene el ánimo perdido, 
pierde de la libertad 
el derecho pretendido; 
essa tristeza que lleuas 
con que vas tan pensatiuo, 
y los profundos suspiros 
que del pecho has esparcido, 
al valor no corresponden 
que yo de tí he conocido, 



ROMANCERO DE 

ni las heridas son tales 
que la vida hayas perdido, 
aunque aquesta por la honrra 
sé que pondrás en oluido; 
si otra ocasión es la causa, 
que me lo digas te pido, 
que á fe de quien soy te juro 
de te ser muy buen amigo. 
El moro, atento escuchara 
quanto el Al cay de le ha dicho, 
y con tan gran esperanca 
como allí le ha prometido, 
el rostro leuantó luego, 
que inclinado auia traydo, 
y preguntóle su nombre, 
y el Alcayde ha respondido: 
Rodrigó Naruaez me llaman, 
y aquí en Alora resido, 
Alcayde soy de Antequera 
y al Rey de Castilla siruo: 
quando lo conoció el moro, 
con rostro alegre le dixo: 
Huelgo que mi mala suerte 
tal descuento aya traydo, 
y assí quexarme no puedo 
de lo que me ha succedido, 
pues tengo por mucha honrra 
pensar que soy tu cautiuo; 
para que mi mal te quente, 
vna sola merced pido, 
que mandes adelantar 
essos que vienen contigo: 



PEDRO DE PADILLA. 

el Alcayde lo ha mandado; 
y él, quando sólo se vido, 
assí comencé á hablar 
tras un profundo suspiro: 
Sabe valeroso Alcayde 
que yo Abindarraez me digo, 
soy Abindarraez el moco, 
á differencia de un tio 
ques hermano de mi padre 
y tiene el mismo apellido, 
y soy de los de Granada, 
que en su desastrado signo 
aprendí á ser desdichado, 
qual ellos todos lo han sido, 
no porque lo mereciesen 
pues nunca jamás se vido 
de dama ni cauallero 
Abencerrage mal quisto, 
el Rey agrauió dos dellos, 
y de embidia conmovido, 
alguno le dixo al Rey 
un testimonio fingido, 
questos, y diez caualleros 
de su vando y apellido, 
concertauan de matalle, 
y entre sí el reyno partido 
ansí pensauan vengarse 
del agrauio recebido: 
quando el Rey oyó el enrredo 
á todos los ha prendido, 
y les cortó las cabecas, 
saluo á mi padre y mi tio, 



ROMANCERO DE 

porque en la conjuración 
se halló que no auian sido: 
quedaron dentro en Granada 
con condición y partido 
que los hijos que tuuiesen 
luego , en auiendo nacido, 
los sacasen de Granada 
en casa de vn conocido, 
y que las hijas criasen 
hasta vn término cumplido, 
y después fuera del reyno 
fuessen á tomar marido. 



PEDRO DE PADILLA. 



ROMANCE VIGÉSIMO. 



Escuchando estimo al moro 
muy atento y sosegado, 
el alcayde de Antequera, 
y de oylle lastimado, 
le comencé á responder 
desta manera hablando: 
muy gran razón has tenido 
Abindarraez, estremado, 
de mostrar tal sentimiento 
en negocio tan estraño, 
aunque no puedo creer, 
que en linage tan honrrado, 
pudiesse caber traycion; 
y basta por desengaño, 
auer procedido del 
vn hombre tan señalado. 
La opinión que de mí tienes, 
el moro le ha replicado, 
Alá, señor, te la pague 
porque yo seré escusado. 
Pero boluiendo á mi quento, 
que le dexé comencado, 
quando yo al mundo nací 
á Cártama fui embiado, 
y vine al Alcayde della 
de mi padre encomendado, 



ROMANCERO DE 

hombre de muy gran riqueza 
y en el rey no acreditado, 
v La mayor que tenia, 
y la que á mi me ha quedado 
es vna hija donzella, 
donde esta mi bien cifrado; 
y Ala, señor, me le quite 
quando dexe tal cuydado; 
criéme junto con ella 
debaxo de vn gran engaño, 
que la tenia por hermana 
y ella me Uamaua hermano; 
lo que yo á Xarifa quise 
no es posible ser contado, 
con la edad yua creciendo, 
amor en el mesmo grado, 
y á caso la hallé vn dia 
con un hermoso tocado, 
cerca de vn fresco jardin, 
y en bella quedé espantado, 
y me dió mucho pesar 
pensar que fuesse su hermano: 
ella, que venir me vido, 
desta suerte me ha hablado: 
¿á dónde te has detenido 
que tanto tiempo has tardado? 
Yo dixe: señora mia, 
muy gran rato os he buscado, 
hasta que mi coracon 
este lugar me ha mostrado, 
porque ninguno me dixo 
do os pudiese auer hallado: 



PEDRO DE PADILLA. 

mas contame, por mi vida, 
porque me da gran cuydado, 
cómo sabeys vos de cierto 
que yo sea vuestro hermano. 
Respondió : no sé otra cosa 
sino aueros tanto amado, 
y que mi padre nos trata 
los dos en vn mismo grado. 
Yo le respondí, y le dixe: 
si no fuera vuestro hermano, 
decíme , señora mia, 
si me quisiérades tanto. 
Ella dixo : á no lo ser 
nunca nos aurian dexado 
á solas, como nos dexan, 
en este huerto cerrado. 
Yo le respondí: señora, 
el que tengo es buen estado, 
porque si el veros me quitan 
tener vida es escusado. 
Ella boluió el rostro bello 
encendido y colorado, 
y dixóme: ¿tú qué pierdes 
puesto que fuesses mi hermano? 
Pierdo á mí y a vos, le dixe; 
y ella, auiéndome mirado, 
me respondió: yo no entiendo 
essa respuesta que has dado, 
ser tú mi hermano me obliga 
á ser de mí tan amado. 
Y á mí ver vuestra lindeca 
me tiene más obligado: 



ROMANCERO DE 

con esto abaxé los ojos 
y boluí luego la mano, 
y haziendo vna guirnalda 
de aquel jazmín mas cercano, 
en mi cabeza la puse, 
y vencido y coronado, 
el rostro reboluí á ella; 
y ella, auiendo mirado, 
la guirnalda me quitó; 
y puesta sobre el tocado, 
házia mí se boluió y dixo, 
con semblante mesurado, 
¿qué te parece de mí, 
Abindarraez, hermano? 
Yo le respondí y le dixe, 
de bella marauillado: 
paréceme que acabays 
de vencer lo que ay criado, 
y que os coronan por Reyna 
de lo que aueys sojuzgado: 
ella se leuantó luego 
y me tomó por la mano, 
y dixóme: si eso fuera, 
no fuérades mal librado; 
y con esto nos salimos 
de donde auíamos estado. 



PEDRO DE PADILLA. 



ROMANCE VIGÉSIMO PRIMO. 



Aquel moro Abencerrage, 
de suprema nombradla, 
al Alcayde yua contando 
el discurso de su vida; 
y prosiguiendo el succeso 
que en sus amores seguía, 
ledixo: sabed, señor, 
que passando algunos dias, 
los dos pudimos saber 
el parentesco que auia; 
y assí, quedó el afición 
en el punto que deuia: 
mi alma estaua cortada 
de veras á su medida, 
todo lo que no era ella 
enfadoso parecia; 
del sol estaua embidioso 
porque tocarla podia; 
miráuala con recelo 
de pensar que me sentían, 
pues succedióme que estando 
junto de vna fuente vn dia, 
me mandó que le cantase, 
que de oirme olgaría; 
yo le comencé á cantar 
y esta canción le dezia, 



2J4 ROMANCERO DE 

en la qual le di á entender 
lo que en su rostro sentía: 

Si hebras de oro son vuestros cabellos 
á cuya sombra están los claros ojos, 
dos soles , cuyo cielo es vna frente, 
faltó rubí para hacer la boca, 
faltó cristal para el hermoso cuello, 
faltó diamante para el blanco pecho. 

Bien es el coracon, qual es el pecho, 
pues flecha del metal; de los cabellos, 
jamás os hace que boluays el cuello, 
ni que me deys contento con los ojos; 
pues esperad vn sí de aquella boca 
á que os mire jamás con leda frente. 

¿ Ay más hermosa y desabrida frente, 
aurá tan duro y tan hermoso pecho, 
ay tan diuina y tan ayrada boca, 
tan ricos y auarientos ay cabellos, 
quién vió crueles tan serenos ojos, 
y tan sin mouimiento el dulce cuello? 

Tuuieron tan grande fuerca, 
las palabras que salían 
del corazón lastimado, 
que tanto fuego tenia, 
que de los ojos sacaron 
el testimono que auia: 
para poderme mostrar 
todo el bien que yo pedia, 



PEDRO DE PADILLA. 

sentóme junto de sí, 

y estas palabras dezia; 

El amor que yo te tengo 

ha de acabar con la vida, 

y assí te doy posesión 

del bien que yo poseya 

( no rehusando las leyes 

quel matrimonio tenia): 

yo quedé con más contento 

que aora dezir sabria; 

y en fe de aquesta palabra 

pasé mi alegre vida: 

mas la fortuna embidiosa 

luégo su rueda boluia, 

y fué quel Rey de Granada 

(como quien se lo deuia) 

por mejorar al Alcayde, 

que en Cártama residia, 

le mandó estar en Coyn 

que con vosotros confina, 

y que á mí allí me dexase 

con el otro que venia: 

juzga, si aueys bien amado, 

lo que yo allí sentiría: 

á Xarifa vi en secreto 

y allí á solas le dezia, 

mi descanso , mi contento, 

alma del ánima mia, 

mi bien todo, y otros nombres 

que amor en el alma cria; 

las dulcuras y palabras 

quella entónces me dezia, 



ROMANCERO DE 

bastan dar en que entender 
al seso toda la vida; 
y en el fin de todas ellas, 
por remate, me dezia, 
que en la primera ocasión 
al punto me auisaria; 
y yo le besé las manos 
por lo que me prometia; 
y ansí dexándome sólo 
se partieron otro dia, 
y ayer con vna criada, 
de quien ella se confia, 
me mandó, señor, llamar, 
y á sólo bella venia; 
y agora, viéndome preso, 
la tristeza que traya, 
es de no poder gozar 
vn sólo bien que tenia. 



PEDRO DE PADILLA. 



23j 



ROMANCE VIGÉSIMO SEGUNDO. 



El desastrado succeso 
de la pena enamorada, 
que al valeroso Narbaez 
Abindarraez le contaua, 
en el alma lo sentía; 
y viendo que se tardaua, 
la ocasión se perdería 
para lo que deseaua, 
en su libertad le puso, 
tomándole la palabra 
que al fin de tercero dia 
se boluiese á su posada; 
y ofrecióle su persona 
y vn buen cauallero T le daua: 
el moro llegó á Coyn, 
do Xarifa le esperaua, 
y luego tocó á la puerta 
con el quento de la lanca; 
y en el punto le fué abierto, 
porque aguardándole estaua; 
y quando estuuieron solos 
Xarifa le dize y habla: 
yo os he mandado hazer 
señor aquesta jornada 



i i Caballo ? 



roma ncr ro i Ji- 
para daros possesion 
de lo que de mí quedaua, 
con aquella condición 
entre los dos señalada; 
el moro, quando las oye, 
en sus bracos la tomaua, 
y desta suerte responde 
á merced tan señalada: 
en pago de tanta fee 
no tengo que daros nada, 
sino la palabra misma 
que ha mucho que os tengo dada 
y el moro en esta alegría 
vn muy gran suspiro daua; 
y Xarifa, no pudiendo 
sufrir offensa tan braua, 
con boz alegre le dixo 
enhiesta sobre la cama: 
i Abindarraez , qués esto! 
¿yo no soy la que tu amauas? 
si acaso yo no lo soy 
por qué me traes engañada; 
si has hallado en mi persona 
alguna notable falta 
que no te haya dado el gusto 
que primero imaginauas, 
bien podrás poner los ojos 
en mi voluntad, que basta 
para cubrir cualquier cosa; 
y si sirues otra dama 
podrás decirme quién es 
porque yo á seruirla vaya; 



PEDRO DE PADILLA. 

y si otra fatiga tienes 

luego sera remediada. 

El respondió muy confuso: 

no esteys, señora, penada, 

y en breue su mal le quenta 

el caso como passaua, 

y como boluer tenia 

para cumplir su palabra; 

nunca Mahoma permita, 

Xarifa le replicaua, 

yendo vos á ser cautiuo 

que yo quede libertada; 

y assí, se partieron luégo, 

antes de ser la mañana, 

y en Alora se apearon 

y al Alcayde el moro habla: 

mira, valeroso Alcayde, 

si cumplo bien mi palabra, 

pues prometí boluer sólo 

y te traygo tal compaña. 

El Alcayde holgó mucho 

y los recibió en su casa, 

donde los dos le pidieron 

que escriua al Rey de Granada, 

dándole quenta de todo 

el hecho como passaua. 

Rodrigo Naruaez le escriue, 

y el Rey mucho se holgaua, 

porque ya le conocia 

por las nueuas de su fama, 

y al alcayde de Coyn 

le mostró luégo la carta, 



ROMANCERO DE 

y manda que vaya luego 
y aquel casamiento haga; 
y él vuo de obedecer 
todo lo quel Rey le manda, 
y para Alora se parte 
donde a los dos despossaua; 
y acabando de comer, 
Rodrigo Naruaez les habla: 
estimo en mucho auer sido 
parte que aquesto se haga, 
y assí de los dos no quiero 
por vuestro rescate nada, 
pues que me basta la honrra 
de auer tenido en mi casa 
tan honrrados prisioneros; 
y si el partir os agrada 
vos Abind arráez soys libre 
que yo os aleo la palabra: 
el moro se lo agradece, 
y otro dia en la mañana, 
para Coyn se partieron 
ques muy pequeña jornada; 
y el alcayde de Coyn 
con Abindarraez trataua 
de que aquella buena obra 
á Naruaez fuesse pagada; 
y ansí, para aquel effecto 
quatro mil doblas le daua: 
el moro se las embia 
y con ellas embiaua 
seys cauallos muy hermosos 
enjaezados de grana, 



PEDRO DE PADILLA. 

y seys lancas, cuyos hierros 
y recatones labraran 
de oro fino, y juntamente 
seys adargas muy preciadas; 
y la hermosa Xarifa 
con ropa blanca estremada, 
vna caja de ciprés 
y vna carta regalada: 
el Alcayde lo recibe, 
y los cauallos y lancas 
repartió entre los hidalgos 
que aquella noche lleuaba, 
para sí tomando vno, 
el que más le contentaua 
y la caja de ciprés 
que Xarifa le embiaua; 
y de las quatro mil doblas 
nunca quiso tomar nada, 
adonde mostró muy bien 
que al valor acompañaua 
discreción y cortesía 
y que nada le faltaua, 
porque donde ay estas cosas 
jamás puede faltar nada. 



ROMANCERO DE 



ROMANCE VIGÉSIMO TERCIO. 



Entre Marruecos y Fez, 

ciudades de Beruería, 

dos alárabes famosos, 

personas de mucha estima, 

tuuieron el vno vn hijo 

y el otro tuuo vna hija: 

ella como el sol hermosa, 

y él de tanta valentía 

que en todos los de su tiempo 

ygual no reconocía: 

tuuieron desde muy niños 

ordinaria compañía, 

y como fueron creciendo 

el amor también crecía, 

tanto, que la voluntad 

que ántes era niñería, 

con la frecuencia del tiempo 

se vino á hacer tan fina, 

que en no viéndose vn momento 

cada qual dellos moría; 

y el moro faborecido 

de la que tanto quería, 

tan locano y tan brioso 

á los rebatos salía, 

que de la gente christiana 

se les dauan cada día, 



PEDRO DE PADILLA „ 

que de ninguno boluió 

sin hacer barraganía; 

y en sus amores andando 

tan valido, que tenian 

todos los moros mancebos 

de su suerte mucha embidia 

(cosa de quien está siempre 

muy cercana la desdicha), 

como la que succedió 

al gallardo moro vn dia, 

quando sus rayos el sol 

dentro del mar escondia, 

que llegando á la posada 

donde la mora viuia, 

con ferboroso desseo 

preguntando qué hazia 

(cosa que entre los que aman 

de ordinario se pratica), 

vna su esclaua le dixo, 

que los amores sabia, 

que si hallarla dessea 

sin ninguna compañía, 

se fuesse házia la fuente 

adonde salido auia; 

sin responder á la esclaua 

el moro luégo partia, 

y no ay para qué dezir 

que caminaua de prisa, 

pues los que de amores tratan 

saben la que lleuaria; 

y acercándose á la fuente 

en busca de su alegría, 



ROMANCERO DE 
descoso de poder 
dezirle lo que sentía, 
sintió gran rumor de cerca, 
y los passos encamina 
ligeramente á la parte 
de adonde el rumor venia; 
y vn fortíssimo león, 
la boca en sangre teñida, 
vió que estaua entre las matas 
despojando de la vida, 
la que de su vida y alma 
por dueño reconocia; 
y aunque acabarle pudiera 
el gran dolor que sentía, 
de ver que le auia faltado 
el bien todo que tenia, 
no le enflaqueció por esso 
el ánimo y valentía, 
antes con doblado esfuerco 
que en su pecho amor ponia 
(porque quien ama de veras 
no ay miedo con que se impida), 
el lucido alfange saca 
y vn alquizel que traya 
al fuerte braco rebuelue, 
y al león acometía, 
que de la hermosa mora 
piecas el cuerpo hazia; 
el qual, dexando la presa, 
encarnicado partía 
al enamorado moro 
que sin temor le atendía, 



PEDRO DÉ PADILLA. 

por acompañar en muerte 

la que quiso tanto en vida; 

y antes quel león pudiese 

darle ninguna herida, 

de vna mortal estocada 

le penetró la barriga; 

y viendo el animal fiero 

lo mal que le succedia, 

con la rauia de la muerte 

sus fuertes bracos tendia, 

y cogiendo en medio del los 

al que o ¿Tendido le auia, 

con las fortísimas vñas 

el cuerpo le diuidia; 

y muertos ambos á dos 

sobre la tierra cayan, 

y estuuieron largo espacio 

regando la tierra fria, 

con la sangre que de entrambos 

copiosamente salia, 

hasta que algunas criadas 

de la mora, que salian 

á buscar á su señora, 

lo que succedido auia 

refirieron á sus padres, 

y á los que el moro tenia, 

que con triste sentimiento, 

qual el caso requería, 

lleuaron de allí los cuerpos 

y en vn sepulcro ponían 

los dos amantes fieles, 

y a la fiera embrauecida 



ROMANCERO DE 

(por mano del amor muerta 
que encaminó la herida), 
sepultaron junto a ellos; 
y tantas piedras encima 
de donde estaua pusieron, 
que han guardado hasta hoy dia 
la memoria deste hecho 
que por ellas esta viua. 



PEDRO DE PADILLA. 



247 



ROMANCE VIGÉSIMO QUARTO. 



DE LA GUERRA DE GRANADA. 



al Albaycin de Granada 
muchos moros han entrado > 
y la seta de M ahorna 
auiendo en él pregonado, 
á los del Albaycin piden, 
pues el tiempo era llegado, 
que se saliessen con ellos 
como estaua concertado; 
los del Albaycin responden: 
soys pocos y aueys tardado; 
y ellos con esta respuesta, 
por do entraron se han tornado: 
subió al Marqués de Mondéjar 
la nueua de lo passado, 
y de muchos caualleros 
salió bien acompañado 



DEL DISCURSO 




salió el sol disimulado, 
á reparar nuestra culpa 



muriendo por el culpado, 
año de mil y quinientos 
y sesenta y ocho andado, 



ROMANCERO DE 

por La casa las gallinas, 

mas no los han alcancado 

porque fué mucha distancia 

la que les auian cobrado; 

y el Marqués boluió a Granada, 

do luego se ha dibulgado, 

como en toda la Alpuxarra, 

los moros se han reuelado, 

sin auer dexado a vida 

en ella en ningún christiano; 

y que los templos de Christo 

todos los han abrasado, 

las imagines rompido, 

los crucifijos quebrado, 

y el Diuino Sacramento, 

donde está Dios encerrado, 

sin ninguna reuerencia 

era dellos maltratado; 

y que á muchos sacerdotes 

nueuos martirios han dado, 

que vnos matan á cuchillo 

y otros dellos han quemado, 

y otros entre dos tocinos 

hicieron morir asados, 

y á otros en boca y ojos 

la póluora derramando, 

les pegauan después fuego, 

martirio jamás pensado; 

hijos á sus madres quitan 

estándolo ellas mirando; 

maridos á sus mugeres 

auiéndolos cautiuado; 



PEDRO DE PADILLA. 

Mártires pueblan el cielo 
después de auerse lauado, 
con la sangre del martirio 
las culpas del mal passado. 
Con esta nueua que vino 
Granada se ha alborotado; 
y como al Marqués tocaua 
remediar tan graue daño, 
desde allí á partes diuersas 
mensageros a embiado, 
que le acudiessen con gente, 
y en poco tiempo ha juntado 
la que vió que bastaría 
á hazer campo formado; 
muchos caualleros vienen 
de todo lo comarcano, 
de su honrra deseosos, 
y de ver á Dios vengado: 
salió el Marqués de Granada, 
y en el Alpuxarra a entrado; 
anduuo gran parte della, 
el más bien acompañado 
que se vió en tan poco tiempo 
ningún hombre señalado; 
y auiendo ya el Alpuxarra 
vitorioso atrauesado, 
quando á Granada boluia, 
do fué siempre tan amado, 
matáronle vn Capitán 
y mil hombres que ha lleuado, 
Alguazil del Sancto Oficio, 
Aluaro Flores llamado, 



ROMANCERO DE 

que mientras tuuo la vida 
se mostró muy esforcado; 
y á las Guajaras boluiendo 
en el asalto que han dado, 
dos hombres muy principales 
fueron del viuir priuados; 
era de Seuilla el vno, 
D. Luis Ponce llamado; 
D. Juan de Villaroel 
era el que murió á su lado, 
muerte digna de embidialla 
los que viuos han quedado: 
passó el Marqués adelante, 
donde se le han entregado 
muchas armas y gran suma 
de los moros rebelados, 
y creyendo que no auia 
que hazer más en el caso, 
de tan honrrados despojos 
entró en Granada triunfando; 
pero los moros rebeldes 
su desigño han disfracado 
con aquella paz fingida 
y trato falso doblado, 
y comencaron de nueuo, 
con ánimo más dañado 
á rebelarse los pueblos 
que no se auian rebelado: 
salió el Marqués de los Belez 
contra ellos con su campo 
( donde mostró que sus obras 
con su fama han igualado); 



PEDRO ÜE PADILLA. 

y aunque mató muchos moros 

no pudo llegarse al cabo. 

Passó á término el negocio, 

que al Rey le ha sido toreado, 

embiar para la empresa 

á su caríssimo hermano 

D. Juan de Austria, cuyo nombre 

hasta el cielo leuantado, 

suena desde el Gange al Nilo, 

do viuirá eternicado; 

y con tan buena benida, 

el pueblo regucijado, 

valor y esfuerco recibe 

del suyo comunicado, 

y la temerosa gente 

vn nueuo ser ha cobrado, 

y la principal acude 

á Príncipe tan honrrado; 

que quien no viene a seruille 

se tiene por afrentado: 

fuésse al rio de Almancora, 

y aquellas fuercas ganando, 

vino á parar a Galera, 

y al enemigo cercando, 

hizo tanto su persona, 

de los suyos ayudado, 

pue les bolaron la fuerca, 

aunque bien caro ha costado, 

porque muchos caualleros, 

Capitanes y soldados, 

entre los muros caydos 

se quedaron sepultados; 



ROMANCERO DE 

y después de auer aquello 
costosamente acabado, 
reconociendo á Serón, 
fué Luis Quijada priuado 
del dulce vital aliento 
por vn caso desgraciado, 
valeroso cauallero, 
gran gouierno de soldado, 
ayo del Señor D. Juan, 
adonde quedó esmaltado, 
de lo bueno que tenia, 
lo más fino y más cendrado; 
y en tanto, el Duque de Sesa, 
por el Alpuxarra entrando, 
con algunos caualleros 
y señores de su vando, 
allanando yua la tierra, 
los moros arrinconando, 
muy enfermo de la gota, 
mas el ánimo tan sano 
que en los mayores peligros 
siempre lo tuuo doblado, 
y al fin de las Alpuxarras 
se juntaron los dos campos, 
tan á costa de los moros 
que no puede ser contado; 
pues viéndose el enemigo 
desta manera apretado, 
muchos de su parte acuden 
la buelta del Marquesado, 
donde todos á merced 
del Señor D. Juan se han dado; 



PEDRO DE PADILLA. 

el qual, con la discreción 
de que siempre fué dotado, 
los hizo sacar del reyno 
en dia de Todos Sanctos, 
poniendo el fin á la guerra 
que auia sido desseado; 
y boluiéndose á Granada 
del enemigo triunfando, 
fué el Señor D. Juan en ella 
recebido y festejado 
del modo que merecía 
Príncipe tan señalado, 
y de allí partió á Madrid 
adonde era tan amado, 
al Comendador Mayor, 
Lugar teniente, dexando, 
el qual rehizo la gente 
que en Granada auia quedado; 
y otra vez de nueuo tienta 
por el Alpuxarra el vado, 
y matando muchos moros 
los panes les iva talando, 
y los presidios que auia 
auiendo fortificado: 
bueltos después á Granada, 
en su lugar han mandado, 
quel duque Darcos viniesse, 
después de auer ya mostrado 
el gran valor que tenia 
de los suyos heredado, 
en la gran sierra de Ronda 
allanada por su mano; 



ROMANCERO DE 
y porque al fin le cupiesse 
parte destotro cuydado, 
y acabase de allanar 
lo que no estaua acauado, 
á Granada vino luégo, 
adonde siendo llegado, 
en fee de su gran valor 
y de ser bien fortunado, 
no quedó en muy pocos dias 
moro que hiziesse daño, 
y se comencó el sosiego 
del gran trabajo passado, 
y los rebeldes al Rey 
y á Dios tuuieron su pago. 



PEDRO DE PADILLA. 



ROMANCE VIGÉSIMO QUINTO 



De las ganancias de amor, 

señores, no ayays cudicia, 

que quanto bien da en vn año 

todo lo quita en vn dia, 

por el val de la esperanca 

mi desseo en compañía, 

caminaua muy contento 

para donde amor viuia, 

con el resplandor guiado 

de la diosa á quien seruia, 

cuya luz, tocando al alma, 

ó qué bien que parecia; 

el amor, quando lo supo, 

á recebirme salia, 

y con alegre semblante 

desta suerte me dezia: 

Muy gran placer me aueys hecho 

en esta vuestra venida, 

si quereys sueldo en mi corte 

con ventaja se os daria, 

y si dama á quien seruir 

que os tengan todos embidia, 

de acomodaros en esto 

infinito holgaría. 

Yo no vengo a ganar sueldo 

ni en tu casa le querría, 



ROMANCERO DE 

que contigo, no ha partido 
sino á merced estaría; 
ni quiero pedirte dama 
ques muy hermosa la mia, 
sólo á demandar fauor 
es agora esta venida, 
contra la que ansí me trata 
y de tus leyes se oluida. 
Amor buelue por tu honrra, 
que no es bien que se permita 
que vna muger te desprecia 
y á quien la sirue persiga. 



PEDRO DE PADILLA. 



ROMANCE VIGÉSIMO SEXTO, 



En la abundosa ribera 
que riega el Bétis famoso, 
donde todos los pastores 
hallan descanso y reposo, 
andaua el pastor Siluano 
afligido y congojoso, 
de cuydados perseguido 
y de olvido temeroso, 
con las olas del recelo 
hecho vn mar tempestuoso, 
de su fe siguro y cierto, 
mas de ventura dudoso; 
de pensamientos muy rico, 
de gustos menesteroso; 
sólo en sus propias offensas 
puntual y cuydadoso, 
con mil temores helado 
y ardiendo en fuego amoroso, 
que le enciende su desseo 
como viento impetuoso, 
de su pastora en vn punto 
muy satisfecho y quexoso, 
accidentes conocidos 
del mal de ausencia rauioso, 
que le tienen del estado 
más miserable imbidioso; 



ROMANCERO \m 

y es lo que más le atormenta 
auer sido venturoso 
y verse en tal desuentura 
tras vn tiempo tan dichoso, 
de tantos males cercado, 
que le era el morir forcoso, 
porque qualquiera remedio 
seria tardo y perecoso; 
y assí, vna tarde, sentado 
debaxo de vn sauce vmbroso, 
el sufrimiento rendido 
á su tormento furioso, 
viéndose morir sin culpa 
ausente del sol hermoso 
cuya luz le entretenia 
vfano, rico y gozoso, 
todo en lágrimas bañado 
templó el rabel sonoroso, 
y en él á cantar comienca 
este cantar lastimoso: 

Por el profundo mar de amor nauego 
sobre la ñaue de mi pensamiento, 
donde ay tan altas ondas que me anego 
porque con mis suspiros crece el viento. 
Y lo que siento más es yr tan ciego 
que falta el norte del entendimiento, 
en renobando mí passada hystoria 
ausente de mi bien y de mi gloria. 

Si doy las belas á la confianca, 
de ver que vn tiempo fuy fauorecido, 



PEDRO DE PADILLA. 

en tempestad conuierte la bonanca, 
contrario tiempo de temor de oluido 
Y si subo a la gauia de esperanca, 
tan léxos veo el puerto prometido, 
que comienco á dudar de la vitoria 
ausente de mi bien y de mi gloria. 

Las áncoras allí de la firmeca 
lancando voy á el piélego profundo, 
por contemplar despacio la belleza 
que amor tiene por bien , por gloria el mundo. 
Mas luego se leuanta vna tristeza 
que lleua el pensamiento bagabundo, 
por la escura región de la memoria, 
ausente de mi bien y de mi gloria. 

Si vi el valor y el rostro soberano, 
y aquella discreción tan peregrina, 
si merecí tocar la blanca mano 
y oyr la voz angélica y diuina, 
pagarlo he con dolor tan inhumano, 
pues mi contraria suerte determina 
que ya me sea la muerte tan notoria, 
ausente de mi bien y de mi gloria. 

Estuuo assí el pastor triste 
sus lástimas publicando, 
hasta que sintió de cerca 
venir Albanio cantando, 
que desde el principio estuuo 
sus querellas escuchando, 
y para no le quitar 



259 



6 ROMANCERO DE 

el bien que le via gozando, 
con que estaua de su pena 
el coracon desfogando, 
le estuuo en el sentimiento 
aquel rato acompañando, 
como quien sabia muy bien 
por quién estaua penando, 
y quán poca razón tiene 
de morir desconfiando 
(aunque es ordinaria cosa 
en los que viuen amando); 
y ansí, para consolalle, 
su dulce rabel templando, 
en él salió desta suerte 
vnos versos entonando: 

Pues que tienes á Siluia por zagala. 

GLOSSA. 

Afligido pastor, el rostro enjuga, 
no vayas con tal fuga 
el coracon bertiendo por los ojos; 
enfrénese el furor de tus antojos, 
que no es bien que se tema suerte mala, 
pues que tienes á Siluia por zagala. 

Tan rara discreción y tal cordura , 
¿por qué no te asegura, 
teniendo por aliuio de tus daños, 
de su fe tan dichosos desengaños? 
goza del bien que su valor señala, 
pues que tienes á Siluia por zagala. 



PEDRO DE PADILLA. 

No pueda tanto la desconfianza 
que acabe tu esperanca, 
rompe de la sospecha el fuerte muro s 
que yo se bien que subes muy seguro 
á la gloria de amor por esa escala, 
pues que tienes á Siluia por zagala 

Pensar que puede ausencia distraella 
yo se ques ofendella, 
porque de tal valor y tanto brío 
ymaginallo, es loco desbarío; 
renueua tu plazer, buelue á tu gala, 
pues que tienes á Siluia por zagala. 

Entreténgate ausente la memoria 
de la passada gloria , 
y tras de aqueste eclipse tenebroso, 
si has de boluer á ver tu sol hermoso, 
con sola essa esperanca te regala 
pues que tienes á Siluia por zagala. 

No seas contigo mismo tan escaso 
que le cortes el paso, 
sin ninguna ocasión á la ventura, 
goza la que te offrece tan segura, 
con vn bien que ninguno se le yguala, 
pues que tienes á Siluia por zagala. 

Quedó el pastor afligido 
algún tanto consolado 
con las discretas razones 
que Albanio le auia cantado; 



ROMANCERO DE 

y para que no entendiese 
que de víuir lastimado 
era la causa no estar 
de su Siluia asegurado, 
sino propia condición 
de vn amante recatado 
(porque quien ama y no teme, 
no es perfeto enamorado), 
que la pensión de los bienes 
quel amor cautiuo ha dado, 
es el temor de perdellos, 
y en faltando este cuydado 
nunca se estima de veras 
lo que fué más desseado; 
y assí, porque Albanio fuesse 
con éste desengañado, 
su rabel mismo le pide 
y estos versos le ha cantado: 

Que nunca se asegura quien se ausenta. 

GLOSSA. 

Primero que pffendida 
de mí, quando me offenda Siluia, sea, 
acabará esta vida 
que para sólo amarla se dessea; 
y assí, ninguno crea 
que en mis quexas ay culpa 
que agrauie su valor y mi disculpa, 
es la que el mucho amor pone á su quenta, 
que nunca se asegura quien se ausenta. 



PEDRO DE PADILLA. 

El estar temeroso, 
es propio de vna fe tan verdadera, 
y acídente forcoso 
de la cruel ausencia lastimera; 
en que podrá qualquiera 
saber por experiencia, 
faltando el bien que offrece la presencia,, 
quán cierta opinión es la que sustenta, 
que nunca se asegura quien se ausenta. 

De mi desconfianza, 
puesto que no sean causa disfabores, 
ahoga la esperanca 
el furioso tropel de los temores^ 
que en los finos amores 
es ya lance forcoso y declarado, 
de la fe del ausente confiado 
hazerse por mil causas poca quenta, 
que nunca se asegura quien se ausenta, 

Assí, que no es baxeza 
de ánimo el temor que muestro agora, 
ni ofTende la grandeza 
del inmenso valor de mi pastora, 
lo que en mí se atesora 
de receloso miedo, 

porque amando en ausencia yo no puedo 

tener segura el alma ni contenta, 

que nunca se asegura quien se ausenta. 



164 



ROMANCERO DE 



ROMANCE VIGÉSIMO SÉPTIMO. 



Chalanes y caualleros, 
que de amor seguís el bando, 
y que teneys el desseo 
á vuestro gusto empleado, 
ninguna cosa se aparte 
para que mudeys estado, 
pues no ay cosa más gallarda 
que estar bien enamorado; 
y el galán que amor no tiene, 
ó le tuvo y le ha dexado, 
por esto sólo merece 
ser de todas oluidado; 
que a quien el amor le cansa, 
no es de coracon hidalgo, 
y el que de amor se retira 
porque se ve maltratado, 
no merece que ninguna 
le acoja ni le dé lado; 
que quien en el mal desmaya, 
del bien indino ha quedado, 
y al que los muchos fauores 
le traen algo resfriado, 
y anda en fe de ser querido, 
altanero y remontado, 
y paga mal á su dama 
el ser de veras amado, 



PEDRO DE PADILLA. 

por sola esta grosería, 
merece ser condenado 
a no ser fauorecido 
quando más apasionado: 
mas del amor verdadero 
quien busca viuo traslado, 
en mí podrá hallar vno 
muy pocas bezes hallado, 
que en fe de ser la que siruo 
de balor tan estremado, 
ninguna cosa pretendo 
sino viuir engañado; 
porque á quien ama de veras, 
esto es lo más acertado; 
y assí, no me desengaña 
verme siempre en vn estado, 
ni mi mal sufre consejo, 
ni yo pretendo tomallo, 
de todo quanto me auisan 
estoy muy desengañado; 
mas este mal no ha de ser 
con desengaño curado, 
que estimo en más el dolor 
y el viuir aprisionado, 
que la libertad que tuue 
y el descanso y bien passado; 
podrán estar embidiosos 
los más libres de mi estado, 
porque si tengo mi pena 
por contento regalado, 
¿para qué quiero más gloria 
que la que da mi cuydado? 



ROMANCERO DE 

Juzgan los que no lo entienden 
que vino desesperado, 
y es esto tan al rebés 
en mí, que sera escusado 
viuír de otra suerte vn ora 
sí me viesse libertado, 
porque tengo en mi pasión 
el gusto depositado, 
y el regalo de mi vida 
en sólo viuír penado, 



PEDRO DE PADILLA. 



ROMANCE VIGÉSIMO OCTAUO. 



Del Carpió sale Bernardo, 

penando, confuso y triste, 

y por mostrar su dolor 

de negras armas se viste; 

base para los palacios 

donde el Rey Alfonso asiste, 

á demandarle á su padre, 

ques en lo que siempre insiste, 

porque su bien y descanso 

en esto sólo consiste; 

y con ver que tanto el Rey 

á su petición resiste, 

de vna empresa tan honrrada, 

Bernardo nunca resiste; 

y assí, postrado á sus pies 

le dize : pues conociste 

lo que seruirte deseo 

en quanto de mí quisiste; 

dame, buen Rey, á mi padre 

pues que me lo prometiste, 

que sera grandeza digna 

del nombre que mereciste, 

y no lo dilates más, 

pues aunque del te offendiste, 

basta por disculpa deso 

lo que de mí te seruiste, 



ROMANCERO DE 

v auer tanto que se paga 
la offensa que recibiste. 
Respondió el Rey con enojos: 
Bernardo, siempre supiste 
el disgusto que me dauas 
en esto que pretendiste, 
y no sé por qué porfías, 
pues ha tanto que entendiste 
que antes perderé la vida 
que darte lo que pediste. 



PEDRO DE PADILLA . 



ROMANCE VIGÉSIMO NONO, 



Por los campos de Almenara 
sale, quando amanecía, 
Ruybelazquez el traydor, 
y con su seña tendida, 
á lidiar va con los moros 
como otras vezes solia ; 
los siete Infantes de Lara 
lleuaba en su compañía , 
todos mancebos gallardos 
y de tanta valentía, 
que temblaua de su nombre 
gran parte de la morisma; 
en muy hermosos cauallos 
salen todos aquel dia, 
armados de fuertes armas 
y sobre ellas, por diuisa, 
de tela verde lleuaban 
sueltas bordadas ropillas, 
las guarniciones doradas 
de las espadas temidas, 
largas plumas en los yelmos 
pobladas de argentería , 
y lleuan tal continente, 
apostura y gallardía, 
que sólo boluer á bellos 
á los christianos anima, 



ROMANCERO DE 

mil bendiciones les echan 
quantos con ellos heñían, 
pidiendo á Dios que acreciente 
por largos años sus vidas; 
no era Ruybelazquez destos, 
porque las tiene vendidas 
y tratado con los moros 
que se los entregaria, 
por dar gusto á Doña Lambra 
que se le finjió offendida, 
de los que contino fueron 
espejos de cortesía, 
que saliendo descuydados 
de tan gran alebosía, 
vieron venir tantos moros 
que todo el campo cubrian, 
y á Ruybelazquez preguntan 
si los acometerian. 
Respondióles el traydor: 
oy es, sobrinos, el dia 
en que la casa de Lara 
ha de ser engrandecida, 
y no os haga nouedad 
ser tanta la morería, 
que es canalla y chusma toda, 
y gente tan desbalida, 
que sereys parte los siete 
á ponellos en huyda; 
con ducientos caualleros 
comienca el arremetida, 
que de lo que succediere 
yo me quedaré a la mira, 



PEDRO DE PADILLA . 

y si fuere menester 

con gente socorrería: 

los Infantes, no temiendo 

lo que su pecho encubria, 

en su promesa fiados, 

contra los moros partian, 

y la desigual batalla 

comencaron muy reñida; 

y aunque matan muchos moros 

al caso poco hazia, 

que para cada christiano 

cinquenta dellos auia; 

y assí , todos los duzientos 

perdieron luego la vida, 

y los vendidos hermanos, 

á la furia se oponían 

de toda la gente mora 

que ofTenderlos pretendia, 

fiados en que su tío 

con gente socorrería, 

y en tanto que la esperanca 

desto los entretenía, 

tantos matan de los moros 

que de amparo les seruian; 

mas viendo que se detienen 

los que valer los podían, 

á los demás, el menor 

desta manera dezia: 

De ver como Ruybelazquez 

entretiene su venida, 

alguna traycion sospecho 

que deue tener vrdida, 



ROMANCERO DE 

porque ha gran rato quel alma, 
de su tardar la adiuina; 
mas aunque el socorro falte 
no falte la valentía, 
porque viua vuestra fama 
si se acabare la vida; 
vendámosla bien, hermanos, 
ques prenda de gran estima, 
y con poblar el infierno 
de toda esta morería, 
quedaremos bien pagados 
si aquí quedare perdida; 
y boluiendo á la batalla 
tantos matan y herían, 
pue por do quiera que passan 
ancho lugar les hazian; 
y aunque la morisma es tanta 
muchas vezes la retiran; 
y sintiéndose cansados 
á la sierra se subian, 
y á los capitanes moros 
á pedir treguas embian, 
en tanto que á Ruybelazquez 
del triste succeso auisan; 
los moros se las otorgan 
porque la traycion sabían, 
y ansí, D. Diego Goncalez, 
de sus hermanos partía 
adonde está Ruybelazquez 
á quien socorro pedia, 
diziéndole que mirase 
la obligación que tenia 



PEDRO DE PADILLA. 

de socorrer los christianos 
que á su causa morirían , 
quando acordarse no quiera 
que eran de su sangre misma. 
Ruybelazquez le responde, 
que no los ayudaría; 
y assí, se boluió D. Diego 
do los cinco le atendían , 
con trecientos caualleros 
que aventurado se auian, 
á pesar de Ruybelazquez, 
á hazerles compañía; 
y de nueuo á la batalla 
bueluen con tal osadía , 
que muertos, en poco espacio, 
más de mil moros auia, 
y á la fin quedaron solos 
quando se acauaba el dia ; 
y no pudiendo sufrir 
tanto cansancio y fatiga, 
fuéles forcoso rendirse 
á quien les quitó la vida, 
en presencia del traydor 
que vendido los auia , 
á quien Mudarra Goncalez 
dió de aquel alebosía, 
en venganca de los siete , 
el pago que merecía. 



-74 



ROMANCERO DE 



ROMANCE TRIGÉSIMO. 



retar los de Zamora 
va Diego Ordoñez de Lara^ 
de negras armas armado 
en que su duelo mostraua, 
sobre vn cauallo morcillo 
con cubierta negra y vasta, 
en la mano vn crucifijo 
y en el hombro vna mortaja, 
descubriendo en el semblante 
la gran tristeza del alma, 
porque se encubre muy mal 
quando tiene tanta causa ; 
y en llegando junto al muro 
con boz temerosa y braua , 
al buen viejo Arias Goncalo 
que le llamasen demanda; 
y quando estuuo presente 
desta manera le habla: 
Tray dores soys, zamoranos, 
y atí lo digo en la cara , 
que como el principal dellos 
este negocio tocaua ; 
nacidos y por nacer 
en esta traycion entrauan , 
y á tpdos juntos os rieto 




PEDRO DE PADILLA. 

como en Castilla se usaua, 
pues teneys dentro en la villa 
quien á D. Sancho matara , 
y quien encubre traydores 
de ser traydor no se escapa. 
Arias Goncalo le escucha , 
y esta respuesta le daua : 
Más colérica que cuerda 
ha sido vuestra demanda, 
porque deuiera primero 
ser mejor considerada , 
de la muerte de D. Sancho 
Zamora está disculpada 
con el auiso que dio, 
quando allá Vellido estaua , 
que si alguna traycion hizo 
ya la tiene bien pagada ; 
y no sé yo si sabeys 
lo que en Castilla es usanca , 
que hombre que reta á consejo 
haga con cinco batalla. 
D. Diego Ordoñez responde, 
no teniendo aquello en nada, 
que él aceta el desafío 
conforme al fuero de España , 
que con la razón que tiene, 
de ciento no le da nada; 
treguas pusieron entre ellos 
que por nueue dias durauan, 
y veynte y cuatro juezes 
de entrambas partes señalan ; 
los doze dellos del vanelo 



ROMANCERO DF 

de la villa zamorana, 
y los doze por la parte 
del buen D. Diego de Lara ; 
al cual aduirtieron todos 
que quando esté en la batalla, 
auiendo muerto el primero 
que saliesse á comencalla, 
tres sopas solas en vino 
pudiesse comer mojadas, 
y que el cauallo remude, 
pero no pueda las armas; 
y quando amaneció el día 
que la tregua fué acabada, 
Arias Goncalo, el buen biejo, 
fué el primero que se armaua 
para morir el primero 
en defensa de su patria. 
Mas Doña Urraca le pide 
llorando, que no lo haga, 
pues quatro hijos que tiene 
para más que aquello bastan. 
Sin replicar, el buen viejo 
obedece lo que manda, 
y á sus quatro hijos dize 
con serena alegre cara, 
acordaos hijos queridos 
que hazeys esta batalla 
por vuestra patria y su honrra, 
que oy os está encomendada ; 
mirá que soys caualleros 
y á lo que esto os obligaqa; 
morid animosamente, 



PEDRO DE PADILLA. 277 

pues viuirá vuestra fama 
si se perdiere la vida 
en demanda tan honrrada; 
y acabando estas razones, 
su bendición les echaua, 
y al campo sale el primero, 
donde ya D. Diego estaba 
aguardando que saliesse, 
y comiencan la batalla, 
á los principios reñida , 
pero de presto acabada 
con muerte del primer hijo 
que Arias Goncalo enuiara; 
y al segundo sucedió 
lo mismo en esta jornada > 
hasta que salió el tercero 
que Rodrigo Arias Uamauan , 
gallardo moco y valiente, 
que metido en la estacada , 
como de refresco viene 
á D. Diego maltrataua, 
que viéndose en tal estrecho 
donde tantos le mirauan , 
dió al contrario en la cabeca 
vna mortal cuchillada; 
y Rodrigo Arias, sintiendo 
de morir cuan cerca estaua, 
vn rebés tiró á D. Diego 
con furia descompasada, 
del qual, apartando el cuerpo, 
baxó la furiosa espada, 
y las riendas del cauallo 



ROMANCERO DE 

ambas á dos le cortaua , 

que sintiéndose sin ellas 

y herido en la baruada , 

sacó a D. Diego corriendo 

fuera de la palizada, 

que quando del se apeó, 

creyendo que dentro estaua, 

los juezes le defienden 

que buelua á entrar en la raya ; 

y mándanle que á su tienda 

sin más replicar se vaya , 

que ellos le harán justicia 

sin quitarle della nada. 

D. Diego los obedece^ 

más por fuerca que de gana , 

y quando llegó á su tienda 

se puso sobre una cama; 

y con triste sentimiento 

estas palabras hablaua : 

¿qué es de tí, D. Diego Ordoñez, 

qués de la sangre de Lara , 

qué dirá toda Castilla 

que me encargó esta batalla , 

sino que saqué el cauallo, 

porque el lidiar me cansaua? 

benturoso Rodrigo Arias, 

que dentro de la estancada 

moristes como valiente 

benciéndome en la batalla ; 

Rey, D. Sancho, señor mió, 

maldita sea la crianca 

que en este cuerpo hiziste 



PEDRO DE PADILLA. 

y el pan que comí en tu casa. 
Y en diziendo estas razones 
puso mano por la espada, 
y saliendo de la tienda 
encontró al Cid que llegaua : 
¿dónde vays, D. Diego? dize s 
que ya la sentencia es dada , 
y á Zamora dan por libre 
de lo que se le imputaua; 
y tantas cosas le dixo, 
que vn poco le sosegaua > 
y fué la postrera dellas 
vna notable hazaña 
que con cierto cauallero 
antes de aquello passara , 
semejante con aquella 
que entre las manos estaua> 
conforme al qual , los juezes 
su negocio sentenciauan , 
porque conforme á justicia 
les pareció que juzgauan; 
y como el caso era el mismo, 
la misma sentencia dauan; 
y assí refiere Rodrigo 
desta suerte lo que passa: 
Sabe D. Diego que vn Ñuño, 
desafió á un Luys Mudarra 
sobre vna ocasión honrrosa 
que a cada cual importaua ; 
y vn dia , antes del dia 
del plazo de la batalla , 
de vn mal que Dios darle quiso, 



ROMANCERO DE 

el D. Ñuño rindió el alma; 
salió Mudarra otro día, 
y armado en el campo aguarda 
como muy buen cauallero 
que estimase su palabra, 
y qüe viene por cumplilla 
á morir en la estacada; 
y viendo que no venia 
el contrario que aguardaua, 
delante de los juezes 
la victoria demandaua. 
Mas los parientes del muerto 
usan de vn ardid y maña , 
que al muerto sacan del campo, 
armado de todas armas, 
y dizen á grandes bozes: 
Veys ay á Ñuño, Mudarra, 
en el campo le teneys 
haced con él la batalla. 
Luis Mudarra questo oyera, 
del cauallo se abalanca , 
toma el cuerpo por los piés, 
y por el campo le arrastra; 
y como le yua arrastrando, 
vióse con razón muy clara, 
que antes quel muerto sacase 
medio cuerpo de la raya, 
ya tenia fuera della 
entrambos piés el Mudarra; 
y assí el premio deste hecho 
por el muerto se juzgaua, 
y de aquella misma suerte 



PEDRO DE PADILLA. 

oy D. Diego con vos passa; 
la paciencia es lo que importa 
pues fortaleza no basta; 
y assí lo dexó en su tienda 
y á la suya se tornaua. 



ROMANCERO DI 



ROMANCES 
IMITADOS DEL ARIOSTO, 

Y EN NÚMERO TRIGÉSIMO PRIMO. 



De la espantosa batalla, 
tan sangrienta y tan reñida , 
en que la gente christiana 
fué de Agramante vencida , 
sale Angélica , la bella , 
que en premio fué prometida 
al que de parte de Cario 
mostrase más valentía ; 
huyendo va temerosa 
sin saber do pararía , 
turbada de verse sola 
do no espera compañía ; 
por vn bosque se ha metido, 
y por donde ella venia 
vió venir vn cauallero, 
al qual luégo conocía , 
D. Reynaldos era éste, 
á quien ella aborrecía 
tanto, que la misma muerte 



PEDRO DE PADILLA. 283 

que 1 viéndole luego uia : 
él conoció desde léxos 
aquella por quien moría , 
el angélico semblante , 
el donayre y locanía 
que enbuelto en red amorosa 
el coracon le tenia : 
á grandes bozes la llama 
y que aguarde le pedia ; 
y ella reboluió el cauallo 
y á rienda suelta partia: 
ni la espesura del monte , 
ni el buen camino atendía , 
por do el cauallo la lleua 
sin color temblando yua , 
y por fuera de camino 
hasta vna fuente venia , 
donde halló vn fuerte moro 
que Ferragust se dézia, 
y viéndola ansí venir 
gritando, despaborida, 
aunque el yelmo le faltaua, 
a Reynaldo arremeda; 
quando conoció la dama 
á quien offender quería, 
y entre los dos se comienca 
la batalla muy reñida; 
y en tanto que cada qual 
por ganalla combatía, 
la dama, que se vió libre 



i ; en ? 



ROMANCERO DE 

de lo que tanto temía, 
dexólos en la refriega 
y en el bosque se metía; 
y en él anduuo essa noche 
y la mitad de otro día, 
y después á vn bosque llega 
donde dos fuentes auia, 
que de cada una de ellas 
vn fresco arroyo salía, 
y las aguas murmurando 
hacen sabrosa armonía: 
del trabaxo fatigada, 
allí reposar quería ; 
quitó el freno á su cauallo, 
y en las flores descendía , 
dexándole que paciesse 
de la verde y erua fría , 
y en vna mata sombrosa 
que al sol la entrada impedia , 
y con sombra deleytosa 
gracioso aluergue hazia, 
que de yeruas adornado 
que llama se parecía 
á descansar á qualquiera 
con el calor que hazia , 
entróse la dama en ella 
y a reposar se ponia , 
y sin auer mucho rato 
que con gran sabor dormía , 
passos delante de sí 
se le antojaua que oya, 
y muy quedo se leuanta 



PEDRO DE PADILLA. 

para mirar quién seria ; 
y vió que es vn cauallero 
á quien no reconocía, 
y que en la orilla del rio 
del cauallo descendía, 
y mirando el agua clara 
de suerte se suspendía , 
que trocado en piedra dura, 
que estuuiesse parecía, 
y con vn tierno suspiro 
desde a poco en sí boluia, 
y comencé á lamentarse 
y estas palabras dezia : 

Ay pensamiento triste y afligido, 
por cuya causa ardiendo estoy elado, 
qué haré, pues tan tarde soy venido 
que alguno el dulce fruto abrá gozado 
ver y hablar apénas yo he podido, 
y otro saldrá del fruto coronado; 
pues ¿por qué ha de tornar este alma 
si della flor ni fruto no me toca? 

Semejante es la virgen á la rosa 
que en la materna y natural espina , 
mientras con soledad viue, reposa, 
que ganado y pastor no se auecina: 
el ayre, el agua, el alúa deleytosa, 
la tierra, el cielo á su favor se inclina, 
huelga el galán y dama enamorada 
de tener seno y frente della ornada. 



l86 ROMANCERO DE 

Mas en el punto, siéndole quitado 
el propio ascento de su tronco verde , 
todo el bien que del cielo le fué dado, 
de belleza, valor y gracia, pierde. 
La virgen que con todo su cuydado 
es bien que de su dulce flor se acuerde, 
dexándola coger, no es estimada 
de aquellos de quien antes era amada. 

Podránla despreciar, que á mi me mata , 
aunque de sí aya hecho gran largueza ; 
ay fortuna cruel, fortuna ingrata, 
triunfan los otros , muero yo en pobreza : 
cómo es posible á mí no serme grata 
por quien dexo el descanso y la riqueza ; 
acabará la vida que sostengo, 
mas no el amor y ser que yo le tengo. 

Angélica le miraua, 
y sus querellas oya, 
y vió que era Sacripante, 
el gran Rey de Circasía; 
y aunque á ninguna piedad 
de verle ansí la mouia 
( porque de sí ymaginaua 
que nadie la merecía), 
determinó de lleualle 
por amparo y compañía; 
y salió de adonde estaua, 
y al circaso aparecía 
como quando sale el sol 
que todos los nublos quita: 



PEDRO DE PADILLA. 

el Rey, con mayor contento 
que nadie dezir sabría , 
lleno el pecho de ternezas , 
sobresalto y alegría, 
a su diosa entre los bracos 
sin sentido recebia ; 
y ella le dió tanta quenta 
del discurso de su vida, 
y dixóle que Roldan , 
quando con ella venia 
la aguardó como valiente, 
mas que otra cosa no auia ; 
el Rey dió crédito luégo 
a quanto le referia 
( que amor haze que se crea 
de la persona querida , 
qualquier disculpa que sea , 
aunque parezca fingida); 
y entre sí consigo mismo 
este discurso hazia : 
Si Orlando dexó por necio 
de gozar tu gallardía, 
yo no lo pienso hazer 
que gran necedad seria, 
y para dar el asalto 
miéntras que se aperceuia, 
cerca de donde él estaua 
vn grande rumor se oya ; 
y subiendo en su cauallo 
para ver lo que seria , 
vió asomar vn cauallero, 
que armado en blanco venia 



ROMANCERO DE 

y pequeño pendoncillo, 
que por cimera traya, 
y en su postura mostraua 
tener mucha valentía. 
Sacripante sale al passo, 
y a bozes lo desafía; 
no paró el otro en razones, 
y al contrario arremetía , 
y á su cauallo y á él 
por el suelo los ponía, 
y sin hablarle palabra , 
a rienda suelta partía: 
no le siguió Sacripante 
porque vna pierna tenia 
debaxo de su cauallo 
y mouerse no podia; 
leuantóse él mas corrido 
que ymaginarse podría, 
ayudándole la dama, 
que á leuantarle acudía; 
y ellos estando en aquesto, 
vn mensagero venia, 
que en busca del que passó 
andaua todo aquel día ; 
y del pudieron saber 
que la que passadp auia 
Bradamante se llamaua, 
por fama bien conocida: 
quedó el moro pensatiuo 
sin saber lo que haría, 
y corrido y disgustado 
en su cauallo subia 



PEDRO DE PADILLA. 

con Angélica , alabancas 
á quien cosa no dezia ; 
y assí perdió la ocasión 
del gusto que pretendía, 
que nunca más se la dió, 
ventura en toda la vida, 



2 yo 



ROMANCERO l.) E 



ROMANCE TRIGÉSIMO SEGUNDO. 



los moros de París 
con furia terrible y braua, 
arremete Rodamonte, 
el brauo moro de España; 
con vna bandera roja 
que en el ayre canpeaua, 
y vn león pintado en ella 
con la boca ensangrentada, 
que vna hermosa donzella 
libremente lo enfrenaua, 
como el rayo acelerado 
que rompe la nube y baxa; 
va por las armas el moro, 
que de nada se guardaua, 
de vn cuero escamoso y duro 
cubierto el cuerpo lleuaba, 
que fueron armas de aquel 
que á Bauilonia fundara, 
que pensó con su soberuia 
vencer a Dios en batalla ; 
y para este sólo effeto 
la gran torre edificaua, 
y para lo mismo hizo 
de Rodamonte la espada: 
no es menos soberuio el moro 
su nieto que la lleuaba, 
que si en este mundo vuiera 




PEDRO DE PADILLA. 

camino que le lleuara, 

vuiera subido al cielo 

sin que el miedo le estoruara ; 

del ancho foso no mira 

el agua donde le daua, 

que el lodo hasta los pechos 

passa con presteza estraña; 

y entre el fuego y las saetas, 

á muchos la muerte daua; 

y subiendo sobre el muro 

las almenas destrocaua, 

tan gran estrago hazia, 

y á tantos vidas quitaua, 

que el primer foso no caben 

los que muertos arrojaua; 

y no contento con esto, 

otro foso que allí estaua, 

que la hondura que tiene 

mirando atemorizaua, 

le passó de vn salto luego, 

y con la furiosa espada 

rompe, destruye, destroca 

quanto delante hallaua : 

con artificios de fuego 

los de dentro les tirauan 

á los del foso primero 

que con Rodamonte entrauan, 

y passaron de onze mil 

los que en vn momento abrasan; 

el moro buelue los ojos, 

y viendo lo que passaua, 

y el fuego que á las estrellas 



ROMANCERO DE 

a su parecer flegaua, 
de sus dioses y del cielo 
con gran ira blasfemaua, 
por medio de la ciudad 
fuera de sentido entraua, 
y a ningún hombre perdona 
de todos quantos hallaua ; 
los viejos dauan gemidos., 
las mugeres gritos dauan, 
y el soberuio moro ayrado, 
como la encendida llama 
que va por medio de un monte 
muy espeso, caminaua; 
á ninguno vee la frente, 
porque nadie le aguardaua; 
a los siervos y señores 
de vna suerte los yguala, 
rostro bello no perdona, 
merced en él nadie halla, 
los soberuios edificios 
y los templos abrasaua 2 
mas en este mismo punto 
que el moro tan brauo andaua, 
llegó Reynaldo al socorro 
de la ciudad destrocada, 
y entónces le fué forcoso 
al moro la retirada, 
auiendo hecho el estrago 
y la mas braua hazaña, 
que de vn sólo cauallero 
ha sido jamás contada. 



PEDRO ÜE PADILLA. 



2 



ROMANCE TRIGÉSIMO TERCIO. 



El soberuio Rodamonte 

de Doralice negado, 

después que la tierra y cielo 

con quexas a importunado, 

en vn barco yua metido, 

y como desesperado, 

nauegaua noche y dia 

combatido del cuydado; 

Ueuábale el pensamiento 

como enfermo congojado, 

que con la gran calentura, 

viéndose muy apretado, 

en la cama no reposa 

ni para de ningún lado; 

y viéndose de esta suerte, 

el agua luego ha dexado, 

y estando pensoso vn dia 

como siempre lo auia vsado, 

por vn pequeño camino 

que estaua en medio de vn llano, 

vio* venir vna donzella 

y con ella vn viejo anciano, 

y vn cauallo tras de sí 

lleuaban los dos cargado, 

cubierto de vn paño negro 

señal de luto mostrando: 



ROMANCERO 1) L. 

era La dama Isabela 
que de Cerbino, su amado, 
lleua consigo eJ cuerpo 
adonde fuesse enterrado; 
y aunque muy descolorida 
v el cabello destrencado, 
viene la dama hermosa, 
y todo el rostro vañado 
en lágrimas que sus ojos 
sin cesar han derramado; 
era tal su hermosura, 
que el amor rico y pagado 
pudiera viuir en ella 
de lo demás descuydado; 
en viéndola Rodamonte 
quedó tan enamorado, 
que determinó con éste 
dexar el primer cuydado; 
y llegóse mansamente 
á preguntalle su estado; 
Isabela le dió cuenta 
del succeso desdichado, 
y dixo que su intención 
era, el mundo despreciando, 
ocuparse en el seruicio 
de aquel que la hauia criado: 
rióse el soberuio moro 
desta respuesta mofando, 
y respondióle: no es justo 
que esté tal rostro encerrado; 
y porque su parecer 
contradixo el hermitaño, 



PEDRO DE PADILLA. 

de su respuesta ofTendido, 

por el cuello lo ha tomado^ 

y por el ayre lo embia 

do jamás no fué hallado, 

porque le arrojó en el mar, 

que aunque de allí está cercano, 

por lo menos de distancia 

auia tres millas de llano, 

do por no saber nadar 

dentro della se a ahogado; 

y quando se vido sólo 

del monge desocupado, 

á la dama sin consuelo 

boluió menos descuidado, 

y llamáuala su Dios, 

su contento desseado, 

su regalo, su esperanca, 

hablar de amantes vsado, 

y mostróse en esta hora 

el moro tan bien criado, 

que no quiso tomar della 

cosa fuera de su grado; 

estaua la casta dama 

sola con el moro al lado, 

que á la rata parecía 

que en poder del gato a entrado, 

quisiera estar en vn fuego 

y no donde se ha hallado, 

y con muerte determina 

de poner fin á su estado 

antes que el báruaro goze 

de lo que tenia pensado; 



ROMANCERO DE 

al moro crece el desseo, 

y de cortesía menguado, 

por fuerca tomar quería 

lo que la dama ha negado; 

la qual, viéndole que estaua 

á ello determinado, 

le dixo : si tú quisieses 

no hazer lo que has pensado, 

en cambio yo te daría 

vn bien que es tan extremado, 

que sólo con él serias 

para siempre eternizado; 

y es que conozco vna yeruk 

(y la he visto en este prado), 

que cozida con la ruda, 

y el ciprés allí mezclado, 

el hombre que en ello fuere 

de todas partes bañado, 

le queda el cuerpo tan duro, 

que el agua, ni el fuego ayrado, 

ni el hierro podrá offendelle, 

ni todo lo que ay criado; 

y en premio sólo te pido 

que hasta auerte bañado, 

nada pretendas de mí, 

ni tomes contra mi grado, 

y para qué de lo dicho 

quedes muy asegurado 

(y no pienses que te doy 

algún veneno mezclado), 

yo me bañaré primero 

en estando aderecado, 



PEDRO DE PADILLA. 

y entonces podrás en mí 
con vn puñal afilado, 
ver tan cierta la expiriencia, 
como yo te lo he contado. 
Creyólo el moro bestial, 
y ella auiéndose lauado, 
el blanco cuello desnudo 
dió al cuchillo aparejado, 
el qual del primero golpe 
fué con breuedad cortado; 
y tres botes dió en el suelo, 
y en cada qual ha nombrado 
el nombre de su Cerbino 
á quién auia tanto amado. 



¿98 



ROM \ NCERO DE 



ROMANCE TRIGÉSIMO QUARTO. 



Con su querido Bireno 
contenta Olimpia viuia, 
á quien el famoso Orlando 
de prisión librado auia, 
con ver delante sus ojos 
la cosa que más quería, 
de todo el daño passado 
ninguna cosa sentia, 
aunque el amor de Bireno 
de falso correspondía, 
porque estaua aficionado 
de vna hija que tenia 
el Rey de Frisa , ya muerto, 
de admirable gallardía; 
Olimpia le fastidiaua, 
la otra le daba alegría, 
para su hermano le dize 
á Olimpia que la quería, 
y que á Gelandia se partan 
con gran amor le pedia: 
en alta mar se metieron, 
y quando á Gelandia arriuan, 
fuéles el tiempo contrario, 
y á vna despoblada isla 
llevó la fuerca del viento 
las ñaues en que venían; 



PEDRO DE PADILLA. 

saltaron todos en tierra, 
que refrescarse querían, 
de la fortuna del mar 
que tanto les perseguía, 
Bireno y Olimpia solos 
fuera de la mar dormían, 
porque los demás entraron 
á dormir donde solían: 
con el gran trabajo y miedo 
Olimpia se adormecía, 
y el maluado de Bireno 
quando la sintió dormida, 
dexóla sola en la cama, 
y á las ñaues se acogia, 
y con vn silencio estraño 
á la bela se hazia : 
Olimpia, no bien despierta, 
ya que amanecer quería; 
la mano á Bireno tiende, 
mas fué la presa bazia; 
el lecho de nueuo tienta, 
piernas y bracos tendía, 
y ninguna cosa halla 
de aquello que pretendía; 
a) sueño el temor destierra, 
y abriendo los ojos mira, 
y soledad sola halla 
porque otra cosa no auia; 
la cama viuda dexando 
á la mar luego corría, 
y arañando el rostro bello 
adivina su desdicha, 



ROMANCERO DE 

porque á la luz de la luna, 
solamente el puerto vía : 
Bireno íi bozes llamaua, 
y el mismo nombre hazia 
eco dentro de las peñas, 
que Bireno respondia, 
y en vn risco se ha subido 
adonde la mar batia, 
y vió las hinchadas belas 
de Bireno que huyan ; 
y sin poder sustentarse 
amortecida caya, 
y después que boluió en sí 
estas palabras dezia: 
¿ Por qué me huyes cruel , 
pues mas que á mí te quería? 
¿lleuar, di que te costaua, 
pues tan poco te impedia, 
el cuerpo, pues que mi alma 
lleuas en tu compañía? 
mas el viento que llenaba 
las velas del que huya, 
las querellas también lleua 
que la triste Olimpia embia; 
tres vezes quiso ahogarse, 
y ántes al lecho boluia, 
y en lágrimas le bañaua 
y estas palabras dezia: 
Ay cama, pues que nos diste 
anoche á dos acogida, 
dame el depósito entero 
que yo en tí hecho tenia ; 



PEDRO DE PADILLA, 

cuytada, ¡qué haré sola, 

miserable y afligida! 

quien me socorra no veo, 

pues aunque pierda la vida, 

no aura quien dé sepultura 

á la triste carne mia, 

si no son las brauas fieras 

que en aquesta selua auia. 

Con estas lamentaciones 

otra vez al mar boluia, 

sobre vna peña se asienta 

por mirar si algo veria; 

y estando de esta manera, 

vnos cosarios venían, 

y dellos fue luégo presa 

que nadie la deffendia; 

y á la ínsula cruel 

fué con presteza trayda, 

para ser pasto del monstruo 

que le dauan cada dk 

vna donzella hermosa 

para su pasto y comida, 

y estando Olimpia en el puesto 

donde comer la tenia, 

D. Roldan se la ha quitado 

y en libertad la ponia. 



>02 



ROMANCERO DE 



ROMANCE TRIGÉSIMO QUINTO. 



En seguimiento de Orlando, 
Cerbíno se partió vn día, 
al tiempo que sus dorados 
rayos el sol esparcia, 
los mismos pasos siguiendo 
por donde el Conde venia, 
y siguiendo su jornada 
vió léxos que reluzia 
vn arnés tendido en tierra, 
y que vn cauallo traya 
del arcon colgado el freno 
y mansamente pacia : 
Cerbin luego reconoce 
que Roldan le poseya, 
y aquellas vió ser las armas 
del mismo que le regia; 
quedó de verlo espantado 
sin saber lo que seria, 
hasta que de vn pastorcillo, 
que de vn monte descendia, 
se supo que el señor dellas 
el seso perdido auia ; 
Cerbin dexó su cauallo, 
y á Isabela descendia; 
y recogiendo las armas, 
sobre vn pino las ponia, 



PEDRO DE PADILLA. 

pretendiendo deffendellas 
al que Ueuarlas querría ; 
y en la corteza del tronco 
este letrero escreuia : 
estas son las ricas armas 
de que Orlando se vestía, 
ningún hombre toque á ellas 
que le costará la vida; 
que aunque su dueño las dexa, 
Cerbino las deffendia; 
y acabada aquella obra, 
ya que descansar quería, 
vió venir á Mandricardo, 
que quando las armas via, 
informándose del caso, 
para la espada acudia, 
y del pino la descuelga, 
y estas palabras dezia : 
Orlando fingió ser loco 
porque entendió que sabia 
lo mucho que le he buscado 
por esta espada ques mia ; 
Cerbin , á muy grandes bozes, 
déxala, moro, dezia, 
y si la piensas lleuar, 
gánala por valentía ; 
si assí ganaste el arnés 
que Héctor vn tiempo traya, 
claro está que le hurtaste; 
y sin que otra cosa diga, 
parte el vno para el otro 
con soberuia gallardía; 



ROMANCERO DE 

la rigurosa batalla 
en todo el valle se oya; 
Cerbino teme la espada 
que su contrario tenia, 
porque sabe que le importa 
no más de saluar la vida, 
y aunque á vna y otra parte 
los fieros golpes huya, 
vno no pudo escusar 
que en el arnés recebia, 
que aunque no fué peligroso, 
le hizo vna gran herida, 
por la qual la sangre sale 
que todo el campo teñia, 
y á Isabela que miraua, 
el coracon le partía; 
Cerbin con vn brauo golpe 
desto se satisfazia, 
que á la ceruiz del cauallo 
la de Mandricardo inclina, 
mas también se venga el moro, 
que en poco espacio traya 
tan herido á su contrario 
que aliento le fallecia. 
Isabela que miraua 
el estremo en que le via, 
á vna dama muy hermosa 
que Mandricardo traya, 
que estorue aquella batalla 
por Dios del cielo pedia : 
Doralice, que este nombre 
la gentil dama tenia, 



PEDRO DE PADILLA. 

hizo á ruego de Isabela 

lo que demandado auia, 

dexando tal á Cerbino, 

que en su rostro se entendía 

lo poco que le faltaua 

para acabar con la vida : 

sentóse par de vna fuente 

que por el prado corría, 

con Isabela á su lado, 

que en verle como le via, 

diera por darle remedio 

la salud quella tenia; 

no sabe sino quexarse 

con dolor entristecida, 

que las piedras ablandara 

las lástimas que dezia, 

y Cerbino que la tiene 

dentro del alma imprimida, 

la comencó á consolar 

de la suerte que podia, 

y en este oficio dió el alma, 

que, de su cuerpo salida, 

quando Isabela lo vió 

con el ansia que sentia, 

á sí misma se matara 

si no fuera socorrida 

de vn sancto viejo hermitaño, 

que de ordinario acudía 

por agua de aquella fuente 

de la celda en que viuia; 

y quando vió tal la dama 

y lo que hazer quería, 



ROMANCERO DE 

con muy discretos exemplos 
de su intento la desuia, 
y prometió de lleuarla 
hazíéndole compañía 
donde quiera que quisiese, 
y que no la dexaria : 
acetó la triste dama 
lo que el viejo le offrecia, 
y el cuerpo de su Cerbino 
sobre vn cauallo ponían, 
y á vn monesterio partieron 
que el hermitaño sabia, 
do pudiessen enterralle 
del modo que merecía, 
y allí acabase la dama 
todo el resto de su vida. 



PEDRO DE PADILLA , 



2 O' 



ROMANCE TRIGÉSIMO SEXTO. 



La hermosa Bradamante 
en Montaluan atendía 
á su querido Rugero, 
á quien más que á sí queria ; 
veynte dias era el plazo 
que dió para su venida, 
y á la dama valerosa 
mil años se le hazian ; 
como el hombre que está preso 
y libertad pretendía, 
qualquiera breue tardanca 
de su bien le desconfia ; 
quisiera, como los osos, 
passar el tiempo dormida, 
hasta que la despertara 
Rugero con su venida : 
mas éste ni otro remedio 
su triste dolor no aliuia, 
porque ni duerme las noches 
ni descansaua los dias; 
que en el temeroso pecho 
cien mil cosas reboluia, 
del lecho se leuantaua 
y las ventanas abría, 



3o8 ROMANCERO DE 

por ver si la bella esposa 
de Titán aparecía, 
y en vna torre muy alta, 
en viendo la luz, subía, 
por ver si al que tanto amaua 
desde allí descubriría; 
y en viendo algún cauallero 
que es su Rugero ymagina; 
y si viene á pié sospecha 
que es mensagero que embia : 
mas quando vió que passaua 
el plazo que puesto auia, 
se comencó a lamentar 
y tan gran llanto hazia, 
que las infernales furias 
á piedad mouer podia, 
y amargamente llorando 
estas palabras dezia : 

Es fuerca que por fuerca me conuenga 
buscar al que me huye y se me esconde, 
y que á quien me desprecia humilde venga, 
y que llame al que nunca me responde. 
Sufrirse ha que el coracon me tenga 
quien á mi gusto en nada corresponde, 
y espera que del cielo le descienda 
diosa que el coracon de amor le encienda. 

No quiere, con saber lo que le quiero, 
tenerme por amante, ni por sierua, 
y su fauor, con ver que por él muero, 
para después de muerta lo reserua. 



PEDRO DE PADILLA . 

Y porque mi tormento lastimero 
su boluntad no mude tan proterua, 
huye mis quejas fiero y desdeñoso 
como él las pide al canto sonoroso. 

Deténle ciego Dios, que libertado 
siempre me huye y nunca se quieta, 
ó buélueme en aquel dichoso estado, 
en que ni á tí ni a otro era sujeta. 
Mas ay, que es esperar desatinado, 
que cosa en mi remedio se entremeta, 
pues tú te agradas de los males mios 
y de ver en mis ojos sendos rios. 

¿De quién podré, cuytada, lamentarme, 
sino de aqueste yrracional desseo, 
que hasta el cielo quiso leuantarme, 
donde abrasadas ya sus alas veo? 

Y aunque cayga no pienso libertarme 
del infernal tormento que posseo, 
porque serán al punto renouadas 

y mis penas de nueuo comencadas. 

La quexa del desseo es escusada, 
de mí la podré dar que le abrí el seno; 
y de razón el alma despojada, 
le aprouó por suabe, dulce y bueno. 
Mas á perderme soy por él lleuada, 
porque no tiene ni consiente freno, 
y sé muy cierto que me lleua á muerte, 
porque el mal esperado sea más fuerte. 



3 1 ROMANCERO DE 

Mas, ¿por qué deuo yo de mí dolerme, 
que error, si no es amarte, he cometido; 
6 quien tomó a su cargo deffenderme 
si no es vn femenil flaco sentido ? 
¿ O cómo pudo no satisfazerme 
la rara perfección que me ha rendido, 
el semblante real, la cortesía, 
que fuera aborrecer la luz del dia? 

Lleuóme mi destino, y conmouida 
fui de gente a quién fe se le deuia; 
suma felicidad me fué offrecida, 
deuido premio á la voluntad mia. 
Y si la persuasión era fingida 
que del falso Merlin se me hazia, 
dél puedo y deuo con racon quexarme, 
mas de amar á Ruger no he de apartarme. 

De Merlin y Melisa juntamente 
serán mis quexas y lamento eterno, 
que mostraron el fruto descendiente 
de mí, con los ministros del infierno, 
para que esta esperanca falsamente 
me rindiese , y la causa no discierno, 
si no es que acaso estauan imbidiosos 
de la seguridad de mis reposos. 

Quando la cansada lengua 
de quexarse ennudecía, 
puso fin la gentil dama 
al lamento que hazia; 
y para que no acabase 



PEDRO DE PADILLA . 3 1 í 

en aquel trance la vida , 

le comencó á dar fauor 

la esperanca que tenia, 

fundada en la fe y palabra 

que Ruger dado le auia, 

y con esto se entretuuo 

hasta que, saliendo vn dia 

de Montaluan para ver 

si a Rugero encontraría, 

vió que del campo africano 

vn cauallero venia, 

al qual pregunta la dama 

si de Rugero sabia; 

y él por agradarla en esto 

dize que le conocía, 

y que mató á Mandricardo 

con gran riesgo de su vida , 

y que estuuo más de vn mes 

su persona mal herida, 

y que vna hermosa dama , 

que se llamaua Marfisa, 

nunca dexaua su lado, 

y en el campo se dezia 

que luego, en estando sano, 

con ella se casaria : 

juzguen los que de amor saben 

el dolor que sentiría 

la triste de Bradamante 

de aquellas nueuas que oya; 

y reboluiendo el cauallo, 

con el pecho ardiendo en yra , 

para Montaluan se buelue, 



ROMANCERO DE 

adonde se determina 
de partir al campo luego 
y dar la muerte á Marfisa, 
porque de Rugero estaua 
aficionada y rendida. 



PEDRO DE PADILLA. 



3l3 



ROMANCE TRIGÉSIMO SÉPTIMO. 

La hermosa Bradamante, 
celosa y desesperada, 
de Montaluan, su castillo, 
se salía vna mañana : 
en busca va de Rugero 
por hazerse del vengada, 
y dar el pago á Marfisa 
de auer sido tan osada ; 
y yendo con su cuydado 
afligida y congoxada, 
de Marfisa y de Rugero 
vn hombre nueuas le daua, 
que con el Rey Agramante 
en Arlen el par estaua, 
y después de auer vencido 
á Rodamonte en batalla, 
por querer vedarle el paso 
de vna puente que guardaua, 
y ganádole vn cauallo, 
que Frontino se llamaua, 
con Flor de Lis se venia; 
y en Arlen, siendo llegada, 
el cauallo que traya 
á Rugero le embiaua, 
y con la que se le lleua 
ansí le desafiaua; 



I 



3l4 RüMANCKRÜ DI 

que vn cauallero estrangero 
que cerca la puente estaua, 
dize que sus armas tome 
y haga con él batalla, 
y que le prouará en ella 
que no cumple su palabra. 
Rugero quedó confuso 
quando oyó tal embaxada, 
creyó que era Rodamonte 
con quién enojado estaua; 
mas Bradamante no espera, 
que el cuerno luego tocaua, 
con el qual daua á entender 
que allí batalla esperaua; 
y á Marsilio y Agramante 
esta nueua les fué dada, 
y Serpentín de la Strella 
ante ellos se arrodillaua, 
suplicando que le dexen 
cumplir aquella demanda : 
los Reyes se la conceden 
y á los muros se parauan, 
y vieron al que salia 
de otra suerte que pensaua, 
porque del primer encuentro, 
sólo el cauallo dexaua, 
el qual dió luégo á huyr 
quando se vió sin la carga ; 
Bradamante le alcancó, 
y al moro se le tornaua, 
y dixo: díle á tu Rey 
que yo á tí no te buscaua; 



PEDRO DE PADILLA. 3,t S 

y estando el Rey espantado, 
mirando lo que passaua, 
Grandonio salió el segundo, 
el más soberuio de España, 
y al que en el campo le espera 
con gran yra amenacaua; 
succedióle de otra suerte 
al moro que imaginaua, 
porque dexando el cauallo, 
por aquel campo rodaua 
y Bradamante le toma 
y al moro le presentaua; 
el qual se boluió corrido 
adonde su Rey estaua. 
Ferraguto fué el postrero 
que encendido en yra y saña, 
de todas armas armado, 
al campo se presentaua ; 
Bradamante le pregunta 
quién era, y él lo declara, 
y en tanto que lo hazia 
á Bradamante miraua, 
y viendo rostro tan bello 
el alma le enamoraua ; 
después, tomando del campo 
lo que á cada qual bastaua, 
parte el vno para el otro 
y Ferraguto quedaua, 
como los dos compañeros 
en la refriega passada ; 
preguntóle el Rey quién era 
el que assí los maltrataua, 



KO MAN CERO DE 

y él dixo que de Reynaldo 
a un hermano semejaua; 
entendió luego Rugero 
que era la que tanto amaua, 
y apriesa las armas pide 
y Marfisa que allí estaua, 
porque Rugero no vuiesse 
la honrra desta batalla, 
salió prestamente al campo 
porque siempre estaua armada. 
Bradamante le pregunta 
( quando la vió tan bizarra), 
quién era, y ella lo dize, 
porque jamás lo negaua, 
y con esta información 
buelue Bradamante ayrada, 
creyendo de aquel encuentro 
quedar libre y descargada 
del tormento y pesadumbre 
y celo que ésta le daua; 
y assí, del golpe primero 
le fué forcoso á la dama 
dexar sin dueño el cauallo 
(cosa harto desusada); 
quando se vido en el suelo 
puso mano por la espada, 
y á Bradamante arremete 
qual víuora emponcoñada: 
mas Bradamante la hiere 
de otra segunda lancada, 
y en el arena la tiende 
offendida y maltratada. 



PEDRO DE PADILLA. 

Rugero estaua mirando 
este succeso y temblaua, 
porque conoce á Marfisa 
fuerte, valerosa y braua; 
mas la gente de ambas partes 
que la batalla miraua, 
entre las dos se pusieron 
y á entrambas las apartauan, 
y vna fiera escaramuza 
con esto se comencaua, 
á la qual salió Rugero, 
á quien Bradamante aguarda, 
y el donayre que traya 
y el apostura miraua; 
y puestos en él los ojos 
desta manera hablaua: 

Como que tanta gloria goze aquella 
que yo acabar no pude, ó dura cosa, 
ay Dios; no sea verdad mi clara estrella, 
que si no á mí, tú tengas otra esposa. 
Más que morir rauiando y con querella 
desseo morir aquí de mí piadosa; 
que al fin, si te perdiere, el justo infierno 
conmigo te pondrá para in eterno. 

Sí tú me matas quédasme deuiendo 
la muerte y la venganca ; y esto es cierto,, 
que ley diuina manda, aconteciendo, 
que quien matare á otro, quél sea muerto. 
Mas no se yguala el daño, porque entiendo 
que mueres tú á razón, yo muero á tuerto; 



3l8 ROMANCERO 

v vn alma mataré, mi matadora, 
mas tii la que te ama y que te adora. 

¿ Por qué no eres mano, di , atreuida 
de abrir con hierro á mi enemigo el pecho, 
que tantas vezes muerto me ha la vida, 
quedando de hazello satisfecho? 
Sufrir puedes me mate, ya vencida, 
sin piedad de verme en tanto estrecho; 
toma contra el ingrato esfuerzo fuerte, 
venga mil vidas mías con su muerte. 

Y en diziendo estas razones 
con el cauallo arrancaua ; 
guárdate traydor Rugero, 
dize con boz alterada , 
y en ella le ha conocido 
Rugero; y assí, aguardaua; 
y quando la vió venir, 
su lanca luégo enrristraua, 
mas no la lleua tendida 
porque teme lastimalla; 
y aunque Bradamante viene 
furiosa y desatinada, 
llegando a dar el encuentro 
no pudo sufrille el alma 
ofFender assí la cosa 
que en el mundo más amaua, 
y el encuentro sin efreto 
de entrambos á dos passaua, 
y la gentil Bradamante 
con la mano le señala 



PEDRO DE PADILLA . 

que se saliesse con ella 

á un valle que cerca estaua, 

adonde vna sepoltura, 

de marmol blanco labrada, 

estaua entre vnos cipreses, 

junto de una fuente clara, 

y entre los dos vió Marfisa 

el concierto que passaua, 

y fué allá y con Bradamante 

tuuo vna fiera batalla; 

y con Rugero después, 

que no consintió acaballa; 

y estándose combatiendo, 

del sepulcro que allí estaua, 

salió vna boz que les dixo 

á los dos que peleauan : 

No es justo que más se ofTendan 

oy el hermano y hermana; 

y allí les declaró luego 

el caso como passaua; 

y ansí, quedó Bradamante 

del temor asegurada, 

y Rugero muy contento 

con la hermana que ganaua. 



320 



ROMANCERO DE 



ROMANCE TRIGÉSIMO OCTAUO. 



Con el cuerpo de su Rey 
yua Medoro cargado, 
por medio el campo enemigo 
para poder enterrallo; 
mas queriendo salir del 
fué visto al fin, y cercado- 
manda el Capitán prendello; 
mas él, con el peso amado, 
como vn torno se rebuelue 
por vno y por otro lado: 
Cloridan, su compañero, 
viéndole tan maltratado, 
puso en el arco vna flecha 
y vn contrario ha derriuado, 
y otro luégo con aquel 
porque fuesse acompañado; 
y el Capitán que esto vido, 
la paciencia le ha faltado, 
y arremetió con Medoro, 
y del cabello dorado 
le arrastró por aquel suelo; 
pero auiéndole mirado, 
quando le vió tan hermoso, 
- no quiso hazerle daño; 
y el desdichado Medoro 
viéndose tan fatigado, 



PEDRO DE PADILLA. 

con lágrimas de sus ojos 
humilmente le ha rogado 
que no le quite la vida 
hasta que aya sepultado 
el cuerpo de su señor 
que del era tan amado; 
y en tanto que esto le pide, 
vn cauallero villano 
llegó, con poco respeto, 
y en el pecho delicado 
le dió vna mortal herida 
y en el suelo le ha dexado, 
derramando tanta sangre 
que viuir era escusado 
si el cielo no socorriera 
con remedio no pensado; 
y fué, que Angélica llega 
junto al cuerpo desangrado, 
donde con dorada flecha 
la estaua amor esperando; 
no pudiendo ya sufrir 
coracon tan libertado, 
quando Angélica le vió 
tan bello y tan fatigado, 
de piedad no acostumbrada 
sintió el pecho traspasado, 
y aquel hermoso mancebo 
para que fuesse curado, 
por vna yerua se aparta 
que reconoció en el prado, 
y entre las hermosas manos 
el cumo della ha sacado, 



ROMANCERO [>E 

y La sangre que salía 
con esto le ha restañado; 
y buscando quién le lleue, 
con vn pastor ha encontrado, 
que cerca de allí moraua 
y á su casa le ha lleuado, 
y Angélica va con él, 
que nunca quiso dexallo, 
que ya de amoroso fuego 
el pecho siente abrasado, 
y no piensa dél partirse 
hasta que le dexe sano: 
Medoro de allí no quiere 
partir sin ver enterrado 
el cuerpo de su señor 
que tan caro le ha costado, 
y á casa del pastor fueron, 
que era en vn bosque cercano, 
donde fué, de la donzella, 
Medoro muy bien curado; 
ella se destruye y muere, 
y él va siempre mejorando, 
y quando sano le vido, 
en breue tiempo ha quebrado 
el freno de la vergüenca , 
y fauor le ha demandado, 
con belo de matrimonio 
aquel hecho disfracando, 
y en aquella casa humilde 
las bodas han celebrado, 
y en este contentamiento 
vn mes ó más han passado, 



PEDRO DE PADILLA. 3l3 

que él de noche ni de dia, 
se le apartaua del lado, 
y en qualquier árbol sombrío, 
después de haber descansado, 
con la punta de un cuchillo 
dexaua en él dibuxado 
su nombre con varios ñudos , 
y el de Angélica enlacando; 
y después de auer tal tiempo 
gustosamente passado, 
para el Catay se partieron , 
y á la pastora le ha dado 
Angélica vn bracalete 
que fué primero de Orlando, 
labrado de oro muy fino 
y de perlas adornado; 
y de á poco tiempo el Conde 
aquel lugar ha llegado, 
y par de vna clara fuente 
recostó el cuerpo cansado, 
y leuantando los ojos, 
en mil partes ha hallado 
junto con el de Medoro, 
de Angélica el nombre amado: 
no puede el Conde creer 
que lo que está allí cortado 
es de Angélica la bella , 
sino de otra dibuxado, 
porque es ordinario y cierto 
en vn hombre enamorado, 
jamás dar crédito á cosa 
que pueda desengañallo; 



3^4 ROMANCERO DI 

mas con todo, receloso 
de do está se ha levantado, 
y entrando por vna cueua 
que allí cerca se ha hallado, 
este mote halló escripto 
con que fué desengañado: 
Tiernas plantas, aguas dulces, 
fué la cueua alegre prado, 
donde pasó alegre vida 
dulcemente regalado, 
con Angélica, la bella, 
Medoro, su enamorado; 
eternamente seays 
del alto cielo guardados, 
y su fauor os defienda 
de qualquier ofTensa y daño. 
Después de auerlo leydo 
el Conde, quedó eleuado, 
y con el graue dolor 
que de uer esto ha cobrado, 
sin que le valiese esfuerco, 
sin sentido se ha quedado, 
y después que boluió en sí, 
saltando la rienda al llanto, 
sin poder hablar palabra 
estuuo vn rato llorando, 
después comencó á quexarse 
desta manera hablando: 



Estas no son ya lágrimas que fuera 
por estos ojos van con larga vena, 
que al principio del ánsia lastimera, 



PEDRO DE PADILLA. 3lS 

se acabaron llorando tanta pena: 
sino con la llama esquiua y fiera, 
sale el vital humor, como lo ordena 
amor, para que acabe el fuego ardiente, 
el dolor y la vida juntamente. 

Y á los que indicio dan de mi tormento 
no son suspiros , que estos cesan luego, 
haziendo tregua un poco, mas no siento 
que ay en mi pecho punto de sosiego. 
Mueue con que me abrase amor el viento, 
ambas alas batiendo en torno al fuego, 
milagro es de los suyos éste , en suma , 
que ardiendo en llamas yo no me consuma. 

No soy, no soy el que parezco, cierto, 
que al Orlando que fué, cubre la tierra; 
y su dama ingratísima le ha muerto, 
que con falta de fe le ha hecho guerra. 
Sólo espíritu soy, en esto acierto, 
y el infierno de amor en mí se encierra , 
y vengo á ser con esta mala andanca 
exemplo al que en amor pone esperanca*. 

Por el bosque aquella noché 
anduuo descaminado, 
y al tiempo que amanecía 
se halló que hauia tornado 
adonde halló el letrero 
de Medoro dibuxado; 
y en odio y rauia encendido, 
con furor desatinado, 



ROMANCERO DE 

hizo pedacos la piedra 
sobre que estaua cortado, 
cortó los árboles todos 
que allí ninguno ha dexado, 
y ya sin aliento desto 
Cayó sobre el verde prado, 
y allí se estuuo tres dias 
sin querer comer bocado; 
y al quarto, con furor nueuo, 
el seso todo acabado, 
aquí se dexaua el yelmo; 
allá el escudo ha dexado, 
y de las armas desnudo 
va furioso por el campo: 
que esta paga le dió amor 
j3or auer tan bien amado. 



PEDRO DE PADILLA. 



ROMANCE TRIGÉSIMO NONO. 



Llorando desconsolada 
Brad amante estaua un día , 
el alma, de amor y miedo, 
por momentos combatida , 
de Rugero enamorada 
y en Montaluan retrayda, 
porque de León Augusto, 
Amon, su padre queria 
que, á su pesar, fuera esposa^ 
y así estaua prometida, 
aunque muy léxos andauan 
de lo que ella pretendia , 
que dada su fe á Rugero 
antes de aquello tenia, 
y los tratos que passauan 
como entendió que él sabría, 
y que era fuerza sentir 
lo mismo que ella sentia, 
para que se asegurase 
y entendiese que no auria 
en aquella su mudanca, 
sino que siempre estaría 
con la suerte de firmeza 
que en otro tiempo solia, 
quiso escreuille una carta 
por la qual ansí dezia: 



328 ROMANCERO DE 

Ruger, qual siempre fui, siempre ser quiero 
hasta la muerte, y más si más pudiere, 
(') séame amor benigno ó muy sebero, 
o lléneme fortuna do quisiere. 
Firme estaré, que al duro risco fiero, 
a quien el agua y viento ayrado hiere, 
y nunca por tormenta ó por bonanca 
en mi fe se verá jamás mudanza. 

Primero se harán varias figuras 
con un buril de plomo en el diamante, 
que golpes de fortuna ó desuenturas 
muden mi coracon y fe constante. 

Y ántes verán del Alpe á las alturas 
boluer el rio turbio y resonante , 
que accidentes ó nueuos mouimientos 
puedan mudar tan ricos pensamientos. 

El dominio Ruger te tengo dado 
(y por ventura es más que nadie crea), 
porque yo sé que á Príncipe jurado 
nunca se ha dado fe que tanta sea. 

Y que en la tierra tan seguro estado 
ni Rey ni Emperador ay que posea, 
porque no es menester muro ni foso 
ni estar de otro ninguno temeroso. 

Que sin tener á sueldo otra persona , 
asalto no vendrá qué no resista, 
que si riqueza á otras inficiona, 
podrá hacer muy poco en mi conquista. 
Nilinage, ni alteza de corona 



PEDRO DE PADILLA. 

(que suele al vulgo perturuar la vista), 
ni bellezer, que vn ánimo ligero 
muda, quebrantará tan firme fuero. 

No teneys que temer que forma nueua 
pueda en mi coracon ser entallada, 
porque la ymágen vuestra no hay quien mueua 
del alma do está al viuo dibuxada. 
De que no soy de cera he hecho prueua , 
siendo por vos de amor importunada , 
donde mostró el poder de su grandeza 
para sólo escalar mi fortaleza. 

Marfil, piedra preciosa, fuerte y dura, 
que mejor del entalle se defiende , 
aunque se rompa, nunca otra figura 
sino la que ha tenido comprehende. 
Yo tengo el coracon de esa hechura, 
que en nuestra offensa nada no le offende, 
y ántes podrá partirse de la vida 
que en él otra belleza sea esculpida. 

Después de escrita la carta, 
á Rugero se la embia 
con vna su camaréra 
de quien el secreto fia; 
y posponiendo el respeto 
que á sus padres les deuia , 
se fué para Carlomagno 
y una merced le pedia, 
en presencia de los Grandes 
que en el gran palacio auia; 



ROMANCERO DE 

y el Emperador responde 
que lo que quisiere pida, 
que sin que faltase un punto 
todo se le otorgaría; 
y la dama valerosa, 
estas palabras dezia: 
Poderoso Emperador, 
la merced que yo querría, 
es que si he de ser casada, 
para que contenta viua, 
del que por muger me quiera 
primero he de ser vencida, 
y el que ansí no me ganare 
de lleuarme se despida. 
Cario luego le promete 
que assí se lo cumpliría, 
y á sus padres se lo manda 
como la dama quería ; 
y assí , cesó por entonces 
lo que León pretendía, 
y la gentil Bradamante 
con más contento viuia, 
viendo que para su intento 
mejor medio se offrecia. 



PEDRO DE PADILLA. 



ROMANCE QUADRAGÉS1MO. 



En el solemne combite 
(siendo Rugero casado), 
que hizo el Emperador 
valeroso Carlomagno, 
para celebrar la fiesta, 
auiéndose ya sentado 
con todos los principales 
caualleros de su Estado, 
veen salir de la floresta 
vn gran cauallero armado, 
que llegándose á las mesas 
con semblante denodado, 
sin abaxar la cabeza 
ni apearse del cauallo, 
y sin hazer reberencia 
á los que le están mirando, 
muestra tenellos en poco 
dexándolos admirados 
de ver que tanta licencia 
sólo vn hombre aya tomado; 
los manjares dexan todos 
y lo que estauan tratando, 
para poder escuchar 
hombre tan determinado, 
que nunca habló palabra 
hasta ser cerca de Cárlo; 



ROMANCERO DE 

y quando junto se vido 
en alta boz ha hablado: 
Yo soy Rodomonte, dize, 
Rey de Sarja coronado, 
que á batalla desafio 
á tu Rugero maluado, 
y antes que la noche venga 
has de conocer forcado, 
que traydor falto de fe 
contra tu Rey has estado, 
y por esto no mereces 
entre buenos ser honrado, 
tu falsedad bien se muestra 
en el tornarte christiano, 
que aunque negarlo quisieses 
no te dexarán negallo, 
y porque mejor se entienda 
vengo en el campo a prouallo 
y si tú no lo acetares 
salgan tres ó salgan quatro, 
y todos quantos quisieren 
en tu nombre á sustentallo; 
y después de auerlo dicho 
respuesta quedó aguardando: 
lebantóse el buen Rugero 
licencia auida de Cario, 
y dize al moro que miente 
quien traydor quiera llamarlo 
y que á deffender su causa 
él estaua aderecado; 
luego las armas traxeron 
que al tártaro auia ganado, 



PEDRO DE PADILLA. 

y Bradamante y Marfisa 
en vn punto le han armado; 
los dos famosos guerreros 
entran en el estacado 
y rotas ambas las lancas, 
las espadas han tomado, 
dió Rodomonte a Rugero 
vn golpe desatinado, 
que le tuuo sin sentido 
para caer del cauallo; 
dióle segundo y tercero, 
con que el espada ha quebrado 
y quedóle desarmada 
a Rodomonte la mano, 
y assí arremetió a Rugero 
que estaua desacordado, 
y por el cuello lo ciñe 
con el poderoso braco, 
y con tal fuerca lo afierra 
que con él en tierra ha dado: 
Rugero, muy vergoncoso 
de lo que le auia passado, 
á Rodomonte se llega, 
y el moro con el cauallo 
por vna parte ó por otra 
procuraua derriuallo; 
mas Rugero se defiende 
y arremetió por vn lado, 
y asiendo el braco derecho 
en tierra le ha derriuado; 
Rodomonte que se vido 
desta suerte maltratado, 



ROMANCERO DV. 

cierra con Rugero luego 
y á las manos han llegado; 
y desta suerte anduuieron 
quál encima quál debaxo, 
y al fin quedó Rodomonte 
de los dos el mal librado; 
sacó Rugero el puñal 
y á la frente enderecando, 
con dos ó tres puñaladas 
de la vida lo ha priuado, 
y aquel alma desdeñosa 
baxó al reyno del espanto, 
y el cuerpo quedó en la tierra 
tendido, frió y helado, 
y Rugero vitorioso 
y el pueblo regucijado. 



PEDRO DE PADILLA. 



335 



ROMANCE QUADRAGÉSIMO PRIMO. 



DE LA BATALLA 

DEL AMOR Y EL ÍNTERES. 

La mayor parte del reyno 
que al Amor tributo daua, 
fué del tirano Interese 
contra razón ocupada, 
y por la que Amor le queda 
la guerra esta pregonada, 
y ha dado principio a esto 
del Interes vna carta 
soberuia y descomedida, 
y muy llena de arrogancia, 
en que al Amor desafía 
con afrentosas palabras. 
Interes, Rey absoluto 
de la máquina criada, 
á quien fuerca no resiste 
ni humano poder contrasta, 
á tí, el hijo de la Diosa 
tres vezes amanceuada, 
que fué por mucha ventura 
con vn herrero casada, 
pues eres tan atreuida, 
que siéndote demandada 



ROMANCERO DE 

aquella parte del reyno 
que me tienes vsurpada, 
entregarla no has querido 
sino más f ortificalla , 
porque tu locura sea 
de mi poder castigada, 
desde aquí te desafio 
á dura y mortal batalla, 
y no de campo formado 
porque es mucha mi ventaja, 
mas de persona á persona, 
que es lo que yo desseaua ; 
y aunque de auerte vencido 
ninguna gloria se gana, 
que quedaré con desonrra 
quando vitorioso salga , 
y no cures de buscarme, 
sino donde estás me aguarda, 
que yo soy luego contigo 
sin que en esto aya tardanca. 
Amor la carta recibe 
y dize al que la lleuaba, 
que la respuesta de aquello, 
con las armas piensa dalla, 
y que partirá el camino, 
ó le buscará en su casa; 
y entretanto el Interes 
sus armas aderecaua, 
que eran de vn fino diamante 
la bella y rica celada , 
peto y espaldar de oro 
el más fino que se halla , 



PEDRO DE PADILLA. 

y el escudo de vn rubí 
que la vista deslumbraua, 
y vn gato lleno de escudos, 
es quien le sirue de maca , 
quatrocientos peruleros 
eran los que le acompañan , 
sin la gente de seruicio, 
rica y muy acreditada; 
de vn mercader caudaloso 
es la tienda que lleuaba, 
de terciopelo y brocado 
ricamente aderecada, 
y la Promesa y Porfía 
por sus padrinos señala ■ 
no duerme Amor entretanto, 
que viendo lo que importaua 
salir bien apercebido 
á hazer esta jornada, 
el arco fuerte adereca, 
y las flechas afinaua , 
que otras armas no ha querido 
sacar para la batalla, 
confiado en que con estas 
á los Dioses sojuzgaua; 
cien escuderos pelones 
eran los que le acompañan, 
que por no tener cauallos 
van en muías alquiladas, 
y cinquenta portugueses 
de cabecas barrenadas, 
que en comencando á querer 
nunca su fuego se apaga, 



ROMANCERO DE 
y de coplas y sonetos 
es la tienda que lleuaba , 
que en el campo le ha de ser 
para alojamiento armada, 
y á la Verdad y Firmeca 
por sus padrinos nombraua ; 
y partiendo de esta suerte 
con tan falida compaña, 
yua tan soberuio el ciego 
que al contrario despreciaua ; 
pero no le ha succedido, 
de la suerte que pensaua , 
porque en estando los dos 
metidos en la estacada , 
puso en el arco vna flecha, 
y al contrario le tiraua; 
y dándole en el escudo , 
fué del golpe despuntada, 
y de aquella misma suerte 
todas las que le quedauan ; 
y el Interes, quando vido 
que ya sin deffensa estaua , 
á él se acerca y de vn golpe 
que en descubierto le alcanca , 
le hico el arco pedacos 
y á sus piés lo derriuaba, 
y con las vñas del gato 
le arañó toda la cara , 
y tomándole en prisión 
á su tienda le lleuaba; 
y recobrando del reyno 
la parte que le quedaua, 



PEDRO DE PADILLA. 

mandó prender en vn día 
quantos con Amor andauan ; 
y de vnos hizo justicia, 
y á los otros desterraua : 
quitó el cargo á la Verdad 
y á la Lisonja le daua; 
mandó dar muerte á Firmeza, 
y dió su oficio á Mudanca ; 
las Finezas del querer 
manda salir desterradas, 
y la Música y Poesía 
á galeras y acotadas, 
y al Engaño y Fingimiento 
el gouierno encomendaua, 
de lo principal del reyno 
que puesto á su cargo estaua ; 
y assí no es mucho que agora 
el Interes tanto valga, 
y que las damas no quieran 
sino á los que mejor pagan, 
y que no valgan seruicios 
aunque Narciso los haga, 
si no fueren guarnecidos 
con pasamanos de plata, 
y que compren la ventura , 
acortando la esperanca 
los que tuuieren dineros 
para poder acortalla; 
y ningún pobre se quexe 
quando mal de Amor le vaya, 
sino calle y agradezca 
la merced que se le haga ; 



ROMANCERO DE 

pues ya se dan los fauores 
ajustados con la paga, 
y no pida gullorías, 
porque no le darán nada; 
que con esta ley se viue 
porque el Interes lo manda. 



PEDRO DE PADILLA. 



CARTA EN TERCETOS. 



A. su Siluia, salud Siluano embia, 
si vn triste coracon puede dar cosa 
que puede tener nombre de alegría. 

Porque de esa belleza milagrosa 
quien se pudo ausentar, no es bien que tenga 
sino vida cansada y trabajosa» 

Y que quanto á los otros entretenga 
le offenda, le destruya y atormente, 

y a su pesar la vida le sostenga. 

Aunque basta decir que viue ausente 
de la luz de essos ojos celestiales, 
para que entiendan todos lo que siente. 

Pues cuando el sol las partes orientales 
tocó el funesto miserable dia 
que partí de mi bien á tantos males, 

Su luz tasadamente descubría , 
porque de un triste velo nubiloso 
cubierto el bello resplandor traya , 

De mi viuir cansado y congoxoso 
y del mal que sin vos, señora, siento, 
pronóstico certísimo y forcoso. 

Y de mis daños , condolido el viento, 
procuraua impedirme la jornada 

con rigor duro de furor violento. 

Y siguió la porfía comenzada, 
hasta que el cuerpo mísero, afligido, 
llegó sin alma á la primer posada. 



ROMANCERO DE 

Do fuy toda la noche combatido 
de horrendos y amorosos pensamientos 
que el seso me turnaban y el sentido. 

Porque con diferentes fundamentos 
procurauan los vnos persuadirme 
á la prosecución de mis intentos. 

Tratauan los demás de disuadirme , 
la contraria opinión con proponerme 
cien mil inconuenientes y dezirme, 

Que ausentarme de vos era perderme , 
y desuaríos de la calentura 
fingir esfuerzos para defenderme. 

Porque vuestro valor y hermosura, 
teniéndole por alma y por sustento, 
pensar viuir sin ello era locura. 

Dezíame que mudase luego intento, 
antes que arrepentirme fuera en vano 
y forcoso acabar en el tormento. 

Mi querer condenauan por liuiano, 
diziendo que sin duda era fingido, 
pues la partida fué tan en mi mano. 

Dezíanme que era bien no merecido, 
honrra sin par, y la mayor grandeza , 
con seruiros estar entretenido. 

Llamauan de mi ánimo baxeza, 
no despreciar por sólo el bien de veros 
el acrecentamiento y la riqueza. 

Decian más, que era falta de quereros, 
porque si esto no fuera, no mirara 
si no la obligación de conoceros. 

Y que con ella sola disculpara 
todo quanto pudieran oponerme , 
y mi renombre y fama eternizara. 



PEDRO DE PADILLA. 

Y supieron el alma disponerme 
tan a su voluntad estas razones, 

que estuue muy á pique de boluerme : 
Mas luego las honradas pretensiones 
me diuirtieron desto con mostrarme 
que aquellas eran vanas inbenciones. 

Y que seria forcoso desearme 
suertes honrrosas de acrecentamiento; 
y como cosa vuestra mejorarme. 

Teniendo la demás contentamiento 
en sólo el valor vuestro tan segura 
y también ocupado el pensamiento; 

Y que seria grandísima locura 
dexar de proseguir lo comencado 
no pudiendo temerse desbentura ; 

Y que siendo por tiempo limitado 
el auer de viuir de vos ausente, 

era offenderos yr desconfiado, 

Y más auiendo visto claramente 
tan dulces desengaños cada dia 

de fe pura, senzilla y permanente; 

Y sauiendo tras esto que á la mia, 
desde el punto que supe conoceros, 
tan venturosa paga se deuia; 

Y que era impusible no quereros 
á pesar de la ausencia y la fortuna, 
como á quien os tratase aborreceros. 

Porque no ha visto como vos ninguna 
el sol en quanto vemos que rodea , 
ni la contiene el cerco de la luna. 

Y al fin se puso fin á la pelea 
con la resolución que referiros 

no es pusible (aunque el alma lo dessea). 



344 ROMANCERO DE 

Lo que con ella yo sabré deciros 
es , que no fuera bien mudar intento, 
no auiendo de mudarle, de seruiros. 

Oue para esto el acrecentamiento 
auerse de buscar era forcoso 
(posponiendo a la honrra mi contento). 

Oue pues fui con ser vuestro tan dichoso, 
no es pusible, señora, contentarme, 
sino con emprender lo más dudoso. 

Y ansí lo es para mí con engañarme 
en un dolor que tanto desengaña , 
pensar entretenerme y sustentarme. 

Todo siento , señora , que me daña , 
pero quédese aquí, que tiempo queda 
para sufrir fatiga tan extraña. 

Y póngame fortuna de su rueda 
en el más venturoso y rico estado, 

ó estése en el que tengo firme y queda, 

Que no mudará un punto mi cuydado, 
ni próspera bonanca ni tormenta, 
ni pasar años ni lugar mudado. 

Y con esto me bueluo á daros cuenta 
de la jornada del segundo dia, 

que áun acordarme della me atormenta. 

Partí sin esperar la compañía 
de aquel amigo, ni de sus criados , 
por yr sólo con vos , señora mia. 

Mas las memorias tristes y cuidados 
mostraron al momento como estauan 
á sólo destruirme conjurados. 

Porque si al alma le representauan 
por un instante vuestra hermosura , 
en otro, deste bien la despojauan. 



PEDRO DE PADILLA. 

Y el rigor de tamaña desbentura 
sin reparo la vida me quitara 
(que no tiene sin vos ora sigura). 

Si en tanto estrecho no me consolara 
un papel venturoso desa mano, 
y desa discreccion vnica y rara. 

Y assí, con este aliuio souerano, 
á quien deuo la vida esta jornada, 

á la ciudad llegamos muy temprano. 

Que Alfonso, el de la mano horadada , 
á los moros ganó, ganando en ella 
fama de nombre eterno acompañada. 

Los ojos entretube un poco en vella, 
que el alma que os dió amor en sacrificio, 
nada puede sin vos entretenella. 

Vi entrando del agua el artificio, 
obra famosa del sutil Iuanelo, 
y de aquel pueblo inmenso beneficio. 

Donde el licor que baña el fértil suelo, 
alterando su curso con violencia 
sube desde el abismo hasta el cielo. 

Vi al justo yo en mí mismo la experiencia 
que de mi natural y proprio asiento, 
que era vivir con ver presencia. 

Fortuna ingrata con furor violento, 
del cielo en que me vi, quiso baxarme 
hasta el profundo abismo del tormento. 

Do no son parte para consolarme 
la fe, ni la esperanca, porque todo, 
como me vee sin vos, quiere acabarme. 

Aunque de tal manera me acomodo 
por bolueros á ver con mi cuydado, 
que ha de auer sufrimiento para todo. 



3+6 ROMANCERO DE 

Por la ciudad subido fui, hospedado 
en la casa del Mártir glorioso, 
que de la inquisición es abogado. 

Passóse aquella noche sin reposo, 
y el dia siguiente allí nos detuuimos 
(que para las visitas fué forcoso). 

Y desde el mismo punto que partimos, 
de viento, ni de lluuia, ni de yelo, 

rato que nos cansase no tuuimos, 

Porque fué la clemencia tal del cielo, 
que nos trocó el inuierno en primauera, 
bastante á reparar mi desconsuelo. 

Si en en este corazón, señora, vuiera 
un poco de lugar desocupado 
donde plazer sin vos caber pudiera. 

Y al fin, señora, auiendo caminado 
veynte jornadas, desde la primera 

al dolor de no veros condenado, 

Llegué á la famosíssima ribera 
do con mareas enfrena el Océano 
del Bétis caudaloso la carrera, 

Mandándoles venir á dar la mano 
á las delgadas hondas presurosas 
que acoge en su morada muy hufano. 

Adonde está haciendo las dichosas 
la insigne gran ciudád edificada, 
que es la flor de las ciudades más famosas. 

Que con su fundador proporcionada, 
que fué aquel Iulio César , sin segundo, 
por quien se ha de imbidiar la edad passada. 

El de ménos saber, ó más profundo, 
es fuerza que confiese de Seuilla 
que es lo más y mejor que tiene el mundo. 



PEDRO DE PADILLA. 

Y el que más bien supiere descriuilla, 
sólo podrá dezir que esta grandeza 

es obra de la misma marauilla. 

Población suntuosa, gran riqueza, 
y en effeto, lugar do no se sabe 
sino sólo por fama que ay pobreza. 

De nuestra España, la defensa y llaue; 
de la nobleza della, propio asiento; 
do todo quanto es bueno viue y cabe. 

De clarísimo y raro entendimiento 
perfectísimos hombres, y la espuma 
de los que á Marte siguen, que no cuento. 

Y en effeto, es la cifra y es la suma 

de los que en competencia siempre pueden , 
ora tomar la espada ora la pluma. 

Querer contar los casos que suceden 
en este breue mundo cada dia, 
no es cosa de las cosas que se pueden. 

Aquí tiene su albergue el alegría, 
no se conoce inuierno desabrido, 
ni ay mal de corazón ni melarchía. 

Por Nauidad el campo está florido, 
las mesas con jazmines y con rosas, 
del cuerno de Achiloo enriquecido. 

Ay damas muy discretas y hermosas, 
gallardos caualleros muy lucidos 
que siguen las ejnpresas amorosas. 

Gran suma de officiales escogidos, 
cada qual en el arte que se emplea , 
por fama de sus obras conocidos. 

Aquí se tiene cuanto se desea , 
mas para mí, no viéndoos un momento, 
¿qué cosa puede haber que buena sea? 



ROMANCERO DE 

¿O, qué me importa que otro esté contento, 
con ver florido el campo, alegre el cielo, 
si yo con tanto bien, morir me siento? 

Y si para mí es todo desconsuelo, 
¿qué importa ver un mundo probeydo 
de lo que aquí produce el fértil suelo? 

Fué el amigo con fiesta recebido, 
porque ya del lugar lo más granado 
estaua para esto apercebido. 

De las ventanas era muy mirado, 
y de la muchedumbre de la gente 
Con admiración grande señalado. 

Ordinario y certíssimo accidente 
(en cualquier cosa nueva que suceda) 
del vano vulgo, báruaro imprudente. 

Lleuáronnos de paso al alameda, 
sitio apazible, fresco y deleytoso, 
do se bate del gusto la moneda. 

Vi las columnas de Ercules famoso, 
miéntras no comencaron la carrera, 
con que se pasó un rato muy gustoso. 

Si alguno puede auer desta manera 
estando ausente yo, señora mia, 
de vos, que soys mi vida verdadera. 

Fuy monos, viendo que acauaba el dia, 
hacia el castillo, y en llegando al puente 
comencó á disparar la artillería. 

Y en acabando esto alegremente, 
comencaron la música en galera, 

y en los nauíos que baxan al Poniente. 

Donde toda la gente marinera, 
con mil demostraciones de contento, 
salia cada qual de su manera. 



PEDRO DE PADILLA. 

Llegóse un poco tarde al aposento, 
adonde quedé solo, entretenido 
con el regalo de mi pensamiento. 

Que por auerme un rato distraydo 
de tanta gloria, con razón estaua 
de aquellos cumplimientos ofendido. 

Y quando ymaginé que se acauaba 
el enfado de tantas cortesías, 

que el bien de contemplaros me quitaua , 

Duraron las visitas veynte dias, 
sin dexar libertad sola vn ora 
de aquellas cansadíssimas porfías, 

Donde á mí costa pude ver , señora , 
que ha sido con razón muy celebrada 
vna común sentencia hasta agora: 

Que es mucha compañía que no agrad 
la mayor soledad que se padece, 
y á quien bien ama, lo que más enfada. 

Lo que ha quedado ya se compadece , 
porque para gozar ocasión tengo 
del bien que al alma la memoria oífrece. 

Con sola vna ventana me entretengo, 
viendo el agua que crece ó va menguada 
y en ella el mal estado que sostengo. 

Pues cosa de la tierra no es bastante 
para menoscabar los males mios, 
haziéndoles que mengüen vn ystante. 

Bueluo después á ver estos nauíos , 
de jarcias tan diuersas ocupados 
y tristes aposentos y sombríos. 

Y cómo, en su grandeza confiados, 
hazen del mar salado poca cuenta 

y de vientos fortíssimos ayrados. 



^5o ROMANCERO DE 

Su suerte imbidio, porque me atormenta 
ver que estén en el puerto con bonanca , 
v yo casi anegado en la tormenta, 

Sin poderme valer de la esperanca, 
ni de otro algún aliuio que de veras 
pudiesse entretener mi confianca. 

Otras vezes, mirando las galeras, 
en la chusma reparo desdichada, 
y en las penas que sufre lastimeras. 

Contemplóla hambrienta, aherrojada, 
desnuda, pobre, de consuelo agena, 
y con causa y sin ella maltratada. 

Y lo que deue darles mayor pena, 
es que á otros en popa ven jugando, 
libres de su miseria y su cadena. 

Y que para lleuallos van vogando 
el son de sólo vn pito obedeciendo, 

y quando más no pueden, rebentando. 

Estóyme vn rato dellos condoliendo, 
mientras no dexan de la dura mano 
el remo que las aguas van rompiendo. 

Mas viendo que dan cauo y en lo llano 
de la arenosa orilla se detienen, 
y al penoso exercicio dan de mano, 

Oluidados de todo el mal que tienen , 
sin hazer caso de su desbentura, 
cantando alegremente se entretienen; 

Y aunque su bien tan poco se asegura, 
considero mi vida tan cansada, 

que hallo en la de aquellos más ventura. 

Porque teniendo al alma aprisionada , 
y en este mar ayrado del ausencia, 
á remar sin descanso condenada. 



PEDRO DE PADILLA. 35 1 

¿Cómo no ha de acabarse la paciencia, 
y embidiar como suerte venturosa 
de los mayores males la violencia? 

Esta, esta es mi vida, dulce Siluia, hermosa, 
aunque sin vos no es bien llamarla vida, 
sino prolixa muerte congoxosa. 

Ganancia seria ya verla perdida, 
que si es tan triste aquí para pintada , 
mirad qué tal será para sufrida. 

Sólo está de esperanca sustentada, 
que si tan buen arrimo no tuuiera , 
ya estuuiera mil vezes acabada. 

Y no auiéndoos de ver partido fuera , 
pues para este bien sólo se procura 
sustentar el viuir desta manera. 

Y ansí en esta penosa muerte dura 
ningún reparo tiene ni tormento, 
sino sólo vn papel que me asegura. 

Ley dura de sufrir del mal que siento , 
venga á ser el mayor que amor ha dado 
y de más viuo y nueuo sentimiento. 

Y que para su aliuio haya quedado 
(aunque es bien de ninguno merecido), 
sólo vn remedio, y éste sea pintado. 

Al fin viuo con él entretenido, 
aunque conozco bien la difFerencia 
que en mí hazen lo cierto y lo fingido. 

Y porque para más falta paciencia , 
quiero acabar en solas dos razones , 

que haya más, plega á Dios, quien hizo ausencia 
y quién puso la honrra en opiniones. 



ROMANCERO DE 



CARTA. 



No os puedo yo negar, Albania mia, 
que antes de haber gozado el bien de veros 
ya las leyes de amor obedecia. 

Mas no confessaré que fué offenderos, 
sino ensayo que pudo disponerme 
para mejor seruiros y quereros. 

Y fué imbencion de amor entretenerme 
primero en otras cosas, por mostrarme 

la ganancia que hago con perderme. 

Y porque si este bien auia de darme, 
no estando yo á ninguno acostumbrado, 
pudiera enloquecerme ó acabarme. 

De suerte, dulce Albania, que el cuydado 
con que estoy por ser vuestro enriquecido, 
es entredicho a todo lo passado. 

Lo mismo es lo que fué que no auer sido, 
porque todo, señora, esta cubierto 
con la tiniebla oscura del oluido. 

Ya tengo de ventura el dulce puerto , 
do no hay tormenta , sino tal bonanca , 
que todo es vida y bien seguro y cierto. 

Si no es del cielo, ya no ay esperanca, 
porque de las riquezas de la tierra, 
lo más en vos y lo mejor se alcanca. 



PEDRO DE PADILLA. 

Soys desseada paz para la guerra 
que hazian á mi alma los cuydados , 
y soys plazer que mi pessar destierra. 

Ya veo con vos mis males acabados, 
y los raros estremos de otras damas , 
por celebrar los vuestros, oluidados. 

Otro nueuo ardor siento y otras llamas 
amor, que enrriqueciéndome con ellas, 
por las venas del alma me derramas. 

Albania, para mí, mugeres bellas 
ya no las tiene el mundo, porque fuystes 
la luz del sol que esconde las estrellas. 

Ya no me offenderán cuydados tristes , 
pues auiendo mis obras aceptado, 
nueua prisión y libertad me distes. 

Del alma desterrando aquel cuydado, 
que primero que os viesse me tenia 
de gusto y libertad enagenado, 

Todo es ya primauera de alegría 
quanto le offrece al alma la memoria , 
y á los sentidos todos les embia. 

Vuestra belleza es viuo de mi gloria; 
contemplaros ausente, la pintura, 
y sombras desta, la passada hystoria. 

Con vos se ha quilatado mi ventura , 
por vos desseo de nueuo tener vida 
y quanto la sustenta y asegura. 

Tratáuala sin vos como perdida, 
mas ya que os tiene por amparo y dueño, 
no aura conmigo cosa tan valida. 

Y mi fe, Albania, y mi palabra empeño 
que para sólo amaros y seruiros 
me será vn siglo plazo muy pequeño. 



354 ROMANCERO ÜE 

Y sabrá esta alma vuestra referiros 
las causas desto con mejor lenguaje, 
quando os pueda hablar sin escreuiros. 

Que es grosero el estilo, tosco el trage 
con que se viste aquí tanta grandeza 
de valor, discreción y de linage. 

Que vos de honrado trato, la fineza 
está como su centro con reposo, 
y el aseo, la beldad y gentileza. 

Tesoro soys de gracias milagroso, 
del amor vida , rico y dulce asiento 
donde triunfa y descansa victorioso. 

Bendita sea la hora y el momento 
en que me hizo amor vuestro rendido, 
para nunca jamás mudar intento. 

Tan gran vitoria nadie la ha tenido 
como yo agora en este rendimiento, 
donde soy vencedor, siendo vencido. 

Deuda deuida al gran merecimiento 
que en vos, Albania illustre, se atesora, 
y justo premio de mi perdimiento. 

Que otro ninguno puede auer , señora , 
para pagar la fe que esta alma os tiene , 
y que cada momento se mejora. 

Contento viuiré quando más pene; 
que con tal ocasión de estar penado, 
hasta el dolor agrada y entretiene. 

Vuestro soy, y ansí es vuestro mi cuidado, 
y á vuestra voluntad será mi vida 
y quanto viue en mí sacrificado. 

Qual ninguna lo fué, sereys querida 
de mí, que como supe conoceros 
sabré querer sin tasa ni medida. 



PEDRO DE PADILLA. 355 

Será desto la paga, el bien de veros 
y vn buen acogimiento, que no quiero 
sino este galardón , por bien quereros , 
y la gloria de ver que por vos muero. 



CARTA 

DE 

DON CARLOS DE ARELLANO Á PEDRO DE PADILLA. 



La temeraria muerte que causaron 
á Icaro sus alas, que en vn vuelo 
á la sphera del fuego le lleuaron. 

Me ha causado, señor, muy gran recelo, 
viendo querer mi pluma leuantarme 
á descubrir con ella vuestro cielo. 

Y en el sublime choro presentarme 

de vuestras sacras Musas, donde pueda, 
por atreuido, Apolo castigarme. 

Temo que el propio caso me succeda 
de la simple auecilla, que procura 
que la llama tocar do muera queda. 

Mas al fin, bien podrá de su locura 
quedar con vos mi Musa disculpada, 
pues en esto pretende mi ventura. 

Que me seria, señor, muy estremada 
entender que podré , con escreuiros , 
para vuestra amistad hallar entrada. 

Y que no os daré enfado con pediros 
me mostreys las riquezas que quisieron 
las nueue hermanas juntas repartiros. 



356 ROMANCERO DE 

Pues de sus gracias tanta parte os dieron, 
que la fama no es harto poderosa 
para mostrar el bien que en vos pusieron. 

Aunque sin ocuparse en otra cosa, 
publica el claro nombre de Padilla, 
yendo de vn polo al otro presurosa. 

Y por eternizar la marauilla 

de vuestro raro ingenio, se ha subido 
allá do tiene Júpiter su silla. 

Y en medio de su templo esclarecido, 
vuestra inmortal memoria se pregona, 
para que mejor triunfe del oluido. 

Ya quiere daros Phéuo la corona 
que pretendieron quantos han llegado 
á beuer en la fuente de Helicona. 

Cuyos nombres los ha todos echado 
en las profundas aguas de Lethéo, 
porque sólo sea el vuestro celebrado. 

Y pone por blasón en el trofeo 
de vuestra sacra Musa, vitoriosa, 
el instrumento lírico de Orpheo. 

Pues su dulcura fué menos gustosa , 
aunque pudo vencer con su armonía 
la furia de Pluton, tan espantosa. 

Y suspender el llanto que se oya 
en su obscura morada, y el tormento 
que las dañadas almas afligía. 

No percibe mi flaco entendimiento 
la perfección que el cielo pudo daros; 
y así, quiere dejar su loco intento 

Y no gastar más tiempo en alabaros; 
hágalo el mismo Apolo , pues pretende 
sobre quantos nacieron ensakaros. 



PEDRO DE PADILLA. 3Sj 

En sus rayos claríssimos se enciende 
la luz de ese juyzio refulgente ^ 
que ciencias tan diuinas comprehende. 

Demóstenes no fué tan eloquente, 
ni el de Mantua, que tanto se estimaua* 
pudo cantar jamás tan dulcemente. 

Y el gran hijo de Venus , que ya estaua 
sin vuestra Musa pobre y despreciado, 

con ella goza el triunfo que buscaua. 

Y porque ya mi ingenio va cansado, 
en esse mar de vuestras perfectiones , 
do con pequeña barca se ha engolfado, 

Quiero acabar, señor, estos borrones, 
sólo con demandaros grato oydo 
á la rusticidad de mis razones. 

Y en trueco de manjar tan desabrido, 
me deis algo del néctar tan precioso 
que el cielo á sólo vos ha concedido 
con vuestro dulce verso y abundoso. 



SONETO 

EN RESPUESTA DESTA CARTA. 



De las nueue os dió en guarda el rubio hermano, 

el inmortal riquíssimo tesoro, 

y el monte donde habita el casto choro 

que illustra y perfecciona el ser humano. 

Y quiso que esse ingenio soberano 
presida en él y adorne su decoro, 



358 ROMANCERO DE 

porque el Hispano, el Belga, el Cita, el Moro 
honrren por vos la casa de Arellano. 

Y ansí, será el blasón de mi tropheo 
el reconocimiento tan deuido, 
á la merced que en ésta me aueyis hecho. 

Cuya paga se os libra en mi desseo, 
pues al bien desa mano recebido 
no hay otra que parezca de prouecho. 

CARTA 

DEL 

ALFÉREZ LIRANZO Á PEDRO DE PADILLA 

La alma Venus, sus flores esparciendo 
en el templado Abril, su hijo al lado, 
el arco y el aljaua apercibiendo 

Estauan, y el Inuierno auia tomado 
la possesion de la región repuesta, 
adonde está el Ant ártico fijado. 

Y la naturaleza sabia, diestra, 
fauoreciendo á su primero intento 
con vario y nueuo manto se nos muestra. 

El Céfiro, dulcíssimo elemento, 
en las aguas y yeruas murmurando, 
hazia blando y sonoro su contento. 

Al signo de Aries yua desechando 
el Sol por sanguinoso, y el planeta, 
alegre, en el de Tauro se yua entrando. 

Con quien el nauegante, más quieta 
y libre de tormenta, su derrota 
sigue, y el mar le ayuda y le subjeta. 



PEDRO DE PADILLA. 3?Q. 

En este alegre tiempo, que denota 
nueva restauración de lo perdido, 
y al generar es Venus más devota. 

Dexando atrás el mes en que encendido 
en el templo de Vesta fuego y llama 
era, y el verde lauro recogido 

Quando del cuerno que Amalthea en Roma 
produce el campo fruto copioso 
y al sediento la clara fuente llama. 

Que el pastor, ó contento ó querelloso, 
de amor por las riberas va llorando, 
ó alegre con su estado venturoso. 

Y Philomena y Progne lamentando 
se quexan de Tereo, y los agibles 
sirgueros por el ayre van cantando. 

Que se esperan contiendas muy terribles, 
entre las fieras bestias con el celo, 
que las haze más brauas , más orribles. 

Entonces se nos muestra claro el cielo, 
porque las nuues han sutilizado 
su grosedad, humedeciendo el suelo. 

Y allí el amor, sobre el enamorado 
con su mayor potencia predomina , 
con guirnaldas de rosas coronado. 

En esta primauera tan benigna , 
juzgando por los astros y su aspecto, 
su influencia á nuestro bien inclina. 

Vi de un rostro bellísimo perfeto, 
unos cabellos ó madexas de oro; 
los ojos de un mirar grave y quieto; 

Vna frente que liga aquel tesoro; 
dos arcos que más tiros haze al dia 
cada qual, que el de amor que causa lloro. 



36q romancero de 

Manos de nieue con que se cubria 
mexillas y nariz que la celaua, 
como que compasión la conmouia. 

Con vna dulce risa, que mostraua, 
entre el rojo coral, un parayso 
cuando al velo las perlas le quitaua. 

Una columna ó cuello que á Narciso 
la enamorara mas que el que en la fuente 
le transformó, y le fuera más auiso. 

Quedé cual queda el mísero doliente, 
que le abrasa la fiebre las entrañas, 
ó el cieruo que á buscar va la coriente. 

Enlazado me vi entre las marañas 
de sus cabellos, de quien procuraua 
huyr, y no valió fuercas ni mañas. 

Porque si algunas vezes escapaua 
de la cárcel ó red de sus cabellos, 
con más dura prisión me aprisionaua 

En los nidos de amor, tus ojos bellos, 
estrella de aquel cielo en que fijados 
están, que el firmamento a embidia dellos. 

Qual rústicos villanos, que espantados 
quedan en los palacios de señores 
de ver los tramasirgos y brocados , 

Quedaron mis sentidos los primeros 
mirando desta Céres soberana, 
coronada de espigas y de flores. 

En hermosura es Venus, mi Diana 
en castidad, Minerua en la eloquencia, 
es la rosada aurora, es la mañana. 

Es cosa sobre humana su presencia > 
de la muerte ó la vida exemplo, hystoria 
de toda onestidad y continencia. 



PEDRO DE PADILLA. 36í 

Es el lauro y la palma á mi memoria , 
es vn bien que en ser suyo el bencimiento 
aun en rendirme salgo con vitoria. 

Idolo mió de mi pensamiento, 
martirio que promete vna holganca 
que en humildad esta su fundamento. 

Vna fe que me esfuerca sin mudanca, 
aunque nunca se cumpla aquel desseo 
que litiga entre miedo y confianca. 

Vn monte de Castalia y vn museo , 
en su genio diuino está y se encierra , 
más que en las nueue hermanas y en Timbreo. 

En cielo se conuierte aquella tierra 
que con sus graues pasos pisa y mide, 
y es la oliua de paz contra mi guerra. 

Sea bendito aquel punto en que la vide , 
y maldito el que en vella me he tardado, 
y quien me aconsejare que la olbide. 

Con ser perdido, viuo más cobrado, 
y estoy tan resoluto y tan contento, 
que ni me dé ni pido más al hado. 

Han atemoricado el pensamiento, 
y como el mayor mal aborrecido, 
que della se apartare ni vn momento. 

Ante su resplandor se ha consumido 
mi coracon , y el ara sean sus ojos 
donde quede en cenicas combertido. 

Sus manos queden llenas de despojos, 
en mis entrañas siruan de cuchillos 
arrodillado el belo ante mis ojos. 

Sus fauores, ni sepa yo pedillos, 
ni ella me los conceda , que se ofTende 
su valor en el dar, yo en recebillos. 



362 



ROMANCERO DE 



Que aquello que ygualdad no conprehende 
ni es justo que se dé ni que se pida, 
v La razón que hay desto bien se entiende. 

Mi alma, deste cuerpo despedida, 
de la pesada carga ya desnuda, 
á las aguas Lethéas conduzida. 

Allí le pedirá fauor y ayuda , 
desde allí imbocará su sacro nombre, 
en el eternidad que no se muda. 

Ni abrá monstruo ni fiera que la assombre, 
Aqueron me dará pasage leue, 
y el Trifauce á quien cede todo hombre. ' 

La rueda de Yxion que Iuno mueue, 
y la piedra de Sísipho pesada, 
y el martyrio de Tántalo más breue. 

Si llamare á mi diosa celebrada, 
será de toda pena la afligida 
alma de sus trabaxos descargada. 

A nadie concedió tan dulce vida 
amor ni tan honrrosa y felix muerte 
Como yo gozo y tengo prometida. 

Disinio amable y venturosa suerte 
la mia, que congoxas y passiones 
en néctar y en ambrosía las conuierte. 

¡ O clara claridad de confusiones , 
que lo que otros infierno están llamando , 
llamo yo venturosas ocasiones! 

Vení los que el camino vays buscando, 
seguíme y hailareys puerto seguro, 
gózaos en mí lo que os estays quexando. 

Que no aueys menester torre ni muro, 
sólo el arrepentir salua ó condena, 
que la arrogancia lleua al rey no obscuro. 



PEDRO DE PADILLA. 363 

Alegre libertad es mi cadena, 
puríssimo regalo el cau tiberio, 
subjeto estoy á lo que amor me ordena. 

No quiero Monarquía ni otro Imperio, 
ni ser señor de todo lo criado, 
que alumbra el sol en todo el emispherio. 

En vn puesto me hallo colocado, 
donde no temo á tiempo ni á fortuna , 
ni ser por mi soberuia derriuado. 

Mi norte me da luz, mi sol, mi luna , 
sin la tiniebla de las confusiones 
del celo que al amante más repugna. 

Offenderme podrá con ylusiones, 
que en sólo auerme puesto en este punto 
el tormento cesó y las ocasiones. 

Yo estoy resucitado, de difunto, 
señor Padilla, y vida más segura 
con mi dulce morir camina junto. 

Para ser por amor nueua hechura, 
en su fuego soy Fénix que renueua 
mi ser mortal en inmortal criatura. 

Que respeto á la causa , bien se prueua , 
que estando yo en mi dama conuertido, 
recebir nueuo ser no es cosa nueua. 

Y assí, en vn bien de bienes más crecido, 
no daros como amigo cuenta y parte 
fuera yerro notable conocido. 

Aunque en el tosco estilo y en el arte, 
parecer ante vos la Musa mia 
es como competir Venus con Marte. 

Mas siendo vos mi Apolo que me guía, 
las fuentes de Aganipe y Pegasea, 
me infundirán la gracia de Talía. 



3Ó4 ROMANCERO DE 

Porque pueda llegar adonde vea 
los diuinos secretos dése pecho, 
donde la sacra Vrania se recrea. 

Y esté pagandos, yo bien satisfecho 
estoy que allá en Parnaso no hay quien diga 
que les quito á las Musas su derecho. 

Antes me mandarán que os busque y siga, 
y que no vaya á Delphos ni Aprotheo, 
pues con vos hizo el cielo mayor liga 
para satisfazer todo desseo. 



SONETO 

EN RESPUESTA DESTA CARTA. 



Mercurio, Apolo y Marte concurieron, 
Liranco illustre, á vuestro nacimiento, 
y eloquencia y diuino entendimiento 
con vn valor sin par en vos pusieron. 

Las armas á las letras no impidieron, 
que todo tiene en vos su propio asiento, 
con tanto extremo, que áun del pensamiento 
tocarse essos extremos no pudieron. 

Honrra soys de la Béthica riuera 
y en quien las nueue hermanas su riqueza, 
como en lugar sagrado, tienen puesta. 

Y humanaysos con ser desta manera 
á enriquezer con versos mi pobreza, 
tanto que es del silencio la respuesta. 



PEDRO DE PADILLA. 



DISCURSO EN TERCETOS. 



CjR acias te hago, justo cielo santo, 
por la inmensa merced que me hiziste, 
priuándome del bien que tuue en tanto. 

Tuya es la obra, tú la dispusiste, 
y libertando el alma de cuydado, 
riqueza nueua y nueuo ser me diste. 

Contento viuo, rico y prosperado, 
de aquel confuso labirinto ciego, 
por suerte milagrosa libertado. 

Ya sé que ay vida, ya sé que ay sosiego, 
y de las pretensiones que he tenido, 
renuncio la esperanca desde luego. 

Ya no me engañará querer finjido, 
pues del alma saldrán con desengaños 
los benedizos de mi propio oluido. 

Y libre de los ya passados daños, 
saldré de la probática piscina 

donde estuue sin hombre tantos años. 

Y con fauor de. fuerca peregrina, 
me será aborrecible la presencia 

de aquella falsa y aparente Alcina. 

Y guiado del hilo de prudencia 
dexaré el fiero Minotauro muerto, 
que procuró acabarme con violencia. 

Pues para que mi ñaue llegue al puerto 
después de auer corrido tal fortuna, 
el cielo veo sereno y descubierto. 



366 ROMANCERO DE 

Y en ocasión, al bien tan oportuna, 
he hallado otro Astolfo que me baxe 
el seso desde el monte de la luna. 

Y libre del tirano bassallage 

de la engañosa Circes , que mudado 
me tuuo en el bestial mísero trage, 
Bolueré al patrio nido desseado, 
los claros ojos del conocimiento, 
de mi passado error auergoncado. 

Y viendo el succesiuo mouimiento 
de todo quanto el ancho mundo tiene, 
y las tasadas horas del contento, 

Riéndome de ver lo que entretiene 
á otros el sentido y el desseo, 
valerme del amparo que me viene. 

Y haziendo del alma nueuo empleo, 
dexaré por ingrata y fementida , 

la que fué mi riqueza y mi trofeo. 

Que antes de ser del todo conocida, 
jamás, en mi opinión, tuuo la tierra 
tan perfeta muger para querida. 

Mas es tal el engaño que se encierra 
en aquesta mudable y vella luna, 
que á mil Alcinas puede hazer guerra. 

Variedad qual la suya no ay ninguna, 
ni tan gran aparencia de firmeza, 
no siendo tan mudable la fortuna. 

Escogió del engaño la fineza 
y el nunca guardar fe de Layda y Flora 
(blasón conforme á su naturaleza). 

Cien mil obligaciones, en vn ora, 
rompe la mano ingrata desdeñosa 
con que tanta belleza se desdora. 



PEDRO DE PADILLA. 

Porque de nouedades cudiciosa, 
lo que ayer adoró, mañana niega, 
sin quedar de la honrra escrupulosa. 

Y á intercesión, qualquiera que le llega, 
facilíssimamente corresponde 
con sus barios antojos loca y ciega. 

Es embuste y engaño quanto esconde 
el hermoso cruel tirano pecho, 
donde á la flor el fruto no responde. 

Sin ser jamás con ella de prouecho 
firmeza, voluntad, fe ni seruicio, 
ni auer por nadie lo posible hecho. 

Porque haze mudancas tan de oficio 
que á Venus , miserable y torpe diosa , 
parece que se ha dado en sacrificio. 

Tiene la muestra y aparencia honrrosa, 
con que podrá engañarse fácilmente 
vn alma de seruirla desseosa. 

Mas es para mostrar lo que no siente, 
fingiendo adoración en las razones , 
pero llegado al fallo, es aparente. 

No hizo fraudador mas imbenciones 
que ésta sabe hazer, para mostraros 
que son del alma todas sus pasiones. 

Mas yo quiero, galanes, auisaros, 
que es canto de Sirena que procura 
en las furiosas ondas anegaros. 

Que el buen acogimiento y la blandura 
desa Lamia, en Lucrecia disfracada, 
me fué ocasión de mucha desbentura. 

Porque ántes de tener aueriguada 
su condición, en lo que puede verse, 
nunca se vio muger tan abrasada. 



368 ROMANCERO DE 

Tal sufrir, tal llorar, tal deshazerse, 
tales desmayos , tal salir de seso 
y tal contentamiento de perderse. 

Supo tan bien fingillo , que confieso 
que quando yo el recato mismo fuera, 
me dexara engañar de aquel exceso. 

Que tan sin tasa ni medida era, 
que de su honrra sin ningún respeto, 
pregonó esta pasión por verdadera. 

Y de su boca , el necio y el discreto , 
la parienta, el amigo y el criado, 
supo de su dolor el duro aprieto. 

Ved , si con todo eso asegurado, 
en dos horas de ausencia , se pudiera 
creer que se acabara aquel cuydado. 

Pues acabó en efecto, y de manera, 
que abrá de ser forcoso desde luego 
que en mí su nombre y su memoria muera, 
sin dexar ni aun ceniza de aquel fuego. 



DISCURSO 

EN VARIAS COMPOSTURAS 

DE 

VN GALAN DESFAUORECIDO. 



En vn antiguo muro destrocado, 
de largo tiempo y aguas combatido, 
que del famoso Bétis es bañtóo, 



PEDRO DE PADILLA. 

Después que el claro sol auia escondido 
su luz del orizonte deste suelo, 
dexando el medio mundo escurecido, 

Al tiempo que mostraua el ancho Cielo 
su Luna, sus Estrellas y Planetas 
que enriquecen su manto y claro belo; 

Quando en las hondas cueuas y secretas 
las fieras se quietan, y en sus nidos 
las aues más perfectas é imperfectas ; 

Quando en el campo cesan los bramidos 
de louos y leones , tigres y osos , 
y en el pueblo bullicios y ruydos; 

Y al tiempo que los rios caudalosos , 
con el rigor del yelo se endurecen 
estancando sus ímpetus furiosos; 

Quando todas las gentes enmudecen, 
vencidas con el sueño y su dulcura 
dando aliuio á los males que padecen , 

Cercado de dolor y desuentura, 
gimiendo á bozes y otras suspirando, 
arrimado á un almena fria y dura , 

Vi un amante afligido estar llorando ; 
y por saber la causa de su pena 
llegúeme do se estaua lamentando. 

Por toda la ribera el llanto suena, 
y el eco le responde de piadoso, 
y el rio su corriente y curso enfrena , 
y él comienca á contar su mal rauioso. 

Ay, dice, amor tirano, ¿di, qué offensa 
yo contra tu deidad he cometido? 
¿es ésta, di, traydor, la recompensa 



24 



3jO ROMANCERO Di- 

que chis á quien se da por tu bencido? 
¿Adónde está tu bien y gloria inmensa 
que a esta alma prometiste, fementido? 
¿son aquestos los bienes que dezias 
que si te la entregase me darias? 

¿Por qué, pues, te la di me la destruyes, 
y el triste coraron me hazes piecas, 
si te pido remedio luego huyes 
para mostrar mejor tus estrañezas? 
Cosa en mi bien no tratas ni concluyes , 
que donde un mal acaua el otro empieca ; 
baste ya , baste amor, tanta dureza , 
que maltratar tu preso no es grandeca. 

Dirás, amor, que quieres libertarme, 
mas primero la luz de aquestos ojos 
y el aliento vital podrá faltarme , 
y la muerte triunfar de mis despojos, 
que tú puedas un punto desuiarme 
de amar á la que causa mis enojos : 
no pido libertad, que es imposible, 
voluntad pido, amor, pues es posible. 

Mas hoy, á quien me quexo, ay sin ventura, 
á amor que es mi verdugo y omicida, 
que con falsas promesas me asegura 
por poderme mejor quitar la vida. 
Sube mis esperancas á su altura, 
prometen una suerte enrriquecida , 
y aun no llego á subir, cuando me siento, 
qual Icaro, caer en el tormento. 



PEDRO DE PADILLA. 37 1 

¿No es pues, crueldad atroz, dureza extraña, 
y rigor excesivo, que una dama 
tenga por hecho eróyco y gran hazaña 
matar y aborrecer á quien la ama? 
Quien jamás pagó amor con yra y saña, 
á quien la ingratitud tanto le inflama , 
que en cambio de un amor y fiel desseo , 
ofFrezca tanto mal como posseo. 

No más tanta crueldad, baste, señora, 
el tiempo que me aueys martirizado ; 
dad descanso siquiera por vn hora 
á esta alma y á ese braco tan ayrado. 
No me mateys, tened un poco agora 
la espada, y escuchad un desdichado; 
y si me days la muerte porque os quiero , 
dichoso yo que por amaros muero. 

Aduertir, mi señora, que es afrenta 
que á vos misma os hazeys , en acabarme ; 
no es justo que tal cosa se consienta 
que mi vida y mi bien quiera matarme. 
Pero si os satisface y soys contenta 
que yo muera, heridme, aniquiladme, 
sólo os ruego que en viéndome que espiro, 
deys , de piedad mouida , algún suspiro. 

Aquí paró el amante 
la suma de sus quexas rematando , 
sin passar adelante , 
en lágrimas bañando 
su cuerpo, y casi en ellas se anegando. 



ROMANCERO ÜE 

Y el dolor era tanto 

que combatía el centro de su pecho , 

que estaua con quebranto, 

el coracon deshecho , 

por los ojos vertiendo sin prouecho. 

De quando en quando daua 
suspiros que las piedras ablandara, 
y junto destilaua 
lágrimas que bastauan 
á enternecer las piedras que escuchauan. 

Y sufrir no pudiendo 

la creciente de males que cercado 

le tienen ya muriendo, 

se caya de su estado 

sobre un peñasco duro demayado. 

CARTA AGENA. 



Tan graue es el dolor del mal que siento, 
que no sufre, Belisa, que te escriua, 
para aliuiar siquiera mi tormento. 

Y es de suerte cruel mi pena esquiua, 
que si ay consuelo alguno ni paciencia, 
en tu desgracia y disfauor yo viua. 

Mal aya, plega Dios, quien hizo ausencia, 
que males de fortuna y descontentos 
al fin , se disimulan en presencia. 

Allá se lo aya amor con sus contentos, 
que no quiero esperallos ni tenellos , 
á trueco de tan ásperos tormentos. 



PEDRO DE PADILLA. 3j3 

Miré, Belisa, yo tus ojos bellos, 
buenos testigos son aquestos mios, 
que luego vi mi muerte escrita en ellos. 

También podran dezírselo estos ríos, 
que crecen con mis lágrimas , en tanto 
que no tuerce fortuna sus desuios. 

Y es mi dolor de suerte , que me espanto, 
creciendo mi pasión y tu porfía, 

que no acabe mi vida con el llanto. 

Merced, merced por Dios, Belisa mia, 
de vn triste coracon que está en mi pecho 
al remo condenado noche y dia. 

Pudiera estar el tuyo satisfecho, 
pues sabes que vna peña tosca y dura 
vuieran ya mis lágrimas deshecho. 

Y al rey no triste en la región escura 
pudiera mi dolor causar espanto; 
sobróme amor , faltóme la ventura. 

Belisa, por mi mal agora canto, 
pues han llegado á tiempo los mis ojos 
que dan por breue risa eterno llanto. 

Acaben ya , pastora , tus antojos , 
y pues da fin aquí la vida mia , 
esta alma te encomiendo y sus despojos. 

El cuerpo queda en esta roca fria, 
aquí es bien que de fin á mal tan fuerte 
donde de tí, fortuna le desuia. 

Yo dexaré por señas de mi muerte , 
con esta roja sangre por mi mano 
vn epi [tafio] escripto desta suerte: 

Aquí yaze vn pastor, que fué Siluano, 
ya libre de fortuna y sus mudancas, 
á manos del amor cruel tirano. 



374 ROMANCERO DE 

Yazen con él sus vanas confiancas, 
matáronle amorosos pensamientos, 
ricos desseos, pobres esperancas. 

GLOSSA PROPRIA SOBRE ESTA CARTA. 

Falta la fuerca, acábase el aliento, 
no ay cosa que en su amparo me reciba, 
tan graue es el dolor del mal que siento. 

Y en tanto extremo ya de bien me priua 
este triste y amargo sentimiento, 

que no sufre, Belisa, que te escriua. 

Ni quiere quel cansado sufrimiento 
de sólo aqueste gusto se aperciua, 
para aliuiar siquiera mi tormento. 

Y muestra saña en mí tan vengatiua, 
y ofTende el coracon con tal violencia, 

y es de suerte cruel mi pena esquiua, 

Que llamo exceso loco de insolencia, 
que nadie diga con locura altiua, 
que si ay consuelo alguno, ni paciencia. 

El dolor me sojuzga y me derriua, 
y si ay á resistille suficiencia , 
en tu desgracia y disfauor yo viua. 

La cordura me falta y la prudencia, 
y estando mal , que digo por momentos 
mal aya, plega Dios, quien hizo ausencia. 

Nadie si me faltaren sus tormentos 
en mi daño tendrá menos licencia , 
que males de fortuna y descontentos. 

Vna contraria y mísera influencia , 
y vn ímpetu de varios sentimientos, 
al fin se desimulan en presencia. 



PEDRO DE PADILLA. 3 

Mas si todo ha de ser desabrimientos, 
v los bienes apenas poder bellos, 
allá se lo aya amor con sus contentos. 

Que auiendo de venir por los cabellos , 
tu tardar causa tanto por momentos, 
que no quiero esperallos ni tenellos. 

¿ A quién no han de cansar contentamientos 
que sólo se ha de dar el posseellos 
á trueco de tan ásperos tormentos? 

Y lo que dió principio á todos ellos 
fué, quando sin temor de tus desuios, 
miré, Belisa, yo tus ojos bellos. 

De lo que me costaron estos bríos, 
v de quán bien hiziera en no tenellos , 
buenos testigos son aquestos mios. 

Y sufro tanto mal por causa dellos , 
y obligáronme á tantos desbaríos , 

que luégo vi mi muerte escripta en ellos. 

Y que nada en mi alma, los bazíos 
llenarme de pesar no pudo tanto, 
también podrán dezírtelo estos rios. 

Y en tanto que el alegre ó triste manto 
cubre estas flores y árboles sombríos, 
que crecen con mis lágrimas , en tanto, 

Entre estas cueuas y peñascos frios 
en agua me resueluo , porque ha tanto 
que no tuerce fortuna sus desuios. 

Y en esta pena y áspero quebranto 
áun viue, á mi pesar, la vida mia, 

y es mi dolor de suerte que me espanto. 

Porque imposible cosa parecía 
viuir yo , si no fuesse por encanto, 
creciendo mi pasión y tu porfía. 



J76 ROMANCERO DE 

Cjuc teniendo la- muerte tan al canto, 
no siendo por milagro, ¿quién haria 
que no acabe mi vida con el llanto? 

Vn diamante mi mal ablandaría, 
y pues no esta en mi daño tu prouecho, 
merced, merced por Dios, Belisa mia. 

Baste, señora, el daño que me has hecho, 
pues apiadarte ya razón seria 
de vn triste coracon que está en mi pecho. 

Y pues nunca de amarte se desuia , 
no le tenga vn desden contra derecho 
al remo condenado noche y dia. 

No des causa que viua á mi despecho, 
pues de su graue pena y desuentura 
pudiera estar el tuyo satisfecho. 

Con este llanto triste de amargura, 
no preguntes qué riego sin prouecho, 
pues sabes que vna peña tosca y dura. 

Y aunque deste remedio me aprouecho 
y el mármol de más fuerte compostura 
vuieran ya mis lágrimas deshecho. 

Aún la muerte, el plazer no me asegura, 
con humanar las fieras á mi llanto, 
y al reyno triste en la región obscura. 

Que áunque acabar no pueda su quebranto, 
á todos los que encierra su clausura, 
pudiera mi dolor causar espanto. 

Mi mal es otro infierno, si se apura, 
y para que ninguno pene tanto, 
sobróme amor, faltóme la ventura. 

Muero por acabarme, y entretanto 
mis males y cuydados á manojos, 
Belisa, por mi mal, agora canto. 



PEDRO DE PADILLA. 

Con mis lágrimas crecen los abrojos, 
que desharían vn fuerte y duro canto , 
pues han llegado á tiempo los mis ojos 

Y á tanto estremo en esto, que me espanto 
que no consuele á aquellos mis enojos, 

que dan por breue risa eterno llanto. 

Pues hiziste mi gloria trampantojos, 
y desesperación el alegría, 
acaben ya, pastora, tus antojos. 

Y tiemple tu rigor, tu tiranía, 
pues tan ciegos están los ñudos flojos; 
y pues da fin aquí la vida mia, 

Acábame, que vésme aquí de inojos, 
y en dexando su amada compañía, 
esta alma te encomiendo y sus despojos. 

Y sólo porque puedas algún dia 

de auer muerto vn amigo enternecerte, 
el cuerpo queda en esta roca fría. 

¿Qué, pues, ha de cansarte con quererte? 
y siendo ansí , el viuir le cansaría : 
aquí es bien que dé fin á mal tan fuerte. 

Acabe aquí la fe mayor que auia, 
y el que tanto te amó dexe de verte; 
donde de tí, fortuna le desuiá. 

No quiero más, amándote, offenderte, 
y lo que por auerte amado gano, 
yo dexaré por señas de mi muerte. 

Mostrando tu desden tan inhumano, 
y lo que causa fué de endurecerte 
con esta roja sangre por mi mano. 

Y porque todos puedan conocerte, 
quedará en este pino más cercano 
vn epitafio escrito desta suerte : 



ROMANCERO DE 

Con mayor fe que tuuo pecho humano 
y firmeza más digna de alabancas, 
aquí yaze vn pastor, que fué Siluano. 

Nombre de ingrata con mi muerte alcancas, 
que yo en morir por tí quedaré hufano, 
ya libre de fortuna y sus mudancas. 

Tráxome auerte amado tan en vano, 
á morir con cien mil desconfiancas , 
á manos del amor cruel tirano. 

No tendrá que temer sus asechanzas 
el coracon que libre de tormentos 
y hazen con él sus vanas esperanzas. 

No le acauaron baxos sentimientos , 
ni de humores, agudas destemplanzas; 
matáronle amorosos pensamientos. 

Y la moneda fué , de las librancas 
amor que de tu mano siempre tuuo, 
ricos desseos , pobres esperanzas , 
con que hasta la muerte se entretuuo. 

CANCION PRIMERA 

GLOSANDO ESTE VERSO: 

Para aliuiar siquiera mi tormento. 

GLOSSA. 

Cansado con la carga de vna vida, 
que no quiere la muerte 
quitarme porque viua más penado, 



PEDRO DE PADILLA. 

quexoso de mi suerte , 

que anduuo tan valida, 

el tiempo que tan presto se ha passado, 

rendido á mi cuydado 

y ausente de essos ojos 

que solian ser descanso á mis enojos; 

estoy, Siluia hermosa, 

tan triste , que no hay cosa 

que me offrezca regalo de vn momento, 

para aliuiar siquiera mi tormento. 

Ya no hay mal que sin tí no se me atreua , 
y para destruirme 

yo mismo estoy con ellos conjurado, 

porque no ha de seruirme 

buscar deffensa nueua , 

sino de morir mas atormentado, 

y ser importunado 

que algún remedio aguarde; 

el consejo que cansa , y llega tarde , 

y porque desespere, 

ni aun la memoria quiere 

renouarme vn alegre pensamiento, 

para aliuiar siquiera mi tormento. 

Quanto al alma rendida representa, 
es oluido y mudanca 
(effectos ordinarios del ausencia), 
quítale la esperanca 
del bien que la sustenta , 
porque venca el dolor á la paciencia ; 
no vale resistencia 



O ROMANCERO DE 

ni reparo á la fuerca , 

que por momentos contra mí se esfuerca, 

ni procurar engaños 

para curar mis daños, 

que á vno puedo fingir contentamiento 

para aliuiar siquiera mi tormento. 

Procuran mis amigos, lastimados, 
viéndome sin sosiego, 
con nueuas ocasiones distraerme, 
y es atizar el fuego, 
y dar á mis cuydados 
nueuas fuercas que puedan offenderme , 
que para entretenerme, 
no hay muger en el suelo, 
que sin tu vista, bello sol del cielo, 
no me fuesse enfadosa, 
y con la más hermosa 
aun no podria tratar de cumplimiento 
para aliuiar siquiera mi tormento. 

Porque tengo certíssima esperiencia 
que en lugar de aliuiarme 
auiuan y refuercan mi cuydado; 
y ansí, huelgo de estarme 
á solas en tu ausencia , 
de triste soledad acompañado, 
porque desengañado 
estoy que nada es parte 
sino para obligarme á dessearte , 
pues en belleza y gala 
ninguna se te yguala; 



PEDRO DE PADILLA. 

ni yo sabré fingir lo que no siento 
para aliuiar siquiera mi tormento. 

Mi fe se aumenta, crece y multiplica 
en medio de los males , 
con que sin culpa soy tan ofTendido, 
que aunque son desiguales, 
en fineza tan rica 

hazer golpe que offenda no han podido, 

y quando más perdido 

me viere y lastimado, 

será este amor más puro y más cendrado; 

y si por no pagarme 

quisieres oluidarme, 

á uno encomendare quexas al viento 

para aliuiar siquiera mi tormento. 

Si al verdadero amor nada le impide, 
bien puedo asegurarte 
que el mió han afinado las pasiones, 
y que no serán parte 
á que de mí te oluide, 
los desengaños y las sin razones; 
que si otras aficiones 
acaba tu porfía , 
en ella se verá quál es la mia , 
pues el mal de que muero 
es todo el bien que espero, 
sin buscar otra suerte de contento 
para aliuiar siquiera mi tormento. 

Fortuna me ha quitado el bien de verte, 



^S: ROMANCERO DI 

mas no podrá con esto 
menoscabarse de mi fe el decoro, 
antes con gran exceso 
se auentaja el quererte; 
en medio de los males que atesoro, 
firmeza es el tesoro 
de toda mi priuanca, 
porque yo no nací para mudanca, 
sino para firmeza, 
que tenga tal fineza 
que por ninguna causa mude intento 
para aliuiar siquiera mi tormento. 

Canción de mis cuydados mensagera , 
como el viento ligera, 
parte á ver de mi Siluia la presencia, 
y dila que en su ausencia 
cosa que me entretenga no consiento 
para aliuiar siquiera mi tormento. 

CANCION SEGUNDA. 



Ya rompí la cadena, amor tirano, 
con que vn tiempo tuuiste 
puesto mi corazón en tanto estrecho; 
de la mortal herida que me diste 
estoy del todo sano, 
y viuo de mi estado satisfecho, 
porque el verano alegre ya es venido 
tras el nubloso inuierno desabrido. 



PEDRO DE PADILLA. 383 

Ya libre de tormento y de tormenta 
e surgido en el puerto 
tan á costa del alma granjeado; 
amparo tengo ya seguro y cierto, 
con que no hago cuenta 
del agua impetuosa y viento ayrado; 
y sé que estoy seguro de anegarme , 
porque he de morir antes que embarcarme. 

No me trayrá cansado la esperanca , 
siguiendo mi locura 
del plazer al pesar toda la vida, 
ni pondré más en manos de ventura 
toda mi confianza, 

para que en un momento sea perdida , 
ni hará más tan loco desuarío, 
como por darme á otro, no ser mió. 

No tendrá tanta mano ya el sentido 
en mi contentamiento, 
que me dexe lleuar de su halago, 
porque al desenfrenado pensamiento 
que anduuo tan valido, 
pienso dar victorioso Sanctiago, 
porque la voluntad me sirua agora , 
y mande la razón como señora. 

No podrán ya palabras lisongeras 
hazer conmigo tanto 
que estime sin razón bienes fingidos, 
ni hará el dulce y engañoso canto 
que dexe muy de beras 



384 ROMANCERO DE 

de tapar á este gusto los oydos, 
para que no me ofrenda ni dé pena 
la boz de una falsíssima sirena. 

No quiero ya con red coger el viento, 
ni extrañar desengaños 
que puedan ser al alma de prouecho, 
pues los ágenos y mis propios daños 
me siruen de escarmiento; 
á gusto del engaño y mi despecho, 
acábense esperanzas lisongeras, 
que aún para burlas son pesadas beras. 

El poderoso tiempo y el ausencia 
han deshecho el encanto 
en que viuia tan fuera de sentido; 
y libre del, ninguno podrá tanto 
que esta larga expiriencia 
de mis daños, la cubra triste oluido, 
ni que el pié ponga más en este ciego 
confuso labirinto de sosiego. 

No quiero sembrar más ricos desseos 
en la estéril arena , 

sauiendo que ha de ser tormento el fruto; 

ni esperar bien comprado con tal pena, 

pues de mis deuaneos, 

aun paga el alma todavía tributo; 

que aunque lo principal se ha redimido, 

me executa el dolor por lo corrido. 



La fe inconstante, sin razón perjura. 



PEDRO DE PADILLA. 

la mudanca y oiuido, 

otro tiempo, mortales enemigos , 

el fundamento de mi bien han sido; 

y en tal alta ventura, 

solamente me siruen de testigos 

de vista, que condenan un mal trato 

que ha de forcarme á parecer ingrato. 

Y pues que desto no es razón quexarme 
no se tratará dello 
sino de la baxeza de vn engaño; 
que aunque yo sé que gano mucho en ello, 
no deja de cansarme 
término tan ruyn y tan extraño, 
cosa por cien mil causas reprouada 
y trato indigno de la gente honrrada. 

Si no vuiera llegado el fingimiento 
á tan gran extrañeza 
que pareciera especie de locura, 
con la vida acabara mi firmeza; 
y el agradecimiento 
deuido á lo que sabe mi ventura ; 
mas ver tan sin respeto tal mudanca 
de cuenta el alma y sufrimiento alcanca. 

Sabe muy bien el justo cielo sancto 
lo que se ha padecido 
hasta venirme á ver como me veo, 
muy satisfecho del ageno oluido, 
y lo que estimé en tanto, 
borrado para siempre del desseo, 



\ 



386 ROMANCERO DE 

sin que se aparte ya para engañarme 
quanto bien tiene amor que poder darme, 

A las manos de aquella 
que nació á sus antojos tan sujeta, 
vé canción libertada muy sin miedo, 
y di que su maltrato ha hecho seta, 
la fe que un tiempo mereció con ella, 
lo que amor sabe y yo dezir no puedo. 



CANCION TERCERA 

GLOSANDO ESTE VERSO: 

Que todo viue y todo caue en ella. 



GLOSSA. 

De rara discreción y hermosura, 

donayre extraño , singular aseo, 

de buenas gracias y desemboltura 

adonde haga el alma rico empleo, 

y de quanto se halla por ventura 

lo que abraza las alas del deseo; 

y en efFeto , de todo el bien del suelo, 

está lo más en lo que hace el cielo, 

milagro de belleza, 

gloria de amor, infierno de crueza, 

ingrata como bella, 

que todo viue y todo caue en ella. 



PEDRO DE PADILLA. 

Es regalo del alma y es tormento 
la vista y trato desta inmortal diosa, 
hallase allí de amor el dulce asiento 
y la dura mudanca rigurosa, 
suabe y regalado acogimiento, 
y aspereza de sierpe venenosa, 
furia de fiera y coracon de azero, 
humana condición y desden fiero, 
angélico semblante 
á enamorar al mismo amor bastante , 
si mereciera bella , 
que todo viue y todo caue en ella. 

El verdadero amor y el que es fingido, 
en aquel pecho sólo está encerrado, 
con que es el firme mal agradecido 
y el falso y mentiroso bien pagado: 
allí es donde se acoge el sordo oluido, 
de altiua presunción acompañado, 
embustes y trayciones, 
falsedades, doblezes y ficiones, 
inciertas esperancas, 
libertades , oluidos y mudancas , 
para valerse della , 
que todo viue y todo caue en ella. 

Da cansado esperar, breue reposo, 
paz inquieta de inmouible daño, 
á quien de regalalla cuy dad oso 
no recela el extremo de su engaño; 
y es la cubierta desto vn rostro hermoso 
que primero que llega el desengaño 



388 ROMANCERO DF. 

del mal que haze, es causa de vna vida 

llena de triste muerte dolorida 

y mísero cuydado, 

con que será forcoso atormentado 

quien trate de querella, 

que todo viue y todo caue en ella. 

Varios antojos muy sin fundamento, 
poco respeto á las obligaciones, 
nobelero y libiano pensamiento 
y apetito de nueuas ocasiones ; 
amistad engañosa y fingimiento, 
falsías, deslealtades y trayeiones, 
entremeses, tráfagos, nouedades, 
que tan parientas son de no verdades, 
ninguno abrá entendido, 
como yo en este tiempo mal perdido 
que di en obedecella, 
que todo viue y todo caue en ella. 

Lo que dura de heruor, no fué ninguna 
tan ciega en querer bien, mas es violencia, 
que anda con las crecientes de la Luna , 
porque si el que más ama haze ausencia , 
no es tan varia y mudable la fortuna; 
y yo he hecho á mi costa la expiriencia, 
porque me vi en presencia regalado , 
obedecido siempre y respetado; 
y agora tal me veo, 
que de su falsedad entiendo y creo, 
si es posible entendella, 
que todo viue y todo caue en ella. 



PEDRO DE PADILLA. 389 

De tanta ingratitud y tan mal trato 
como en tan libre coracon se anida, 
para librar el alma, muy barato 
es su rescate a costa de la vida; 
porque bien de aquel pecho tan ingrato 
no es justo que se espere ni se pida; 
y estando desto ya desengañado, 
no escaparía de necio y porfiado 
si no solicitase 

quien con mucha tristeza me librase 

de las manos de aquella, 

que todo viue y todo caue en ella. 

Aunque os noten canción de libertada , 
no repareys en nada, 
sino mostrad al mundo esse retrato, 
de la que sin recato, 
dirán los que han sabido conocella , 
que todo viue y todo caue en ella. 



CANCION QVARTA 

Á VNA MÜGER ORDINARIA QUE SE PRECJAUA DE MUY 
GRAN BURLADORA. 



En esse su querer, Señora luana, 

hallo más trompecones 

que en vn camino muy desempedrado, 



JiyO ROMANCERO DE 

porque ella es aduana 

y archiuo de inuenciones, 

y yo soy malo ya para engañado, 

que conozco en la pinta 

la falsa ó firme fe clara y distinta. 

Y como ya por fama conocía, 
de su poca firmeza, 
lo que supe después con experiencia, 
porque me parecia 
tratable su belleza, 
mostrémele abrasado en aparencia 
para que no pudiera 
hazer suertes en mí quando quisiera. 

Porque auiéndola yo primero visto 
por otros abrasada, 
y humanarse comigo desde á vn hora, 
fingímele vn Calisto, 
viendo que era taymada 
y muía con resabios, la señora; 
y las agenas bozes 

me libraron de vn brauo par de cozes. 

Quise tentar con artificio el vado, 
y á los primeros lances 
hallé esperancas de aliuiar mí daño, 
y al remedio intentado 
comencé á dar alcances 
con astucia sagaz y con engaño; 
y ella de qualquier cosa 
se dexaua lleuar, porque es piadosa. 



PEDRO DE PADILLA. 

Y aunque quiera encúbralo con sus ojos, 
en el mirar tan tiernos , 
que descubre á qualquiera que la mira 
sus mudables antojos, 
y que pondrá los cuernos 
mañana al mismo por quien oy suspira, 
porque es indiferente 
en la demostración de esse accidente. 

Maestro de dancar, tantas mudancas 
no ha hecho como ella 
después que vino á España el saltarelo, 
y carga de esperancas 
á quantos pueden vella, 
que acuden como aleones á señuelo 
para cacar engaños, 

que esto sacan después de muchos daños. 

Finge que la destruye el pensamiento, 
y llama gloria y vida , 
descanso y cielo al que engañar pretende, 
mas luego de á un momento 
en yelo conuertida , 
queda en ella la llama que la enciende; 
y con qualquiera causa 
hazen su fuego y sus pasiones pausa. 

Yo siempre que tratar della se ofFrece, 
que es vna reyna, digo, 
porque no tengo más con que pagalle, 
y áun esto no merece 
lo que ha hecho comigo, 



2 ROMANCERO DE 

mas yo muestro quien soy en procuralle, 

no infamia ni deshonrra, 

sino buena opinión, regalo y honrra. 

Y el tentador espíritu malino 
no le haga que crea 
que no me está muy bien el oluidallo, 
porque el amor preuirto 
con quanto se dessea, 
en quien verá mi fe y sabrá pagalla, 
y estimo esta esperanca 
más que su possesion y su priuanca. 

Canción, á la que viue confiada 
que , sin que se le entienda , 
sabrá hazer por horas mil engaños, 
díle que no pretenda 
correr parejas con la gente honrrada, 
pues de no serlo ay tantos desengaños. 



CANCION QVINTA 

IMITADA Á D1FFERENTE PROPOSITO* 



Siluia , no quiero burlas ya contigo, 

pues entre burla y juego, 

con vn término ofrendes tan villano, 

que al más estrecho amigo 

le quitas el sosiego 

y en su prosperidad le das de mano, 



PEDRO DE PADILLA. 

y ver morir de veras 

son á tus ojos burlas placenteras. 

Muestras alegre rostro y falsa risa, 
y cebas combidando 
con sabrosas y dulces golosinas, 
y engañas desta guisa, 
mas luego vas .mostrando 
que al fin tus flores todas son espinas, 
porque das pasión larga , 
descanso breue, y su dulcura amarga. 

Viuia yo contento y regalado 
con sólo mi desseo, 
sin creer que tu amor era fingido, 
y asme desengañado 
de suerte, que no creo 
que ninguno en la tierra más lo ha sido, 
haziéndome más tiros 
que ay en galera penas y suspiros. 

Amor muestras á todos, mentiroso, 
y á quantos prendes y atas, 
jamás veo á ninguno estar contento, 
que el vno está quexoso 
porque su bien dilatas, 
y el otro porque casi en vn momento 
le das sabroso gozo, 
y luego se le arrojas en vn pozo. 

Pues mi palabra doy, y fe te juro, 
que yo maté la lumbre 



394 ROMANCERO DE 

que encendieron tus ojos en mi pecho, 

y rompa el fuerte muro 

de la antigua costumbre, 

y salga desta cárcel y este estrecho; 

muy cierto de vna cosa, 

que eres traydora y falsa como hermosa. 



ESTANCIAS. 



Gallarda nimpha, que es como el sol claro, 
ornamento y riqueza de la tierra, 
angélico semblante, vnico y raro, 
aluergue illustre donde amor se encierra. 
Poder contra quien no vale reparo, 
al que haze á las almas tanta guerra, 
valor sin tasa que con alto buelo 
leu anta el pensamiento hasta el cielo. 

Aunque ha de ser locura y deuaneo 
seguir el comencado atrebimiento, 
y del bien soberano que en vos veo 
no retirar tan pobre entendimiento, 
valga para disculpa mi desseo, 
en lo que él no saliere con su intento, 
reconociendo en uuestro ser la suma 
oy la grosera lengua y torpe pluma. 

Si de Apolo y Mercurio posseyera, 
no me faltando nada, toda el arte, 



PEDRO DE PADILLA. 3^5 

y el coro de las nueue me baliera, 
ordenando mis versos parte á parte, 
todo aquesto, señora, no lo fuera 
renouadas las fuercas que reparte, 
para que qual desseo aquí se diga, 
vuestra inmensa beldad y mi fatiga. 

Inmenso el daño , la belleza inmensa , 
en vos no ay falta, ni en mi fe ha de auella, 
ni son mil coracones recompensa 
al bien de veros, nimpha dulce y bella. 
Y es infinita contra vos la ofFensa, 
sólo de imaginar que sin querella 
os dexará el que mas discreto fuere, 
quiriendo celebrar lo que en vos viere. 

Válgame á mí, para disculpa desto, 
el excesiuo extremo con que os quiero, 
resuelto- ya que en este presupuesto 
he de estar firme en tanto que no muero. 
Rendido á vuestros pies y todo el resto 
oluidado por vos, de quien espero 
sólo que no os ofenda si os amare 
todo quanto la vida me durare. 



DISCURSO EN TERCETOS. 



Ver que á mi mal no puede darse medio, 
y ques forcoso lamentarme en vano, 
me hace descuydar de su remedio. 



3$6 ROMANCERO DE 

Pues las flores que fueron de mi mano, 
en el bello jardín de amor, cortadas 
secó el ayrado viento tan temprano. 

Y aquellas prendas, por mi bien, halladas 
con que tuue tan dulce alegre vida, 

están para mi muerte conjuradas. 

Ningún dolor, ningún pesar me oluida , 
todos han hecho prueua en mi paciencia, 
haziendo cada qual nueua herida. 

Acábame el esquiuo mal de ausencia, 
y para más despacio lastimarme, 
de los perdidos bienes la presencia, 

No sé ya con qué pueda repararme , 
porque la más balida confianca, 
como todos, acuerda de dexarme. 

Persiguen los temores mi esperanca 
y enflaquecen las fuerzas del desseo 
las continuas sospechas de mudanca. 

Y á ellas tan rendida el alma veo, 
que succeso esperar de cosa buena, 
ni pienso que es posible, ni lo creo. 

Porque es fuerca que acabe mortal pena 
al que se halle ausente, imaginando 
su bien y su descanso en mano agena. 

Con esto muero yo desesperando, 
sin valerme passadas confiancas , 
ni auer sido el amor tan de mi vando. 

Porque temores y desconfianzas, 
y el que causan esquiuo mortal daño, 
no lo aliuian inciertas esperancas. 

Y que entretenga el alma con engaño 
no dexa el temeroso pensamiento , 
porque me acabe luégo el desengaño, 



PEDRO DE PADILLA. 

Y assí, no esperar contentamiento 
de ninguna ocasión fingida ó cierta , 
porque todo es hazer torres de viento. 

Cerró fortuna de mi bien la puerta, 
y al rigor de la fiera parca dura 
toda de par en par la dexó abierta. 

Que aunque gozé tan próspera ventura, 
con mucha breuedad he conocido 
quán cerca della está la desuentura 
y lo mal que se cobra vn bien perdido. 



CARTA EN VERSO SUELTO. 



Nunca el cielo permita ni consienta, 
gallarda y hermosíssima señora , 
que quando sea de vos más offendida 
esta alma , que el amor hizo tan vuestra , 
se quexe de sus males, offendiendo 
esse valor inmenso, baptizando 
con nombre de baxeza y de maltrato 
el que conmigo se ha tenido y tiene. 
Sólo quiero acordaros que no es justo 
estrechar de vn amigo el sufrimiento 
con vna sin razón y otra de embite , 
despertando la cólera que atada 
tuuo del amistad el lazo estrecho, 
para que á los primeros mouimientos, 
que nunca tiene ni conocen dueño, 
haga la indinacion algo de officio 



ROMANCERO DE 

411c le pese después de auerla hecho. 

IVTas yo de este pesar ya voy seguro, 

porque no le tendré mientras viuiere 

de auer dicho ni escrito en vuestra offensa 

(quando más offendido y maltratado), 

para siempre jamás cosa ninguna. 

Sólo mi intento ha sido aconsejaros 

de qué suerte podays entreteneros, 

haziendo la merced que se permite 

honrrosamente á los que soliciten, 

como yo he hecho, amaros y seruiros; 

y aunque comienco vn poco temeroso, 

porque dizen que en Roma hay vna higa 

para el que da vn consejo sin que nadie 

se quiera valer dél ni se le pida, 

quiero, por lo que os deuo, passar esto 

sin echarlo de ver , por aduertiros 

de algunas cosas que á la gente honrrada 

ofTenden mucho sin mirar en ellas; 

porque como la honrra es tan de vidrio, 

qualquiera golpecito muy pequeño 

la suele atormentar si no la rompe. 

Y siendo esta verdad cosa notoria, 

es d estos mios el primer consejo, 

que si de los que os amen, fuere alguno 

también afortunado que merezca 

que holgueys de poner en él los ojos, 

teneys obligación, en comencando 

á hazerles fauores, que no sean 

de los muy ordinarios que no obligan 

á no le preferir otro ninguno, 

so pena de insconstante y de mudable ; 



PEDRO DE PADILLA. 

y quedays obligada juntamente, 
en llegando á saber lo que le enfada , 
aunque parezca burla y niñería, 
á escusarlo después con muchas veras , 
porque es muy ordinario al que bien ama 
ofTenderse de cosas que no importan; 
y la dama que dize que ha rendido 
su libertad, y que de veras quiere, 
ya no es dueña de sí , ni se consiente 
en las leyes de amor tomar licencia 
más de la que le diere aquel que quiso 
elegir por señor de sus desseos. 
Que en esto sólo, de la gente baxa 
la honrrada y principal se diferencia , 
y en las damas no ay cosa tan valida, 
tan preciosa, tan rica y estimada, 
como la propia estimación , que haze 
que todos por lo mismo las estimen ; 
y las que no lo hazen, son mugeres 
de baxa suerte y por su trato infames, 
que tienen ya su precio y tasa , 
y no hay que estimar dellas el regalo 
si no en la suma que por él se diere. 
Y ansí, seria razón que las que saben 
y conocen de sí que tienen partes 
dignas de que se estimen y se amen, 
en no las estimando, se pusiesen 
con las demás en una misma cuenta ; 
y así , es forcoso que se tenga en poco 
la que dice que á vno está rendida 
y haze á los demás demostraciones 
que puedan á quien ama dar sospecha, 



4^0 ROMANCERO DE 

porque en eso no pierde el que es amado, 
sino la dama que, por sus antojos, 
quiso poner la honrra en auentura. 

Y la que esto hiziere injustamente, 
podrá del que la sirue estar quexosa, 
si las obligaciones oluidando 

que le pueda tener, dixere della 
lo que se le antojare, sin respeto, 
porque quien es tan vil que se conuida, 
es fácil de hartarse y hartar presto. 

Y así , ninguna cosa es de más precio 
que la modestia graue moderada, 
que no parezca presunción altiua 
(porque extremos en esto son viciosos), 
y el galán que por esto se perdiere, 
perdido viuirá contento y rico, 

como de lo contrario, disgustado 
el que se halla muy fauorecido 
de una dama que haze rostro á todos 
y huelge de escuchar cuanto le dizen, 
y si no se 1q dicen se disgusta , 
y que está conuidando con los ojos 
y con otros diuersos mouimientos , 
á que quantos quisieren se la atreuan , 
haciendo desto gusto y caso de honrra, 
queriendo que se llamen niñerías 
desembolturas libres y arrojadas; 
y excepción no haciendo de personas , 
oy por vno se abrase y se consuma , 
y le llame su gloria y su descanso , 
su bien, su vida, su regalo y gusto, 
queriéndose ygualar en la firmeza 



PEDRO DE PADILLA. 4OI 

á la casta Penélope, y jurando 
que cosa humana no podrá ser parte 
para mudarla deste presupuesto, 
y desde á un ora , sin ningún respecto, 
anteponga y prefiera libremente 
á las más nobles partes y perfectas 
de valor, discreccion y cortesía , 
las de vn grosero bárbaro saluage , 
dándole para el gusto mil riquezas, 
que , no las conociendo, es imposible 
que las estime y ame como deue , 
porque amor es hidalgo y no se precia 
de estar en baxos pechos encerrado. 
Esta es la cifra de las desuenturas 
que pueden ofrecerse á los que aman, 
si alguna parte tienen de discretos , 
ver lo que ellos conocen y lo aman, 
porque lo conocieron y trataron 
enagenando tan desigualmente ; 
y sólo en esto queda desconsuelo: 
la consideración que el alma haze , 
desengañada de lo que ántes quiso, 
porque ymagina de tan gran baxeza 
que es de baxos quilates quien lo haze, 
y que lo poco, en poco ha de estimarse; 
y que muger que viue sin recato 
es la cosa más triste de la tierra , 
aunque sea más hermosa que Diana. 
Y en dos horas que aquesto considere, 
menosprecia , aborrece y abomina 
de lo que ántes amaua, por ser sólo, 
que en amor , soledad es accidente 



26 



4 01 ROMANCERO DE 

que suele valer mas que la sustancia; 
v ansí , en esta es el último consejo, 
que si no quereys ser del vulgo vano 
fábula infame, y a la fin sugeto 
de desuentura, la mayor del suelo, 
no abrays de par en par á la mudanca 
del corazón las puertas , no teniendo 
con muy gran ocasión echa pedacos 
la obligación, señora, en que vos misma 
por vuestra boluntad os ayays puesto, 
porque podrá la lengua executaros 
en la honrra y la fama que quisiere; 
y aunque os parezca que la hermosura, 
la discreccion, la gala y el aseo 
son partes de cudicia, yo sé cierto 
que si están de mudanca acompañadas , 
para mí no serán de más prouecho 
que para aborrecerse y oluidarse. 
Y por esta razón , es ya forcoso 
retirarme de veros y seruiros , 
porque el pasto común de los fauores 
no es bien que en él mi alma se apaciente, 
ni son para estimallos en un quarto, 
si no sabe tener, la que los haze, 
valor que los quilate y perfecione: 
que para los regalos del sentido, 
lo de más baxo precio (dicen todos), 
que como el paño pardo ha de buscarse. 
Mas para las finezas de los gustos, 
que en la gloria de amor el alma halla , 
muger se ha de buscar que tenga bríos, 
que el mundo todo le parezca poco, 



PEDRO DE PADILLA. 

y que quando mudare pensamiento, 

la elecion que hiziere ; la disculpe ; 

siendo tan conocida la ventaja, 

que entiendan todos la razón que tuuo; 

y la que desta suerte no lo haze , 

es imposible no tenerla en poco 

los que con otro término tratare , 

como yo tendré ya, de aquí adelante 

la más gallarda y más hermosa dama 

que cubra el Cielo, como no se precie 

de honesta , recatada y valerosa , 

que en effeto, muger que esto no tiene, 

poco le haze al caso ser hermosa. 



CARTA SEGUNDA. 



Gallarda Siluia, ¿quién imaginara 
que pusieras en manos del oluido, 
tan presto el gran amor que me mostrauas 
Y no quiero dezir que me tenias, 
porque á tenerle como le mostraste, 
de la injuria del tiempo le guardauas; 
ménos quiero creer que fué fingido, 
que, á serlo, no es posible que pudieras 
forcar tu voluntad á regalarme, 
aunque podrás dezir que yo te amaua 
con tanto estremo, que perder la vida 
fuera forzoso si con tal remedio 
no fuera de tu mano socorrido; 



404 romancf.ro de 

lo mismo, Siluia, digo yo, y confieso, 
mas no puedo creer que no ayudaua 
algún amor en esto de tu parte, 
porque si te forcara sólo el mió, 
por la misma razón amar deuieras, 
todos los que te quieren tiernamente; 
mas tengo contra tí cien mil testigos, 
no de mi parte, que estos no los quiero, 
sino los que tú misma presentaste, 
en prueua del amor que me tuuiste, 
y los primeros son tus dulces ojos, 
que sólo con mirarme, de ordinario, 
lo encubierto del alma descubrían, 
y con ellos, señora, testifica 
tu hermosa, gallarda y blanca mano, 
con que diuersas vezes escreuiste , 
de tierno amor algunos sentimientos, 
sin otros que á la lengua reseruaste, 
que de ninguna cosa me aprouechan 
si no de atormentarme noche y dia ; 
y siendo esto verdad, Siluia hermosa, 
y estando mi querer con la firmeza 
que siempre tuuo, y yo desconfiado 
de que jamás podré hazer mudanca, 
di qué es la causa, dulce Siluia bella, 
que te desprecias ya de ser señora 
de vn alma que jamás te hizo ofFensa, 
si no lo es para tí, quererte tanto, 
pues el mismo que fuy, soy y ser quiero, 
y con la misma fe que ántes amaua 
te siruo, te obedezco y te desseo; 
¿en qué puedes fundar el oluidarme, 



PEDRO ÜE PADILLA. 

si de los mismos autos del proceso, 
sin otra información ni otro testigo 
me diste vna vez gloria sin medida , 
y á llanto miserable y triste muerte , 
agora sin más culpa me condenas? 
si dizes que las gentes tratan dello, 
esso no es á mi cargo remediallo, 
que sólo con callar tengo cumplido, 
y no se puede á lenguas maliciosas 
poner con el silencio freno duro; 
y más hago en callar de lo posible 
que la mucha merced que he recebido 
no cabiendo en el alma de gozosa 
con tanto bien, no es mucho, Siluia mia, 
que saliendo de sí, se desvanezca; 
mas, ¿para qué me canso en estas cosas? 
pues no es bien que el criado cuenta pida 
de lo que su señor haze y ordena : 
tú quieres que yo muera , y si lo quieres 
no ay pedirte razón por qué lo hazes, 
que la mayor de todas es querello; 
y assí, con escreuirte no pretendo 
mudar tu voluntad de lo que quieres, 
sino sólo que entiendas, Siluia mia, 
que yo no desmerezco de mi parte 
el fauor y regalo que podrías 
hazerme, como siempre, si quisieses, 
porque amor en lo más dificultoso 
suele hallar caminos y dar medios , 
que á algunos les parecen imposibles, 
y auiéndolos tan fáciles , no dallos 
es argumento de que amor no haze 



4©6 ROMANCERO DE 

en tu alma por mí lo que solía; 
y assí, pienso con este desengaño 
desterrarme de verte y de la vida, 
pues tu sólo querer me desterrara 
como vuieras de ser dello seruida. 

CARTA TERCERA 

Á VN AMIGO AUlÉNDOSELE CASADO SÜ DAMA. 

Ordena el Cielo como le parece, 
las cosas que le son inferiores 
y á su disposición están subjetas; 
múdase todo, y no ay en esta vida 
cosa que en vn estado permanezca : 
exemplo es de esto la soberuia Troya 
y el insigne edificio de Cartago, 
de quién apénas quedan las señales ; 
el tiempo contra todo tiene fuerca , 
y como todo quanto nace y muere 
tiene tan natural el mouimiento, 
ansí todo se muda y desordena; 
y llegando el negocio más al cauo, 
el que triunfaua ayer y disponía, 
conforme á su querer, de la fortuna , 
vemos mañana puesto en el abismo, 
tan oluidado como quien no ha sido; 
y ansí, quien lo juzgare cuerdamente 
verá que es necedad marauillarse 



PEDRO DE PADILLA . 407 

de malos ó de prósperos succesos; 

pareceros a esto cosa nueua, 

que quiera refrescaros la memoria 

sin para qué de cosa tan sabida: 

mas no todas estas preuenciones 

tan fuera de propósito, que juntas 

no sean á lo que escriuo necesarias, 

porque deziros cosas no pensadas, 

aunque muy de ordinario sucedidas, 

por otros, que qual vos os veys, se vieron, 

si á caso no os hallaran preuenido, 

pudiera ser que el súpito disgusto 

hiziera tanto en el vital aliento 

que dése cuerpo el alma desatara: 

mas no será razón > ni Dios lo quiera , 

que en vos haya esta prueua rigurosa 

vn mal que ya succede por momentos, 

y aquí la discreción haga su officio, 

que en estos casos tales se parece; 

y pues vos teneys tanta , y la costumbre 

os ha hecho en sufrir tan buen maestro, 

de entrambas procura saber valeros ; 

y pues que de muger y de fortuna 

lo más propio que tienen es mudanca, 

y hazen caso de honrra no hazella, 

sabé que vuestra dama es tan honrrada , 

que conformando su naturaleza 

con su gusto, ya veue en uuestro daño 

por momentos las aguas del oluido, 

y offéndesse si á caso de vos tratan 

mucho más que culebra de conjuro 

que tapa con la cola los oydos: 



408 ROMANCERO DE 

quiere por su marido vn estrangero 
Conde de Escocia , y vna señoría 
como grado de Conde Palatino, 
incierta como herencia de hombre moco 
á quien su padre lleua pocos años; 
y no sólo ha gustado de oluidaros, 
sino que trueca por vn hombre estraño 
de bárbaras naciones conocido, 
á Celia , de quién es contento y alma , 
y á vos que della en otro tiempo fuystes 
lo mismo quando el ciego Dios queria : 
padre y madre ni patria le detienen , 
que por su gusto todo lo pospone; 
no la espanta el espacio de la tierra 
que se ha de caminar hasta llegalla, 
donde se entregue al mar tempestuoso 
que se ha de nauegar forzosamente, 
con no menos peligro que la vida, 
por horas puesto á riesgo de perderse; 
y quando desto quede libertada 
vna muchafcha] regalada y tierna, 
sacalla del regalo de sus padres 
y del suabe temple de su tierra, 
y lleualla entre bárbaras naciones , 
y del yelo el rigor descompasado, 
que á los que allí nacieron da gran pena, 
porque es baxo del Norte, do no llega 
calor que tiemple el yelo riguroso; 
va sujeta, si muere su marido, 
á quedar sola y tan desamparada, 
que sólo el cielo pueda defTendella; 
porque á nuestra nación es enemiga 



PEDRO DE PADILLA. 

otra qualquiera gente, y más aquella 

que contra Dios por horas se rebela; 

y quando nada desto le succeda, 

el mismo que la lleua en compañía 

podrá cansarse della y acaballa, 

ó darle vida con que presto acabe, 

ó dexársela sóla en vna Isla 

como á la bella Olimpia su Bireno; 

á su Medea Jason, y á Dido Eneas, 

sin otros mil exemplos que pudiera 

á cuento aquí traer, si no cansara: 

da para su disculpa vna cudicia 

de vn tesoro de duende, que no es menos 

el que se finge vn hombre enamorado; 

haze caudal de mil informaciones 

á su gusto del otro sobornadas, 

de gentes de su casa conocidas; 

y si la información fuera bastante 

de ser él biudo, ya fuera Belisa 

á muerte ó á destierro condenada; 

mas como el cielo la formó tan bella 

y de tan buenas partes , no ha querido 

sino darle lugar que se arrepienta; 

y no quiera por bienes tan inciertos 

dexar padres, hermanos y su tierra, 

que no trato de vos como de cosa 

borrada ya del libro de la vida , 

que como amor nos tuuo siempre juntos, 

asy nos haze yguales la fortuna 

en todos los succesos desdichados : 

Celia , ni en bien ni en mal le trata dello, 

que viéndola inclinada á ser Condesa 



410 ROMANCERO DE 

del otro mundo, calla y no le dize, 

sino que haga ya lo que quisiere; 

y es lo que ha hecho, que le dió su firma 

al estrangero de que le seria 

hasta la muerte dulce compañera; 

y con esto es partido, por seys meses 

que tardara en boluer, á que se ponga 

en effeto el funesto casamiento, 

á quien no ha de asistir la bella Juno, 

sino el Buho noturno y la Corneja, 

que son señales de siniestro agüero: 

no dexa mil ducados á Belisa, 

sino sólo en promesa cien escudos, 

del Sol , quando en la tierra se los crie : 

mira vos qué ventaja de riquezas, 

qué triunfo, qué aparato, qué persona 

para obligarse á lo que tengo dicho : 

ánme mandado todas que os escriua, 

y Celia juntamente lo hiziera 

si no vuiera de daros estas nueuas , 

que por ser tales, quiere más dexallas; 

y es, como ha sido siempre, vuestra amiga, 

y por esso , se escusa de cansaros ; 

yo, más de lo posible holgaría 

de que vuestra venida no cesase, 

sino que más en breue se hiziese, 

por ver con qué disculpa tal exceso 

como quiere hazer en oluidaros, 

ó como ha hecho, por hablar más propio: 

si no pensays venir, aprouechaos 

del agua que Felicia dió á Sireno, 

que en esto es lo que haze más al caso; 



PEDRO DE PADILLA. 41 I 

y yo á Valladolid parto mañana, 
porque no me es posible detenerme, 
y si venís aquí, con auisarme 
acudiré yo luego, y trataremos 
de todas estas cosas largamente; 
porque estando tan léxos no podremos. 



CARTA EN TERCETOS 

Á UN MAESTRO EN ARTES Á QUIEN EL DIA DE SAN 
NICOLÁS AUIAN HECHO OBISPILLO EN LA VNIUERSIDAD 
DE ALCALÁ. 



Por muchos años V. S. 

de veras goze el nombre y el estado, 

que agora se le ha dado en profecía. 

Que yo sé que será bien empleado, 
y en el que todo lo gouierna espero 
de ver cumplido lo pronosticado. 

Que no es en valde tan dichoso agüero, 
del pronóstico vuestro, que fortuna 
hará por cien mil causas verdadero. 

Que ay para serlo tantas , y ninguna 
que lo que es tan posible contradiga, 
sino que dé ocasión muy oportuna. 

Y assí, es bien que de veras se prosiga 
y trate el medio de tan alto intento, 
porque fin tan honrrado se consiga. 

Que pues ayuda el raro entendimiento, 
la profesión y suerte de nobleza , 
la profecía tendrá su cumplimiento. 



41- ROMANCERO DE 

Que estado, dignidades y riqueza, 
el cielo de su mano lo reparte, 
donde puso de partes más fineza. 

Y en V. S. ay tanta parte, 

de los bienes que al ser humano el cielo 
con poderosa mano le comparte, 

Que nouedad ninguna hará el buelo 
que se diere del puesto que se tiene , 
al estado mejor que ay en el suelo. 

Y la esperanca dél no se enagene , 
que tan honrrado y generoso pecho, 
pues por deuda deuida le conuiene. 

Que yo con ella vivo satisfecho, 
y por ninguna cosa la daría 
teniendo al esperar tan buen derecho. 

Aunque en parte suspende el alegría 
que tan rica esperanca nos offrece, 
la que más quiere á V. S. 

Que con ser la que más salud merece 
de vn congojoso y triste resfriado, 
fiebre terciana, sin razón padece. 

Yo estoy de su salud muy confiado, 
mas que del buen succeso, vnas nueuas 
que dar quiero (áunque indinas de Prelado). 

Díme tirano amor, ¿dónde me lleuas, 
á que dé cuenta de las sin razones, 
con que mi triste sufrimiento prueuas? 

Ha intentado, señor, nueuas pasiones , 
contra mí, el Dios vendado, niño ciego, 
enemigo de libres coracones. 

Y con vn nueuo y penetrante fuego 
me tiene reducido á tal estremo, 

que ni viuo, descanso ni sosiego. 



PEDRO DE PADILLA. 4l3 

Reposa vn poco el condenado al remo, 
mas yo á tan mal estado soy venido, 
que es no perder la vida lo que temo. 

Dexemos estas cosas, y si ha sido 
larga la disgresion, bien disculpado 
está quien es de amor tan offendido. 

Y al que de verde lauro consagrado 
se deue con razón ceñir la frente, 
como al que fué de Laura enamorado. 

De V. S. vn diligente 
criado, luégo de mi parte diga, 
que aunque fué el mensagero negligente, 

Su soneto fué tal, que la fatiga 
más cuydadosa en esso, será en vano 
del que tras él con más cuidado siga. 

Y que ha sido regalo soberano 
para mí, pues con él, mi libro queda 
libre ya de temer al bulgo insano. 

Y no más, que no es bien que tanto pueda 
tratar cosas de gusto quien no tiene 

cosa que á su contento le succeda, 
y á su pesar la vida le entretiene. 



CARTA 

DE GABRIEL DE ARRIAGA Á PEDRO DE PADILLA. 



Padilla, cuya fama desde el suelo 

colocó tu agradable sacrificio, 

con mérito inmortal, allá en el cielo, 



4I4 ROMANCERO 1)F, 

Tus obras vide , y tanto beneficio 
y merced recebí, que me ha obligado 
a víuir y morir en tu seruicio. 

Y en ellas hallé al viuo dibujado 

el extremo que amor vsa en el mundo, 
con el dichoso y con el desdichado. 

Y destos, á Florencio en el profundo 
le veo, porque quiere y no es querido, 
que es mal, entre los males, sin segundo. 

Y este dolor también lo he yo sufrido 
y le abré de sufrir miéntras la vida 

me dé el alma que mora en este nido. 

Y á Albanio veo que llora su cayda 
biendo su bien trocado en mal andanca 
(costumbre de fortuna conocida). 

Mas en éste al fin viue la esperanca 
que se duela Jacinta de su pena , 
y espera de su ausencia la mudanca. 

El pobre de Florencio está en cadena 
remando, condenado á triste muerte , 
sin tener de su parte cosa buena. 

Deste cuytado que alcancé mi suerte , 
es de tener dolor, que su dolencia, 
de las que causa amor, es la más fuerte. 

Mi parecer es éste, y la expiriencia 
me ha dado para darle atreuimiento, 
y en lo que desto siento, es mi sentencia, 
hablando con deuido acatamiento. 



PEDRO DE PADILLA, 



CANCION SEXTA. 



Pastora ingrata, cuya hermosura 

fuera en la tierra como el sol del cielo 

por cosa peregrina celebrada , 

si la belleza de esse inmortal velo 

se illustrara con fe sencilla y pura , 

de firmeza y valor acompañada ; 

mas fué tan disparada 

en tí la junta destos dos extremos, 

que aunque es tan de cudicia lo que vemos , 

tu condición traydora 

lo descompone todo y lo desdora , 

y a mí me ha puesto ya de tal manera, 

que te he de aborrecer aunque no quiera. 

Este ha venido á ser lance forcoso, 
con que tengo de dar mate ahogado 
al regalo que el alma entretenía, 
pues precia poco el título de honrrado 
el que sólo por ver un rostro hermoso, 
aunque le engañen, sigue su porfía, 
que es mucha villanía , 
por conseruar despojos de sentido, 
sufrir competidor faborecido, 
enfados y desdenes, 

no auiendo ya regreso a nueuos bienes ; 
y ansí , creerás , pues , esto no se espera , 
que te he de aborrecer aunque no quiera. 



41 6 ROMANCERO DE 

Primero se cortara de mi vida 
el delicado estambre, que me vieras 
ingrato á la merced que me hiziste, 
porque dueño desta alma siempre fueras, 
y aquella obligación reconocida 
en que con tantas veras me pusiste; 
mas ya que la rompiste 
sacándome de toda la fianca, 
no sé con qué pagar á tu mudanca 
la merced que me has hecho 
(rara grandeza y dignidad d'ese pecho) , 
por quien sé cierto ya hasta que muera 
que te he de aborrecer aunque no quiera. 

Bien sé que me ha de dar el pensamiento 
importunos asaltos cada dia , 
procurando en el alma nueua entrada , 
y que le ha de seruir de artillería 
tu discreccion y dulce acogimiento, 
y belleza de tantos cudiciada ; 
mas no saldrá con nada , 
porque de tus engaños, tengo hechos , 
y de mis experiencias, mil pertrechos; 
y á mi deffensa oluido 
con todo su poder apercebido, 
y mi quexa tan firme y tan entera , 
que te he de aborrecer aunque no quiera. 

Querer decir que no sentí perderte 
fuera inhumanidad, pues que perdia 
vna joya tan rara y tan preciosa, 
que quantos entendieron que era mia 
andauan imbidiosos de mi suerte , 



PEDRO DE PADILLA. 417 

y era su imbidia , al parecer, honrrosa , 

si no fuera engañosa 

en joya de tu estima el apariencia, 

que llegada á hacerse la experiencia 

los quilates faltauan 

de fe, que tus extremos illustrauan, 

porque tan falsa y tan fingida era 

que te he de aborrecer aunque no quiera. 

El cielo me es testigo que holgara, 
aunque me has hecho tantas sin razones , 
de hallar medios con que disculparte; 
que pues he de extrañar las ocasiones 
de ver tan bella y tan mudable cara , 
sólo en esto quisiera regalarte; 
mas ya no será parte 
fingir tu abono, ni callar mi quexa , 
para reparo al daño con que dexa 
su valor ofTendido, 
lo que no es referirse permitido, 
y en mí causó lo que jamás creyera, 
que te he de aborrecer aunque no quiera. 

Canción, de justa indinacion formada, 
aunque sea de passada 
direys á mi pastora que se acuerde 
de lo mucho que en ser mudable pierde. 



27 



ROMANCERO DE 



GLOSSA PROPRIA 

DE ESTOS VERSOS: 

Y viéndome aborrecer 
tengo de morir amando. 

No pueden contra mi fe, 
tiempo, ausencia ni fortuna; 
la verdad con que os amé 
será la misma que fué 
y en todas las partes vna. 
Y aunque vos podays hazer 
que viua desesperado, 
el mismo que fuy he de ser , 
y viéndome aborrecer 
tengo de morir amando. 

Con el rigor del tormento 
tengo de multiplicar, 
la fe que en el alma siento, 
hasta que pueda ygualar 
con vuestro merescimiento; 
y si no pudiere ser 
lo que voy solicitando, 
haré al ménos mi poder, 
y viéndome aborrecer 
tengo de morir amando. 



PEDRO DE PADILLA. 

Primero que la porfía 
desta insufrible passion 
menoscabe la fe mia , 
desharán la compañía 
el alma y el coracon: 
porque como el padecer 
se fuere multiplicando, 
multiplicará el querer, 
y viéndome aborrecer 
tengo de morir amando. 

En amar con fe más pura 
que quantos ha hecho Dios , 
bien podeys estar segura 
que soy Fénix, como vos 
lo soys de la hermosura. 

Y ansí, pienso merecer, 
siruiendo y perseuerando, 
nueuo descanso y plazer; 
y viéndome aborrecer, 
tengo de morir amando. 

Al bien y mal voy dispuesto; 
como fuéredes seruida, 
embidado está ya el resto, 
y si perdiere la vida 
es vien perdida por esto. 

Y aunque dexe de tener 
mi ventura como y quando, 
os tengo de obedecer; 

y viéndome aborrecer, 
tengo de morir amando. 



ROMANCERO DE 

Basta por satisfacion, 
de lo que siruo y padezco, 
la gloria de mi passion, 
y saber que aun no merezco 
morir con tal ocasión. 
Y si os viere entretener, 
con verme por vos penando, 
descansaré en padecer; 
y viéndome aborrecer, 
tengo de morir amando. 

Nunca jamás, con quereros, 
crey que podía pagaros 
el bien que gozé con veros, 
ni me alargué á desearos 
porque entendí mereceros. 
Ello fué más no poder , 
y en la ventura fiando 
que sé lo que no ha de ser; 
y viéndome aborrecer, 
tengo de morir amando. 

La vida podrá el tormento, 
con breuedad acabar; 
mas no la gloria que siento, 
de que me ha de eternizar 
tan dichoso pensamiento; 
y aunque es corto el merecer, 
ver lo que estoy desseando, 
me bastará á entretener; 
y viéndome aborrecer, 
tengo de morir amando. 



PEDRO DE PADILLA. 



GLOSSA SEGUNDA 

destos versos: 

Adoro y beso el cuchillo 
que me quiere dar la muerte. 

Cansado de atormentarme 
amor con miseria tanta , 
queriendo ya remediarmeme , 
ha puesto para matarme 
vn cuchillo á mi garganta; 
y como dolor tan fuerte 
era imposible sufrillo, 
por no viuir desta suerte, 
adoro y beso el cuchillo 
que me quiere dar la muerte, 

Que puesto que me la den, 
ya no es justo que la estrañe; 
venga el cuchillo en reen, 
que pues que no espero bien 
no puede auer mal que dañe. 
Y pues mi daño conuierte 
en gloria, no es bien huyllo, 
y porque mejor lo acierte, 
adoro y beso el cuchillo 
'|ite me quiere dar la muerte. 



ROMANCERO ÜE 

Ganancia tan conocida, 
como acabar mi passion, 
bien deue ser admitida, 
pues me dará nueua vida 
morir con tal ocasión. 
Para luego se concierte , 
pues temiendo diferillo 
quando al prouecho se advierte , 
adoro y beso el cuchillo 
que me quiere dar la muerte. 

Pues tan buen tiempo se offrece, 
póngasse fin al tormento 
que sin culpa se padece, 
que es baxeza, ó lo parece, 
tener tan gran sufrimiento. 

Y pues no ay enternecerte, 
ni esperallo ni pedillo, 

á trueco de complacerte, 

adoro y beso el cuchillo 

que me quiere dar la muerte. 

Pues a tanto que no espero 
sino saber agradarte; 
mi descanso verdadero 
será ymaginar que muero 
y que dello has de holgarte. 

Y avnque el regalo de verte 
no espero ya recebillo, 
porque será obedecerte, 
adoro y beso el cuchillo 

que me quiere dar la muerte. 



PEDRO DE PADILLA. 



Señora, yo me despido 
de vos y de mi querer, 
y assiento con el oluido, 
-por lo que podría perder 
más que por lo que he perdido. 



GLOSSA. 

Porque entiendo que es cansaros 
perseuerar en quereros, 
desde luego quiero daros 
carta de horro y dexaros 
para nunca jamás veros. 

Y pues el amor passado 
fué tan mal agradecido, 
ya como desengañado, 
de ser necio y porfiado, 
señora, yo me despido. 

Cumplimientos no los quiero; 
verdad no me la tratays; 
premio de mi fe no espero, 
porque es amor lisongero 
con el que ya me pagays. 

Y ansí , para no penar 
por tan ingrata muger, 
es lo mejor acabar, 

pues no queda que esperar 
de vos y de mi querer. 



ROMANCERO DE 

(¿uc auiéndos visto rendida, 
sufrir que andeys altanera, 
será acabar vna vida 
en que podrá ser querida 
otra que de veras quiera. 

Y pues de vos no se alcanca 
sino amor falso y fingido, 
por nauegar con bonanca 
haré de amores mudanca 

y assiento con el oluido. 

Y es de manera el assiento, 
llegado á considerar, 
que si las ganancias cuento, 
hallo que cien mil por ciento 
será muy poco ganar. 

Y pues la perseuerancia 
tanto me podrá ofTender, 
es locura y arrogancia 
auenturar tal ganancia 
por lo que podría perder. 

Que si lo passado miro 
y en buena razón lo fundo, 
de vuestro seso me admiro, 
que yo sé que me retiro 
al mejor tiempo del mundo: 
y pues falsays la moneda 
que tan verdadera ha sido, 
quiero deshacer la rueda, 
por no perder lo que queda 
más que por lo que he perdido 



PEDRO DE PADILLA. 



OTRA. 

Quien no estuuiera en presencia 
no tenga fe en confianca , 
que son o luido y mudanca 
las condiciones de ausencia. 

GLOSSA. 

Pierda el ausente cuydado, 
si se detuuiere vn día , 
de todo su bien passado, 
porque yo desengañado 
voy de la esperanca mia. 
Y el que se piensa ausentar 
procure prestar paciencia, 
ó dexe luego de amar, 
porque no puede medrar 
quien no estuuiere en presencia. 

No se cure de querer 
el que amando se partiere , 
que si parte, es menester 
negociar y pretender 
de nueuo quando boluiere. 
Pues si de tan gran baxeza 
tal desengaño se alcanca , 
nadie procure firmeza , 
y en boluiendo la cabeca 
no tenga fe en confianca. 



ROMANCERO DE 

Muy sobre mano resuelua 
el ausente sus amores, 
y no piense ni rebuelua, 
porque ha de ver, quando buelua 
trezientos opositores. 

Y algunos dellos medrados, 
y él muy fuera de priuanca, 
y en sus contentos passados 
verá dos grandes priuados , 
que son oluido y mudanca. 

Y si le dieren passion, 
es cosa, qualquiera dellos, 
para su reparación, 
y no comience afficion 
que no se funde sobre ellos. 

Y el que tuuiese sentido 
sepa curar su dolencia, 

y ausente no esté perdido, 
porque son cuernos y oluido 
las condiciones de ausencia. 

OTRA 

Pastores, herido vengo 
de vn mal que no tiene cura, 
que lo ha de sanar ventura 
y no la ten? o. 

GLOSSA. 

C^Xjién me aconsejó, cuytado, 
siendo yo vn triste pastor, 
que me fuesse á lo poblado 



PEDRO DE PADILLA. 

para boluer lastimado 
de pestilencia de amor? 
Yo me culpo y me condeno 
en el graue mal que tengo, 
que aunque deste prado ameno 
me vistes partir tan bueno, 
pastores, herido vengo. 

Asegúrame el deseo 
que mi mal no es peligroso, 
y como estoy congoxoso 
todo quanto dicen creo, 
por fingirme algún reposo. 
Mas la razón ha llegado 
á saber esta locura, 
y ella me ha desengañado, 
diziendo que estoy tocado 
de vn mal que no tiene cura. 

Mi poco merecimiento 
sabe también mi passion , 
y sabida la ocasión 
juzga luego, del tormento, 
que es cierta mi perdición. 
Por la herida mortal 
affirma, conoce y jura, 
que es tan estraño mi mal , 
y en parte tan principal, 
que lo ha de sanar ventura. 

Quedé tan desesperado 
con esta nueua tan fuerte, 



ROMANCERO DE 

que luego fuy á la muerte 
y ella me ha desengañado, 
diziéndome desta suerte : 
Yo no puedo remediarte 
con el poder que sostengo, 
si á la que puede acabarte 
no la tienes de tu parte, 
y no la tengo. 

OTRA. 

P hilis y ¿con quién te aconsejas 
que tanto te me desuias, 
es venganca ó son porfías 
el atapar tus orejas 
á mis quexas por ser mias? 

GLOSSA. 

Philis, desde aquella ora 
en que te miré y me viste , 
te conocí engañadora, 
que parece que naciste 
para libre y burladora. 
Y ansí, no deue de auer 
quien te corra las parejas, 
en quanto quieres hazer, 
que postura deue ser : 
Philis, ¿con quién te aconsejas? 

Lo que sabias , te bastara 
sin que de nueuo aprendieras, 
que para mí es cosa clara 



PEDRO DE PADILLA. 

que á Celestina pudieras 

mastrar, si resucitara. 

Que á no perdonar el cobre 

llegan ya tus tiranías, 

sin amor más que en vn roble; 

has olido que soy pobre, 

que tanto te me desuias. 

Que la fama te pregona 
interesal, de tal suerte, 
que da á sola tu persona 
la condición de la muerte, 
que á ninguno no perdona. 
Yo , con los demás testigos , 
diré que tus grangerías 
son buenas con enemigos , 
mas pelar á los amigos, 
¿es venganca ó son porfías? 

Porfías deuen de ser, 
que das en ser porfiada 
á nunca mostrar querer, 
si no á quien vieres traer 
con que tú quedes medrada. 
La flor se te ha descubierto, 
que rico ninguno dexas 
sin acoxelle en tu puerto; 
y á los pobres, es muy cierto, 
el atapar tus orejas. 

Que á los que vna vez apañas , 
de tal suerte los aquexas , 



ROMANCERO DE 

que al rico en la bolsa dañas, 
y á los pobres las orejas 
les quitas y las pestañas; 
y yo tengo de dar cuenta 
de todas tus picardías, 
aunque de muy descontenta 
no quieras estar atenta 
a mis quexas por ser mías. 

En el campo me metí 
á lidiar con mi desseo, 
contra mí mismo peleo, 
defiéndame Dios de mí. 

GLOSSA. 

El vano apetito mió 
que busca mi perdición, 
ha cobrado tanto brío, 
que en un mortal desafío 
sale contra la razón. 
Yo le fauorezco, y quiero 
que esta lid haya por mí , 
y en un combate tan fiero 
con los dos , para tercero, 
en el campo me metí. 

Y mi mortal enemigo 
tiene tanto atreuimiento , 
que aunque yo la razón sigo, 
quiere con ella y comigo 



PEDRO DE PADILLA. 

procurar el bencimiento. 
Mas esta soberuia fiera 
allanar espero, y creo 
en fe de la compañera, 
sin la qual no me atreuiera 
á lidiar con mi deseo. 

Y entiendo que es menester 
salir tan apercebido, 
porque yo sólo he de ser 
el mismo que ha de vencer 
y el que ha de quedar vencido. 

Y con el mayor amigo 
puesto en batalla me veo, 
y mi proprio ser persigo, 
y como con enemigo 
contra mí mismo peleo. 

Esse yo que me defiende 
tiene en sí quien me destruya, 
y del otro que me ofFende 
no es posible que me huya, 
porque en mí se comprehende. 

Y en éste ya se comienca 
confusa lid contra mí, 

del que se me desuergüenc^ , 
que para que no me venca 
defiéndame Dios de mí. 



ROMANCERO DE 



OTRA. 

Al reclamo del deseo 
me llenas amor tras //, 
perdido tras lo que veo, 
engañado en lo que creo 
y enagenado de mí. 

GLOSSA. 

Contra la libertad mía 
tanto tiempo asegurada, 
se puso amor en celada, 
que ofFende á su tiranía 
ver vna alma libertada. 
Y ansí, porque no pudiese, 
del graue mal que posseo 
escapar, aunque quisiese, 
hizo que el alma acudiese 
al reclamo del deseo. 

Y no lo pude escusar, 
porque fué una hermosura, 
que ay en verla más ventura 
que disgusto ni pesar 
en la mayor desuentura. 
Fué cifra que hizo el cielo 
para dar muestra de sí 
y enrriquecer todo el suelo, 
y con sólo este señuelo 
me lleuas amor tras tí. 



PEDRO DE PADILLA. 

De esperancas lisongeras 
sustentas mi coracon, 
y es de suerte la inuencion 
que me haze llamar veras 
lo que es imaginación. 
Llamo certeza el engaño, 
con sauer que deuaneo, 
y huyendo el desengaño, 
voy por un camino extraño 
perdido tras lo que veo. 

No me asegura lo cierto, 
ya coxo lo que es dudoso, 
vóyme tras lo peligroso 
pudiendo acudir al puerto 
del sosiego y el reposo. 

Y quanto saber procuro, 
en engañarme lo empleo, 

y en lo que más me aseguro, 
quedo, quando más seguro, 
engañado en lo que creo. 

Guiado de mis antojos 
voy siguiendo mi porfía , 
con tan loca fantasía, 
que quiero engañar los ojos 
en cosas que no deuria. 

Y es la ley que amor me puso, 
después que le conocí, 

tal , que de razón no vso , 
y éste me tiene confuso 
y enagenado de mí. 



ROMANCERO \)E 



OTRA GLOSSA 

DE VN ROMANCE. 

ciando con largo viuir 
se aumenta la desuentura , 
el que la quiere huyr 
procura para morir 
lugar y tiempo y ventura. 
Y viendo que le conuiene 
salir de estado tan malo, 
á buscar quien le despene, 
por la barbacana viene 
es se viejo Arias Goncalo. 

Va con lágrimas bañando 
el triste rostro afliigido, 
entre sí considerando 
el bien que al cielo demando, 
muchos ay que lo han tenido. 
Que como no espera fruto 
del viuir, quiere acauallo, 
y á esto va resoluto, 
todo cubierto de luto 
hasta los fies del cauallo. 

Muestras de su mal han dado 
las lágrimas y el vestido, 
que muchos han procurado 
tener su dolor callado, 
pero pocos han sabido. 



PEDRO DE PADILLA. 

Y ansí, su pena mostrando 
(con pesarle que se entienda), 
lleua el viejo, lamentando, 

en vna mano la rienda, 
con otra se va mesando. 

Y para que el mundo vea 
al viuo su desuentura, 

sale con esta librea , 
do para morir desea 
gozar de la coyuntura. 

Y mil vezes repitiendo 

de la muerte el nombre amado, 
va el triste, en vida muriendo, 
á grandes vozes diziendo: 
¡ ay de tí , viejo cuytado! 

A nadie suele faltar 
lo que mi vida procura, 
y yo muero por hallar 
para poder acabar, 
lugar y tiempo y ventura. 
Porque la desdicha mia, 
á tanto estremo ha llegado, 
que siguiendo su porfía, 
cinco hijos que tenia 
ya se han todos mal logrado. 

Y pues á mi desconsuelo 
el remedio es defendido, 
rómpase ya el mortal velo, 
que á su mal este consuelo 



ROMANCERO DE 

muchos ay que lo han tenido. 
Y bien me sobra ocasión 
de deshazerme llorando, 
pues mis hijos, sin razón, 

dos murieron á traycion , 
en casa del Rey estando. 

El daño pronosticado 
siempre fué mal preuenido, 
y preuenir lo acordado 
muchos abrán procurado, 
pero pocos han sabido. 
Yo lo he visto bien agora 
en mis hijos, que guardando 
honrra de patria y señora, 
tres murieron en Camora, 
como buenos peleando. 

Honrradamente murieron, 
y aquello les asegura 
la fama que merecieron, 
porque, á lo menos, supieron 
gozar de la coyuntura. 
Yo sólo otra tal espero, 
por quedar en este campo, 
donde luégo morir quiero, 
si vuiere algún cauallero 
que con migo haga campo. 



PEDRO DE PADILLA . 



OTRA 
DE LA BELLA. 

Naturaleza esmerar 
se quiso en el ser que os dió, 
y corno os hizo sin par, 
nombre después le faltó 
que se os pudiese aplicar. 
Y llegando á ser casada, 
como fuystis desdichada 
(que quien pudo lo dispuso), 
entónces por nombre os puso 
la bella mal maridada. 

Que si otro nombre os pusiera, 
auiendo os formado tal, 
sin justicia se os hiziera, 
porque de daros ygual, 
esperanca se tuuiera. 
Mas como se acabó allí, 
y quando distes el sí 
comencó vuestra querella, 
fuystes desdichada y bella, 
de las mas lindas que vi. 

Porque en vuestro rostro veo 
toda la gloria de amor, 
de la belleca el tropheo, 



ROMANCERO DE 

la muestra del Hazedor 
y el termino del deseo. 
Pues si vos, de las mejores 
soys la flor, y de amadores 
vuestro ygual ninguno fué, 
escoged al de mas fe 
si aueys de tomar amores. 

Que si alguno mereciesse 
verse de vos bien querido, 
era menester que fuesse 
mejor que quantos han sido, 
ó que á posta se hiziesse. 
Y auiendo de llegar 
ningún hombre hasta aquí, 
bien podré yo demandar, 
si quiera por más amar, 
vida no dexeys á mí. 



OTRA 
Á VNA FEA. 

DE LO MISMO. 



Peas pudo Dios criar, 
pero donde más se esmalta 
mal parecer y hablar, 
es en vos , que podeys dar 
á las demás quinze y taita; 
y llegando á ser casada, 



PEDRO DE PADILLA. 

estareys assegurada, 
porque ansí lo quiso Dios , 
que no se dirá por vos 

la bella mal maridada. 

A falta fingí quereros 
y quiero desengañaros , 
que matays con sólo veros; 
y si sabeys conoceros 
estays cerca de saluaros. 
Hánme dicho por ay 
que tenéis marido en mí, 
pero haremos yo y vos 
vna casta entre los dos, 
de las más lindas que vi. 

Si teneys essa intención , 
es nauegar con borrasca 
y muy fuera de razón, 
porque no hay dispensación 
para casar con tarasca. 
Lleuáysme mal los temores , 
y en pago de los fabores 
un consejo daros quiero, 
que os siruays de algún herrero 
si aueys de tomar amores. 

Oue para tan mala cara 
no ay partido tan seguro, 
porque de mí, os aseguro, 
que con vos no me casara 
con seyscientas mil de juro. 



440 ROMANCERO DE 

No faltará por ay 
otro que supla por mí, 
á quien podays engañar, 
y si quereys oluidar, 
vida no dexeys á mí. 

OTRA 

Á VN VIEJO ENAMORADO DE VNA CASADA 

Gran razón tiene la bella 
en andar de vos quexosa, 
porque ha sido vuestra glossa 
más parte para offendella 
que la fortuna imbidiosa. 
Si amor os muestra á glossar, 
no es vuestra fe muy cendrada, 
porque en lugar de trouar, 
no hazeys más que cansar 
la bella mal maridada. 

Que no serlo es cosa clara, 
y quando á caso lo fuera, 
tampoco se mejorara 
con vos , quando os escogiera , 
que ninguno la imbidiara. 
Porque mirada la muestra 
de lo que en vos conocí, 
solo sacará de ay, 
que es ésta necedad vuestra 
de las más lindas que vi. 



PEDRO DE PADILLA. 



44I 



Y lo que podreys tener 
deste hierro por disculpa 
será sólo responder, 



que el amor tiene la culpa 

que os haze desuanecer. 

Pues entended que essos bríos 

son para mí sinsabores, 

y aunque pretendays fabores, 

no soliciteys los mios 

si aueys de tomar amores. 

Porque si os days á entender 
que soys muy auentajado 
aquel de quien soy muger, 
yo os doy mi fe, que es ganado 
en que ay poco que escoger. 
Y pues como yo sabeys 
que esta verdad es ansí, 
aunque más perdido esteys 
¿con qué cara pedireys 
vida no dexeys á mí? 



DE VN ROMANCE QUE DIZE: 

Ay Xarifa, hermana mia> 



1 riste, sólo y pensatiuo, 
y rendido á su cuidado, 
de vna cautiua cautiuo 
con tormento y mal esquí uo 



OTRA 



vida dulce y regalada. 




ROMANCERO DE 

el coracon lastimado, 
cstaua el rey de Granada 
sin consuelo ni alegría, 
diziendo en voz lastimada: 
A y Xarifa, hermana mia, 
vida dulce y regalada. 

Auiánsela cautiuado 
en la villa de Antequera , 
y estaua el Rey desdichado 
sin alma , porque ésta era 
á quien se la auia entregado. 
Sin tu vista soberana , 
¿qué cosa aura que me alegre? 
le dize, Xarifa, hermana, 
ojos bellos, rostro alegre, 
hermosura sobrehumana. 

El que os tiene en su poder 
y goza del bien de veros, 
si ha sabido conoceros , 
el alma querrá perder 
á trueco de no perderos. 
Porque si tan claro está 
que en vuestra veldad se acaba 
quanta belleza se da , 
cautiuo vuestro será 
el que os cobró por esclaua. 

Y quando pierda la vida 
y el sosiego por amaros, 
para mí es cosa sabida, 



PEDRO DE PADILLA. 

que estando casi perdida, 
la cobrará con miraros. 
Porque al fin, belleza tanta 
alca luego esos destierros , 
resucita, admira, encanta, 
¿ y quién ha de poner hierros 
á tal pié y á tal garganta? 

Las mexillas matizadas 
de nieue y de sangre pura, 
¿ de quién serán maltratadas ? 
pues no ay manos tan osadas 
que ofrendan tal hermosura. 
Que siendo tan extremadas 
que el sol las imbidiara , 
viéndolas tan acabadas , 
¿quién no las adorara 
ántes que verlas herradas? 

Piénsolo, y desespero 
de ver que á nadie se offrezca , 
con tan rico prisionero, 
ocasión en que merezca 
morir por vos como muero. 
Y aunque esteys de mí apartada, 
cautiua y en tierra agena, 
creyendo que soys amada ; 
celos desto me dan pena 
más que el veros cautiuada. 

El dulce fuego amoroso 
que mis entrañas abrasa, 



ROMANCERO DE 
me haze estar temeroso, 
que amor en ser imbidioso 
y en temer no tiene tasa. 

Y aunque el alma asegurada 
tengo yo del que en vos mora, 
para no recelar nada, 

por rescataros , señora , 
de grado daré á Granada. 

Que pues os di el coracon 
y en vuestra fe me sostengo, 
daré con justa razón, 
por sacaros de prisión , 
la mejor ciudad que tengo. 
Tenga esta tormenta calma, 
y aquel que me os rescatare, 
lleue del Reyno la palma ; 
y si esto no bastare, 
pues está captiua el alma. 

Y aunque digan que estoy loco 
quando por el mundo se oya, 
yo que lo juzgo y lo toco, 
todo me parece poco 
para precio de tal joya. 

Y si el que os tuuiere sé 

que lo que doy no le agrada, 

porque conozcays mi re , 
, • \ , 

este mi cuerpo daré 

al que os tiene aprisionada. 

Que sin vos , ni soy ni fuy, 
ni me es posible que sea, 



PEDRO DE PADILLA. 

que el ser con vos le perdí , 
y auré de entregarme á mí 
porque con vos lo posea. 
No queda que offrecer nada 
por vuestro rescate , y esto 
doy al que estay s entregada , 
con tal que lo tenga puesto 
donde podays ser mirada. 

Aliuiárase la pena 
deste mi tormento esquiuo, 
viendo esa vida en que viuo, 
y será estar sin cadena 
el verme con vos captiuo. 
Y no será suerte mala 
humillarme desta cumbre, 
á ver lo que nada yguala, 
destos ojos que sin lumbre 
viuen sin ver vuestra gala. 

OTRA GLOSSA 

DE ESTE VERSO: 

De vos , de amor, de ausencia y de fortuna. 

GLOSSA. 

Pves á mis dulces bienes acabados 
no corresponden ya sino tormentos, 
y el furioso rigor de mis cuydados 
solicita mi muerte por momentos. 
Y si quexarme de los conjurados 
que de mi sangre y vida están sedientos 



44 f) ROMANCERO DE 

se permite, la quexa es oportuna, 

de vos, de amor, de ausencia y de fortuna. 

De vos, porque la fe que profesastes 
(á la que siempre os tuue tan deuida), 
en oluido y mudanca la trocastes, 
siendo cruel , ingrata y fementida. 
Mostrando en esto que la que mostrastes 
(tan firme al parecer) era fingida; 
ved si podré dar bien quexa importuna 
de vos, de amor, de ausencia y de fortuna. 

También del ciego Dios puedo quexarme, 
pues auiéndole yo también seruido, 
quando fuera razón galardonarme 
de lo mucho que amando he padecido, 
por sólo destruirme y acabarme, 
me traxo, Siluia, á ser tan ofendido 
(sin esperanza de remedio alguna) 
de vos, de amor, de ausencia y de fortuna. 

De ausencia no es posible estar sin quexa, 
que me ha quitado quanto bien tenia, 
y la memoria sola del me dexa, 
que me haya causado compañía. 
Y viendo que á su causa se me alexa 
el regalo del alma y alegría, 
no estaré sin quexarme ora ninguna 
de vos, de amor, de ausencia y de fortuna. 

Que da ocasión fortuna con que pueda 
quexarme siempre della, ¿quién lo duda? 



PEDRO DE PADILLA. 447 

pues en solos mis daños está queda, 
y para todos los demás se muda. 
Y ansí, como Ixion fixo á la rueda, 
se quexa esta alma de plazer desnuda, 
ó qual Tántalo, el pobre, en la laguna, 
de vos, de amor, de ausencia y de fortuna. 



CARTA EN REDONDILLAS. 



Si mereciere á tu mano 
llegar, Siluia, este papel, 
ábrele y verás en él 
la firmeza de Siluano. 

Y si algún nueuo cuydado 
hiziere que lo entretengas , 
podrás verle quando tengas 
vn rato desocupado. 

Que el alma que te le embia 
no quiere á más obligarte, 
ni trata de importunarte 
con ninguna cosa mia. 

Y ansí, desto asegurada, 
te será de mayor gusto, 
pues no es papel de disgusto 
ni para pedirte nada. 

Que no cabe lo primero 
en las leyes de amistad, 
ni tu poca voluntad 
permitirá lo postrero. 



ROMANCERO DE 

Ni yo estoy della quexoso, 
porque quando menos fuera 
lo passado, me tuuiera 
de la paga cuydadoso. 

Aunque nunca podré estar 
de ninguna satisfecho, 
pues fauor que tu ayas hecho 
nadie le puede pagar. 

Y este consuelo me dexa 
lo que otros gustos estraga, 
que ni á tus bienes ay paga, 
ni para tus males quexa. 

Ni yo la tendré jamás 
de tu mudanca y oluido, 
pues con auerme querido 
sobrada gloria me das. 

Y siendo merced, señora, 
gozada sin merecella, 

por querer priuarme della 
tu valor no se desdora. 

Porque para enrriquezerme 
con vn bien tan soberano, 
quien me hizo de tu mano 
podrá también deshazerme. 

De suerte, que referirte 
la passada inclinación, 
es mostrar la obligación 
que me quedó de seruirte. 

Y siendo en effecto ansí, 
es locura disparada 
querer que estés obligada 
con lo que yo recebí. 



PEDRO DE PADILLA. 449 

Que si á mi ventura el sello, 
con vn bien sin par, pusiste, 
al punto que me heziste 
como tuyo, digno dello, 

No será bien que se entienda 
que hazello fué obligarte 
á nunca jamás mudarte 
porque mi gusto se ofrenda. 

Que pues fué voluntad pura, 
gran disparate será 
quexarme de que no está 
como en vn ángel segura. 

Y quando esta causa toco, 
otra razón se me ofrece, 
que lo que no se merece 

no es mucho que dure poco. 

Y creer que merecía 
lo ménos que recebí, 
ymaginarlo de mí 
excesso extraño seria. 

Porque no sé yo en el suelo 
quién por sí lo mereciesse, 
si para esse bien no fuesse 
aposta hecho del cielo. 

Y pues no hay obligación 
fuera de tu voluntad, 

lo que en otro es liuiandad 
será en tí ley y razón. 

Y pues vn cielo se encierra, 
ques lo ménos que ay en tí, 
no quiero que seas por mí 
inmóbil como la tierra. 



29 



ROMANCERO DE 

(juc no tener mouimiento, 
sólo en Dios es perfecion, 
y el mudarse, condición 
del humano pensamiento. 

Y siendo tan mal segura , 
como se puede entender, 

es disparate querer 
asegurar la ventura. 

Que pues haze cada dia 
mudanca, no es poca gloria 
ver que viue la memoria 
de lo que duró la mia. 

Y ésta podrá entretener 
mi vida sin acabar, 

mas no me podrá escusar 
el dolor de bien perder. 

Aunque harto aliuio ha sido 
ver que tu mano le dió, 
y después me lo quitó 
sin auerte deseruido. 

Y aunque es gran aduersidad , 
ay en ella vna alegría, 

que no fué por culpa mia, 
sino por tu voluntad. 

Y siendo la que, forzoso, 
tengo yo de obedecer, 
vengo, en effecto, á ser 
desdichado y venturoso. 

Porque mi fe mostrará 
que tiene valor sin quento, 
estando yo muy contento 
de lo que Siluia lo está. 



PEDRO DE PADILLA. 

Que pues el libre aluedrío 
le entregué * no será justo 
que en lo que fuere sin gusto 
dexe de seguirla el mío. 

Y si se le da oluidarme, 
yo también le he de tener, 
porque será obedecer 

de nueuo sacrificarme. 

Y notable desuarío 
imaginar ni creer 

que se mudó tal muger 
sino por deffecto mió. 

Pues cabe mal en razón 
que vna muger tan discreta 
fuesse á mudanca sujeta 
sin tener gran ocasión. 

Muchas deuiste hallar, 
y quando ninguna vuiera, 
quererlo, la mayor fuera 
que se puede imaginar. 

Y assí, cuando tus desdenes 
me dieren ansias mortales, 

de tan rigurosos males 
sacaré yo nueuos bienes. 

Porque en tu baria mudanca 
hiziera más mi firmeza, 
que es la mayor gentileza 
que vn hidalgo pecho alcanca. 

Y quando más ofendido, 
con tormento sin compás, 
andaré yo mucho más 
contento y agradescido. 



ROMANCERO DE 

Y no por el bien que espero 
que esta fe pueda pagar, 
si no por no me mudar 
de lo que quise primero. 

Quanto más que si quisiese 
alterar el pensamiento, 
no sé cosa que vn momento 
con gusto me entretuuiesse. 

Porque á Siluia no se yguala 
ninguna de las del suelo, 
que la hizo aposta el cielo 
sin azar de cosa mala. 

Pues ocupar el querer 
en cosa que menos fuesse, 
no es posible que lo hiziesse 
quien tuyo mereció ser. 

De suerte que tú en mudarte, 
culpa ninguna tendrás, 
porque sé que hallarás 
mayor bien en qualquier parte. 

Yo no, que miéntras viuiere 
he de seguir mi cuy dado, 
haziendo en el bien passado 
desquento al mal que viniere. 

OTRA CARTA. 



Siluia , si nadie ha sabido 
quererte como te quiero, 
llegué yo al passo postrero 
en tu desgracia y oluido. 



PEDRO DE PADILLA. 

Y si agena hermosura 
mudare vn punto mi fe, 
no se halle quién le de 

á mi cuerpo sepoltura. 

Y si ocasión que se ofrezca 
de seruirte me apartare , 
plega Dios , que á quien amare 
como al morir me aborrezca. 

Y si nueuo pensamiento 
se acogiere en este pecho, 
con breuedad me veas hecho 
vn infierno de tormento. 

Y para tomar venganca 
de mí con nueuo castigo, 
des al mayor enemigo 
que tengo, más esperanca. 

Y contra tu voluntad, 
quando alguna cosa quiera, 
me des por fe verdadera 
engaños y falsedad. 

Y si apagare la llama 
que encendió tu hermosura, 
á gusto en mi desuentura 
se vengue quien me desama. 

Y nunca llegue yo al dia 
que pueda tus ojos ver, 

si me es posible tener, 
no viéndolos, alegría. 

Y la yerua á mi ganado 
se le conuierta en abroxos, 
sino adoro mis enojos 

por auerles tú causado. 



ROMANCERO DK 

Y si cosa ha diuertido 
vn hora mi pensamiento, 
haga inmortal mi tormento 
tu disfauor y tu oluido. 

Y si estas tierras estrañas 
mudaren lo que te quiero, 
rompa vn buytre carnicero, 
como á Ticio, mis entrañas. 

Y si después que te vi 
supe, señora, ofenderte, 
vna deshonrrada muerte 
suceda luego por mí. 

Y las aguas deste rio 
crezcan siempre con mi llanto, 
sino es el quererte tanto 

que parece desuarío. 

Y si á mí me lo parece 
acabe desesperado, 

si ha de ser proporcionado 
con lo que tu ser merece. 

Y plega á Dios que en el prado, 
quando de tí no me acuerde, 
hallen todos pasto verde 

y yo seco y agostado. 

Y que sombra en el verano 
nunca del sol me defienda, 

si cosa que á tí te oíFenda 
se tratare por mi mano. 

Y que quando pretendiere 
hazer en esto mudanca, 
hasta la misma esperanca 
me offenda y me desespere. 



PEDRO DE PADILLA. 

Y si a tu mando y gouierno 
le negare la obediencia, 

viua yo y muera en tu ausencia, 
porque no me falte infierno. 

OTRAS. 

De vuestro valor y el mió, 
viendo la desigualdad , 
por lo que en amar porfío 
es porque sé la verdad 
y la fe de que confio. 

Y aunque no tenga el quereros, 
señora, otro galardón 

sino el descanso de veros, 

es tanta satisfacion 

que ay mucho que agradezeros. 

Y en tan acertado error 
no cabe arrepentimiento, 
que en medio del disfabor, 
á medida del dolor, 

se cortará el suffrimiento. 

Y aunque al mal falte medida, 
que trata de darme muerte, 

si me acabare la vida, 
quedando por vos perdida, 
será mejorar mi suerte. 

Aunque mal es escusado 
que ya me pueda offender, 
teniendo en vos el cuydado, 



ROMANCERO DE 

si no me acaba el plazer 

de verme en tan buen estado. 

Y si es mucho atreuimiento, 
sin mereceros, amaros, 
teneys tal merecimiento, 

que es falta de entendimiento 
veros y no desearos. 

De amor os podeys quexar 
que os quiso tanto offender, 
que en llegandos yo á mirar, 
puso en mi mano el querer, 
mas no el poder oluidar. 

Porque es tal vuestra belleza, 
que si en lo posible ay más, 
allí alcanca essa fineza, 
porque salió de compás 
en él la naturaleza. 

Y si el Cielo eternizara 
la luz de essos ojos bellos, 
por demás el sol mostrara 
la lumbre de sus cabellos 

y el resplandor de su cara. 

Que algún sabor se merezca , 
sólo está en vuestro querer; 
que sin él quien más padezca 
no lo podrá merecer, 
aunque vida y alma offrezca. 

Y ansí, nunca me vereys 
viuir de vos con querella , 
porque quando me acabeys 
la merced que me hazeys, 
no sé con qué agradecella. 



PEDRO DE PADILLA. 

Que es tal de mi fe el caudal 
y el contento que recibo, 
señora, de verme tal, 
que si huelgo destar viuo 
es porque viua mi mal. 

Y si de vn fino diamante 
otro se dexa labrar, 

este coracon constante, 

¿por qué no ha de ser bastante 

para obligaros a amar? 

Mirad que con acabarme 
juntamente acabareys 
el gusto de atormentarme, 
que yo sé que le teneys 
puesto en sólo maltratarme. 

Y no sé de qué manera 
aliuio mi mal reciba, 
porque es tal mi pena esquiua, 
que ay mil males con que muera 
y ningún bien con que viua. 

Y que me acabe no siento 
vn dolor tan sin medida, 
sólo me causa tormento 
que se acabe con la vida 
tan honrrado pensamiento. 

Porque vna grandeza sé 
que éste, mi querer, alcanca, 
que del alma que entregué, 
con ser sin tassa la fe, 
ha sido sin esperanca. 

Porque como en conoceros 
nadie me podrá ygualar, 



4$8 ROMANCERO DE 

soy sin ygual en quereros, 
y á trueco de no offenderos 
padezco sin esperar. 

Pues quando posible fuera 
que de vos bien esperara, 
quando el esperar creciera, 
de vuestro valor menguara 
la riqueza verdadera. 

Que de quien puede esperarse 
algún premio por amar, 
también podrá confiarse, 
el que amare, de alcancar 
lo que pudo dessearse. 

OTRAS 

Á VNA DAMA QUE IMBIO ESTA COPLA AL AUTOR. 

Díxome que á Dios mirasse, 
y del morir me acordasse, 
quién era y á quién seruia, 
porque en lo que pretendía 
jamás me desesperasse. 



RESPUESTA. 

^^Uien es pródigo en querer 
y en sufrir por vos passiones , 
licencia puede tener, 



PEDRO DE PADILLA. 

señora, para no ser 
corto y escaso en razones. 

Y más quando la ocasión 
disculpa el atreuimiento, 
de suerte que esté en razón 
qualquiera demostración 
que haga el entendimiento. 

Y con la que me dio ayer 
vuestra cifrada respuesta , 
forcoso fué menester 
disponerme á responder 

lo que podreys ver en ésta. 

A Dios me mandays mirar, 
y esto , mirándos á vos , 
lo puedo yo exercitar, 
porque soys particular 
muestra del poder de Dios. 

Tras esto me encomendays 
la memoria de la muerte, 
y es bien que me dispongays 
á la que me procurays , 
tratándome desta suerte. 

Mandáysme acordar de mí, 
mas no podré obedeceros, 
porque en el punto que os vi 
essa memoria perdí, 
por tener la de quereros. 

Aunque por daros contento 
quise vn poco reboluer 
mi proprio conocimiento, 
y ver si pudo caber 
en él vuestro pensamiento. 



ROMANCERO DE 

Y aunque pensar mereceros 
no es del humano caudal, 
hallo que merecí veros, 

y pretender, por quereros, 
remedio para mi mal. 

Y aunque como vos ninguna 
tiene valor y belleza, 

á lo que soy no repugna, 
que quanto negó fortuna 
me dió la naturaleza. 

Riquezas, no he poseydo 
lo que alcancan otros dellas, 
y no las he pretendido, 
por auer en mas tenido, 
despreciallas que tenellas. 

Y falta nunca me han hecho 
en mi vida para nada, 
porque la fe de mi pecho 

me ha sido, con gente honrrada, 
de mucho mayor prouecho. 

Y el fabor que se pudiere 
con riquezas grangear, 
preténdalo el que quisiere, 
que lo que yo pretendiere 
con alma se ha de pagar. 

Y assí, con ella he comprado 
cosas de tanto valor, 

que siempre me vi imbidiado 
por lo que tuue sobrado, 
de los despojos de amor. 

Y como la desuentura 
otros turba y enmudece, 



PEDRO DE PADILLA. 

á mí me ha dado ventura 
confianca tan segura 
que nada me desuanece. 

Y por lo que en este buelo 
no me vengo a despeñar, 

es porque me dió en el suelo 
algunas partes el cielo 
que se puedan estimar. 

Hasta aquí llega el compás 
que de mi ser os demuestra , 
mas esto, dexado atrás, 
de nada me precio más 
que de ser hechura vuestra. 

Mandáysme tras esto ver, 
señora, vuestro valor, 
y la causa deue ser 
porque modere el amor 
viendo tan gran merecer. 

Y por la misma razón 
va siempre multiplicando 
la fuerca del afflicion, 
porque voy solicitando 
con ella mi perfecion. 

Siendo cosa aueriguada 
que puede tanto el amor, 
que sin resistirle nada 
se conuierte el amador 
en la cosa que es amada. 

Y si en fee de mi cuydado 
me puedo en vos transformar 
y quedar perficionado, 
tanto que seré imbidiado 



ROMANCERO DE 

cte q uantos puedo imbidiar. 

Ved si sera gran locura 
dexaros ya de querer, 
pues el amor me asegura, 
con ser vuestro, más ventura 
que se puede merecer. 



OTRAS EN DIÁLOGO. 



Contento te veo, Siluano. 
Estóylo con gran razón, 
porque la antigua prisión 
ni me estrecha pié ni mano. 

¿Cómo pudiste rompella? 
Mi pastora la rompió, 
que nunca vi muger yo 
tan mudable ni tan bella. 

¿Dístele alguna ocasión? 
No fué menester ninguna, 
sino ser, como fortuna, 
varia de su condición. 

Estoy atónito desso. 
No me espanto, caro amigo, 
auiendo sido testigo 
en lo más deste proceso. 

¿De quién se podrá fiar? 
De nadie siendo muger, 
pues ésta pudo tener 
ánimo para oluidar. 



PEDRO DE PADILLA. 

¡Que! ¿pudo caber engaño 
en tan abrasado pecho? 
Sí cupo, mas no me ha hecho 
ningún mal el desengaño. 

¿Y esso con qué medio ha sido? 
Con el de mi condición; 
que es no tener afición 
auiendo sombra de oluido. 

¿ Cómo se oluida tan presto 
si es verdadero el amor? 
Vna sin razón, pastor, 
puede hazer todo esto. 

Con tan poco fundamento 
no es la mudanca oportuna. 
La que comienca por vna 
nunca para hasta ciento. 

Puede ser que sea prouarte. 
Yo no lo quiero creer, 
porque no es fino el querer 
quando se trata con arte. 

Llaneza me parecia 
la que contigo se vsaua. 
Era cubierta que echaua 
para lo que pretendia. 

Costosa cubierta era , 
Siluano, la que yo vi. 
Más lo fuera para mí, 
si descuydado viuiera. 

De quien tanto te quería , 
¿cómo temiste mudanca? 
Causó mi desconfianca 
la experiencia que tenia. 



ROMANCERO DE 

¿ Luego otras vezes pagado 
tan mal tu querer se vído ? 
Harto desdichado ha sido 
el que nunca fue oluidado. 

Nunca entendí que lo fueras, 
al menos desta muger. 
Deso podrás aprender 
á nunca querer de veras. 

Bastante causa tendré. 
Y yo también la he tenido 
para perder el sentido 
con mi mal pagada fe. 

OTRAS. 

No sé como en esse pecho, 
señora, pudo caber, 
tras vn tan firme querer, 
la mudanca que aueys hecho. 

Si fuera por culpa mia, 
pudiérame consolar 
sólo con ymaginar 
que pago lo que deuia. 

Mas offensa contra tí, 
si jamás la he cometido 
viua yo y muera en tu oluido, 
queriéndote más que á mí. 

Aunque ésta deue de ser 
ya la offensa verdadera; 
y assí, quanto más te quiera 
me querrás más offender. 



PEDRO DE PADILLA. 

Y si desto has de cansarte, 
quiérote desengañar, 

que es imposible dexar, 
ya desamado, de amarte. 

Que aunque me ayas engañado 
está mi fee de manera, 
que no es posible, aunque quiera, 
librarme deste cuydado. 

Pudiera aprender de tí 
á tener amor fingido, 
mas no me lo ha consentido 
la fee que te prometí. 

Tú no deues de acordarte 
de quanto por mí hiziste, 
pues que tan presto pudiste 
oluidarte y retirarte. 

Si tu amor era fingido, 
¿cómo hizo tal fineza? 
y sí cierto, ¿qué estrañeza, 
ésta que hazes ha sido ? 

Si es á caso por prouarme, 

•• • n 

que tengo resolución 

de nunca jamás mudarme. 

Y ansí, quanto más te veo 
y más disgustos me das, 
con ver que buelues atrás , 
se adelanta mi deseo. 

Y assí me podré alargar, 
en fe desto , á suplicarte , 
que si amor puede obligarte 
á que te dexes hablar. 

(*) Falta este verso en el original. 3o 



ROMANCERO DE 

Solo este bien me concedas 
que aliuie mi mal terrible, 
que yo sé que es imposible, 
queriendo tú, que no puedas. 

Y esto con razón espero 
que me será concedido, 
pues no es mucho lo que pido, 
si miras lo que te quiero. 

OTRAS. 

Gloria y bien del alma mía, 
Siluia de mi coracpn, 
¡ qué dichosa es la pasión 
que tan dulces nombres cria ! 

¡ Qué regalada porfía 
es ésta de mi deseo, 
por quien amando poseo 
lo sumo del alegría! 

¡Qué sabrosa compañía 
haze vuestro pensamiento, 
llegando al entendimiento 
lo que la memoria imbia ! 

¡Qué agradable fantasía 
es la que desta vitoria 
representa á la memoria 
mil riquezas cada dia! 

Vuestro auiso y locanía 
son del ciego Dios thesoro, 
y essos cabellos del oro 
mejor que el Arauia cria. 



PEDRO DE PADILLA. 467 

Vuestro valor no podría 
lengua humana celebrallo, 
pues en queriendo loallo 
la mejor le offenderia. 

Lo que otro tiempo solía 
rendirme y desuanecerme, * 
no fué más que disponerme 
para lo que amor quería. 

Y es tal vuestra hidalguía, 
que del alma en vn momento, 
qualquier baxo pensamiento, 
sin resistencia desuia. 

Vuestro desden y azedía 
á nadie suele cansar, 
porque en viéndos , el pesar 
se conuierte en alegría. 



OTRAS 



A UNA DAMA QUE DIO VN CLAUEL Y VNA ROSA 
AL AUTOR. 



Son de suerte los fabores, 
señora, que sabeys dar, 
que no hay con que los pagar, 
aunque no sean más que flores. 

Porque dan tanto contento, 
que desta rosa y clauel, 
el alma hará vn bergel 
para su entretenimiento. 



ROMANCERO DE 

Y en el poder recrearse 
con aquestas flores, dos, 
que no hay ninguna que á vos 
pueda mejor compararse. 

Y aunque cada cual le offirece 
vn regalo sin compás, 

al fin, se entretendrá más 
con la que más se os parece. 

Y ésta , señora , es la rosa , 
que lo blanco y encarnado 

lo tomó de vos prestado 
para parecer hermosa. 

Que aunque fué el clauel primero 
principio de mi remedio, 
en esta rosa está el medio 
del dichoso fin que espero. 

Pues no hay que temer desgracia 
con prendas de tal valor, 
y más teniendo fabor 
vuestro confirmado en gracia. 

Y tal , que de mi alegría 
son principal fundamento, 
porque en él, vn casamiento 
aueys hecho en profecía. 

Pues darme clauel y rosa , 
yo no puedo ymaginar 
que pueda significar 
en ley de amor , otra cosa. 

Y assí, renueuan los dos 
el descanso de mi pecho, 

viendo entre ellos lo que ha hecho 
este coracon con vos. 



PEDRO DE PADILLA. 469 

Y teniendo esse regalo 

con que el gusto se entretenga, 
no es posible que se tenga 
disgusto ni rato malo. 

Porque la imaginación, 
causada de tal memoria, 
no puede dar sino gloria 
sin mezcla de imperfecion. 

Y jamás desconfianza 
del bien que espero tendré , 
pues no es mucho que tal fe 
tenga tan gran esperanca. 

OTRAS 

Á VNA DAMA QUE ESTANDO INDISPUESTO, LE INBIO 
VN RAMILLETE. 

Gallarda pastora hermosa, 
más que cuantas han nacido, 
á quien está amor rendido, 
y la más bella y muy diosa. 

No sé yo que suerte ygual 
pueda verse de victoria, 
que estar en vuestra memoria 
para bien ó para mal. 

Con acordaros de mí, 
tanta merced me aueys hecho, 
que me doy por satisfecho 
del dolor que recebí. 



ROMANCERO DE 

Y es de manera el fabor, 
que quisiera, sin compás, 
auer padecido más 

por merecerlo mejor. 

Que si á la muerte estuuiera 
y cosa vuestra mirara, 
de nueuo á viuir tornara 
sin que el mal me lo impidiera. 

Y de vos se ha de creer 
cosa tan marauillosa, 

que vna muger milagrosa, 
milagros ha [de] hazer. 

Ramillete tan galano 
quitará cien mil dolores; 
y no en virtud de las flores , 
sino por ser desa mano. 

Mil bienes enrriquezidos 
me dio con sólo miralle, 
mas para poder gozalle 
son pocos cinco sentidos. 

Y es de manera el contento ' 
que he recibido con él , 

que para decir bien del 
me falta encarecimiento. 

Y es todo lo que entendí, 
que tan dichosa merced 
sólo se hizo á mi fee, 

que yo no la merecí. 

Y huelgo en ver mis dolores, 
mis angustias y cuydados 

de vuestra mano pagados, 
señora, siquiera en flores. 



PEDRO DE PADILLA . 

Porque al alma temerosa, 
la fee que os tengo, dezia, 
quien te dió esta niñería , 
te podrá dar otra cosa. 

De vuestra indispusicion 
en el alma me ha pesado, 
que con ella se han doblado 
las fuercas de mi passion. 

Que me quita el bien de veros 
y el regalo de os seruir, 
y me hazes no acudir, 
por horas, á entreteneros. 

Sóla una cosa me agrada, 
aunque estas nueuas me den , 
que donde ay tan alto bien 
poco mal no ha de ser nada. 

Y aunque esteys algo indispuesta 
podreys borrar vn papel, 
para dar salud con él 
a quien tanto mal molesta. 

ENSALADILLA PRIMERA. 



Víme disgustado vn dia, 
porque siempre la pobreza, 
de propria naturaleza, 
engendra melancolía, 
pesadumbres y tristeza. 
Y quando vi anochecer 
de casa salí á buscar 



ROMANCERO DE 

do poderme entretener, 
siquiera por oluidar 
la pérdida del plazer. 

Y encontré con vn amigo, 
y á cierta casa llegamos , 

y aunque cerrado hallamos 
di de la mano á vn postigo 
que dió lugar por do entramos. 

Y escuchando atentamente, 
parados en la escalera, 
oymos gente de fuera, 

y vn galán que tiernamente 
hablaua desta manera: 

Isabel, ¿qué es la ocasión 
porque auiéndoos yo tenido 
tan declarada afficion 
me days en satisfacion 
desden, enfado y oluido? 
Si por faltarme dinero 
mi regalo se entretiene, 
ya vos sabeys que le espero, 
y que siempre, quando viene 
pago como perulero. 

Y á la gente conocida , 
es negocio mal mirado 
hazerle mal acogida; 

pues que no ay suerte perdida 
en esto como en el dado. 

Y pues no falta esperanca 

al que en fuego de amor arde, 



PEDRO DE PADILLA. 

no deys tal desconfianza , 

que os doy fe que esta libranca 

se pagará, aunque se tarde. 

Atenta la dama oyó 
del pobre las peticiones , 
y como en razones vió 
la libranca, ella le dió 
otra también de razones. 
Diziéndole: vos teneys 
de esse disgusto la culpa, 
que nunca verme quereys, 
y en vos mismo la disculpa 
que os puedo dar hallareys. 

Y venís á estar quexoso 
muy contra razón de mí, 
siendo vos tan perezoso 
que nunca llegays aquí 
con momento de reposo. 
Y ya yo sé que teneys 
trezientas en el lugar 

á quien por momentos veys , 
y á mí sólo me quereys 
para que os oya quexar. 

Y á fe que si no os quisiera 
de la manera que os quiero, 
la puerta no se os abriera 

si, como dezís, no fuera 
por sólo vuestro dinero. 
Mas como me veys picada 
aueys dado en engreyros, 



ROMANCERO DE 

v no darme jamás nada, 
sino dexarme pagada 
con palabras y sospiros. 

Y mal aya la muger 
que pone fe y afición 

en hombre que ha de tener 
repartido el coracon, 
la voluntad y el querer. 

Y de aueros bien querido 
no me pesa, verdad es Dios, 
que ya aureys entendido, 
pésame de auer perdido 
muy buenos lances por vos. 

Y otro gallo me cantara, 
si quando yo os conocí 
tanto no me afficionara, 
que con libertad hablara 

á quantos llegan aquí . 
Mas ya es justo que lo haga, 
pues vuestro descuydo dexa 
que yo á mí me satisfaga 
dando de vos buena quexa, 
pues me days tan mala paga. 

Con esta muestra que hizo 
de fingido cumplimiento, 
tanto al galán satisfizo, 
que le dexó más contento 
que gato con romadizo. 

Y llegóse á regalalla 
muy satisfecho de sí, 



PEDRO DE PADILLA. 

mas quando quiso abracalla, 
toro que sigue canalla 
nunca se sacudió ansí. 

Él , dis , cantó marauillas 
sobre tamaña crueldad; 
y ella, enfadada de oyllas, 
le dixo: no es necedad 
quebrarme las lechuguillas. 
Y el pobre galán turbado 
se comentó á disculpar 
hasta que fué perdonado, 
y después le ha suplicado 
que allí le dexe quedar. 

Mas ella luego adereza 
escusas al no querer, 
y al cabo de vna gran pieca 
le dixo: estoy desde ayer 
que se me abre la cabeca. 
La maraña y el engaño, 
quando el galán entendió, 
vna vihuela tomó, 
y al biuo del desengaño 
estos versos le cantó. 

Fáltame dinero , 
sóbrame cuydado, 
peno y siruo y quiero 
do soy oluidado 

Mi dama no quiere 
que la quieran bien, 
sino que le den 



ROMANCERO DE 

lo que ella pidiere. 
Y ansí, triste muero 
pobre y desamado, 
porque siruo y quiero 
do soy oluidado. 

Era yo su gloria, 
durante el prouecho, 
y agora se ha hecho 
falta de memoria; 
burla en ver que muero, 
yo de muy picado 
peno, siruo y muero 
do soy oluidado. 

Como la pitanc^ 
passada faltó, 
con ella espiró 
toda mi esperanca: 
y en el fin postrero 
boy desengañado, 
de que siruo y quiero 
do soy oluidado. 

Ella como vió ocasión 
de poder desengañalle , 
vna harpa de vn rincón 
tomó, y comienca ha cantalle, 
trastrocada su canción. 

Ponga en él dinero > 
quite del cuy dado, 
que yo no le quiero 
pobre y tan penado. 



PEDRO DE PADILLA. 477 

Pues es tan discreto, 
si ha de ser mi amigo, 
haga lo que digo, 
que esto es lo perfecto. 
Prebenga primero 
lo que le ha faltado, 
que yo no le quiero 
pobre y tan penado. 

Menos alma y vida, 
menos coracon, 
que si no ay vncion 
es cosa perdida ; 
no me diga muero 
ni se ande eleuado, 
que yo no le quiero 
pobre y tan penado. 

Sirue de cansarme 
siempre y offenderme, 
morir por quererme, 
sin tener qué darme; 
y andará grosero, 
siendo porfiado, 
pues yo no le quiero 
pobre y tan penado. 

Quexarse de engaño 
sé que no podrá, 
pues ha visto ya 
claro el desengaño. 
Y este es el postrero 



ROMANCERO DE 

de quantos le he dado, 
que yo no le quiero 
pobre y tan penado. 

Con esto dió fin al quento, 
y desengaño al galán, 
que este desengaño dan 
las que tan de cumplimiento 
afficionadas están. 

Y él, por acabar allí, 
de vna vez esta porfía, 
boluió vn poco sobre sí, 
y estando atento le oy, 
lo que á la dama pedia. 

Y fué que vn sólo momento, 
por darle gusto aguardase, 
sólo para que templasse 
con su harpa el instrumento 
con que á tañer le ayudasse. 

Y acabados de templar 
los instrumentos, tañendo, 
comencaron á cantar, 
responder y preguntar, 
desta manera diziendo: 



GALAN. 

No diré yo , Isabel , que aueys andado 
esta noche de falso aquí con migo, 
según va mi negocio despachado. 



PEDRO DE PADILLA. 479 

dama... Sabe que eso es trataros como amigo, 
y que es muy bien vsar desta llaneza 
con quien es de lisonjas enemigo. 

galán. . Bien es verdad, mas es gran estrañeza, 
auiéndome tratado y conocido, 
despedirme por sola la pobreza. 

dama... Luégo vos no deueys de auer sabido 
que el pobre, si es vn hora regalado, 
en otra suele ser aborrecido. 

galán. . Ya de esso vos me aueys desengañado, 
mas paréceme gran vellaquería 
y término muy baxo y muy pesado. 

dama... Para bajeza muy mayor seria 

ser yo pasto común del que quisiesse, 
teniéndolo por trato y grangería. 

galán.. ¿Luégo todo ha de ser por interese? 

dama. ..Sí, con quien no se quiere, que es locura 
dar nada, no queriendo a quien no diesse. 

galán.. De essa suerte, en amor ya no ay ventura, 
gracia, valor, auiso y gentileza, 
pues sin dinero nada se asegura. 

dama... No diré yo en mi vida tal bajeza, 

que esse es de la afficion el fundamento, 
y dezir lo contrario es gran simpleca. 

galán.. Pues declárame aora el argumento 
de vuestra profesión, en dos razones, 
que quiero estar á oyllas muy atento. 

dama... Ay de amor infinitas ocasiones 

que á vezes, lo que a muchos causa enfado, 
suele rendir algunos coracones. 

Y el que vna vez de beras es amado, 
no hay interés con él , aunque le pida 
la dama de quien fuere aficionado. 



ROMANCERO DE 

Que si á sólo su gusto está rendida 
y el gusto de querella, no consiente 
amor, entre los dos, cosa partida. 

Y no se tiene por inconueniente, 
por no hazer offensa al que se ama , 
pedirle la hazienda libremente. 

Suele cortarse el hilo desta trama 
y quedar el galán en la madera , 
sin tener otro bien sino á su dama. 

Y es entónces forcoso que de fuera, 
para cumplir con mil obligaciones 
acuda de la gente forastera. 

Y estos son los que á peso de doblones 
se les ha de vender qualquiera cosa , 

y no dalle de balde , ni aun razones. 

Y assí seria muger poco curiosa, 
la que esto de ordinario no hiziese, 
reseruando la prenda más gustosa. 

Vez aquí lo que llaman interese, 
que no sé yo quién pudo así nombralle 
que de amor los effectos entendiese. 

Fué alguno que dexaron en la calle, 
porque la dama bien no se quería, 
y no deuió tener cosa que dalle. 

La gracia y el auiso y bizarría 
nos suele aficionar á las mugeres , 
y á veces, una sola niñería. 

Y solo por gozar destos plazeres, 
no se nos dá , si acaso nos picamos , 
de los que valen más, dos alfileres. 

Y á los que desta suerte regalamos» 
lo que dura el antojo que tenemos, 

de pecho y alcauala libertamos. 



PEDRO DE PADILLA. 48 I 

Hidalgos al quitar, todas hazemos , 
y suelen suceder con estos tales 
quererlos oluidar, y no podemos. 

Estos son los efectos principales 
con que señala amor los escogidos 
que no se han de querer por sus reales. 

Y como no son muchos los queridos, 
oluídanse muy presto los llamados, 
que son por sus dineros admitidos. 

Que auiendo sido por su causa amados, 
en acabando, acábase el efecto 
de ser queridos más y regalados. 
galán.. Vuestro discurso ha sido muy discreto; 
mas dezidme, Isabel, por vida mia, 
porque alcance del todo este secreto: 

Si es halla en vuestras leyes tiranía, 
al galán que vna vez aueys tratado 
no conocelle viéndole otro dia. 
dama... Antes es eso acá lo más vsado, 

porque á quien yo no quiero que me quiera 
sólo le he de querer para oluidado. 
galán. . Y aquel de quien gustays de otra manera, 
holgareys de hablalle si es discreto 
y conoceys en él fe verdadera. 
dama... No se ha de poner esto en tanto aprieto, 
que tañer y cantar no se reciba 
en quenta, y un billete y un soneto. 

Que no ha de ser la dama tan altiua 
que tenga esa deydad tan entonada, 
y esos gustos en quenta no reciba. 

Que esa es prenda del alma regalada, 
buena conuersacion , donayre auiso 
quando llegara á ser cosa extremada. 



3i 



2 ROMANCERO DE 

Y la gente discreta siempre quiso 
esse bien, y con ella es lo que vale, 
y desto haze amor su parayso. 

Y no hay cosa criada que le yguale 
para encender el alma en viuo fuego, 
y desta mi opinión ninguna sale. 

Y aunque veys que al de amor le llaman ciego, 
nunca lo ha sido, en el conocer que esto 

es lo que causa más desasosiego, 

y en quien está cifrado todo el resto. 

Quedó el galán satisfecho 
con las razones que dió 
la dama, y se le quitó 
lo alborotado del pecho, 
que con esto sosegó. 
Y las preguntas dexando, 
él comencó á proseguir 
su demanda, importunando; 
y fuymonos á dormir, 
y quedáronse parlando. 



ENSALADILLA SEGUNDA. 



Cansado de querer sin ser querido, 
muy á mi costa , ya desengañado, 
de la gente del siglo perseguido, 
aunque á ratos de alguna cariciado; 
por no ser más esclauo de Cupido, 
ni estar con esperar desesperado, 



PEDRO DE PADILLA. 

temeroso de alguna pelambrera 
me procuraua ya quitar afuera. 

Viendo que el bien passado no tenia , 
y que lo por venir dudoso estaua , 
y que el dinero á posta me huía 
y para lo presente me faltaua ; 
y que lo más cendrado de poesía, 
para sólo cansarme aprouechaua, 
determiné querer por pasatiempo 
y no gastar en burlas tanto tiempo. 

Vi que estragaua en necias pretensiones 
el descanso, la vida y el contento, 
y que si no es á fuerza de doblones , 
no da fabor ninguna de un momento. 
Al capitán me fuy de los pelones, 
el qual me dió un mediano aloxamiento, 
y allí pensé de amor estar seguro 
teniendo la pobreza por de juro. 

Mas mi contraria suerte y triste estado, 
y amor, que á nadie dexa en su reposo, 
saliendo yo una tarde descuydado 
y de ningún peligro receloso, 
túuome vn lazo tras cantón armado, 
en la vista de vn rostro, el más hermoso 
que pudo fabricar naturaleza , 
con soberano estremo de belleza. 

Vna color bellísima encarnada , 
como madejas de oro los cabellos, 



484 ROMANCERO DE 

y vna esmeralda fina y extremada 
cada qual de los dulces ojos bellos. 
De púrpura muy rica matizada 
La color de los labios y tras dellos, 
para dar lustre al rostro más de veras, 
de perlas orientales dos hileras. 

Deuiera de tener diez y seys años, 
y diez y seys mil almas enlazadas, 
y no era diestra en fabricar engaños , 
como algunas del pueblo redomadas . 
Ni supiera por términos estraños 
afloxar á las bolsas las yjadas, 
antes passara su alegre vida 
sólo con querer bien y ser querida. 

Llegando á mirar más quedé admirado 
de ver las perfectiones que tenia, 
y el pecho en viuas llamas abrasado 
le comencé á dezir lo que sentía. 

Y ella , con vn donayre regalado 
y apacible semblante respondía; 

y amor hizo en effecto que aceptasse 
que la noche siguiente la hablasse. 

Y quando boluí á ver mi dulce diosa 
templando muy despacio vn instrumento, 
celebré su figura milagrosa, 
y el bien que amor me daua en mi tormento. 

Y ella salió á lo puesto, más hermosa 
que Vénus á su Adonis, y al momento 
que vi el sol de mi nueuo parayso, 
estos versos le dixe de improuiso. 



PEDRO DE PADILLA. 



Salga norabuena 
mi sol nueuo á la tierra , 
salga norabuena. 

El sol de essa hermosura , 
á quien embidia el del cielo, 
dando nueua luz al suelo 
nueuo contento asegura: 
aclara la noche obscura 
y el ayre turuio serena , 
salga norabuena. 

Salga á trocar mi passion 
en descanso y alegría, 
essa nueua luz que embia 
sus rayos al coracon, 
y la dichosa ocasión 
de mi descanso y mi pena, 
salga norabuena. 

En essa misma bengays, 
respondió la dama luego, 
que tanto contento days 
oyendos, que me trocays 
el yelo del alma en fuego. 

Y á ser yo sol verdadero, 
como dezís, bien quisiera 
que uuestro coracon fuera 
con cabo espejo de azero, 
donde fuego se encendiera. 

Yo le dixe: en tal conquista 



ROMANCERO DE 

ya vos quedays vencedora, 

porque pusieron, señora, 

los rayos de vuestra vista 

fuego a esta alma que en vos mora. 

Tanto encarecer la cura , 
en poco me huele a engaño, 
que es mucho y presto esse daño, 
y mi poca hermosura 
el más cierto desengaño. 

Vos teneys mucha razón 
que esse es muy buen desengaño 
para dar rédito al daño 
que siente mi corazón, 
y no temeros de engaño. 

Que la hermosura vuestra , 
la discreción y el valor, 
no tiene cosa mejor 
el mundo, y allí se muestra 
toda la gloria de amor. 

¿Cómo podreys vos saber 
lo que yo merezco y balgo 
tratándome desde ayer? 
seré á vuestro parecer 
liuiana pues aquí salgo. 

No es muestra de liuiandad, 
señora , la que aueys dado, 
sino dexarme pagado 
de la mayor voluntad 
que vuo en pecho enamorado. 

j Jesús del cielo y qué presto 
os han , señor, abrasado ! 
Quedé á eso tan dispuesto 



PEDRO DE PADILLA. 

con veros , que en hazer esto 
me parece que han tardado. 

No acabo de persuadirme 
í creer lo que mostrays. 
Holgad , señora , de oy rme , 
vna canción do veays 
si desso deuo sentirme. 



CANCION. 

Es tanta y señora mia y 
. la verdad con que os amé> 
que es poner duda en mi fe, 
en ley de amor, heregía. 

Podreys por no socorrerme 
con bien que me satisfaga , 
puesto que milagro haga 
en amaros, no creerme. 

Y esto sólo bastaria 
acabarme, porque sé 

que es poner duda en mi fe, 
en ley de amor, heregía. 

No es posible querer mas 
el amor mismo, señora, 
que en esta alma que os adora 
puso querer sin compás. 

Y la pena es alegría 

que vuestra mano me dé, 



ROMANCERO DE 

y poner duda en mi fe, 
en ley de amor, heregía. 

No passe esta sin razón, 
señora, más adelante, 
pues teneys causa bastante 
para mudar opinión. 
Y estraño rigor seria 
negar lo que demandé, 
y poner duda en mi fe, 
en ley de amor, heregía. 

Si se ajusta el sentimiento 
con lo bien que lo dezis , 
por su señora, Amadis, 
no padeció más tormento. 

Muy bien comparado ha sido 
el graue mal de que muero, 
aunque es éste verdadero 
y aquel en todo fingido. 

También ésta es aparencia 
que de vuestro mal hazeys , 
porque agora no podreys 
valeros de la esperiencia. 

Hazelda vos en mandarme 
lo que vuestro gusto fuere, 
y si no os correspondiere 
pagadme con oluidarme. 

Esse es el camino llano 
para lo que pretendeys, 
porque en mandaros quereys 
que me obligue de mi mano. 



PEDRO DE PADILLA. 

Nadie pensará obligaros , 
mi señora, con seruiros; 
y esto no es más que pediros 
algo en que desengañaros. 

No quiero ser tan ingrata 
que á tan buen entendimiento 
no le haga acogimiento, 
como á quién verdad me trata. 

Y holgareys de creerme 
es gran gusto para mí: 
con que no paseys de ay 
á lo que podrá offenderme. 

Es tanto el plazer que siento 
con el bien que amor me da, 
que esta condición os dirá 
parte del contentamiento. 

Con tanta satisfacion 
como ser de vos creydo, 
mi triste coracon queda , 
de los que amor han rendido, 

más penado y más perdido 
y menos arrepentido. 

Mi pena ya no la siento, 
y quando más afligido 
entre los que amando penan, 
andaré yo entretenido, 
más penado y más perdido 
y menos arrepentido 

Que en esto halla mi alma 
todo el descanso que pido, 



ROMANCERO DE 

y tendráme la esperanca 
con el triste ó fauorido, 
mas penado y más perdido 
y menos arrepentido. 

Por mi vida , 
que la canción escogida , 
siendo hecha de improuiso, 
y que fué con mucho auiso 
á propósito trayda. 

Bien pagada, 
con ser de vos escuchada), 
queda la canción, señora, 
que en el alma que os adora 
estuuo depositada. 

Essa es cosa 
para mí arto gustosa, 
y porque tuuo lugar 
tan bueno me ha de dexar 
vuestra canción embidiossa. 

Más lo ha estado 
de vos la luna que ha dado 
á sus cauallos tal prisa, 
que apenas ya se diuisa 
la luz que nos ha dexado. 

Mas dexando 
aparte el yr celebrando 
vuestra beldad milagrosa, 
¿qué hará, gallarda diosa, 
quien por vos viue penando ? 

Que se abrase, 
porque al momento que passe 



PEDRO DE PADILLA. 

la esperanca de esa tasa , 
aun esto que agora passa 
haré que se mida y tase. 

De manera 
que quando me abrase y muera 
por daros contentamiento, 
en sólo mi pensamiento 
está el premio que se espera. 

Quando pene 
de suerte que se enagene 
del alma y el coracon, 
ha de poner por blasón 
sigo vn fin que no le tiene. 

Yo no espero 
fin alguno , ni le quiero, 
sino ser de vos amado, 
y que pagueys mi cuydado 
con otro tan verdadero. 

Bien lo pago, 
pues veys que me satisfago 
de veros desta manera, 
y sé que sin amor fuera 
gran disparate el que hago. 

Ya yo puedo, 
señora, perder el miedo 
con que me desesperays , 
que si de veras amays , 
pagado y contento quedo. 

Soy contenta 
que pongays luego á la quenta 
del alma essa confianca, 
mas no que tenga esperanca, 



ROMANCERO DE 

de las que el sentido intenta. 

Offendida 
dexays el alma affligida, 
que siendo vos tan discreta, 
quereys seguir vna seta 
nunca de amor conocida. 

Y porque 
entienda vuestra mercé 
que tiene poca razón, 

en muy pocas, de opinión, 
si puedo, la mudaré. 

Ya sabemos 
que haze de dos estremos 
amor vna misma cosa, 
por obra marauillosa 
que nosotros no entendemos. 

Y es verdad 

cierta que, con ygualdad, 
quando más le satisfaze, 
de dos voluntades haze 
vna sola voluntad. 

Y la dama , 

si es verdadera la llama 
que abrasada la entretiene, 
tendrá la opinión que tiene 
aquel que la quiere y ama. 

Porque si 
está, como referí, 
en él por fe transformada, 
mal podrá pedirle nada 
á que no diga de si. 

Yo no digo 



PEDRO DE PADILLA. 

que por serle tan amigo 
pida cosa que la offenda, 
que podrá el que lo pretenda 
tenerse por enemigo. 

Mas poner 
medida y tassa al querer, 
haziendo desigualdad 
aquella conformidad 
que el amor suele hazer, 

Es locura 
y vna ley tirana y dura 
contra el amoroso brío, 
y en efecto desuarío 
peor que de calentura. 

Y adelante , 

aunque hay ocasión bastante, 
no quiero en esto parar; 
y si me viere esperar 
más que verla, no se espante. 

Bueno andado 
el rallo, y bien acordado 
la nauaja y diestramente , 
y aunque es lenguaje aparente, 
parece que me ha lleuado. 

Y pues pudo 

ese ingenio tan agudo 
con razones persuadirme 
de lo que tuue por firme, 
en cierta forma me mudo. 

Y pues veo 

que á la fuerza del deseo 
no aprouecha resistencia, 



ROMANCERO DE 
negar la misma experiencia 
parece que es debaneo. 

Y porque 
mañana, cierto, os veré 
en este mismo lugar, 
agora os yd á acostar 

y yo también lo haré. 

Y baxando 

la calle abaxo cantando, 
direys algún cantarcillo 
que me holgaré de oyllo, 
y aquí le estaré escuchando. 



Cuando el amor dé 
quanto bien alcanca^ 
si falta esperanca 
morirá la fe. 

Quando llegue a estar 
vn enamorado 
quan bien empleado 
sepa desear, 
yo muy cierto sé 
que en esta priuanca % 
si falta esperanca 
morirá la fe. 



La expiriencia enseña 
que fuego se acaba 
faltando la leña 
que le sustentaua, 



PEDRO DE PADILLA. 

y en mayor bonanca, 
quando el alma esté, 
si falta esperanca 
morirá la fe. 



ENSALADILLA TERCERA. 



Decid, ¿cómo puede ser 
ojos , que estando mirando 
alegres esteys penando, 
y tristes mostreys plazer? 

Gozando el contentamiento 
que con el mirar gozays, 
offendeys lo que mirays 
con qualquier desabrimiento. 
Que no se puede entender 
cómo en ese bien estando, 
alegres esteys penando , 
y tristes mostreys plazer. 

Si está en sólo el bien que veys 
quanto bien reparte el cielo, 
¿qué ocasión de desconsuelo 
es, ojos, la que teneys? 
Ninguna deue de auer 
para que deso gozando, 
alegres esteys penando, 
y tristes mostreys plazer. 



49^ ROMANCERO DE 

Magdalena , 
extremadamente suena 
aquel que canta en la calle, 
lleguémosle á uer el talle. 
Y que canta por tu vida. 

Si os pesa de ser querida 
yo no puedo no os querer, 
pesar aueis de tener 
mientras Dios me diere vida. 

dama... Con pena tan desmedida 

¿qué es lo que piensa hazer? 
pues por ella, no ha de ver 
regalo que le entretenga. 

galán . . Vaya ó venga 

que siempre seré de mengua, 

venga ó vaya, 

que mi fe nunca desmaya. 

mo A la sombra de una haya 

Durandarte está apeado, 
harto más enamorado 
que el que aquí se nos ensaya 
á fingirse apasionado. 

dama. . . Déxale al desuenturado 

siquiera estarse quexando. 

galán. . Morenica, dime cuando 
tu serás de mi vando; 
ay dime quando, morena , 
dexarás de darme pena. 

dama... Respóndele, Magdalena, 

que su mal tendrá consuelo 
quando en la rana haya pelo 
que cortar. 



I 



PEDRO DE PADILLA. 497 

galán.. Antes que amor ablandar 

pueda ese pecho de yelo, 

se berá sin agua el mar 

y sin estrellas el cielo; 

y mi pena y desconsuelo, 

pues que causado le aueys, 

si vida darme quereys 

en pago de tantos daños, 

dadme vida con engaños, 

desengaños no me deys. 
dama.. . Aun essos no lleuareys, 

porque soys tan mentiroso, 

que por quien no conoceys 

fingís que el alma teneys 

abrasada y sin reposo. 
galán .. De rostro tan milagroso 

y condición tan esquiua , 

¿quién será aquel que no viua 

enamorado y medroso? 
dama... Por mi fe, que está donoso 

en saberle declarar. 
galán. . A tanto disimular 

ya falta toda disculpa, 

si fuere vergüenca hablar, 

sepan todos que más culpa 

fuera el daño del callar. 
dama... Magdalena , oye quexar 

un poco ese caullero. 
galán. . Si os digo que por vos muero 

estays por no socorrerme, 

como el perro del herrero 

que á las martilladas duerme. 



49S ROMANCERO DE 

dama... No piense desuanecerme 
con extremos engañosos. 

GALAN.. Ojuelos graciosos 

que os estay s riyendo 
del que está muriendo. 

pama... Hágolo assí porque entiendo 
que en efecto es lo mejor. 

galán . . Sobre quien da más dolor 
á mi coracon cuytado, 
en competencia han entrado 
fortuna, muerte y amor. 

dama... Digo que tiene primor 
en fingirse derretido. 

galán. . Tiempo turbado y perdido 
sin razón para quexarme, 
¿quién seguirá mi partido 
si ántes me ayan oydo 
se inclinan á condenarme? 

dama. . . Yo no quiero serenarme 
y ahí le pienso dexar; 
cánteme un triste cantar 
que gusto en ello recibo. 

calan .. El alma por quien yo viuo 
parte ya 

do no sé si voluerá. 

dama. .. Alguna pena me da 
verle quedar afligido. 

galán. . Quien alegre no se vido, 
léxos está de estar triste, 
porque el dolor no consiste 
sino en querer lo perdido 

•dama... Nunca en mi vida he tenido 



PEDRO DE PADILLA. 

bien perdido que llorar, 
porque nunca supe amar, 
y ello deue de auer sido 
escusarme de penar. 
galán. . Mejor es trocar 

plazer por dolores 
que estar sin amores. 
dama. .. Antes, los más amadores 
condenan lo que condeno, 
que el más dulce amor es lleno 
de dolor y penas muchas, 
porque no se toman truchas 
con las manos en el seno; 
y bóyme, porque el sereno 
me comienca á fatigar; 
y ay se puede quedar 
á ese cantón arrimado. 
Sin vos y con mi cuydado, 
mirad con quién y sin quién 
para que me vaya bien. 
Ya se salen de Jaén 
quatrocientos de á cauallo, 
y vendrán á consolallo, 
porque yo no tengo medio. 
galán.. Quando el mal es sin remedio 
y crece más el dolor, 
acabar es lo mejor. 
dama... Excesivo es el ardor 

en que se finge abrasar. 
galán.. Tal, que podré demandar 
para su remedio luégo, 
socorrer con agua al fuego, 



499 



GALAN 



DAMA 



5üO ROMANCERO DE 

OJOS, apriesa llorando 
que se está el alma abrasando. 
dama... No nos estemos cansando 
sino vayase á dormir, 
v cantando se puede yr 
aquel romancillo vsado: 
de las batallas cansado 
se sale el Rey D. Rodrigo, 
¡ay quan mal ferido! 
Ora, sus, yo me despido, 
y mañana , podrá ser 
que nos voluamos á ver 
para aliuar sus enojos. 

galán.. Ya nunca verán mis ojos 
cosa que les dé plazer 
hasta bolueros á ver. 

dama. .. Antes pienso que ha de ser 

el mal, tan poco en la ausencia, 
que os canse la diligencia 
que os he mandado hazer. 

galán.. Vos podreys no me querer, 
yo desterrarme de veros , 
pero dexar de quereros, 
señora, no puede ser. 

dama. . . Ciento deueys de tener 

á quien fingís querer bien. 

galán.. Ojos que no ven 
lo que ver desean, 
¿ qué verán que vean ? 

dama. .. Yo me olgaré que sean 

vuestras palabras de suerte, 
que el tiempo no desconcierte 



PEDRO DE PADILLA. 5oi 

lo que podrá concertarse. 
galán. . Mal pueden desenlazarse 
las lazadas 

que están en el alma dadas. 
dama.. . Con vna de mis criadas 

me llaman, yo no sé á qué, 

mañana, cierto, os veré, 

y dos, que aguardar no puedo. 
galán. . No me voy, que con vos quedo, 

ni tampoco vos quedays, 

que si voy, comigo vays. 

ENSALADILLA QUARTA, 



Entré ayer á visitar 
en la Cárcel de la villa , 
vna pobre mugercilla, 
que es carta de marear 
la mejor que hay en Castilla, 
y saliéndome después 
vn birloche Cordoués, 
que de la oseta desflema 
con vn Gauion de tema 
llegó á echárseme á los pies. 

Como vi tan humillado 
al birlo sin para qué, 
quién era le pregunté: 
y dixome; soy criado, 
señor, de vuestra mercé, 



ROMANCERO DE 

y quisiérale pedir, 
porque yo no sé escreuir, 
que primero que se parta 
me escriua sola vna carta 
porque me importa el viuir. 

Yo dixe que sí haria, 
mas que aparejo faltaua, 
y respondióme que estaua 
tintero y escribanía 
arriba donde alojaua. 
Y en llegando á la guarida 
me fué vna silla trayda, 
adonde me senté yo 
á dar cuenta de su vida. 

Vuesa mercé ha de saber 
que en el cortijo cerrado, 
tengo aora á mi mandado 
la más principal muger 
de quantas han nauegado; 
ha estado en Roma y en Francia 
siempre con perseuerancia 
en darme cuenta y deporte , 
y en la mitad de la corte 
no ay moca de más ganancia. 

Como de sus aparencias 
ay poquitas en el suelo, 
sobre tocalle en vn pelo 
he tenido más pendencias 
que ay estrellas en el cielo. 



PEDRO DE PADILLA. 

He dado muchas heridas 
y quitado algunas vidas , 
y á jaques muy valadrones, 
he dado más bofetones 
que tengo barbas nacidas. 

Esta nunca se me oluida 
por ser con hombre de hecho , 
que á Tristan en vn baruecho 
de la primera venida 
le saqué el ojo derecho. 
Ha sido negocio estraño 
lo que yo he hecho de daño, 
que á marcas muy entonadas, 
he dado más cuchilladas 
que hay fiestas en todo el año. 

No ay corchapin que nauegue 
de buen pelo ó de mal traje, 
que no me rinda su gaje, 
ni marquica que le niegue 
á mi marca vasallage. 
Acúdenme con dineros 
maniblages y quatreros, 
murciélagos , polidores , 
candiles y mareadores 
con otros mil cicateros. 

No ay hombre en esta prisión 
de público y de secreto, 
á quien no tenga sujeto; 
ni ay en cien leguas ladrón 



ROMANCERO DE 
que no me tenga respecto. 

Y todos estos ladrones 
son como los gorriones, 
delante del gauilan, 

que en hablando yo, se van 
á meter en los rincones. 

No hay en el hurtar escripto 
caso en que yo no dé traca, 
puerta nunca me embaraca, 
ni hizo yerua del pito 
lo que yo con calabaca. 

Y tengo mis imbenciones 
para dexar las prisiones 
al tiempo del peligrar, 

y no me verán cantar 
en el ansia sino nones. 

Con esto passo la vida 
muy á gusto y descansada, 
y estoy preso por no nada, 
aunque temo la salida 
que ha de ser acompañada. 
Nunca faltan diez ducados 
por mi pico granjeados, 
que aun á los ladrones viejos 
gano yo en darles consejos, 
como dos grandes letrados. 

Yo me le estuue escuchando 
vn gran rato muy atento, 
y quando dió fin al quento 



PEDRO DE PADILLA. 

tomé el papel , comenzando 
á escriuir su pensamiento. 
Y díxele que dixese 
todo aquello que quisiese, 
que yo se lo escriuiría , 
y él dixo: picara mia, 
que en el título' pusiesse. 

CARTA. 

Con la sangre te quisiera 
escreuir estos renglones , 
sólo porque se entendiera, 
que libre y en las prisiones 
soy tuyo hasta que muera. 
No sé quien me dixo ayer 
que ya no me querias ver, 
pues picara de mi vida , 
si tanta fe era fingida, 
¿en quién se puede creer? 

Si algún birloche pintado 
yca te pensare alear , 
no puede mucho durar 
el estar yo aprisionado 
para salirme á vengar. 
No te faltarán coymeras 
que te aconsejen que quieras 
vno desos corchapines, 
mas yo daré vergantines, 
si el juego sale de veras. 



ROMANCERO DE 

La causa que yo he tenido 
de sospechallo y quexarme , 
para mí bastante ha sido, 
que sin causa no has querido 
en tres dias visitarme. 
Y si yo libre estuuiera 
ninguna cosa temiera, 
porque allá mi nombre asombra, 
ni aun á mirarte la sombra , 
ninguno se me atreuiera. 

Mas aquí podré tener 
alguna desconfianza, 
porque muy bien se me alcanca 
que te basta ser muger 
para que hagas mudanca. 
Querer otro bien podrás , 
y después guardarte has, 
pues no te me has de esconder 
si te fuesses á meter 
adonde estuuo Joñas. 

De nueuas de por acá 
sola ay vna que lastima , 
que aquel maestro desgrima , 
el verdugo le pondrá 
mañana los pies encima. 
Perote, el desorejado, 
está acotes condenado; 
y por lo del otro dia 
le dan vna escriuanía, 
que es del número rapado. 



PEDRO DE PADILLA. 

No tengo más que auisarte , 
mi vida, de por acá 
sino que no dexará 
este coracon de amarte, 
y esto tú lo sabes ya. 
Y si quisieres hazerme 
plazer de venir á verme, 
yo perdono lo pasado, 
y me daré por pagado 
de la ausencia y del quererme. 

Sabe que se me oluidaua 
vn soneto que traxeron , 
de Córdoua, en que dixeron, 
como se casó la Paua 
con Carrasco, el que prendieron. 
Porque te huelgues lo embio , 
y que me verás confio; 
y assí, con esto concluyo 
y quedo en la prisión tuyo, 
y en ninguna parte mió. 

SONETO. 



Sacaron ahorcar el otro dia 
en Córdoua á Carrasco el afamado, 
y salióse la Paua del cercado 
y dixo que con él se casaría. 

La justicia cesó que se hazia 
v el Rufo á las prisiones han tornado. 



ROMANCERO DE 

y quedó el casamiento reseruado 
á la primera fiesta que venia. 

Al desposorio fué la Salmerona, 
la Méndez y la Pérez y la Vrbina, 
y la marca del chirlo colorado. 

No quedó en el corral vna persona 
y la madre de todas fué madrina , 
V fué padrino el padre Juan Cruzado. 

OTRO DE LA MISMA OCASION. 



Los jaques en la boda no vaylaron 
porque aquello las ycas lo hizieron , 
el arnés de Mendoca les traxeron 
y vna solene esgrima concertaron. 

Con los valdeos negros desarmaron 
los armados rodanchos que salieron, 
venidas admirables se supieron 
que allí los de la fama executaron. 

Carrasco dió en la frente vn estocada 
á Juan Izquierdo, el brauo de Seuilla, 
y el otro Gauion le abrió de vn tajo. 

Sobreuino la noche muy cerrada, 
y assí se descompuso la quadrilla 
que de otra suerte vuiera gran trabajo. 



PEDRO DE PADILLA . 



509 



VILLANCICO PRIMERO PROPIO, 



Porque que querays no os quiero 
sino sólo por quereros , 
pues esto y el bien de veros 
es el galardón que espero. 

Gran atreuimiento fuera 
qual nunca yo le haré, 
si mayor gusto por fe , 
que miraros pretendiera ; 
contento de mi mal muero 
y tan léxos de ofFenderos, 
que sólo morir por veros 
es el galardón que espero. 

Es en vos todo tan bueno 
y tanto valor lo guarda, 
que al más osado acouarda 
y al más loco pone freno. 
Y guardaré yo este fuero 
porque supe conoceros , 
y porque amaros y veros 
es el galardón que espero. 

Amor no tiene poder 
para obligaros á amar, 
ni se puede imaginar 
quien le pudiesse tener. 



5 IU ROMANCERO DE 

Y yo por esto no espero 
obligaros con quereros, 
que sólo el gusto de veros 
es el galardón que espero. 

A sólo el bien de miraros 
no hay cosa que satisfaga, 
ni podreys esperar paga, 
porque no hay con qué pagaros; 
con sólo amor verdadero 
podré yo reconoceros, 
pues esto y el bien de veros 
es el galardón que espero. 



OTRO SEGUNDO PROPIO 



uando vn triste cor a con 
en Ta boca siente mengua , 
de los ojos haze lengua 
para dezir su passion. 

Vn coracon lastimado 
contra quien amor se esfuerca, 
pocas vezes tiene fuerca 
para dezir su cuydado; 
y viendo que le es forcado 
declarar su perdición, 
en los ojos ha hallado 
un mirar acomodado 
para dezir su passion. 



PEDRO DE PADILLA . 5 I I 

Queriendo manifestar 
el fuego que el alma siente, 
tan bien y tan fácilmente 
como lo haze el hablar, 
ha menester procurar 
alguna nueua imbencion, 
y nunca pudo hallar 
sino callar y mirar 
para dezir su pasión. 

La fuerca del padecer 
es á vezes tan terrible , 
que vna lengua no es posible 
que la pueda encarecer; 
y auiéndose de hazer 
quando llegue la ocasión 
que el amor suele ofrecer, 
los ojos son menester 
para dezir su passion. 

Quando el fuego de amor crece 
en el que tiene rendido, 
pierde la fuerza el sentido 
y el aliento desfalleze: 
también la lengua enmudece 
con la mucha alteración , 
y quando todo perece, 
sólo el mirar permanece 
para dezir su passion. 



ROMANCERO DE 



OTRO TERCERO 

AGENO EL TEXTO 

Yo bien sé Pascual á quién 
preguntó Menga por ú. 
No deue de ser por bien , 
que ya no ay bien para mi. 

A vn pastor preguntó ayer 
si de tí Pascual sabia. 
Por mi mal deuió saber 
que por mi bien no seria. 
¿Pues ay fabor que te den 
como acordarse de tí? 
Sí, quando fuera por bien, 
mas ya no ay bien para mí. 

Desesperado te veo 
de ventura que es tan cierta. 
Estóylo, porque no creo 
que viua esperanca muerta. 
Demostración de desden 
en su rostro no la vi. 
Pues con todo, no es por bien , 
que ya no ay bien para mí. 

Es vn disgusto terrible 
verte tan desconfiado. 



PEDRO DE PADILLA. 

De ser mi bien imposible 
nace estar desesperado. 
Aunque los hombres lo estén 
no lo han de mostrar ansí. 
No es mucho, pues yo sé bien 
que ya no hay bien para mí. 

En el fabor que te dió, 
zagal, espera y confia. 
A muchos que amor cerró 
las puertas de mi alegría. 
Si no es por mengua, ¿por quién 
ésta es tan fuera de tí? 
Ella fué toda mi bien, 
mas ya no ay bien para mí. 

OTRO QUARTO PROPIO. 

Vella pastor cica, 
viendo s no hay mal rato, 
que en belleza y trato 
ninguna es tan rica. 

En llegando á veros, 
con fuerca imbisible, 
hazeys imposible 
dexar de quereros; 
hasta amor ingrato 
que le ameys suplica, 
que en belleza y trato 
ninguna es tan rica. 



33 



5 1 | ROMANCERO DE 

Sólo con miraros 
engorda el ganado, 
y es bien fortunado 
quien viue de amaros, 
Lobo en vuestro hato 
nunca se publica, 
que en belleza y trato 
ninguna es tan rica. 

Tanto auiso y gala, 
tanta cortesía, 
y essa locanía 
que nada le yguala , 
tiene un garauato 
que al alma se aplica , 
que en belleza y trato 
ninguna es tan rica. 

Si el cielo hiziera 
todos mis despojos 
para veros ojos, 
más ojos quisiera; 
quanto más os trato, 
alio, zagalica, 
que en belleza y trato 
ninguna es tan rica. 



PEDRO DE PADILLA, 



OTRO QUINTO PROPIO. 

Es como cosa el amor 
que sacan para vendetta^ 
que quien dize más mal della 
esse la quiere comprar 

Es almoneda el amor 
do venden cosas de precio, 
que se tratan con desprecio 
para comprarse mejor; 
y algunos , de la más bella 
suelen fingirse cansar, 
y dicen mil males della 
porque la quieren comprar. 

De su dama el pretendiente, 
con un poco de desden, 
suele mostrar á la gente 
que no le parece bien; 
y llegado aueriguar, 
se está abrasando por ella, 
y sólo dize mal della 
porque la quiere comprar. 

Es muy ordinaria cosa, 
tratándose de una dama , 
dezir el que más la ama 
que á su gusto no es hermosa. 



ROMANCERO DE 

Y es aquello deslumhrar 
los ojos puestos en ella , 
v dar en dezir mal della 
porque la quiere comprar 

Házense estas niñerías 
en la amorosa dolencia, 
por escusar competencia 
ó desmentir los espías. 

Y es con la dama burlar 
y no querer offendella , 
si no en desagrado della 
para podella comprar, 



OTRO SEXTO PROPIO. 



El que á Si luía no ha mirado 
no ha visto muger hermosa^ 
que á Venus tiene imbidiosa 
y á su hijo enamorado. 

Aunque amor no puede vella , 
está abrasado en su llama , 
porque la voz de su fama 
le ha hecho morir por ella; 
porque es tan marauillosa 
en quanto el cielo le ha dado, 
que á Vénus tiene imbidiosa 
y á su hijo enamorado. 



PEDRO DE PADILLA. 5 1 7 

Gallarda, affable y discreta 
es, con tan gran extrañeza, 
que viene á ser la belleza 
lo ménos con que sujeta. 
Será el alma venturosa 
do cupiere su cuidado, 
que á Vénus tiene imbidiosa 
y á su hijo enamorado. 

No alabe muger ninguna 
quien no vió su rostro bello, 
que se mira sólo en bello 
Cielo, Sol, Estrellas, Luna. 
Con ella, la más lustrosa 
es dibuxo mal sacado: 
á Vénus tiene imbidiosa 
y á su hijo enamorado. 



OTRO VILLANCICO SÉPTIMO PROPIO. 



1 or qué tan triste accidente , 
Siluano , te trae penado ? 
Porque está quien viue ausente 
muy á pique de oluidado. 

Si te recelauas deso, 
¿para qué hiziste ausencia? 
Porque temí otra dolencia 
que á ninguno la confieso. 



ROMANCERO DE 

¿ Pues qué es lo que el alma siente 
si el mayor mal ha faltado ? 
Saber que jamás ausente 
dexo de ser oluidado. 

¿ Dióte ocasión nueua cosa 
á hazer esta mudanca? 
Ver que tras larga bonanca 
es la tormenta forcosa. 
¿Pues de qué estás impaciente 
si no partiste forcado? 
Porque está quien viue ausente 
muy á pique de oluidado. 

Lo que dexas por tu gusto 
¿para qué ha de darte pena? 
Aunque rompí la cadena 
no es acabado el disgusto. 
Acabarse há fácilmente 
como esotro es acabado. 
No hará , que estoy ausente 
y áun temo ser oluidado. 

Si se oluidaren de tí , 
¿por qué te ha de disgustar? 
Por saber que ha de gozar 
otro lo que possey. 
También pudieras presente 
andar con esse cuydado. 
Bien pudiera, mas ausente 
es fuerca ser oluidado. 



PEDRO DE PADILLA. 



5i 9 



OTRO OCTAVO PROPIO 

EN DIÁLOGO. 



C^ue no puede ser, señor Licenciado , 
Que sí puede ser, señor Bachiller. 

bachiller. . . Si dezís que amor es ciego, 
¿cómo tira sin errar, 
ó cómo sabe aplicar 
con diferencia su fuego? 
Respóndeme con sosiego 
no esteys tan alborotado. 
Que no puede ser, señor Licenciado. 
Que sí puede ser, señor Bachiller. 

licenciado. . Pues os preciays de discreto, 
estad en lo que tratamos; 
al amor ciego pintamos 
porque cegar es su efTecto. 
Que él de suyo es muy perfecto 
y de supremo poder. 
Que no puede ser, señor Licenciado. 
Que sí puede ser, señor Bachiller. 

bachiller. . . Vn poco más comedido 
será bien que respondays: 
al amor niño llamays, 



520 ROMANCERO DE 

y no sé que os ha mouido, 

pues en años ha cedido 

quantos podays conocer. 

Que no puede ser, señor Licenciado. 

Que sí puede ser, señor Bachiller. 

licenciado. . Al que fino amador fuere 
tal pintura satisface, 
porque como niño haze 
quanto el apetito quiere. 

Y el que otra cosa entendiere 
será de poco saber. 

Que no puede ser, señor Licenciado. 
Que sí puede ser, señor Bachiller. 

bachiller. . . A su flecha enerbolada 
dezís que no ay resistencia, 
yo no entiendo vuestra sciencia 
ni sé donde está fundada : 
flecha de un niño tirada 
¿á quién bastará á ofender? 
Que no puede ser, señor Licenciado. 
Que sí puede ser, señor Bachiller. 

licenciado. . No alcanca mi fundamento 
quién tiene poco primor; 
al que vna vez hiere amor 
no le vale entendimiento. 

Y vos como vays á tiento 
no me acabays de entender. 

Que no puede ser , señor Licenciado . 
Que sí puede ser, señor Bachiller. 



PEDRO DE PADILLA. 5ll 

bachiller. . . Sé yo más en lo oluidado 
que vos en lo principal; 
y assí me parece mal 
niño con alas pintado; 
y en eso vays disparado 
que no las ha menester. 
Que no puede ser, señor Licenciado. 
Que sí puede ser, señor Bachiller. 

licenciado. . Tiene poco entendimiento 
quien no entiende essa razón , 
porque quien tiene afficion 
no asegura el pensamiento, 
y por este movimiento 
se le permiten poner . 
Que no puede ser , señor Licenciado . 
Que sí puede ser , señor Bachiller. 



OTRO NONO PROPIO. 



^^uererme Juana tan poco 
para mí gran bien ha sido , 
porque me tornara loco 
sime viera bien querido. 

Si de veras me quisiera 
como la quiero , confieso 
que perder por ella el seso 
muy poco me pareciera; 
y assí , con el fauor poco 



ROMANCERO DE 

mayor bien he recibido, 
porque me tornara loco 
si me viera bien querido. 

Sin pensar me fauorece 
con desamor y desden , 
y ha disfracado el bien 
en el daño que me ofrece; 
que en hazer por mí tan poco 
mi remedio está escondido, 
porque me tornara loco 
si me viera bien querido. 

Para mí tengo por cierto 
que si algún fauor me diera , 
de ningún modo pudiera 
tenelle vn hora encubierto ; 
que quando fuera muy poco 
me sacara de sentido, 
porque me tornara loco 
si me viera bien querido. 

Alegre me miró vn dia, 
y fué tanto mi plazer 
que uviera de enloquecer 
con la sobrada alegría; 
y con esto aliuió vn poco 
el no ser fauorecido, 
con que me tornara loco 
si me viera bien querido. 



PEDRO DE PADILLA. 



OTRO DÉCIMO PROPIO. 



C^vién dexará de mirar 
por temer inconuenientes , 
ó porque digan las gentes 
que mirar es más que hablar? 

El que se muere por ver 
la que causa sus enojos , 
¿cómo es posible á los ojos 
freno ni rienda poner ? 

Y tan tiernos accidentes, 
¿ quién podrá disimular 
quando más digan las gentes 
que el mirar es más que hablar? 

En lo más dificultoso 
halla camino el amor; 
y assí, en medio del temor 
es el mirar más sabroso. 

Y allí las llamas ardientes 
suelen mejor abrasar, 

y aunque más digan las gentes 
que el mirar es más que hablar. 

Quien bien ama poco mira , 
si es de veras el cuydado; 
y assí, al buen enamorado 
ningún temor le retira 



ROMANCERO DE 

ni son parte inconuenientc 
á hazerle retirar, 
ni ver que dicen las gentes 
que el mirar es más que hablar. 



OTRO UNDÉCIMO PROPIO. 

No me mata mi tormento 
por ser vos la que le days, 
sino que me respondays 
que es fingido lo que siento. 

El graue mal que poseo, 
ni de muerte el desengaño, 
no me hazen tanto daño 
como dezir no lo creo; 
si mi muerte procurays , 
señora , yo la consiento 
con que no me respondáis 
que es fingido lo que siento. 

Ver que no quereys quererme 
puesto que podria matarme, 
no puede desesperarme 
como no querer creerme ; 
créeme y no me queráis , 
muera yo si os da contento, 
con que no me respondays 
que es fingido lo que siento. 



PEDRO DE PADILLA. 

Estando de amores muerto 
no siento no ser querido, 
sino que llameys fingido 
lo que en mi daño es tan cierto ; 
v ver que vos me acabays 
será mi contentamiento, 
con que no me respondavs 
que es fingido lo que siento. 

OTRO DUODÉCIMO PROPIO. 



C^uereros yo como á mí 

es ofender á los dos , 

v quereros como á vos 

no hay querer que llegue allí. 

OfFendiérase el amor 
de quien mi vida se espera , 
si más que á mí no quisiera 
cosa de tanto valor; 
porque amandos como á mí 
ofTendo el bien que ay en vos, 
si ha de ser como á vos 
no hay querer que llegue allí. 

Por milagro es menester 
que á quien sabe conoceros, 
se le dé para quereros 
vn milagroso querer; 
que si no es querido ansí 



Sl€ ROM A NCR RO DE 

lo menos que os puso Dios, 
para amaros como a vos 
no ay querer que llegue allí. 

Esse rostro celestial 
sera querer ofTendelle 
pensar que basta querelle 
como á cosa natural. 
Que lo menos que en vos vi 
es lo más que ay entre nos, 
y quereros como á vos 
no hay querer que llegue allí. 



OTRO DECIMOTERCIO PROPIO. 



El que íeniéndos presente 

se os dexare de rendir 

bien se le puede dezir 

que es de piedra y que no siente. 

El que goza de miraros 
sin dar el alma por veros, 
de no saber conoceros 
podrá viuir sin amaros: 
y el que os dexa de seruir 
por temer inconuenientes , 
bien se le puede dezir 
que es de piedra y que no siente. 



PEDRO DE PADILLA. 

De mármol duro ha de ser 
y del más elado yelo, 
quien esse rostro del cielo 
viere y dexe de querer; 
y no es digno de admitir 
entre la discreta gente, 
porque le podrán dezir 
que es de piedra y que no siente. 

De hermosura y auiso 
tanta del cielo traxistis , 
que desde que vos nacistis 
es el mundo vn parayso ; 
y pues podeys competir 
con el sol resplandeciente , 
quien se os dexa de rendir 
es de piedra que no siente. 

De Vasílico mortal 
serán los ojos de aquel 
que viendos, quedare en él 
de cosa suya señal; 
y el que quisiere huyr 
fuerca de tal accidente, 
bien se le puede decir 
que es de piedra y que no siente. 



ROMANCERO DE 



OTRO DÉCIMOQUARTO 

AGENO AL TEXTO. 



Nunca los amores quajan 
si á los dos amor no hiciere , 
que cuando elvno no quiere 
dizen que dos no barajan. 

No aprouecha en este officio 
auer amado y seruido, 
porque del que no es querido 
ni vale fe ni seruicio. 
Y el cuidadoso exercicio 
del amante desamado, 
su passion y su cuidado 
á la que quiere desquajan. 

No puede auer en Turquía 
captiuerio más esquiuo, 
que de vn amante captiuo 
tratado con tiranía. 
Que aunque sirua noche y dia 
desudado en regalar, 
los caminos de medrar 
con desden se los atajan. 

Para que destas pasiones 
fruto se pueda coger, 



PEDRO DE PADILLA. 529 

igualmente han de tener 
heridos los corazones. 
Que si las dos afficciones 
no tienen conformidad , 
el deseo y voluntad 
muy en vano se trauajan. 

¿Qué le aprouecha al amante 
querer donde no es querido, 
y cuando más offendido 
ser más leal y constante? 
¿Qué le vale yr adelante 
con el amar y seruir, 
si por do piensa subir 
por allí mismo le abaxan? 

OTRO DÉCIMOQUINTO PROPIO. 



S i es hermosa y desabrida 
la dama en un no sé qué, 
poco dará el que la dé 
la libertad y la vida. 

Vn tenerlo todo en poco 
y vn no quererse obligar, 
son cosas para tornar 
al más discreto, más loco. 
Y á la que con tal medida 
del cielo cortada fué, 
poco dará el que la dé 
la libertad y la vida. 



34 



ROMANCERO OE 

La dama que es amorosa, 
aunque prende y encadena, 
no da la vida y la pena 
como la ques desdeñosa. 
Oue si lo afable convida, 
tiene estotro vn no sé qué, 
que da poco el que la dé 
la libertad y la vida. 

Con vn fabor que burlando 
la que desta suerte haya, 
al que la estima le paga 
mil años de estar penando. 
Que es gusto que no se oluida , 
por ser dado de quien fué, 
y es poco que se le dé 
por ella el alma y la vida. 

Vn enfado y vn desden 
que tenga cortesanía, 
arguye una bizarría 
que siempre parece bien. 
Que vna condición rendida 
jamás agradable fué, 
y es bien que á estotra se dé 
la libertad y la vida. 

Vn melindrillo de dama 
y vn zeño de quando en quando, 
es yr fuego acrecentando 
en el pecho del que ama. 
Y un desden con que despida 



PEDRO DE PADILLA. 53í 

lo que á su gusto no esté, 
es causa que se le dé 
la libertad y la vida. 



OTRO DÉCIMOSEXTO PROPIO. 



Pensamiento que aprouecha 
hallar en todo sospecha. 

Dexa ese temor injusto 
triste, cansado, enfadoso, 
que estando tan temeroso 
no tendreys hora de gusto. 
Y pues lo que da disgusto 
con gran razón se deshecha, 
no os canse más la sospecha. 

Si el regalo deseado 
como offensa le tratays, 
dezidme, ¿de qué os quexays 
quando no soys regalado? 
Dexad el temor passado, 
que no es bien la merced hecha 
tratalla como sospecha. 

Conseruaos en el estado 
pensamiento que gozays, 
pues á todos le ganays 
en estar bien empleado. 



romancf.ro de 
Y pues tan dulce cuydado 
tiene el alma satisfecha, 
no lo estrague la sospecha. 

Tantas imaginaciones 
nunca pueden ser de gusto, 
porque en todas de disgusto 
hallareys mil ocasiones. 
Seguid vuestras pretensiones, 
ques vida triste y estrecha 
hallar en todo sospecha. 



OTRO DÉCIMOSÉTIMO PROPIO. 



El que diere en ser celoso 
sin que le den ocasión, 
bien puede estar con razón 
toda la vida medroso. 

El zelo que es de afficion 
sin que tenga otro subjeto, 
ase de tener secreto 
metido en el coracon. 
Y el que con zelo enfadoso 
cansare y diere pasión , 
bien puede estar con razón 
toda la vida medroso. 

Vn zelo discreto agrada 
y acrecienta en el amor, 



PEDRO DE PADILLA. 

mas faltándole primor, 
ávn á los necios enfada. 

Y el que fuere escrupuloso, 
por sóla su condición, 

bien puede estar con razón 
toda la vida medroso. 

El que con zelo pesado 
cansa, disgusta y porfía, 
no se espante si algún dia 
fuere por otro dexado. 

Y si da en ser enojosso 
y de mala digestión , 

bien puede estar con razón 
toda la vida medroso. 

El que quisiere tener 
descanso y gusto en amar, 
sin causa no ha de zelar 
á la quél piensa querer. 
Que es apetito forcoso 
de todas la priuacion , 
y podrá estar con razón 
toda la vida medroso. 



ROMANCERO DE 



OTRO DÉCIMOOCTAUO 

AGENO EL TEXTO. 

Pues estay s de amor captiua, 
Pasquala, no lo negueys> 
que con ceniza traeys 
cubierta la brasa viua. 

¿Para qué disimulays 
lo que tan claro se muestra , 
que en el rostro days la muestra 
del fuego en que os abrasays? 
Con andar tan pensatiua 
mostrays , aunque no quereys , 
que con zenica traeys 
cubierta la brasa viua. 

Quanto hazeys y dezís 
descubre lo que negays, 
y en lo que disimulays 
declarays lo que encubrís. 
Del plazer andays esquiua , 
con nada os entreteneys , 
y con zenica traeys 
cubierta la brasa viua. 

Trocado aueys los ganados, 
Pasquala , en vuestros intentos , 
por ouejas pensamientos, 
y por corderos cuydados. 



PEDRO DE PADILLA. 535 

Y de todo gusto os priua 
lo que encubrir pretendéis, 
que con zenica traeys 
cubierta la brasa viua. 

Es regla cierta en los males, 
y más en esta passion, 
descubrir el coracon 
lo que siente, con señales. 

Y son de muger captiua 
todas las que vos teneys, 
que con zenica traeys 
cubierta la brasa viua. 

Con trauajo andays de fiesta 
y sin lauor ocupada ; 
con descuydo aderecada, 
con cuydado descompuesta. 
Penada y contemplatiua , 
y aunque más disimuleys, 
poca zenica traeys 
para tanta brasa viua. 

OTRO DÉCIMONONO PROPIO. 

Todos piensan que me muero 
y yo no quiero. 

Piensan que estoy abrasado 
porque mi dama me dexa, 
y saue Dios que es la quexa 



HOMANCERO DE 

de lo mucho que ha tardado; 
y los que en esto no han dado 
dizen que me desespero, 
y yo no quiero. 

A y mil pronósticos ya 
de mi passion inumana , 
porque vnos dizen , mañana 
el dolor le acabará, 
y otros piensan que tendrá 
Judas en mí compañero, 
y yo no quiero. 

No entienden que puede auer 
tanto valor en mi pecho, 
que de vn tiro que me han hecho 
quede muerto mi querer; 
y piensan que he de boluer 
de nueuo á ser prisionero, 
y yo no quiero. 

Dicen que me he de morir 
en dexando este cuydado, 
que sin él será escusado 
entretener el viuir, 
y dizen que he de sufrir 
que haya segundo y tercero, 
y yo no quiero. 

Ay algunos del lugar 
que me dicen no seays necio , 
que joya de tanto precio 



PEDRO DE PADILLA. 

assí la dexeys lleuar, 
bolued á solicitar 
lo que tuuiste primero, 
y yo no quiero. 



OTRO VIGÉSIMO PROPIO. 



A Bras ha muerto María, 
Gil, ¿por qué ha sido tan braua? 
No más de porque le amaua 
más que al alma que tenia. 

Estaua tan offendida 
de ver la fe del pastor, 
que en pago de tanto amor 
le quiso quitar la vida, 
que el fuego que á Bras quemaua 
la dexaua elada y fria , 
no más de porque la amaua 
más que al alma que tenia. 

Por essa misma razón 
era obligada á querer. 
Sí, mas en siendo muger 
no conoce obligación. 
¿Y qués la causa que daua 
de lo mal que le queria? 
No más de ver que la amaua 
más que al alma que tenia. 



$38 ROMANCERO DE 

Pusiera Bras en oluido 
á su dolor de por medio. 
Tuuo por baxo remedio 
el que á tantos ha valido. 
¿Y esse amor no la obligaua? 
Antes más le aborrecía, 
no más de porque la amaua 
más que al alma que tenia. 

Nunca vi tal extrañeza 
como la que me refieres. 
Antes, de algunas mugeres 
es propia naturaleza. 
Y assí, quando Bras lloraua 
ella burlaua y reya, 
no más de porque la amaua 
más que al alma que tenia. 

OTRO VIGÉSIMOPRIMO PROPIO. 



Es preuilegio y fauor 
á muy pocos otorgado , 
saber en lo muy guardado 
hazer vn hurto de amor. 

Grande auiso es menester 
quando ay quien mire y of fenda , 
para tratar y querer 
donde no es bien que se entienda. 
Y es vn discreto primor 
y término delicado, 



PEDRO DE PADILLA. 

saber en lo muy guardado 
hazer vn hurto de amor. 

No ay gusto que assí entretenga 
como los dulces despojos 
ganados de do se tenga 
recato con cien mil ojos. 
Y á todo lleua el dulcor 
que goza el enamorado 
que supo, en lo muy guardado, 
hazer vn hurto de amor. 

No ay cosa que al alma quadre 
como vna prenda sabrosa 
de vna dama temerosa 
celada de padre y madre. 
Que en medio de aquel temor 
no hay desabrido bocado, 
porque en lo más trauajado 
tiene más gusto el amor. 

Es prenda que no se oluida 
vn faborcillo que dá 
la que quiere bien y está 
tras mil paredes metida; 
que es el contento mayor 
que amor tiene reseruado , 
saber en lo muy guardado 
hacer vn hurto de amor. 

Regalo en contradicion , 
quien le sabe alcancar, creo 



ROMANCERO DE 

que ha hallado del deseo 
la más fina perfecion: 
porque el mayor sinsabor 
del amoroso cuydado, 
es no estar necesitado 
á hazer hurto de amor. 

OTRO VIGÉSIMOSEGUNDO PROPIO. 

Para vn alma enamorada 
el engaño es lo mejor , 
que desengaño en amor 
no hay cosa más esc usada. 

El amor tiene de suerte 
vn alma que está rendida, 
que vn engaño le da vida 
y vn desengaño es la muerte. 
Y aunque á gente libertada 
aliuia ó quita el dolor, 
auiendo perfecto amor, 
no hay cosa más escusada. 

Tenga por gloria sus daños 
al que amor lastima y y ere 
si alguno dellos no fuere 
nacido de desengaños. 
Que dexan con su rigor 
un alma desesperada, 
que desengaño en amor 
no hay cosa más escusada. 



PEDRO DE PADILLA. 

Es vida de la esperanza 
del que viue desamado 
vn engaño sustentado 
en fingida confianca. 
Que allí tiene el amador 
su esperanca asegurada, 
y desengaño en amor 
no hay cosa más escusada. 

Si desengaño aprouecha 
no está preso el coracon; 
y assí , donde ay afficion , 
tal remedio se deshecha. 
Que es de todos el peor, 
para un alma lastimada, 
y desengaño en amor 
no hay cosa más escusada. 

OTRO VIGÉSIMOTERCIO PROPIO. 



Gileta, zelosa 
pierde la paciencia 
porque dio vna rosa 
Bras en su presencia, 

Dióla por donayre, 
y ella rauia y muere, 
porque como quiere , 
pícase del ayre. 
Y cualquiera cosa 



ROMANCERO DE 

haze competencia, 
porque dió vna rosa 
Bras en su presencia. 

Diósela a Aguileta 
sin ver qué hacia, 
y entre ambas auia 
sospecha secreta. 

Y es cosa donosa 
ver la differencia, 
porque dió vna rosa 
Bras -en su presencia. 

Él da por disculpa 
que fué de manera , 
que nunca creyera 
ser digno de culpa. 

Y ella, muy zelosa, 
no lleua en paciencia 
que diese vna rosa 
Bras en su presencia. 

Ha dado en aquello 
sin querer hablalle, 
y en desesperalle 
muy sin merecello. 

Y a pena rauiosa 
siempre le sentencia, 
porque dió vna rosa 
Bras en su presencia. 



PEDRO DE PADILLA. 



OTRO VIGÉSIMOQUARTO 

AGENO EL TEXTO. 

A los bencidos de amores 
querer con razón guiallos, 
es , en lugar de cur olios , 
remouelles los humores. 

El que sanarlos procura, 
que lo estudie le aconsejo, 
porque el amor, es locura 
que nunca sufre consejo. 

Y el mejor será dexallos , 
que serles predicadores 
es , en lugar de curalJos , 
remouelles los humores. 

Para curarlos, no creo 
que aprouecha discreccion, 
porque les crece el deseo 
con cualquiera priuacion. 

Y es muy en vano cansallos, 
porque dezirles primores 

es , en lugar de curallos , 
remouelle los humores. 

Consejero es por demás 
á los que sujeta amor, 
porqués voluerlos atrás 



544 ROMANCERO DE 

para que corran mejor. 
Detenellos, es forcallos 
á sentir mas sus ardores, 
y es, en lugar de cu rallos, 
remouelles los humores. 

Con razón es porfiar, 
quien lo haze no lo entiende , 
porque pensando apagar 
aquel fuego, más lo enciende. 
Y á mudanca prouocallos 
con alegalles doctores, 
es , en lugar de curallos , 
remouelles los humores. 



OTRO VIGÉSIMOQUINTO PROPIO. 

Jamás cosa de mi parte 
vi que te diese alegría, 
porque bastara ser mia , 
señora , para cansarte. 

No te vi , de ver que muero, 
misericordia jamás, 
que este galardón me das 
por lo mucho que te quiero. 
Ni puede vn alma obligarte 
que de sí no te desuia; 
porque le basta ser mia, 
señora , para cansarte. 



PEDRO DE PADILLA. 

Lo que á tantos ha valido, 
que es morir , sufrir y amar, 
á mí me viene á dañar 
con ser quien más a sufrido. 
Que mi firmeza en amarte 
lo imposible merecía; 
y basta sólo ser mía, 
señora, para cansarte. 

Quando con más confianza 
voy esperando ventura, 
tu condición braua y dura 
corta el paso á mi esperanca. 

Y mi fe no ha sido parte 
á mudar tu fantasía, 
porque bastará ser mia, 
señora, para cansarte. 

Todo lo posible he hecho 
por ver si te mudarás, 
y quando te siruo más, 
se saca menos prouecho. 

Y por querer agradarte 
vsas tan gran tiranía, 
que ninguna cosa mia 
ha dexado de cansarte. 



35 



5 4 6 



ROMANCERO DE 



OTRO VIGÉSIMOSEXTO PROPIO. 



1N o quiero ya, Siluia mia, 
andar vuestro seruidor, 
porque no consiente amor 
en sus gustos compañía. 

Yo quedo muy satisfecho 
con los passados despojos , 
y vos seguid los antojos 
que os fueren de más prouecho. 
Sin tener de mí porfía , 
sobresalto ni temor, 
porque no consiente amor 
en sus gustos compañía. 

Mal sufrirá quien se vido 
tratar con adoración 
que tengays el coracon 
ni aun de burlas repartido. 
Dad el bien que yo tenia 
al nueuo competidor, 
porque no consiente amor 
en sus gustos compañía. 

Bien sabeys vos que las muestras 
que di de firmeza y fe, 
de ordinario las fundé 
en cien mil finezas vuestras. 




PEDRO DE PADILLA. S4.J 

Y pues no es lo que solia, 
no veros es lo mejor, 
porque no consiente amor 
en sus gustos compañía. 

Picóme tan de letrado, 
y estoy en esto tan ciego, 
que dexo los pleytos luego 
en dándome acompañado. 
Yélome si se resfria 
vn punto el ageno ardor, 
porque no consiente amor 
en sus gustos compañía. 



OTRO VIGÉSIMOSÉPTIMO PROPIO. 



Del bien que tarde se alcanza 
ganado por fe y passion , 
más vale larga esperanza 
que de otro la possession. 

Lo fácilmente ganado 
no duele siendo perdido, 
porque es en menos tenido 
lo que menos ha costado. 
Y assí, del bien que se alcanca 
con fineza de afficion, 
más vale larga esperanca 
que de otros la possession. 



ROMANCERO DE 

Ouando la ocasión se halla 
del bien que el gusto asegura, 
es particular ventura 
aun el esperar gozalla. 

Y en la amorosa priuanca 
que para tal ocasión, 
más vale larga esperanza 
que de otras la possession. 

Los que supieron al justo 
de amor apurar verdades, 
llaman las dificultades 
despertadores del gusto. 

Y aunque aya desconfianza 
del bien por la dilación, 
más vale aquella esperanca 
que en otros la possession. 

Cortamente se entretiene 
y en vida poco gustosa, 
quien se afficiona de cosa 
que en queriéndola se tiene. 
Mas donde la confianza 
no asegura el cor acón, 
más vale larga esperanza 
que en otras la possession. 



PEDRO DE PADILLA. 



5 49 



OTRO VIGÉSIMOOCTAUO PROPIO. 



Si no me quieres de veras, 
que me aborrezcas pretendo; 
mira quál estoy , sabiendo 
lo que me va en que me quieras. 

Aunque me importa la vida 
ver que pagas mi querer, 
no la quiero entretener 
con muestra de amor fingida. 
Más quiero viuir muriendo 
que esperancas lisongeras; 
mira quál estoy , sabiendo 
lo que me va en que me quieras. 

Si no es al justo la paga 
de la fe con que te quiero, 
sólo vn desengaño espero 
que la acabe y me deshaga. 
Porque se vaya cumpliendo 
lo que parece que espera; 
mira quál estoy, sabiendo 
lo que me va en que me quieras. 

Muy tassado gasto ha hecho, 
y en falsa y mala moneda 
el que con lisonjas queda 
á su gusto satisfecho. 



55o ROMANCERO ÜE 

Yo muerte ó verdad pidiendo 
voy por prendas verdaderas; 
mira quál estoy , sabiendo 
lo que me va en que me quieras. 



OTRO VIGÉSIMONONO PROPIO. 



A. Siluia no se le y guala 
del cielo ninguna estrella. 
T es lo menos que hay en ella 
hermosura , gracia y gala 

Ningún bien ay que no tenga 
del cielo comunicado, 
y así en ella no hay cuydado 
que los gustos entretenga. 

Y es tan bella , que con bella , 
vida y alma se regala. 

Y es lo menos que hay en ella 
hermosura, gracia y gala. 

De hermosura y auiso 
tantos extremos encierra, 
que con ella ay en la tierra 
otro nueuo parayso. 
Porque Dios quiso hazella 
sin azar de cosa mala. 

Y es lo ménos que ay en ella 
hermosura, gracia y gala. 



PEDRO DE PADILLA . 

A su belleza no alcanca 
quanto cubre mortal belo, 
porque si no es en el cielo, 
de más bien no ay esperanca. 
Y éste, su poder señala 
de manera en disponella , 
que es lo menos que ay en ella 
hermosura, gracia y gala. 

Queda corto el pensamiento 
quando más piensa llegar 
á saber considerar 
tan alto merecimiento. 
Porque quien ha de entendella, 
humano ser no le iguala , 
y es lo menos que hay en ella 
hermosura, gracia y gala. 

OTRO TRIGÉSIMO PROPIO- 



Ay mal inhumano , 
cómo no te entiendo , 
que me estoy muriendo 
v me finjo sano. 

En qué deuaneo 
si sé de espiriencia 
que no ay resistencia 
para mi deseo. 
Porque no me allano 



ROMANCERO DE 

pues tanto me o Rendo, 
con estar muriendo 
y fingirme sano. 

Para libertarme 
tomo á veces brío, 
fingiéndome mió 
y es más engañarme. 
Esfuércome en vano 
á lo que pretendo, 
y es estar muriendo 
y fingirme sano. 

Rompo la cadena 
de mi pensamiento, 
y desde a vn momento 
queda sana y buena: 
quanto más me afano 
mejor comprehendo, 
que me estoy muriendo 
y me finjo sano. 

La razón me esfuerca 
á que pierda el miedo, 
y en prouando quedo 
rendido sin fuerca: 
parece muy llano 
lo que voy haziendo, 
y es estar muriendo 
y fingirme sano. 



PEDRO DE PADILLA. 



OTRO TRIGÉSIMOPRIMO. 



Cómo podré yo de ti 
alexarme, amor , huyendo, 
si quando parto corriendo , 
partes con alas tras mí? 

Las vezes que he pretendido 
huyrme, lo que he ganado 
es escapar muy cansado 
y ser de nueuo rendido. 
Pretendílo no sabiendo 
lo que después entendí, 
que quando parto corriendo, 
partes con alas tras mí. 

Pues tanta solicitud 
no me ha podido valer, 
mejor me será hazer 
de necesidad virtud. 
Que si otra cosa pretendo 
siempre será contra mí, 
pues quando parto corriendo, 
partes con alas tras mí. 

Si te me aparto vn momento, 
luego donde voy me esperas , 
porque tus alas ligeras 
huelan mucho más quel viento. 



554 ROMANCERO DE 

Y aunque assí viua muriendo 
no hay momento estar sin tí , 
porque si parto corriendo, 
partes con alas tras mí. 



OTRO TRIGÉSIMOSEGUNDO PROPIO. 



Amor , terrible passion, 
es la que el alma me toca , 
que tengo elada la boca 
y abrassado el cor acón. 

Acabar desesperando, 
aunque es tormento cruel , 
pienso que es morir callando 
el mayor mal que ay en él. 
Y no dezir la ocasión 
es lo que la vida apoca, 
teniendo elada la boca 
y abrassado el coracon. 

Si yo pudiera quexarme 
la muerte no la sintiera , 
porque con esso alentarme 
á sufrir mi mal pudiera. 
Mas quiere amor, sin razón, 
en vida tan triste y poca, 
que tenga elada la boca 
y abrassado el coracon. 



PEDRO DE PADILLA. 

Si el entredicho se aleara 
á mi lengua y la clausura, 
lo primero me quexara 
de vna fee falsa, perjura, 
y de vna gran sin razón 
hecha con causa muy poca , 
mas tengo elada la boca 
y abrassado el coracon. 

Quexaréme de vnos ojos 
que vi en lágrimas bañados, 
de mis tormentos y enojos 
fingiéndose lastimados ; 
y de vna falsa afición 
que á desesperar prouoca , 
mas tengo elada la boca 
y abrassado el coracon. 

No es possible sustentarme 
estando desta manera, 
porque es forcoso acabarme, 
no saliendo el fuego fuera. 
Que si da demostración 
de salir, luego reuoca 
de lo elado de la boca 
y se buelue al coracon. 



ROMANCERO DE 



OTRO TRIGÉSIMOTERCIO 

AGENO EL TESTO. 

Pves que tanta priesa os days 
y yo tampoco me quexo , 
cuydados , libres os dexo y 
quiero ver si me acabays. 

Pues que no espero tener 
ora de contentamiento, 
si me acabare el tormento, 
¿qué mal me puede hazer? 
Vosotros lo procurays 
y yo por verlo me aquexo, 
cuydados , libres os dexo, 
quiero ver si me acabays. 

Aunque pueda defenderme 
lo procuraré escusar, 
sólo por daros lugar 
en que podays ofenderme; 
y si mi muerte buscays , 
con ella del mal me alexo, 
cuydados, libres os dexo, 
quiero ver si me acabays. 

De vna cosa, como amigo, 
os podré yo asegurar, 



PEDRO DE PADILLA. 

que auiéndome de acabar 
aueys de acabar comigo. 
Mirad lo que auenturays, 
y si no es bueno el consejo, 
cuydados, libres os dexo, 
quiero ver si me acabays. 

Y si con esto os parece 
seguir vuestra pretensión , 
no hallarays ocasión 
mejor que la que se offrece. 
Y pues lo que deseays 
tiene tan buen aparejo , 
cuydados , libres os dexo, 
quiero ver si me acabays. 

OTRO TRIGÉSIMOQUARTO PROPIO- 



De ver mi firmeza 
Gila está enfadada\ 
¡ay Dios que dureza 
tan desesperada! 

Vuiera hablandado 
vn pecho de acero, 
sólo ver que muero 
por ella abrasado. 
Y ésta mi fineza 
la tiene cansada; 
j ay Dios que dureza 
tan desesperada! 



ss 7 



ROMANCERO DE 

No quiere acabarme 
(que seria ya justo), 
porque hallo gusto 
en desesperarme. 

Y es vna estrañeza 
nunca ymaginada; 

¡ ay Dios que dureza 
tan desesparada! 

Quantos han amado 
con más firme fee, 
donde yo llegué 
sé que no han llegado. 

Y es con aspereza 
tanta fee pagada; 
¡ay Dios que dureza 
tan desesperada! 

Falsas esperancas 
no me da siquiera, 
porque á manos muera 
de desconfianzas. 
Tiene por grandeza 
ser desamorada; 
¡ay Dios que dureca 
tan desesperada ! 

Sabe que no tengo 
descanso sin bella, 
y que con querella 
viuo y me entretengo. 

Y áun esta riqueza 



PEDRO DE PADILLA. 



55 9 



me da recatada; 
¡ay Dios que dureza 
tan desesperada! 



OTRO TRIGÉSIMOQUINTO PROPIO- 



que para en inconueniente. 

Quien del gusto se retira 
temiendo lo que será , 
léxos de saber está 
que quien ama poco mira. 

Y el amoroso accidente 
no le da mucha passion , 
el que teniendo afficion 
repara en inconueniente. 

En quien ama no ay temor, 
que al pecho más temeroso, 
en lo más dificultoso 
le da atreuimiento amor. 

Y consume el fuego ardiente 
el miedo del coracon, 

que es fingida el afición 
que pára en inconueniente. 

Es verdad aueriguada 
que no es otra cosa amar , 
sino desseo de gozar 



1 iene ordinariamente 
por certísima opinión , 
que es fingida el afición 




56ü ROMANCERO DE 

de la cosa que es amada, 

Y assí burla, finge y miente 
con falsa demostración, 

el que teniendo afición 
repara en inconueniente. 

Aunque con medios estraños 
se busque el bien que se guarda, 
cada momento que tarda 
de gozarse, son mil años. 

Y cuando el alma consiente 
que haya en esto dilación, 
fingida es el afición 

pues para en inconueniente. 

No es mucha la calentura 
ni es mucho el dolor que hiere , 
quando el que lo sufre quiere 
que se dilate la cura. 

Y cuando tan libremente 
se pone el hecho en razón, 
acábase el afición 

con qualquiera inconueniente. 

OTRO TRIGÉSIMOSEXTO PROPIO. 

Bien sé Juana que os burlays 
en quanto me prometeys , 
tras hazerme vn tiro andays 
pero no me engañar eys. 

Aparencias de blandura 
ningunas como las vuestras, 



PEDRO DE PADILLA. 

y debaxo de esas muestras 
no sé yo piedra tan dura. 

Y á los que más bien hazeys 
con ella descalabrays , 

tras hazerme tiro andays 
pero no me engañareys, 

Por no acabar con el daño 
de querer do no hay amor, 
me purgué de aquel humor 
con purga de desengaño. 

Y el bien que hecho me haueys 
es que de balde la days; 

tras hazerme tiro andays 
pero no me engañareys. 

No quiero sufrir tormento 
por quien no me ha de librar 
la paga de mi penar, 
si no es en un cumplimiento. 
Otro nécio hallareys 
en quien más suertes hagays, 
tras hazerme tiro andays 
pero no me engañareys. 

El donayre y gentileza , 
la gala y la discreccion, 
en toda su perfección 
os la dió naturaleza. 
Pero con eso prendeys , 
y al que es más buestro matays 
tras hazerme tiro andays 
pero no me engañareys. 



562 



ROMANCERO DE 



OTRO TRIGÉSIMOSÉPTIMO PROPIO- 



Qvando mi Siluia saliere , 
sol no salgas , que yo sé 
que no tienes para qué» 

Quando la luz de su cara 
mostrare , no salgas fuera , 
que si mil mundos vuiera , 
su rostro los alumbrara. 

Y assí , cuando pareciere , 
no te muestres por tu fee, 
que no tienes para qué. 

Todos tus extremos bellos 
se obscurezen con los suyos , 
y más que los rayos tuyos 
lucen los de sus cabellos. 

Y quando esta luz se viere 
la tuya no se nos dé , 

que no tiene para qué. 

De vitoriosos despojos 
no boluerás coronado, 
sino ciego y eclipsado 
con uer la luz de sus ojos. 

Y quando salir quisiere 
tu carro, á punto no esté, 
que no tienes para qué. 



PEDRO DE PADILLA. 563 

En los ojos y el cabello 
consigo saca dos soles, 
que con flores y arreboles 
suelo y cielo dexan vello. 
Y quando se descubriere 
vno destos, quédate, 
que saldrás sin para qué. 

■ 

OTRO TRIGÉSIMOOCTAUO PROPIO. 

M i mal se entretiene 
en yrme acabando, 
y mi bien no tiene 
ni cómo ni quándo. 

Acierta y porfía 
mi mal á matarme, 
y de remediarme 
nunca llega el dia. 
Vánse con que pene 
males augmentando, 
y mi bien no tiene 
ni cómo ni quándo. 

Es mi dolor fiero 
á matarme cierto, 
y el remedio incierto 
que de amor espero. 
No hay quien no me ordene 
con qué estar penando, 



ROMANCERO 1>E 

y mi bien no tiene 
ni cómo ni quándo. 

Quanto me destruye 
siempre está comigo, 
mas el bien que sigo 
como el viento huye. 
Nunca se detiene, 
siempre va bolando, 
y mi bien no tiene 
ni cómo ni quándo. 

Tengo pena cierta 
de incierta speranca, 
y mi confianca 
ya del todo muerta. 
Quanto me conuiene* 
me van apartando, 
y mi bien no tiene 
ni cómo ni quándo. 

Muero en ver que viuo 
con tal desuentura, 
muerta la ventura 
del dolor esquiuo. 
Y éste me entretiene 
la muerte esperando; 
y mi bien no tiene 
ni cómo ni quándo. 



PEDRO DE PADILLA. 



565 



OTRO TRIGÉSIMONONO PROPIO. 



De qualquiera cosa mia 
estoy tan desconfiado, 
que me ha puesto este cuydado y 
entredicho al alegría. 

A la que amor me rindió 
y á quien sus glorias ofFrece , 
qualquier otro me parece 
que le agrada más que yo. 

Y que la canso y enfado 
todas las oras del dia; 

y háme puesto este cuydado 
entredicho al alegría. 

Pudiera en mis propias cosas 
engañarme el afición, 
pero no entiendo que son 
para nada prouechosas. 

Y estoy tan acobardado 
con ésta mi fantasía , 

que me ha puesto este cuydado 
entredicho al alegría. 

Aunque pueda asegurarme 
con lo que dizen de mí, 
nunca entiendo que es ansí, 
sino que es lisongearme. 



ROMANCERO DE 

Y viuo tan disgustado 
comigo en esta porfía, 

que me ha puesto este cuydado 
entredicho al alegría. 

Con ver que pierdo la vida, 
padezco mi mal y callo, 
porque cosa en mí no hallo 
que merezca ser querida. 

Y assí, estoy desesperado 
con qualquiera niñería , 
porque me ha puesto el cuydado 
entredicho al alegría. 

OTRO QUADRAGÉSIMO 

AGENO EL TEXTO. 

Preso mbs de buen arquero, 
ciego amor y por alabarte, 
y lo más hace el dinero 
y el diablo por su parte. 

Tu poder no hay quien le tema , 
ni tu fuego quien le sienta; 
porque si el tuyo calienta, 
ynterés abrasa y quema; 
y el diablo también rema 
su parte desta galera; 
y assí, no es mucho que quiera 
entrar contigo á la parte. 



PEDRO DE PADILLA. 

Tú lo que puedes hazer 
es el coracon herir , 
y el diablo persuadir , 
y los dineros vencer. 
De suerte que no ha de ser 
tuya toda la victoria, 
pues otros ganan la gloria 
que tú sueles aplicarte. 

En dándoles ocassion 
al interés y al tercero, 
quitará el vno el dinero 
y el otro la tentación. 
Y qualquiera pretensión 
que con los dos es muy llana ; 
sin ellos quedará vana 
y podrás desesperarte. 

Es engaño de amadores 
entender que amor pudiesse 
vencer, quando no tuuiesse 
tan buenos dos baledores. 
Que estos ganan los fauores 
que él no puede grangear, 
y saben solicitar 
el gusto que se reparte. 



568 



ROMANCERO DE 



OTRO QUADRAGÉSIMOPRIMO 

PROPIO. 

Siluano, di, cómo estás. 
Estoy carillo de suerte , 
que me huye más la muerte 
quando alargo el passo más. 

Del todo fuera de tí , 
Siluano amigo, te veo. 
Si lo impossible desseo, 
no es possible estar en mí. 
Tu mal es terrible y fuerte. 
Es tan fuera de compás, 
que me huye más la muerte 
quando alargo el passo más. 

A la que tu fee se offrece , 
¿no la obliga verte ansí? 
Con el fuego que ay en mí 
se resfria y endurece. 
Desdichada fué tu suerte. 
Sólo en esto lo verás , 
en que me huye la muerte 
quando alargo el passo más. 

Líbrate desse tormento, 
y pon á Siluia en oluido. 
No puedo, que si la oluido 



PEDRO DE PADILLA. 

más de veras me atormento. 
Pues, ¿de qué piensas valerte? 
De nada, porque sabrás 
que me huye más la muerte 
quando alargó el passo más. 



OTRO QUADRAGÉSIMOSEGUNDO 

AGENO AL TEXTO. 



Esse donayre gracioso 
y essa beldad soberana , 
me mata de amores, Ana, 

Tan hidalga cortesía 
y tan cuerda discreción, 
tan dulc; conuersacion, 
tal gala y tal bizarría, 
y esse estremo milagroso 
de belleza más que humana, 
me mata de amores, Ana. 

Esse capotillo y ceño 
á quien el alma entregué, 
y el gallardo no sé qué 
desse desden zahareño; 
esse enfado tan sabroso 
y essa aspereza inhumana, 
me mata de amores, Ana, 



56 9 



ROMANCERO DE 

Essa libertad essenta, 
digna de tu gran valor, 
y esse hazer del amor 
en todo tan poca cuenta; 
y esse brío poderoso 
que á los más libres allana, 
me mata de amores, Ana. 

Essos dulcísimos ojos 
con que amor milagros haze, 
quitando como le plaze 
de las almas mil despojos; 
y esse tu rostro hermoso, 
con más luz que el de Diana , 
me mata de amores , Ana. 

El no estimar cosa alguna 
y el no quererte obligar, 
y essos bríos de triunfar 
de tiempo , amor y fortuna ; 
esse pecho baleroso 
y essa condición tan llana , 
me mata de amores, Ana. 

Los males y sin razones 
que amor haze por tu mano, 
y el dar con modo inhumano 
por tal fee tantas passiones; 
y esse mirar amoroso 
que á tantos ofende y sana , 
me mata de amores, Ana. 



PEDRO DE PADILLA. 



OTRO QUADRAGÉSIMOTERCIO 

PROPIO. 



canto espere de ventura 
lo deuo á los desengaños , 
porque han sido de mis daños , 
la medicina segura. 

Con vn engaño viuia 
ofendido y satisfecho, 
y desengaños han hecho 
lo que razón no podía. 
Y son regalos estraños 
con que mi bien se asegura, 
porque han sido de mis daños 
la medicina segura. 

De mis males el remate 
con este bien me ha venido, 
y desengaños han sido 
moneda de mi rescate. 
Porque tras algunos años 
de prisión y desuentura, 
me dieron para mis daños 
la medicina segura. 

En lo que orTende y lastima 
á los vencidos de amor , 



5*72 ROMANCERO DE 

a hallado mi dolor 
el bien de mayor estima. 

Y libre de los engaños 
de vna falsa fee perjura, 
me dieron para mis daños 
la medicina segura. 

OTRO QUADRAGÉSIMOQUARTO 

PROPIO 

Todos los que amar quisieren, 
sepan que se han de obligar 
á dar , querer y callar, 
y tomar lo que les dieren. 

Obliga el que da y agrada, 
que el dar es demostración 
de la fee y de la afición 
que en el alma está cerrada. 

Y aun los que medrar quieren, 
obligados han de estar 

á dar, querer y callar, 
y tomar lo que les dieren. 

Como nace del querer 
la fina occasion de dar, 
ninguno podrá medrar 
que no lo diere á entender. 

Y ningún regalo esperen 



PEDRO DE PADILLA. Sj3 

los que piensan negociar 
sin dar, querer y callar, 
y tomar lo que les dieren. 

El que no fuere secreto, 
aunque dé y tenga afición, 
pierde luego la opinión 
de galán y de discreto. 

Y assí, los que más lo fueren, 
las leyes que han de guardar 
son dar, querer y callar, 

y tomar lo que les dieren. 

En dar, callar y seruir 
ninguna tassa a de auer , 
que sólo se ha de tener 
medida en el recebir. 

Y el gusto que recibieren 
háse de gratificar 

con dar, querer y callar, 
y tomar lo que les dieren. 

OTRO QUADRAGÉSIMOQUINTO 

PROPIO. 

El que sirve más que á vna % 
no quiere á ninguna. 

El que en una no pusiere 
con firmeza el pensamiento, 



ROMANCERO DE 

no ayays miedo que el tormento 
le haga que desespere. 

Y el que más que á vna siruiere , 
y á trezientas importuna, 

no quiere á ninguna. 

El que le hace mudar, 
ó cosa nueua ó desden , 
si dize que quiere bien 
deue de ser por burlar. 

Y en procurando gozar 
más que vna buena fortuna, 
no quiere á ninguna. 

En repartido querer 
no hay de amor sino el nombre, 
y no sabe amar el hombre 
que dos quiere pretender. 
Porque en sabiendo hazer 
mudancas como la Luna, 
no quiere á ninguna. 

El hombre de baxos tratos 
y pensamientos liuianos , 
el que hiziere á dos manos 
como quien cose capatos; 
y aquel á quien fueron gratos 
fauores de cada una, 
no quiere á ninguna. 

El que con cualquiera viento 
se muda como veleta, 



PEDRO DE PADILLA. 

y que amor no le subjeta 
lo varío del pensamiento; 
y que para su contento 
por comer trucha no ayuna, 
no quiere á ninguna. 

OTRO QUADRAGÉSIMOSEXTO 

PROPIO. 



Solo vn bien, señora, os pido 
( si se puede merecer J y 
licencia para tener 
embidia á vuestro marido. 

Pues otra paga no alcanca 
de vos el mal que padezco, 
y lo poco que merezco 
corta el passo á mi esperanza , 
bien se sufre pretender 
en premio de lo seruido, 
licencia para tener 
embidia á vuestro marido. 

No os pido contentamiento, 
ni vos me le querreys dar, 
sino aliuio del penar 
en esse consentimiento. 
Pues no offende vuestro ser 
dar, por aueros querido, 
licencia para tener 
embidia á vuestro marido. 



5^f> ROMANCERO DF 

Nadie con tal ocasión 
pudo ser muy embidiado, 
que el bien que teneys sobrado 
era sobrada razón. 
Mas yo pido, por no ser 
en nada descometido, 
licencia para tener 
embidia a vuestro marido. 

Licencia tan reformada 
bien puede pedir cualquiera, 
aunque de vos no sespera 
que la deys por no dar nada. 
Y aún no querreys conceder, 
por saber que yo la pido, 
licencia para tener 
embidia á vuestro marido. 

OTRO QUADRAGÉSIMOSÉPTIMO 

PROPIO. 

Si os digo que por vos muero , 
estay s , por no socorrerme , 
como el perro del herrero 
que á las martilladas duerme, 

Hazen tan poca impresión 
en vos mi llanto y mi ruego, 
que se os yela el coracon 



PEDRO DE P A D ILLA . 

de verme abrasado en fuego 

Y el mal con que desespero 
es veros , por no valerme , 
como el perro del herrero 
que á las martilladas duerme. 

Tal estrañeza teneys, 
que aueys dado en no pagarme , 
siquiera con escucharme 
lo mucho que me deueys. 

Y sabiendo lo que os quiero 
estays, por más offenderme, 
como el perro del herrero 
que á las martilladas duerme. 

Si mi muerte procurays , 
teneys razón destrañaros , 
que si mi mal escuchays, 
impossible es no ablandaros. 

Y por esto quando espero 
que abeys de fauorecerme , 
soys el perro del herrero 
que á las martilladas duerme. 

Por no os querer obligar 
ni agradeceys el querer, 
ni lo quereys escuchar 
por no venirlo á creer. 
Quese coracon de azero 
está sin querer creerme , 
como el perro del herrero 
que á las martilladas duerme 



5 7 3 



ROMANCERO DE 



OTRO QUADRAGÉSIMOOCTAUO 

PROPIO. 



Viua contenta y segura 
de quanto pueda dar pena , 
la que tiene la hermosura 
mezclada con ser morena. 

Nadie no puede negar, 
si no juzga con passion, 
que las que morenas son 
prenden para no soltar. 
Que auiso y desemboltura 
es lo que más encadena , 
y es don de la hermosura 
mezclada con ser morena. 

Donayre, gracia y auiso 
tienen las morenas vellas , 
porque hizo Dios en ellas 
otro nueuo parayso. 
Y la mayor desuentura 
de quantas amor ordena, 
es penar por hermosura 
de dama que no es morena. 

Las figuras estremadas 
de varios primores llenas , 



PEDRO DE PADILLA. 

siempre las pintan morenas 
para ser bien acabadas. 

Y puesto que la blancura 
por mala no se condena, 
es menos que hermosura 
mezclada con ser morena. 

La blancura, con miralla, 
aunque algún contento dé , 
tiene essotro el no sé qué 
que por ventura se halla. 

Y assí , la muestra más pura 
de la belleza terrena, 

es tener la hermosura 
mezclada con ser morena. 

Color blanco, es argumento 
de ser el sujeto frío, 
y el moreno, de más brío 
y mejor entendimiento. 

Y con esto se asegura 

de embidiar beldad agena , 
la que tiene la hermosura 
mezclada con ser morena. 

De sí, por gran estrañeza 
dice la diuina esposa, 
soy morena y soy hermosa, 
que es la perfecta belleza. 

Y si á celestial hechura 
esta alabanca se ordena, 

no hay que estimar hermosura 
de dama que no es morena. 



58o 



ROMANCERO DI 



OTRO QUADRAGÉSIMONONO 

AGENO AL TEXTO. 



Nueua suerte de extrañeza 
es essa tuya , Costanca , 
mandarme tener firmeza 
y quitarme la esperanca. 

Será quitar al amor 
el gusto del esperar, 
quitar al fuego el quemar 
y á la luz el resplandor. 
Y aunque parece fineza, 
es cosa que nadie aicanca, 
tener en amor firmeza 
quitándole la esperanca. 

No tiene fe verdadera, 
ni siente de amor la llama 
el que confiesa que ama , 
y tras esso, que no espera. 
Que de la fe la riqueza, 
es la firme confianca, 
y no puede auer firmeza 
en quitando la esperanca. 

El que no pretende , amando, 
algún premio por seruir, 



PEDRO DE PADILLA. 

la pena deue fingir 

ó trata de amor burlando. 

Mas adonde hay entereza 

que no consienta mudanca , 

acábase la firmeza 

en quitando la esperanca. 

OTRO QUINGENTÉSIMO 

AGENO AL TEXTO 



Estimaos, ojos serenos, 
porque si no os estimays , 
quantos más dueños ¿engay¿ 
sereys tenidos en menos. 

El bien más calificado, 
de mayor precio y estima , 
es de todos estimado 
en lo quel dueño lo estima. 

Y por esto, si miray s , 

mirad que, aunque soys tan buenos, 
quantos más dueños tengays 
sereys teñidos en menos. 

En mirar mostraos auaros , 
y largos en los desdenes, 
que es muy bien que tantos bienes 
como teneys, cuesten caros. 

Y creedme, que aunque estays 



ROMANCERO. 

de tantas riquezas llenos, 
quantos más dueños tengays 
sereys tenidos en menos 

Essa rara hermosura , 
con razón tan celebrada, 
ha de andar acompañada 
de recato y de cordura. 
Que aunque el extremo seays 
de los extremos terrenos, 
quantos más dueños tengays 
sereys tenidos en menos. 



LAUS DEO. 



TABLA 



DE LAS 

COSAS QUE EN ESTE LIBRO SE CONTIENEN. 



PRIMERAMENTE 

DE ALGUNOS SUCESOS DE FLANDES 
VEYNTE Y DOS ROMANCES. 



Páginas. 

Después que el Emperador. — Romance i 9 

De vn espléndido banquete. — Rom. 2 17 

En la prouincia de Olanda. — Rom. 3 24 

Andauan ya de manera. — Rom. 4 29 

Sin reposar sola vn ora. — Rom. 5 36 

Auiendo el gran Duque de Alúa. — Rom. 6 40 

Después de aquella justicia. — Rom. 7 46 

Acabada esta victoria. — Rom. 8 5i 

Para poner fin el Duque. — Rom. 9 56 

El de Bosu junto á Brila. — Rom. 10 61 

D. Fadrique de Toledo. — Rom. 11 65 

Desbaratado el socorro. — Rom. 12 68 

Retirado ya el de Oranje. — Rom. i3 70 

Gozando de los despojos. — Rom. 14 75 

De la prouincia de Olanda. — Rom. i5 81 

Después que fué de los nuestros. — Rom. 16 88 

El Comendador mayor. — Rom. 17 94 

Después de aquella victoria. — Rom. 18 99 



C S4 TABLA. 

Páginas. 



Después de auer ocupado. — Romance 19 io3 

En ía gran villa de Gante, — Rom. 20 107 

A las almas obstinadas. — Rom. 21 1 1 1 

En el tiempo que Mastrique. — Rom. 22 114 

ROMANCES 

DE HISTORIAS DIFERENTES. 

Déla famosa Lisboa. — Romance 1 125 

Seys años tuuo á Coymbra.. 1 3 1 

En el tiempo venturoso. — Rom. 2... ..... 146 

Andados veynte y cinco años. — Rom. 3 i5i 

El gran Monarcha del mundo. — Rom. 4 157 

Partióse César de Roma. — Rom. 5 161 

Vn lunes por la mañana. — Rom. 6 i65 

Del rey moro de Granada. — Rom. 7 174 

Como jamás el que reyna. — Rom. 8 180 

Como no ay cosa criada. — Rom. 9 188 

Tristes nueuas le traxeron. — Rom. 10 192 

Estando en el Nauarino. — Rom. 11 195 

Estando el Rey D. Fernando. — Rom. 12 200 

Con los primeros Romanos. — Rom. i3 2o3 

Entre dos Reyes Christianos. — Rom. 14 207 

En el Castillo de Roda. — Rom. i5 210 

Muy grandes bozes se oyeron. — Rom. 16 214 

El quinto Rey de Nauarra. — Rom. 17 216 

En el tiempo que reynaua. — Rom. 18. o 220 

El Alcayde de Antequera. — Rom. 19 ¿ 225 

Escuchando estuuo al moro. — Rom. 20 229 

Aquel moro Abencerrage. — Rom. 21 233 

El desastrado sucesso. — Rom. 22 237 

Entre Marruecos y Fez. — Rom. 23 242 

La noche que de María. — Rom. 24 247 

De las ganancias de amor. — Rom. 2S 255 

En la abundosa ribera. — Rom. 26 257 

Galanes y caualleros. — Rom. 27 264 



TABLA. 585 

Páginas. 

Del Carpió sale Bernardo, — Romance 28 267 

Por los campos de Almenara. — Rom. 29 269 

A reptar los de Camora. — Rom. 3o 274 

De la espantosa batalla. — Rom. 3i 282 

A los moros de París. — Rom. 32 200 

El soberuio Rodomonte. — Rom. 33. 293 

Con su querido Bireno. — Rom. 34 298 

En seguimiento de Orlando. — Rom. 35.. 3o2 

La hermosa Bradamante — Rom. 36. 307 

La hermosa Bradamante. — Rom. 37 3i3 

Con el cuerpo de su Rey. — Rom. 38 320 

Llorando desconsolada. — Rom. 39 327 

En el solenne combite. — Rom. 40 33 1 

La mayor parte del Reyno. — Rom. 41 335 

TABLA DE LAS COMPOSTURAS ITALIANAS 



CARTA EN TERCETOS. 
A su Siluia, salud Siluano embia 341 

CARTA SEGUNDA. 
No os puedo yo negar, Albania mia 352 

CARTA TERCERA. 

La temeraria muerte que causaron 355 

Soneto en respuesta 357 

CARTA QUARTA. 

La alma Venus sus flores esparciendo 358 

Soneto en respuesta 364 

DISCURSO EN TERCETOS. 
Gracias te hago justo cielo sancto 365 



586 TABLA. 

Páginas. 



DISCURSO SEGUNDO. 
En vii antiguo muro destrocado 368 

CARTA QUINTA. 

Tan graue es el dolor del mal que siento 372 

Glossa sobre esta carta 374 

CANCION PRIMERA 

GLOSSANDO VN VERSO QUE DIZE - . 

Para aliuiar siquiera mis tormentos 378 

Canción segunda 382 

CANCION TERCERA 

GLOSSANDO ESTE VERSO: 

Que todo viue y todo cabe en ella 386 

Canción quaeta 389 

Canción quinta ymitada 392 

ESTANCIAS PRIMERAS. 

Gallarda ninpha que es como el Sol claro 394 

TERCETOS 
que comienzan: 

Ver que á mi mal 395 

CARTA SEXTA 

EN VERSO SUELTO. 

Nunca el cielo permita ni consienta 397 

CARTA SÉPTIMA 

EN VERSO SUELTO. 

Gallarda Siluia, quién ymaginara 4o3 



TABLA. 58y 

Páginas. 

CARTA OCTALA 

EN VERSO SUELTO. 

Ordena el cielo como le parece , 406 

CARTA NONA 

EN TERCETOS. 

Por muchos años vuestra señoría 411 

CARTA DÉCIMA 

EN TERCETOS. 

Padilla, cuya fama desde el suelo 41 3 

CANCION SEXTA 
Pastora ingrata . cuya hermosura 41? 



ALGUNAS GLOSSAS Y VERSOS CASTELLANOS. 



PRIMERA GLOSSA 

destos versos: 

Y viéndome aborrecer 
tengo de morir amando 418 

GLOSSA SEGUNDA 
destos versos: 

Adoro y veso el cuchillo 
que me quiere dar la muerte 421 

GLOSSA TERCERA. 
Señora, yo me despido 423 



588 PABLA. 

Páginas. 

GLOSSA QUARTA. 
Quien no estuuiere en presencia 425 

GLOSSA QUINTA 

Pastores, herido vengo 426 

GLOSSA SEXTA. 
Philis, ¿con quién te aconsejas? 428 

GLOSSA SÉPTIMA. 
En el campo me metí 430 

GLOSSA OCTAUA. 
Al reclamo del desseo 4'32 

GLOSSA NONA 

DE VN ROMANCE Y UN VILLANCICO JUNTOS. 

Quando con largo viuir 434 

TRES GLOSSAS 

DE LA BELLA MAL MARIDADA.. 

La primera 437 

La segunda 438 

La tercera 440 

GLOSSA TREDÉCIMA 

DE VN ROMANCE QUE DIZE.' 

¡Ay Jarifa! hermana mía 441 



TABLA. 589 

Páginas. 

GLOSSA QUATUORDÉCIMA 

DESTE VERSO. 

De vos , de amor , de ausencia y de fortuna 445 

CARTA VNDÉCIMA 

EN REDONDILLAS. 

Si mereciere á tu mano 447 

CARTA DUODÉCIMA. 
Siluia, si nadie a sabido 452 

CARTA DUODÉCIMA 

EN COPLAS SUELTAS DE Á CINCO. 

De vuestro valor y el mió 455 

CARTA DÉCIMATERCIA. 

RESPONDIENDO Á VNA COPLA QUE EMBIÓ VNA DAMA. 

Quien es pródigo en querer 458 

OTRAS EN DIÁLOGO. 
Contento te veo Siluano 462 

CARTA DÉCIMAQUARTA 

No sé como en esse pecho, 
Gloria y bien del alma mia 464 

A VNA DAMA 

QUE DIO VN CLAVEL Y DESPUES VNA ROSA. 

Son de suerte los fauores , 467 



Páginas. 

A VNA DAMA 

QUE EMBIÓ VN RAMILLETE. 

Gallarda pastora hermosa ^ 

ENSALADILLA PRIMERA. 

Víme disgustado vn día 471 

ENSALADILLA SEGUNDA. 

Cansado de querer sin ser querido 482 

ENSALADILLA TERCERA. 

Dezid cómo puede ser 495 

ENSALADILLA QUARTA. 

Entré ayer á visitar 5o i 

VILLANCICOS. 

Porque me querays no os quiero 509 

Quando vn triste coracon 5 10 

Yo bien sé Pascual á quién « . 5 12 

Vella pastorzica 5 1 3 

Es como cosa el amor 5 1 5 

El que á Siluia no ha mirado 5 16 

¿Por qué tan triste accidente 517 

Que no puede ser, señor Licenciado 519 

Quererme Juana tampoco.. 52 1 

Quién dexara mirar 523 

No me mata mi tormento 524 

Quereros yo como á mí 525 

El que teniendo os presente 526 

Nunca los amores quaxan 528 

Si es hermosa y desabrida 529 



TABLA. 591 

Páginas, 

Pensamiento que aprouecha 53 1 

El que diere en ser celoso 532 

Pues estays de amor cautiua 534 

Todos piensan que me muero 535 

A Bras ha muerto María 537 

Es preuilegio y fauor 538 

Para vn alma enamorada 540 

Gileta celosa 541 

A los vencidos de amores 54> 

Jamás cosa de mi parte. 544 

No quiero ya Siluia mia 546 

Del bien que tarde se alcanca 547 

Si no me quieres de veras 549 

A Siluia no se le yguala 55o 

¡Ay! mal inhumano 55 1 

Cómo podré yo de tí 553 

Amor, terrible passion 554 

Pues que tanta prissa os days . 556 

De ver mi firmeza 557 

Tiénese ordinariamente 559 

Bien sé Juana que os burlays, 56o 

Quando mi Siluia saliere 562 

Mi mal se entretiene 563 

De qualquiera cosa mia 565 

Presumes de buen arquero 566 

Siluano, ¿di cómo estás 568 

Esse donayre gracioso 569 

Quanto espere de ventura 571 

Todos los que amar quisieren 572 

El que sirue más que á vna , 573 

Sólo vn bien, Señora, os pido 575 

Si os digo que por vos muero 576 

Viua contenta y segura 578 

Nueua suerte de estrañeza 58o 

Estimaos, ojos serenos 58! 



FJN DE LA TABLA, 



IMPRESSO EN MA- 
DRID EN CASA DE FRANCISCO 
SANCHEZ. AÑO DE 
i583. 



INDICE. 

Advertencia 

Privilegio 

Aprobación 

Al limo. Sr. D. Luis Hurtado de Mendoza , Marqués de Mondéjar 

Soneto de Francisco de Montaluo, al autor 

Soneto de Miguel de Seruantes , al autor 

Soneto de López Maldonado 



Págs. 



A Bras ha muerto María 537 

A las almas obstinadas 1 1 1 

A los bencidos de amores 543 

A los Moros de París 290 

A retar los de Zamora 274 

A Siluia no se le yguala 55o 

A su Siluia, salud Siluano embia. 341 

Acabada esta victoria 5i 

Adoro y beso el cuchillo. 421 

Al reclamo del deseo 432 

Amor, terrible passion 554 

Andados veynte y cinco años. . . 1 5 1 

Andauan ya de manera 29 

Aquel Moro Abencerrage 233 

A viendo el gran Duque de Alúa. 40 

Ay mal inhumano 55 1 

Bien sé Juana que os burlays. . . 56o 

Cansado de atormentarme 421 

Cansado de querer sin ser que- 

[rido. 482 

Como jamás el que reyna 180 

Como no ay cosa criada 188 

Cómo podré yo de tí 553 

Con el cuerpo de su Rey 320 

Con la sangre te quisiera 5o5 

Con los primeros Romanos 2o3 

Con su querido Bireno 298 

Contento te veo Siluano 462 

Contra la libertad mia 432 



Págs. 

v 
1 

. 5 

• 7 
. 8 

9 

Págs. 



De la espantosa batalla 282 

De la famosa Lisboa [25 

De la prouincia de Olanda 8r 

De las ganancias de amor 255 

De las nueue os dio en guarda el 

[rubio hermano. 357 

De cualquiera cosa mia 565 

De rara discreción y hermosura. 386 

De ver mi firmeza 557 

De vn espléndido banquete 17 

De vos, de Amor, de Ausencia 

[y de Fortuna. 445 

De vuestro valor y el mió 455 

Del bien que tarde se alcanca. . . 547 

Del Carpió sale Bernardo 267 

Del Rey Moro de Granada 174 

Desbaratado el socorro 68 

Después de aquella justicia 46 

Después de aquella vitoria 99 

Después de auer ocupado io3 

Después que el Emperador 9 

Después que fué de los nuestros. 88 

Dezid, cómo puede ser 495 

Díxome que á Dios mirase 458 

Don Fadrique de Toledo 65 

El alcayde de Antequera 225 

El Comendador mayor 94 

El de Bosu junto á Brila 61 

El desastrado suceso 237 

El gran Monarca del mundo. .. , 1 57 
38 



594 ÍND 

Pags- 

El que ;i Siluia no ha mirado. . . 5i6 
El que diere en sor celoso. . . . ■ . 532 

El que sirue más que á una 573 

El que teniéndos presente 526 

MI quinto Rey de Nauarra 2)6 

E! soberuio Rodamonte 293 

Kl vano apetito mió 43o 

En el campo me metí 43o 

En el castillo de Roda 210 

En el solemne combite 33 1 

En el tiempo que Mastrique. ... 114 

En el tiempo que reynaua 220 

En el tiempo venturoso 146 

En esse su querer, señora Juana. 389 

En la abundosa ribera 257 

En La gran villa de Gante 107 

En la prouincia de Olanda 24 

En seguimiento de Orlando 3o2 

En vn antiguo muro destrocado 368 

Entré ayer á visitar 5o 1 

Entre dos Reyes christianos. . . . 207 

Entre Marruecos y Fez 242 

Es como cosa el amor 5i5 

Es preuilegio y fabor 538 

Es tanta, señora mía 487 

Escuchando estuuo al Moro 229 

Esse donayre gracioso 569 

Estando el Rey Don Fernando. . 200 

Estando en el Nauarino 195 

Estimaros ojos serenos 58i 

Falta la merca , acábase el 

[aliento. 374 
Feas pudo Dios criar 438 

Galanes y caballeros 264 

Gallarda nimpha que es como el 

[sol claro. 394 

Gallarda pastora hermosa 469 

Gallarda Siluia, quién imaginara. 403 

Gileta zelosa 541 

Gloria y bien del alma mia 466 

Gozando de los despojos 75 

Gracias te hago justo cielo santo. 365 
Gran razón tiene la bella 440 



íce . 

Págs. 



Jamás cosa de mi parte 544 

La alma Vénus, sus flores espar- 
ciendo. 358 

La hermosa Bradamante 307 

La hermosa Bradamante 3i3 

La mayor parte del reyno 335 

La noche que de María 247 

La temeraria muerte que causa- 
ron. 355 
Los jaques en la boda no vayla- 

[ron. 5o8 

Llorando desconsolada 327 

Mercurio, Apolo y Marje concur- 

[ rieron. 364 

Mi mal se entretiene 563 

Muy grandes bozes se oyeron.. 214 
Naturaleza esmerar 437 

No me mata mi tormento 524 

No os puedo yo negar Albania 

[mia. 352 

No quiero ya, Siluia mia 546 

No sé cómo en esse pecho 464 

Nueua suerte de estrañeza 58o 

Nunca el cielo permita ni con- 
sienta. 397 

Nunca los amores quajan 528 

Ordena el cielo como le parece.. 40G 

Padilla, cuya fama desde el suelo. 41 3 
Para aliuiar siquiera mi tormen- 

[lo. 378 

Para poner fin el Duque 56 

Para vn alma enamorada 540 

Partióse César de Roma 161 

Pastora ingrata cuya hermosura. 415 

Pastores, herido vengo 426 

Pensamiento que aprovecha 53 1 

Philis, i con quién te aconsejas.. 428 

Philis, desde aquella hora 428 

Pierda el ausente cuydado 425 

Por los campos de Almenara . . . 269 



ÍND 

Págs. 

Por muchos años V. S ... 411 

Porque entiendo que es cansaros. 423 
Porque me queráis no os quiero. 509 

Porque tan triste accidente 5 17 

Presumes de buen arquero 566 

Pues á mis dulces bienes acaba- 

[dos. 445 

Pues estays de amor captiua 534 

Pues que tanta priesa os days. . 556 

Quando con largo viuir 434 

Quando mi Siluia saliere 562 

Quando vn triste coracon 5 10 

Quanto espere de ventura 571 

Que no puede ser, señor Licen- 

[ ciado. 519 

Que todo vive y todo cabe en ella. 386 

Quererme Juana tan poco 52 1 

Quereros yo como á mí 525 

Quién dexara de mirar 523 

Quien es pródigo en querer 458 

Quién me aconsejó cuytado 426 

Quien no estuuiere en presencia. 425 

Retirado ya el de Orange 70 

Sacaron ahorcar el otro dia 507 

Seys años tuuo á Coymbra i3i 

Si es hermosa y desabrida 529 



ICE. 

Págs. 

Si mereciese á tu mano 447 

Si no me quieres de veras 549 

Si os digo que por vos muero. . . 576 

Siluano, ¿di cómo estás 568 

Siluia, no quiero burlas ya con- 

[tigo. 392 

Siluia, si nadie ha sabido 452 

Sin reposar sola vn hora 36 

Sólo vn bien, señora, os pido 575 

Son de suerte los fabores 467 

Tan graue es el dolor del mal 

[que siento. 372 

Tiene ordinariamente 55q 

Todos los que amar quisieren. . 572 
Todos piensan que me muero.. . 535 

Triste, solo y pensatiuo 441 

Tristes nueuas le traxeron 192 

Vella pastorcica 5 1 3 

Ver que á mi mal no puede darse 

[medio. 395 

Víme disgustado un dia 471 

Viua contenta y segura 578 

Vn lunes por la mañana i65 

Y viéndome aborrecer 418 

Ya rompí la cadena, amor tirano. 382 
Yo bien se Pascual á quién 5i 2 



Tabla de las cosas que en este libro se contienen 



583 



SOCIEDAD 

DE 

BIBLIÓFILOS ESPAÑOLES. 



S. M. EL REY D. ALFONSO XII. 

1. Excmo. Sr. D. Juan Eugenio Hartzembusch. 

2. Excmo. Sr. D. Pascual de Gayángos. 

3. Excmo. Sr. D. Cayetano Rosell. 

4. Excmo. Sr. D. Braulio Antón Ramirez. 

5. Excmo. Sr. D. José Almirante. 

6. Excmo. Sr. D. José Fernandez Jiménez. 

7. Excmo. Sr. D. Mariano Vergara. 

8. Sr. D. José María Escudero de la Peña. 

9. Excmo. Sr. D. Francisco Asenjo Barbieri. 

10. limo. Sr. D. Santos de Isasa. 

11. Sr. D. Vicente Vignau. 

12. Excmo. Sr. D. Miguel Colmeiro. 

13. Excmo. Sr. D. Manuel Colmeiro. 

14. Sr. D. Valentin Carderera. 

15. Sr. D. Juan Facundo Riaño. 

16. Sr. D. Jacinto Sarrasí. 

17. Sr. D. José de Castro y Serrano. 

18. limo. Sr. D. Ramón Llórente y Lázaro. 

19. Sr. D. Toribio del Campillo. 

20. Excmo. Sr. D. Gregorio Cruzada Villaamil. 

21. Excmo. Sr. D. Antonio Cánovas del Castillo. 

22. Sr. D. Cándido Bretón Orozco. 

23. Sr. D. José María Octavio de Toledo. 

24. Sr. D. Manuel Rico y Sinobas. 

a 



\ 

25. Sr. D. Carlos Castrobcza. 

26. Sr. D. Genero Alenda Mira de Perceval. 

27. Sr. D. Anacleto Buelta. 

28. Sr. 1). Máximo de la Cantolla. 

29. Sr. D. Eugenio Maffei. 

30. Excmo. Sr. Marqués de la Fuensanta del Valle. 

31. Sr. D. Francisco Moya. 

32. La Biblioteca Nacional. 

33. Sr. D. Joaquín de Azpiazú y Cuenca. 

34. Excmo. Sr. D. Vicente Barrantes. 

35. Sr. D. Joaquín Ceballos Escalera. 

36. Sr. D. Sebastian de Soto. 

37. Excmo. Sr. Marqués de la Mesa de Asta. 

38. Excmo. Sr. Marqués de la Vega de Armijo. 

39. Excmo. Sr. D. Manuel Silvela. 

40. Sr. D. Fermín Hernández Iglesias. 

41. Excmo. Sr. D. Ricardo Heredia. 

42. Sr. D. Mariano Zabálburu. 

43. Excmo. Sr. D. José de Posada Herrera. 

44. La Biblioteca del Ministerio de Gracia y Justicia. 

45. Sr. D. Emilio Ruiz de Salazar. 

46. Sr. D. José Pérez de Guzman. 

47. Sr. D. Luis Vidart. 

48. Excmo. Sr. Conde de Villanueva de Perales. 

49. limo. Sr. D. Félix García Gómez. 

50. Excmo. Sr. Marqués de la Torrecilla. 

51. Sr. D. Francisco M. Tubino. 

52. limo. Sr. D. Manuel Ruiz Higuero. 

53. Sr. D. Manuel Pastor y Polo. 

54. Sr. D. Ricardo Chacón. 

55. Excmo. Sr. D. Emilio Castelar. 

56. Excmo. Sr. Conde de Casa- Valencia. 

57. Excmo. Sr. Marqués de Corvera. 

58. Sr. D. Nilo María Fabra. 

59. Excmo. Sr. D. Luis de Estrada. 

60. limo. Sr. D. Julián Zugasti y Saenz. 

61. Excmo. Sr. Marqués de Aranda. 

62. Excmo. Sr. Marqués de Heredia. 

63. Sr. D. José Carranza y Valle. 

64. limo. Sr. D. Justo Pelayo Cuesta. 

65. Sr. D. Ramón López Cano. 

66. Excmo. Sr. D. Joaquín Salafranca. 

b 



ój. Excmo. Sr. D. Fcrmin Lasala. 

68. Excmo. Sr. Conde de Placencia. 

69. Excmo. Sr. Duque de Alburquerque. 

70. limo. Sr. D. Ramón Miranda. 

71. limo. Sr. D. José Ribero. 

72. Sr. D. Amos de Escalante. 

73. Excmo. Sr. D. Ramón de Campoamor. 

74. limo. Sr. D. Juan Uña. 

75. limo. Sr. D. Joaquín Maldonado Macanaz. 

76. limo. Sr. D. Lope Gisbert. 

77. Sr. D. Manuel Goicoechea. 

78. El Ateneo de Madrid. 

79. Sr. D. Juan Mañé y Flaquer. 

80. Sr. D. Patricio Aguirre de Tejada. 

81. Excmo. Sr. D. José de Entrala y Perales. 

82. Excmo. Sr. D. Francisco Barca. 

83. Excmo. Sr. Marqués de Valmar. 

84. Sr. D. Mariano Vázquez. 

85. Sr. D. Juan Federico Muntadas. 

86. Excmo. Sr. D. Carlos de Haes. 

87. La Biblioteca Colombina. 

88. Sr. D. Eduardo Sánchez y Rubio. 

89. La Biblioteca del Senado. 

90. limo. Sr. D. Vicente de Soliveres y Miera. 

91. Sr. D. José de Garnica. 

92. La Biblioteca del Ministerio de Ultramar. 

93. Excmo. Sr. D. Bonifacio Cortés Llanos. 

94. limo. Sr. D. Manuel Merelo. 

95. Sr. D. Adolfo Mentaberri. 

96. Sr. D. Eduardo Gasset y Matheu. 

97. limo. Sr. D. Manuel Cañete. 

98. Sr. D. Francisco de Borja Pabon. 

99. Excmo. Sr. Marqués de Molins. 

100. Sr. D. Francisco Bermudez de Sotomayor. 

101. Excmo. Sr. D. Francisco Millan y Caro. 

102. Excmo. Sr. Marqués de la Merced. 

103. Sr. D. Manuel R. Zarco del Valle. 

104. Sr. D. Isidoro de Urzaiz. 

105. Excmo. Sr. Marqués de Vallejo. 

106. Sr. D. Lucio Dominguez. 

107. Sr. D. Angel Laso de la Vega y Arguelles. 

108. Sr. D. Salvador de Torres y Aguilar. 

c 



109* La biblioteca Je la Real Academia Española, 
no. Sr. D. Femando Fernandez de Velasco. 

111. Excmo. Sr. D. Joaquín Ruiz Cañábate. 

112. Sr. D. José Sehneidre y Reyes. 

113. Sr. D. Pedro N. Oseñalde. 

114. limo. Sr. D. Federico Hoppe. 

115. Excmo. Sr. D. Bonifacio Montejo. 

116. Frederic W. Cosens, Esquire. 

117. Robert S. Turner, Esquire. 

118. Excmo. Sr. Marqués de Pidal. 

119. Excmo. Sr. Marqués de Hoyos. 

120. Excmo. Sr. Marqués de Barzanallana. 

121. Excmo. Sr. Conde de Valencia de Don Juan. 

122. Sr. D. Carlos Bailly-Bailliére. 

123. Sr. D. José María Asensio. 

124. La Real Academia de la Historia. 

125. Excmo. Sr. D. Juan Valera. 
12Ó. Excmo. Sr. D. Gabriel Enriquez. 

127. Sr. Conde de Torre Pando. 

128. limo. Sr. D. Vicente de la Fuente. 

129. Sr. D. Félix María de Urcullu y Zulueta. 

130. Sr. D. Francisco de Borja Palomo. 

131. Sr. Marqués de Valdueza. 

132. Sr. D. Luis de la Escosura. 

133. Sr. Conde de Agramonte. 

134. Sr. D. Manuel Cerdá. 

135. La Biblioteca del Ministerio de Fomento. 

136. Sr. D. Mariano Bosch y Arroyo. 

137. Sr. D. José Sancho Rayón. 

138. Sr. D. Cayetano Manrique. 

139. Sr. D. Antonio Martin Gamero. 

140. Excmo. Sr. Marqués de Casa Loring. 

141. Excmo. Sr. D. Adelardo López de Ayala. 

142. Sr. D. Fernando Arias Saavedra. 

143. Sr. D. Alfonso Durán. 

144. Sr. D. José de Santucho y Marengo. 

145. Sr. D. Enrique Suender y Rodriguez. 

146. Doctor E. Thebussen. 

147. Excmo. Sr. Duque de Frias. 

148. Sr. Conde de San Bernardo. 

149. Excmo. Sr. D. Eugenio Montero Rios. 

150. Sr. D. José Moltó. 

d 



151. limo. Sr. D. Manuel Ortiz de Pinedo. 

152. Excmo. Sr. D. Juan Guillen Buzaran. 

153. Sr. D. José Antonio de Balenchana. 

154. Sermo. Sr. Duque de Montpensier. 

155. Serma. Sra. Condesa de París. 

1 56. Sr. D. Marcial Taboada. 

157. Sr. D. Manuel Pérez Seoane. 

158. Excmo. Sr. D. Antonio María Fabié. 

159. Sr. Conde de Roche. 

160. Sr. Conde de Adanero. 

161. Sr. D. Juan Martorell. 

162. Excmo. Sr. D. José de Fontagud Gargollo. 

163. Excmo. Sr. D. Fernando Cotoner. 

164. Sr. D. Enrique Rouget de Lóseos. 

165. Excmo. Sr. D. Salvador López Guijarro. 

166. Sr. D. Manuel Carboneres. 

167. Sr. D. Eugenio de Nava Caveda. 

168. Excmo. Sr. Marqués de Miravel. 

169. Excmo. Sr. Conde de Casa Galindo. 

170. Sr. D. Germán Knust. 

171. Sr. D. José de Palacio y Vitery. 

172. Sr. D. J. N. de Acha. 

173. Sr. D. Juan Llordachs. 

174. Sr. D. Juan Rodríguez. 

175. Sr. D. Agustin Felipe Peró. 

176. Sr. D. Juan Gualberto Ballesteros. 

177. Sr. D. Pablo Cuesta. 

178. Sr. D. Juan Manuel Ranero. 

179. limo. Sr. D. José Ignacio Miró. 

180. Sr. D. Marcos Sánchez. 

181. Sr. D. Fernando Nuñez Arenas. 

182. Sr. D. José Llordachs. 

183. Sr. D. Laureano Pérez Arcas. 

184. Sr. Conde de Canillas de los Torneros. 

185. Excma. Sra. Condesa viuda de Montijo. 

186. Sr. D. Ramón Sisear. 

187. Sr. Gerold, de Viena. 

188. Sr. D. Juan Martin Fraqui. 

189. Sr. D. Joaquin Zugarramurdi. 

190. Sr. D. Nicolás Gato de Lema. 

191. Sr. D. Donato Guio. 

192. Sr. D. Blas Osés. 

e 



I93« Sr. D. Manuel Rodríguez. 

194. Excmo. Sr. Conde de Morphy. 

195. Sr. D. Múreos Jiménez de la Espada. 
i()(>. I'xcmo. Sr. D. Segismundo Moret. 
107. Sr. D. Santiago Pérez Junquera. 

198. Sr. 1). Fidel de Sagarmínaga. 

199. Excmo. Sr. Marqués de San Carlos. 

200. Sr. D. Domingo Pérez Gallego. 
¿01. Sr. D. Mariano Soriano Fuertes. 

202. Sr. D. Mariano Fortuny. 

203. Sr. D. Vicente Poleró. 

204. Excmo. Sr. D. Salvador de Albacete. 

205. Sr. D. Federico Vhagon. 

206. Sr. D. Benito Perdiguero. 

207. Excmo. Sr. D. Francisco Romero y Robledo. 

208. Excmo. Sr. D. Federico Sawa. 

209. Sr. D. Antonio de Santiyan. 

210. Sr. D. Antonio Pineda Cevallos Escalera. 

211. La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. 

212. Excmo. Sr. D. Alejandro Llórente. 

213. Sr. D. Gabriel Sánchez. 

214. Sr. D. Santos María Robledo. 

215. Sr. D. José Jorge Daroqui. 

216. Excmo. Sr. Marqués de Fuente de la Piedra. 

217. Sr. D. Pedro Pablo Blanco. 

218. Excmo. Sr. D. Ricardo Villalba y Pérez. 

219. Sr. D. Eduardo Corredor. 

220. Excma. Sra. Condesa de Oñate. 

221. Mr. Eugene Piot. 

222. Sr. D. Adolfo Rivadeneyra. 

223. Sr. D. Luis Masferrer. 

224. Sr. D. José Añilo. 

225. H. Watts, Esquire. 

226. Sr. D. Francisco Cuesta. 

227. Sr. D. Mariano Murillo. 

228. Sr. D. Federico Real y Prado. 

229. Sr. D. Felipe Barroeta. 

230. Sr. Conde de Peñaranda de Bracamonte. 

231. Sr. D. Luis González Burgos. 

232. Sr. D. Enrique García de Angulo. 

233. La Biblioteca de la Academia del E. M. del Ejército. 

234. La Biblioteca del Ministerio de Marina. 

f 



235. Sr. D. Federico Gillman. 

236. Sr. D. José Moncerdá. 

237. Sr. D. Enrique Heredia. 

238. Sr. D. Bienvenido Oliver y Esteller. 

239. Sr. D. Rafael de la Escosura. 

240. Excmo. Sr. D. Francisco de Cárdenas. 

241. limo. Sr. D. Víctor Arnau y Lambea. 

242. Excmo. Sr. D. José Nuñez de Prado. 

243. Sr. D. Antonio Rodríguez de Cepeda. 

244. Sr. D. Miguel Guijarro Rodrigo. 

245. Sr. D. Miguel Guijarro Ocaña. 

246. Sr. D. Jorge Ticknor. 

247. Excmo. Sr. D. José Gutiérrez de la Vega. 

248. Sr. D. Pedro Avial. 

249. Excmo. Sr. Marqués de Casa Irujo. 

250. Sr. D. Miguel Victoriano Amer. 

251. Sr. D. Leocadio López. 

252. La Bibliotheque Nationale de París. 

253. Sr. Conde de Egaña. 

254. Sr. D. Antonio Novo. 

255. Excmo. Sr. Conde de Toreno. 

256. Sr. D. Luis María de Tró y Moxó. 

257. Sr. D. Felipe Iturbe. 

258. La Biblioteca de la Dirección del Registro civil. 

259. Sr. D. José de Oñate. 

260. Excmo. Sr. D. Feliciano Herreros de Tejada. 

261. Excmo. Sr. D. Eduardo F. San Román. 

262. Sr. D. Francisco Iravedra. 

263. Sr. D. Pedro Alvarez de Toledo y Acuña. 

264. Sr. D. José Canosa y Martínez. 

265. Mr. Emile Denné. 

266. La Biblioteca Imperial de Strassburg. 

267. Sr. D. Fernando Holm. 

268. Sr. D. Joaquín Fontes y Contreras. 

269. La Biblioteca del Congreso de los Diputados. 

270. Sr. D. Antonio Benitez de Lugo. 

271. Mr. J. R. Lowell. 

272. Sr. D. Wenceslao Ramírez de Villa-Urrutia. 

273. Sr. D. Joaquín Valera. 

274. Sr. D. Luis Carmena y Millan. 

275. Sr. D. Emilio Sánchez Navarro. 

276. Sr. Vizconde de Bétera. 

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j 77. Sr. D. José Lain y Guio. 

278. Sr. D. José Enrique Serrano. 

279. Mr. Earl of Ducie. 

280. Excmo. Sr. Marqués de Viluma. 

281. Sr. Conde de Santiago. 

282. Sr. D. Carlos Calderón. 

283. Sr. D. Rafael Aguilar y Pulido. 

284. Excmo. Sr. D. Federico Villalva. 

283. La Biblioteca Real de la Universidad de Bonn. 

286. Sr. D. Clemente Cortejon. 

287. Sr. D. Miguel Albarran. 

288. Excmo. Sr. Marqués de Trives. 

289. Sr. D. Augusto Echeverría. 

290. Sr. D. Victorino Arias Lombana. 
291. 

292. 

293- 
294. 

295. 
296. 
297. 
298. 
299- 

300. La Sociedad de Bibliófilos Españoles. 



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JUNTA DE GOBIERNO. 



Presidente Excmo. Sr. D. Juan Eugenio Hartzen- 

busch. — Leganitos, 13, 2.° 

Vice-presidente Excmo. Sr. D. Cayetano Rosell. — Calle 

del León ,21. 

Tesorero Excmo. Sr. Marqués de la Fuensanta del 

Valle. — Alcalá, 49 cuadruplicado, 4. 
Contador Sr. D. José Antonio de Balenchana. — 

Reina, 24, bajo. 
Secretario primero. Excmo. Sr. D. Gregorio Cruzada Villa- 

amil. — Florín , 6, 2. 
Secretario segundo. Sr. D. José María Octavio de Toledo. — 

Pretil de los Consejos, 5, 2. 



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I 



LIBROS PUBLICADOS 

POR LA 

SOCIEDAD DE BIBLIÓFILOS ESPAÑOLES. 



I. Cartas de Eugenio Salazar , por D. Pascual de Gayángos. 
Tirada de 300 ejemplares. Agotada la edición. 

II. Poesías de D. Francisco de Rioja, por D. Cayetano A. 
de la Barrera. Tirada de 300 ejemplares. Agotada la edición. 

III. Relaciones de algunos sucesos de los últimos tiempos 
del reino de Granada, por D. Emilio Lafuente Alcántara. Tirada 
de 300 ejemplares. Agotada la edición. 

IV. Cinco cartas político-literarias de D. Diego Sarmiento 
de Acuña, Conde de Gondomar, por D. Pascual de Gayángos. 
Tirada de 300 ejemplares. Agotada la edición. 

V. El libro de las aves de caca, del Canciller Pedro López 
de Ayala, con las glosas del Duque de Alburquerque. Tirada 
de 300 ejemplares. Agotada la edición. 

VI. Tragedia llamada Josefina, de Micael de Carvajal, por 
D. Manuel Cañete. Tirada de 300 ejemplares. Gratis para los 
socios. Agotada la edición. 

VIL Libro de la Cámara Real del Príncipe D. Juan, de 
Gonzalo Fernandez de Oviedo, por D. José María Escudero 
de la Peña. Tirada de 300 ejemplares. Agotada la edición. 

VIII. Historia de Enrrique fi de Oliua, rey de Iherusalem, 
emperador de Constantinopla , por D. Pascual de Gayángos. 
Tirada de 300 ejemplares. Agotada la edición. 

IX. El Crotalon de Christophoro Gnophoso. Tirada de 300 
ejemplares. Agotada la edición. 

k 



X. Don Lazarillo Vizcardi, de D. Antonio Eximeno, por 
l). Francisco Asenjo Barbieri, dos tomos. Tirada de 300 ejempla- 
res. Agotada la edición. 

XI. Relaciones de Pedro de Gante, por D. Pascual de Ga- 
yángos. Tirada de 300 ejemplares. Gratis para los socios. Ago- 
tada la edición. 

XII. Tratado de las batallas y ligas de los ejércitos del 
emperador Carlos V, desde i 521 hasta 1545, por Martin García 
Cereceda. Tomos 1, 11 y m. Tirada de 300 ejemplares. Agotada 
la edición. 

XIII. Memorias del Cautivo en la Goleta de Túnez, por 
D. Pascual de Gayángos. Tirada de 300 ejemplares. Agotada la 
edición. 

XIV. Libro de la Jineta y descendencia de los caballos 
guzmanes, por D. José Antonio de Balenchana. Tirada de 300 
ejemplares. Agotada la edición. 

XV. Viaje de Felipe segundo á Inglaterra, por D. Pascual 
de Gayángos. Tirada de 300 ejemplares. Agotada la edición. 

XVI. Tratado de las epístolas, y otros varios, de Mosen 
Diego dé Valera, por D. José Antonio de Balenchana. Tirada 
de 300 ejemplares. Agotada la edición. 

XVII. Dos obras didácticas y dos leyendas, sacadas de ma- 
nuscritos de la Biblioteca del Escorial, por D. Germán Knust. 
Tirada de 300 ejemplares. Agotada la edición. 

XVIII. Divina retribución sobre la caída de España en 

TIEMPO DEL NOBLE REY D. JUAN EL PRIMERO, DEL BACHILLER 

Palma, por D. José María Escudero de la Peña. Tirada de 300 
ejemplares. Agotada la edición. 

XIX. Romancero de Pedro de Padilla, por el Marqués de 
la Fuensanta del Valle. Tirada de 300 ejemplares. 




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